[Cine] Cold War (2018)

Cine

Cold War (2018; 46/20181011)

Cuando volví de viaje el miércoles de la semana pasada, al repasar algunas novedades y noticias del mundo del cine, caí en la cuenta de que se había producido el estreno de algunas películas altamente prometedoras. Es cierto que alguna, por bombo y platillo que se le esté dando, da un poco de pereza. Ver la “enésima” versión de una historia ya no-sé-cuántas veces contada, y encima a ritmo de música pop actual, no motiva en exceso. Aunque tarde o temprano habrá que ir a verla para certificar o criticar ese bombo y platillo. En cualquier caso, para el retorno a las salas de cine, elegimos una sesión tempranera, antes de que el paso de la tarde sufriera las consecuencias del jetlag, y volviendo al cine europeo en blanco y negro.

estacin-de-malbork_4734519243_o.jpg

Unas cuantas fotografías de los ferrocarriles polacos, en blanco y negro, claro, servirán para ilustrar la entrada. También los trenes tienen su protagonismo en la historia de hoy.

Pawel Pawlikowski sorprendió hace unos años con una película redonda ambientada en la Polonia de la posguerra mundial. Impresionó desde todos los puntos de vista. Y parece que vuelve con buena parte de los mismos ingredientes que aseguraron la calidad de aquella. Para empezar, primorosa cinematografía en blanco y negro firmada por el director de fotografía Lukasz Zal, volviendo al formato 1,37:1, con encuadres atrevidos y muy expresivos. Siguiendo por la época y el lugar, de nuevo la Polonia de la posguerra a caballo entre el recuerdo de los desastres de la guerra y los desastres del nuevo régimen comunista de posguerra. Y terminando por un personaje femenino complejo y potente, una joven que representa en sí misma muchas de las ambigüedades de un país, de una sociedad, de un continente.

Durante casi dos décadas seguimos la evolución en la relación entre el músico, Wiktor (Tomasz Kot), y la joven cantante y bailarina, Zula (Joanna Kulig). Una relación marcada por un atracción y un enamoramiento tan profundos como potencialmente destructivos, que les llevará a un vaivén de acercamientos y alejamientos por la Europa de la posguerra. Una relación de amor y odio que es una metáfora profunda de la propia Europa y sus gentes y su relación con los regímenes y los destinos que a sí mismos se buscan de forma infortunada en demasiadas ocasiones.

estacin-de-malbork_4734518961_o.jpg

La película no me resultó tan redonda como su predecesora. O el cansancio del viaje no me permitió apreciarla con todo merecimiento. Pero es una película para ver. Ambos protagonistas, y no pocos de los secundarios, están en absoluto estado de gracias. La “no tan joven” Kulig llena la pantalla con cada aparición siendo la representación por excelencia de una feminidad confusa y confundida. La contención de Kot viene que ni pintada para representar el conflicto del hombre que lucha entre su ansia de libertad y su amor por la mujer que es perfecta porque no lo es ni lo puede ser. Que más puedo decir, vayan y véanla.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

paso-subterrneo_4734522903_o.jpg

[Cine] Ida (2013)

Cine

Ida (2013), 30 de marzo de 2014.

En una mañana de domingo nos vamos a un pase matinal para ver esta película polaca que llega acompañada de tan buenas referencias, y en la que pronto descubriremos que lo único que tenemos que lamentar es que sólo esté disponible en versión doblada. Dirigida por Pawel Pawlikowski, estamos ante un drama perfectamente condensado en 80 minutos que ya adelanto que merece la pena ser visto.

Nos encontramos en un convento de monjas en la Polonia de principios de los años 60. La hermana Ana (Agata Trzebuchowska) es una joven novicia a punto de tomar los votos. Pero la superiora del convento le convence de que antes de hacerlo, debe ponerse en contacto con su tía Wanda (Agata Kulesza). La joven se ha criado en el convento como huérfano, desconociendo tener pariente vivo alguno. Una huérfana de la guerra mundial. Su tía es una juez, heroína de guerra en la que luchó como partisana, que ha formado parte del aparato represivo del estado comunista. Ahora vive desilusionada y alcoholizada. Esta le informará a la joven que su origen es judío. Y entre ambas, saldrán a la búsqueda de los orígenes de Anna, cuyo nombre original fue Ida Lebenstein. Una búsqueda que quizá lleve a las dos mujeres mucho más allá de donde pretendían.

