[TV] La ciudad secreta; autoritarismos a la australiana… o de otros países

Televisión

Yo creo que en estos momentos, para la mayor parte del mundo, Australia es uno de esos países que se asume democráticos y civilizados. Como los países nórdicos, como Canadá, como Nueva Zelanda y algunos más. Sin dudas. Uno de esos sitios donde se vive bien y esas cosas. Aunque supongo que como dice el refrán, en todas partes cuecen habas. Es decir, que su sistema político y social tendrá sus goteras. El asunto de los aborígenes, por ejemplo, es de los que primero se me ocurren. Los anglosajones siempre han tratado peor a los aborígenes cuando se han apropiado de un territorio; peor que los latinos, aunque nos llevemos las leyendas negras.

tumblr_o2w5f6idKC1r5mrsgo1_1280

Sinceramente, lo que pase en Canberra me preocupa sólo hasta cierto punto; lo que más me preocupa es lo que pasa en las instituciones del Estado en Madrid… que en los últimos años no han desprendido excesiva confianza que digamos. Y no se perciben muchos signos de cambio, porque en este país hay cosas que no son de siglas políticas, sino de cultura global ciudadana.

De hecho, conforme escribía el párrafo anterior, me ha dado por consultar el listado actualizado del Democracy Index de The Economist, y Australia está en el octavo puesto de todos los países del mundo. Por delante, tiene Noruega, Islandia, Suecia, Nueva Zelanda, Dinamarca, Canadá, Irlanda (andaba yo fino en mis suposiciones, aunque lo de Irlanda me sorprende un pelín), completando por detrás la decena líder en democracia Finlandia y Suiza. Efectivamente, yo que he viajado a todos menos a los del hemisferio sur, son países estupendos, aunque a todos les veo alguna gotera. España, con 8,08 puntos, está en el puesto 19 de la clasificación, y es el último de la lista de los que se consideran democracias plenas. Si baja a 8,00 puntos o menos, empezará a considerarse una democracia imperfecta. Como EE.UU., Italia, Francia, Portugal,… Y en la clasificación estábamos en 8,30 puntos,… hemos perdido colchón. Vamos en retroceso. Podríamos decir que tenemos un armazón jurídico e institucional bastante bueno, pero que lo ejercitamos regular. Los diez primeros clasificados están por encima de 9,00 puntos. El máximo es 10. Noruega tiene un 9,87. Australia, que es la que nos ocupa hoy, 9,09.

tumblr_nyissdCX4U1r5mrsgo1_1280.jpg

Pues bien, pese a todo, en Netflix podemos encontrar una miniserie australiana de seis episodios The Secret City’s, la acción transcurre mayormente en Canberra, la habitualmente ignorada capital australiana; y si me llamó la atención fue porque la protagonizaba Anna Torv, que tan buen recuerdo nos dejó en Fringe. Y parte de la premisa de que un escenario de confrontación entre EE.UU. y la República Popular China es la excusa de un sector del gobierno australiano para promover una reforma legal que aumenta la capacidad del ejecutivo para suspender los derechos de los ciudadanos y para amordazar a la prensa. Torv hace de periodista testaruda y constante.

tumblr_pcoy9gau0V1r5mrsgo1_1280.jpg

En los tiempos que corren hemos visto que este tipo de legislaciones han empezado a proliferar con mayor o menor intensidad en distintos países. Estados Unidos y Reino Unido entre los presuntamente democráticos, con leyes antiterroristas. España también lleva lo suyo con cierta ley mordaza. Las bases de estas reformas legales, como sucede en esta ficción, es la de infundir el miedo entre la población, curiosamente en algunos de los países más seguros del mundo, para justificar estas leyes en nombre de la “seguridad”. Supongo que la entrada en vigor de la ley mordaza española es uno de los factores que ha llevado a un descenso en la puntuación en nuestro Democracy Index, junto con la tolerancia a la corrupción y otras cosillas como esta.

Así que como vemos, una serie muy pertinente. Que no es la octava maravilla, pero se deja ver bastante bien. Y tiene el aliciente de ver a Anna Torv, que es buena actriz, así como otros intérpretes australianos, pocos conocidos en estas latitudes, que no están mal. Y de paso nos enteramos mejor de Canberra es la capital australiana y cómo es.

tumblr_ob4jvrWdrv1r5mrsgo1_1280.jpg

[Televisión] Especial cosas de series; adiós al universo Fringe… es decir, adiós a unos personajes que se quedarán en nuestro corazoncito de ficción

Sin categorizar

Hemos despedido en este fin de semana a una serie que cuando empezó nunca pensé que llegaría a ver más allá de uno o dos episodios. Pero aguanté… y hasta el final. Se trata de Fringe, una serie que se inauguró como la “nueva Lost (Perdidos)” o la “nueva The X Files (Expediente X)“, pero que al final cogió su propia personalidad, que la ha hecho grande, aunque probablemente le haya costado la vida con “sólo” cinco temporadas, una de ellas, la última, cortita.