Monja

Todo comenzará para Anna/Ida en un convento polaco, más rural que este de la ciudad de Cracovia.

Con una maravillosa fotografía en blanco y negro de la que hablo en carloscarreter.es, mi nuevo sitio dedicado a la fotografía y las artes visuales, estamos ante un viaje de descubrimiento personal. La joven Anna/Ida ha vivido su infancia y adolescencia en la concha protectora del convento, y desconoce las realidades del mundo. En el plazo de 48 horas descubrirá las terribles realidades que rodearon su llegada al mundo. Y unos días más le tendrán que bastar para conocer el mundo más de cerca. Un aprendizaje rápido y de difícil digestión. Un recorrido que sirve al director para de una forma sutil sacar a la luz algunos de los temas poco mencionados y poco reconocidos de la historia polaca. El antisemitismo subyacente, el extraño papel de la iglesia católica en su sociedad, las difíciles relaciones entre los polacos judíos y los polacos étnicos, la difícil digestión de la transformación en un estado comunista,… Muchos temas los que surgen en los limitados pero perfectamente gestionados ochenta minutos que dura el filme.

Sin embargo, la película te deja con muchos interrogantes. No desvelaré la conclusión de la película si es que hay alguna conclusión definitiva. Pero de alguna forma sales con la sensación de que el camino final de Anna/Ida más que de compromiso es de cobardía. De miedo ante la falta de respuesta ante sus preguntas al joven músico de jazz. ¿Y ahora, qué? Deja mucho en qué pensar.

Paisajes desde el tren

Una primera parte que incluye el ambiente opresivo de la sociedad rural polaca, con sus bellezas, sus miedos y sus prejuicios.

El trabajo de ambas actrices protagonistas es sensacional, especialmente el de Kulesza, a quien le toca bailar con el personaje más torturado. Pero también es difícil pensar en otra Ida que no sea la joven Trzebuchowska, con su aspecto delicado pero sereno, con su aparente mezcla de impasibilidad o resignación, con la reflexión con la que acoge las novedades que surgen de pronto en su vida.

Llena de logros técnicos y estéticos, con unas interpretaciones notables, el final de la película nos dejó un poco fríos. Quizá porque vimos en ese final un punto de cobardía, que desconocemos si era intencionado por parte del director. Si interpretamos bien la película, creemos que está estupenda. Si no, creemos que hay un punto decepcionante en este final. En cualquier caso, una película que merece la pena ser vista, sin duda.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***/**** (según se mire)
Cementerio judío en Cracovia

Una primera parte de la película que terminará entre las tumbas de un viejo cementerio judío, descuidado, no como el de la ciudad de Cracovia actual.

Katyn (2007)

Cine

Katyn (Katyń, 2007), 14 de octubre de 2009.

Nos llega con cierto retraso esta película polaca de hace dos años, que ya fue candidata en su momento al Oscar a la mejor película en idioma extranjero, y que dirigida por el prestigioso y veterano Andrzej Wajda, recrea y reflexiona sobre los sucesos conocidos como las fosas de Katyń o la masacre de Katyń. Lo sucedido en la primavera de 1940, tras el reparto de Polonia entre Hitler y Stalin, en los bosques de lo que en su momento fue la Unión Soviética fue un exterminio de oficiales y otros funcionarios y personas socialmente activas polacos por orden Stalin a iniciativa de Beria, con el fin de eliminar el liderazgo opositor a la Unión Soviética en una futura Polonia satélite del gigante ruso. Y si tomamos en cuenta lo que nos narra la película, el objetivo, tristemente, se consiguió. Ese suceso ya fue parte de la trama de la película Enigma, ambientada en los servicios que desencriptaban las transmisiones alemanas durante la conflicto mundial, no dejando de lado cierto grado de crítica a la postura aliada de ocultamiento del suceso para evitar los conflictos con el aliado soviético.

En el filme que ahora nos ocupa, el director no se centra de forma exclusiva en la crueldad y la frialdad con la que la masacre fue planificada y perpetrada por la NKVD soviética. Quizá si se hubiese quedado en eso, el filme no hubiera dado para mucho, puesto que no plantea una película bélica de aventuras con héroes y villanos y esas cosas. No. Lo que hace es fijar la cámara, o lo que es lo mismo el pensamiento y la voluntad en algunas personas, polacas, algunos de ellos masacrados, otros sus familias que tuvieron que vivir durante décadas con las consecuencias. Así, buena parte de la película la pasamos en la ciudad de Cracovia, donde asistimos a la evolución de una serie de personajes, relacionados con los desaparecidos tras la rendición polaca, que van asumiendo de forma muy diversas las noticias que les llegan. Primero la noticia dada por los alemanes del descubrimiento de las fosas, acusando a los soviéticos. Cuando estos conquistan Polonia, dan su nueva versión de los hechos, lo que convulsiona de nuevo las vidas de los que han sobrevivido a la guerra, generándose problemas éticos y políticos.

El director no es neutro. Su propio padre falleció en una de las masacres. Tampoco es condescendiente con la sociedad polaca. Nos habla de los que se rebelaron contra la mentira, pero nos habla también del poco éxito que tuvieron; nos habla de cómo el silencio se abatió durante años. Tampoco es condescendiente con el espectador. Cuando pensamos que la cosa va a quedar ahí, nos devuelve en un flashback al momento de la ejecución de la masacre, y nos muestra con toda su crudeza el eficiente mecanismo puesto en marcha para la matanza en masa.

Técnicamente, es una película intachable, en la que el realizador polaco, con el evidente apoyo de diversas instituciones polacas, han echado el resto para ofrece un producto a la altura de las circunstancias de la herida histórica producida en un pueblo con un nacionalismo tan acendrado como el polaco. Hay que decir que además de los alemanes, si alguien perdió la guerra mundial fue Polonia. Una guerra que se desencadenó por la invasión de esta nación, y con la promesa de las potencias occidentales de conseguir su liberación, terminó con una Polonia satélite de uno de sus más odiados enemigos, con su fronteras deformadas, con una intensa mortalidad, con grandes desplazamientos forzados de población dentro de sus fronteras. Hay todavía mucha amargura en la forma en la que los polacos se relacionan con el mundo. Se nota en la política actual, en la que presos de una ideología nacionalista, teñida con una acendrada religiosidad, son una de las rémoras más importantes en los procesos de construcción europeas, a pesar de su integración en la UE.

En lo que se refiere a la interpretación, es una película coral, en la que cada personaje es interpretado de forma solvente por el actor o la actriz correspondiente, todos ellos poco conocidos fuera de sus fronteras.

En resumen, una película que invita a la reflexión, no es una película bélica al uso, y que yo me atrevo a recomendar porque siempre viene bien recordar lo que significan las guerras y las consecuencias de las mismas. Le pongo un siete, con un ocho en la dirección y un siete en la interpretación.

Rynek pequeño

Un rincón del Rynez pequeño de Cracovia, Polonia, ciudad donde sucede buena parte de la acción del filme - Fujifilm FinePix F10

Más fotos “cara B”; ahora Polonia

Fotografía personal, Viajes

Hace un tiempo anuncié que iba a dar una segunda oportunidad a aquellas fotografías de mis viajes del año pasado que habían quedado abandonadas entre los bits de mis discos duros, sin haber recibido una oportunidad a ser reveladas y contempladas. Sólo por mí, que en un primer momento las deseché. No me gustaron, no me dijeron nada, estaba yo tonto en ese momento, no vi el reencuadre, su potencial en blanco y negro,… lo que fuese.

He terminado de revisar las de mi viaje por Trieste y Venecia, y algunas he encontrado que merecían la pena. En algún caso, incluso me da pena no haberlas incluido en mis álbumes de fotos en papel. En el enlace anterior, podréis verlas y juzgarlas.