La primera temporada de la serie sólo me interesó por los personajes. La verdad es que un procedimental con tintes sobrenaturales o de ciencia rara no me llamaba la atención. Pero pronto, el grupo humano que formaban Olivia Dunhan (Anna Torv), los BishopPeter (Joshua Jackson)Walter (John Noble), así como la discreta pero eficaz Astrid Farnsworth (Jasika Nicole) me interesó. Tenían unas interacciones muy interesantes, y empatizabas con ellos. Y así aguanté con una serie cuyo tema inicialmente no me atraía.

En la segunda temporada, la cosa se fue animando. Se empezaba a crear una mitología, una continuidad en la historia, era algo más que un procedimental. Y además, comenzaron a hacerse importantes una serie de personajes secundarios que te atraían también mucho, y que aportaban mucha sal y pimienta a la acción. Broyles (Lance Reddick)Nina Sharp (Blair Brown)Lincoln Lee (Seth Gabel)William Bell (Leonard Nimoy),… la vaca… Y llega el final de la segunda temporada y la serie se revoluciona. Deja de ser un procedimental, y se convierte en ciencia ficción pura y dura, con universos paralelos y todo el monario. A mí me tenían ya completamente enganchado. Si eso lo rematas con la duplicación de todos los personajes con otras personalidades y otros puntos de vista en el universo alternativo, me entusiasmó. Y la tercera temporada de la serie me tuvo pegado al televisor como pocas. He de decir que el principal activo de la serie seguían siendo los personajes, aunque yo siempre he sentido más debilidad por la Olivia alternativa que por la de “este mundo”. Y con la Astrid también.

Soy consciente que la escasa audiencia probablemente ha hecho que la trama, en un serie siempre en peligro de cancelación haya sido entrecortada. Lo que la ha obligado a reinventarse de vez en cuando. La cuarta temporada supuso un bajón respecto a la segunda mitad de la segunda y la tercera completa. Pero también fue interesante sin duda. Y finalmente, hemos llegado a la quinta. Que a mí, hasta ayer, me parecía como un spin-off de la serie original con su traslado al futuro. Hasta ayer. En el que se ha visto que ha sido en realidad un largo preparativo para los dos capítulos finales que son muy entretenidos y que homenajean en toda regla al conjunto de la serie, a sus excelentes personajes, y son un agradecimiento en toda regla con un montón de guiños cómplices a los fieles seguidores. Ha merecido la pena. Y qué queréis que os diga. La Olivia alternativa, siendo la misma actriz que la de “este mundo”, siempre me ha parecido más guapa y atractiva. Incluso cuando tiene 20 años más. Desde luego mucho más estilosa.

Y gracias por la diversión.

Lluvia / llora

Parece llorar esta escultura en la Gran Vía de Zaragoza bajo la lluvia; y algo de emoción sí que hemos sentido en el final de esta entretenida serie de ciencia ficción.

Fringe acaba temporada, y me gusta más la Olivia alternativa que la de aquí… aunque sea más mala…

Televisión

Cuando comenzó Fringe su primera temporada con problemas en un avión, pensé que era una vulgar explotación del mito de Lost. Cuando seguí unos cuantos capítulos, pensé que era una variante de Expediente X… que en su momento no me interesó; pero como nunca la vi, en realidad, no me predisponía a nada en especial. Estuve a punto de dejarla, cuando se acercó el final de aquella temporada y empezó a interesarme. En este tipo de series, hay quien se siente interesado por el misterio del episodio, mientras que otros lo están por la historia de fondo. Yo soy de estos últimos. Por lo menos en esta serie.

Toda esta temporada se ha encaminado lenta pero inexorablemente hacia la confrontación de los dos últimos capítulos en los que nuestros héroes pasan al universo alternativo, en el que Olivia (Anna Torv) se enfrenta a su yo alternativo. También una policía, de los que llaman la división Fringe del Departamento de Seguridad. No voy a entrar en detalles sobre las cosas que han pasado o podrían pasar. El tema es complicado, pero el caso es que cada vez me he ido interesando más. Esta Tierra, su alternativa en otro universo, los problemas que sufre el tejido del espacio-tiempo cada vez que algo o alguien pasa de una lado a otro… Una comedura de tarro curiosa, pero que tiene alguna de las propiedades de la buena ciencia ficción, aunque no sea de la rigurosamente creíble, que no lo es; te atrapa y tienes ganas de saber qué pasa, por qué, y te empiezas a preocupar por lo que les pasa a los personajes.

Así que, puesto que mañana Canal+ comienza a emitir esta segunda temporada en alta definición, la veré de nuevo con más atención. Creo que merecerá la pena. Espero.

Pero de momento, hay algo que es constatable. La Olivia de este lado es maja, pero va siempre con cara de estreñida. Y vestida tipo FBI, se convierte casi en un ser asexuado; cae bien, pero… Y resulta que la del otro lado es mucho más estilosa, animada, sonriente, con unos pantalones de uniforme que dejan bien a las claras que es una mujer. Atractiva. Y por lo que llegamos a saber, un poco perra. ¡Qué ganas de que vuelva al año que viene! Espero que mantenga un tiempo la tensión actual con las dos “olivias” y no den carpetazo a la alternativa en el primer capítulo…

En fin, os dejo con una foto musical. Ayer estuve tonteando un poco con los viejos objetivos manuales.

Flauta

En los domingos de primavera, bandas de música ofrecen conciertos en el Parque Grande de Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4