Tranvía en Piazza Dalmazia

Tranvía en Piazza Dalmazia, Trieste (Italia) - Pentax K10D, SMC-A 50/2

Ahora he comenzado a revisar las fotografías de mis vacaciones por Polonia. Os voy dejando algunos ejemplos. Alguna cosica interesante se ve ya por Varsovia.

La ciencia y la cultura en la noche

La Ciencia y la Cultura en la noche de Varsovia - Fujifilm Finepix F10

Charles... en Varsovia

Charles... en Varsovia - Fujifilm Finepix F10

WINO del la casa

WINO del la casa en Nowy Swiat, Varsovia - Fujifilm Finepix F10

El año 2008 en fotos; los viajes y el acontecimiento especial, la Expo 2008

Expo 2008, Viajes

El año 2008 ha sido un buen año en la categoría “viajes”. Como es costumbre en mí, soy más de escapadas que de grandes viajes. Salvo las típicas vacaciones de un par de semanas al principio del verano, lo habitual son viajes cortos de cuatro días a una semana de duración. Pero este año pasado ha sido bastante excepcional, ya que he podido disfrutar más escapadas de este tipo que nunca. Os lo muestro en imágenes.

21.Trieste

Mayo - Viaje de trabajo a Trieste (Italia) con escapada a Venecia. En la imagen, la puesta de sol sobre el mar Adriático en el antiguo puerto austrohúngaro.

22.Auschwitz

Julio - Vacaciones en Polonia. En el periplo por las principales ciudades polacas, incluimos una escapada al campo de concentración de Auschwitz, un lugar impresionante.

23.Munich

Agosto - Aprovechando los puentes de mitad de mes, una corta estancia en la capital bávara, Múnich, y en Salzburgo. En la imagen, una escena tomada en la Frauenkirche.

24.Napoles

Octubre - Todavía me quedan unos días de vacaciones, que dedico a Nápoles y sus alrededores. En la imagen, un rincón napolitano con el Vesubio de fondo.

25.Paris

Diciembre - Me voy a París unos días, a ver algunas exposiciones y a pasear un poco para despejar la cabeza. La fotografía corresponde a La Fée Electrique de Raoul Dufy en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París.

Pero en Zaragoza ha habido un evento que ha condicionado buena parte de la vida cotidiana de sus ciudadanos. Se trata de la Exposición Internacional Zaragoza 2008, que nos tuvo de lo más entretenidos durante los tres meses que duró, pero también durante el tiempo en que se preparó. Yo no participé muy activamente en la muestra; salvo alguna tímida visita para pasar alguna mañana y alguna tarde, y una noche para ir de cena, poco más. Pero por el impacto que tuvo en mi entorno, le voy a dedicar también unas cuantas fotografías.

31.Torre

La Torre del Agua y el telecabina, dos de los elementos más icónicos de la muestra internacional.

32.Puente

La exposición internacional ha traído a la ciudad de Zaragoza infraestructuras necesarias como el Puente del Tercer Milenio.

33.Cabalgata

La cabalga "El despertar de la serpiente", concebida por Le Cirque du Soleil, fue uno de los elementos más vistosos de la Expo 2008.

34.Gente

Aunque no se alcanzaron los objetivos previstos de visitantes, todos coinciden en que la gente fue la principal protagonista del acontecimiento.

35.Nocturno

La Torre del Agua contribuye a crear vistosas imágenes nocturnas del recinto de la muestra.

36.Espectáculo

Espectáculos de muy diversa índole y origen animaban las noches, cuando los pabellones nacionales o temáticos cerraban.

Caballería roja, de Isaak Babel

Historia, Literatura

Hay guerras que se llevan todos los titulares y hay guerras que pasan desapercibidas y son olvidadas. Esto sucede hoy en día, en el que hay guerras que son prácticamente televisadas en directo, mientras tremendos conflictos armados son olvidados y quedan enquistados en las sociedades que los padecen.

Todo el mundo sabe de la I Guerra Mundial; pero pocos saben que las actividades bélicas no terminaron con la armisticio solicitado por los imperios centrales. Varios focos bélicos quedaron durante varios años, y una inestabilidad general se mantuvo, lo cual acabaría abocando al tremendo conflicto de la II Guerra Mundial.

Una de las situaciones bélicas poco conocidas en los países de la Europa Occidental derivó de la caída del Imperio Ruso, la subida al poder de los soviets y la (re)creación de Polonia como país independiente tras más de un siglo de reparto de sus territorios y su población entre los imperios ruso, alemán y austriaco.

El Imperio Ruso fue sustituido por la hoy extinta Unión Soviética, quedando sumida al final del conflicto mundial en una sangrienta guerra civil entre el Ejército Rojo y los rusos blancos, partidarios de la monarquía o simplemente contrarios a los bolcheviques. Conforme se fueron imponiendo estos últimos, entraron en colisión con el nuevo estado polaco. Los polacos ambicionaban recuperar todos los territorios al este de su indefinida frontera oriental que les pertenecieron antes de los repartos del siglo XVIII. Los soviéticos, por su parte, deseaban recuperar las fronteras occidentales del Imperio Ruso, previas a la ofensiva alemana de 1914 y a los desastres de Tannenberg y los Lagos Masurianos., y especialmente de la ofensiva de Gorlice. La imprecisión de los límites nacionales en el nefasto Tratado de Versalles colaboró a desencadenar las hostilidades.

La lucha fue dura y cruel, y así queda reflejado en el conjunto de relatos cortos de Isaak Babel publicados bajo el título de Caballería Roja. El autor, un ruso de origen judío, fue adscrito al célebre Primer Ejército de Caballería del general Budyonny. Probablemente, esta fue una de las últimas guerras en las que la caballería tradicional tuvo alguna influencia. El conjunto de relatos tiene un estilo directo, con descripciones de ambientes y situaciones crudas. Babel está representado por Liutov, uno de los personajes que actúa como observador en la mayor parte de las ocasiones, pero también como actor en alguno de los relatos. Oscila entre descripciones una vez de la crueldad de la guerra, otras de la miseria del ser humano, a veces del heroísmo, y en ocasiones de la comicidad y ridiculez del comportamiento de los hombres y mujeres. No siempre es fácil de leer. Desde luego, se atragantó en las mentalidades de los rígidos dirigentes soviéticos. Babel se ganó nos pocos enemigos y acabo muriendo en las purgas estalinistas en 1940. El libro termina con algunos extractos de los Diarios de 1920 del propio escritor, que son la base para los relatos cortos de Caballería Roja.

La guerra polaco-soviética, en principio favorable a los bolcheviques bajo el empuje de la caballería de Budyonny, cambió de tornas en la batalla de Varsovia, donde el mejor conocimiento del terreno y una mejor preparación táctica concedieron una victoria decisiva a los modestos polacos, que siguió de la retirada soviética, y permitió la supervivencia de Polonia como estado hasta 1939.

En resumen, un libro muy interesante que nos permite acercarnos por un lado a una literatura muy desconocida para los europeos occidentales en general y para los españolitos en particular, y por otro lado a un período histórico cuya herencia tanto condicionó la Europa del siglo XX e incluso la Europa actual.

Caballería roja. Diario de 1920. Isaak Babel
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
ISBN: 9788497593250
Colección: CONTEMPORANEA DEBOLSILLO
Nº Edición:1ª 
Año de edición:2003
Plaza edición: BARCELONA 

La imagen de hoy, una vista de Varsovia hacia el Vístula y su orilla oriental donde se desarrolló la decisiva batalla que salvó al estado polaco.

Tras los edificio feos esta el Stare Miasto (Ciudad vieja)

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Trasteando un rato con el Photoshop

Fotografía personal, Viajes

Semana de trabajo después de las vacaciones, semana liada. No falla. Pero esta tarde me he relajado un rato con algunas de las fotos del viaje a Polonia. Al mismo tiempo, explorando alguna técnica photoshopera, para ir aprendiendo más cosas.

Hoy ha tocado simular los procesados cruzados de diapositivas en la química C41. Es un tema que no tengo nada dominado. Siguiendo las sugerencias que aparecen en una página cuya dirección no he guardado. ¡mecachis! Menos mal que he grabado una acción en el photoshop para poder repetirla.

En fin. Os dejo un para de ejemplos. Gente charrando a orillas del Vístula junto a la colina Wawel en Cracovia. El resultado final depende mucho del original. Pensaba que los resultados iban a ser más homogéneos. Seguiremos investigando.

Dialogo cara a cara

Diálogo en rojo

(Ambas fotos, Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM)

Publicando en Lulu

Fotografía personal

Desde hace unos años, tengo la costumbre de trasladar una selección de las fotografías que tomo al medio impreso. He utilizado varios medios; los servicios de impresión de Apple, Fotoprix, Blurb, y sobretodo, más frecuentemente por la calidad de los mismos, los libros de MyPublisher. Sin embargo, algunos de estos servicios son poco flexibles a la hora de dar forma a los libros.

Me quedaba por probar la calidad de los servicios de impresión de Lulu. Lulu es un servicio orientado a la autoedición y autodistribución de publicaciones por parte de los propios usuarios. No está específicamente orientado hacia la fotografía, pero esta también cabe en el sistema. Lo que hasta ahora no he probado es la calidad que proporciona. Sí me consta que es mucho más flexible respecto a los formatos y las posibilidades de maquetar el trabajo.

He decidido hacer una primera prueba, y he publicado un pequeño porfolio con fotografías en blanco y negro tomadas en el Campo de Concentración de Auschwitz en mis pasadas vacaciones por Polonia. Podéis acceder al mismo en el siguiente enlace.

Como podréis ver, el porfolio se puede descargar en formato PDF de forma gratuita, y se puede comprar también una copia impresa. En esta prueba, el precio que aparece sólo incluye los gastos de impresión. Además hay que añadir los gastos de envío. Yo no me llevo absolutamente nada, aunque podría haber establecido un beneficio comercial para mí. No es cuestión. Yo me gano la vida de otra forma. En un par de semanas espero poder contaros la calidad de la copia impresa. Esta tiene un tamaño aproximado de 21,5 cm x 21,5 cm. Si alguno se anima,… ya me lo contará.

La imagen de hoy, ya os podéis imaginar de donde procede.

Auschwitz-Birkenau - V�as ferroviarias desde la torre central

(Canon EOS 40D; EF 28/1,8 USM)

Lecturas de vacaciones – Ciberiada y Una mujer en Berlín

Literatura

Terminan hoy mis vacaciones. La primera y más sustanciosa parte de ellas. Tres semanas repartidas en dos tercios de viaje y un tercio de asuntos domésticos y dolce far niente. La vida contemplativa. Qué bien viene de vez en cuando. Y con la vida contemplativa, la ocasión de leer de forma más reposada.

En estas vacaciones han caídos dos libros; Ciberíada de Stanisław Lem y el anónimo Una mujer en Berlín. Dos libros muy distintos en el género, en el fondo y en la forma.

El primero de ellos me lo llevé de viaje a Polonia. Tengo la costumbre de intentar que la lectura que me llevo a los viajes tenga que ver de una forma u otra con el lugar donde viajo. Y en esta ocasión, la elección recayó sobre Ciberíada, una de las obras más conocidas del más famoso escritor polaco de ciencia ficción, Stanisław Lem. Nos cuenta las aventuras de Trurl y Klapaucio, dos constructores que van recorriendo la galaxia ofreciendo sus servicios por doquier, y metiéndose en unos líos considerables de los que siempre salen más o menos airosos. No es ciencia ficción dura. No hay una plausibilidad científica en las cosas que suceden, aunque refleja un notable interés por la revolución cibernética que el autor supone con buen criterio que está a punto de producirse. El libro, por ponernos en situación, es de 1967, momento en el que todavía no se había desarrollado como hasta el momento el mundo de los ordenadores. También es un libro que reflexiona sobre las virtudes y los defectos del ser humano, y especialmente sobre la búsqueda de la felicidad, eso sí, por medios bastante extravagantes. Es un libro entretenido, siempre y cuando estés dispuesto a admitir variantes imaginativas sobre los trillados caminos de la ciencia ficción.

El segundo libro lo he leído en la última semana. La verdad es que me ha durado poco. Me enganchó. Lo cogí con interés. Una mujer en Berlín es un diario autobiográfico escrito por una editora y periodista alemana entre el 20 de abril y el 22 de junio de 1945 en Berlín, durante la invasión soviética de la capital alemana y las semanas que siguieron al götterdämmerung nazi. El libro se publicó de forma anónima, ya que una de las cuestiones que más marca el contenido del diario es las violaciones repetidas que sufrieron las mujeres alemanas por parte de los soldados del ejército soviético. Entre las mujeres violadas en repetidas ocasiones, la propia autora del libro. Sin embargo, a pesar de la barbarie que nos cuenta, el estilo de la redacción consigue mantenerse relativamente frío. Muy descriptivo. Y evidentemente, la autora se pone de parte de las mujeres que en su conjunto quedan definidas como las auténticas heroínas en la demencia de la guerra. No obstante, permanecer en consideraciones sobre el aspecto más morboso del relato no nos debe confundir. El diario es un estupendo relato de un ambiente y de unos hechos que quizá no han sido contados y difundidos lo suficiente. El miedo a morir, el miedo al hambre, el miedo al otro; todo ello mezclado con ejemplos de solidaridad ciega o interesada. No hay reflexiones de naturaleza política. La autora, que claramente no pertenece al partido nacionalsocialista, no define con claridad su posición política. Simplemente, se limita a ser una observadora de una realidad. La escritura del diario, casi con toda seguridad, le sirve también como escape a la barbarie que la rodea. En general, me parece un libro recomendable.

Con posterioridad a su lectura, he averiguado que la segunda edición en Alemania, de la que es traducción la que yo he leído, sólo se produjo tras la muerte de la autora, que ante la frialdad y las críticas negativas que recibió en su primera edición en los años 50, se negó a que se volviera a publicar en vida. En la actualidad, el libro parece haber tenido una acogida mucho mejor, probablemente porque la distancia sobre los hechos acontecidos, el progresivo mejor papel de la mujer en la sociedad y el cambio en las condiciones políticas lo han permitido. Incluso conocemos ya quién fue la autora. Y como no creo que nada de lo que narra sea un oprobio para su honor, todo lo contrario, diremos quién fue. La periodista alemana Marta Hillers.

Al igual que Berlín quedó destruida por la guerra, también lo fueron muchas de las ciudades que he visitado en mis vacaciones. Afortunadamente, se ha reconstruido con fidelidad partes de sus cascos históricos, para que podamos disfrutar de cómo fueron. Como el bello Rynek de Wrocław, durante la guerra la alemana Breslau, totalmente destruida en los últimos meses del conflicto bélico. Fue una de las últimas ciudades alemanas en rendirse; lo hizo seis días después que Berlín, y sólo un día antes de la rendición incondicional alemana. Alguna de las personas que salen en el libro son refugiados de la región de Silesia, donde se encuentra esta hermosa ciudad.

Rynek - Wroclaw

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

¿Viajes organizados? No, gracias

Fotografía personal, Viajes

Me gusta viajar. Es un hecho.

Me gusta la fotografía. Es otro hecho.

Por supuesto, me gusta fotografíar en los viajes. En la medida en que mi limitada capacidad lo permite, intento conseguir alguna imagen propia, personal.

No me gustan los viajes organizados.

¿Alguien se imagina por qué?

Fotografiando la catedral - Cracovia

Fotografiando la Catedral de Cracovia
(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Polonia: Colección Flickr y reportaje en Google Pages

Fotografía personal, Páginas personales, Viajes

He vuelto un poco vago del viaje por Polonia. Ya estamos a martes y el tratamiento serio de las fotografías del viaje va lento. Pero ya he abierto la colección correspondiente en Flickr. De momento sólo hay un álbum, correspondiente a Varsovia. Pero a lo largo de la semana irán subiendo otros.

Por otra parte, también he recopilado todas las entradas sobre el viaje en mi página sobre el tema, De viaje con la cámara al hombro, elaborada en Google Pages. Sólo tenéis que seguir el enlace Polonia, desde la página principal, a la cual os podéis dirigir siempre desde el barra lateral de este Cuaderno de ruta.

Ahora, sólo me queda ir terminando el revelado de las imágenes para pasar a obtener el reportaje en papel, que es como mejor se ven las fotografías. De lo más entretenido.

Arcos - Stare Miasto
Recorriendo el Stare Miasto (Ciudad Vieja) de Varsovia
(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Viajar en tren por Polonia (y algún otro medio)

Trenes, Viajes

En el viaje que recientemente he realizado por Polonia, fundamentalmente nos hemos movido usando la extensa red de ferrocarriles que dispone el país.

Los ferrocarriles polacos (PKP) disponen de un excelente buscador de combinaciones de trenes para viajar entre las distintas estaciones de la red, con la ventaja de que además del incomprensible polaco, está traducida a inglés, alemán y francés. En general, bastante conveniente.

Eso sí, para poder entender algunas cosas, también es conveniente saber qué tipo de trenes nos vamos a encontrar en la red ferroviaria. Dependiendo de los mismos, van a variar mucho las condiciones de comodidad y precio.

Lo que resulta relativamente inmutable es las condiciones de tiempo. Salvo alguna excepción, como la línea Varsovia-Cracovia, los ferrocarriles polacos son lentos. Comentaremos más adelante algún caso notable.

En primer lugar, deberemos considerar los trenes de más calidad; los servicios Intercity. Son de los pocos trenes en los que podemos encontrar climatización interior, y son bastante confortables. Sin embargo, salvo en la línea Varsovia-Cracovia, con cerca de 300 kms en algo menos de tres horas, no van especialmente rápidos. Y son los más caros. Reserva de asiento obligatoria. Tomamos dos de ellos:

IC 1607: 5/7/2008 11:57 Poznan – 14:03 Wroclaw (165 km)

IC 3502: 11/7/2008 15:55 Cracovia – 18:50 Varsovia (292 km)

En el siguiente nivel deberemos incluir los servicios Express. Dentro de esta categoría están los propiamente Express y los EuroCity, que cruzan las fronteras con otros países.


EX 35414 estacionado en Gdansk Glowny

Viajando en el EC 241, procedente de Hamburgo Altona, entre Wroclaw y Cracovia

EC 109 procedente de Praga entrando en Oswiecim con destino a Cracovia

Pueden ser también muy confortables… especialmente si pillas un coche de otro país, como por ejemplo de la DB alemana. Pero no necesariamente llevas climatización interior, por ejemplo. Son los siguientes en precio, y también tienen reserva de asiento obligatoria. Tomamos tres de ellos:

EX 25414: 2/7/2008; 10:18 Varsovia – 14:29 Gdansk (344 km)

EC 241: 7/7/2008; 15:37 Wroclaw – 19:44 Cracovia (268 km)

EC 109: 10/7/2008; 19:49 Oswiecim – 21:19 Cracovia (65 km)

Si alguien se molesta en hacer los cálculos comprobará que a este último tren, los 65 km le cuestan 90 minutos. Y eso que es un tren de cierta calidad.

El siguiente nivel de calidad está en los popularísimos Pospieszny. Esto significa en polaco “rápido”, lo cual no es más que un humorismo por parte de estos señores. Porque no van especialmente rápidos. Claro que son muy similares a los rápidos que hasta principios de los años 80 circularon por España, que tampoco eran especialmente “rápidos”. Y tenían un ambiente muy similar. Hay muchos, y recorren el país en todos los sentidos y suelen ir muy concurridos. Comodidades, las justas. A partir de aquí ya no detallaré todos los trenes que cogimos.

El primero de ellos lo tomamos por error, ya que llegó a la estación de Gdansk Oliwa a la hora en la que nosotros esperabamos otro tren con dirección a Malbork. El caso es que acabamos en un sitio llamado Laskowice Pomorskie, cuya estación era más grande que el conjunto del pueblo que alcanzamos a ver.


P 54102 entrando en Gdansk Oliwa con un destino insospechado para nosotros

La hora que tuvimos que esperar en dicha estación para coger otro Pospieszny que nos dejar en Tczew y volver a coger un tren a Malbork, nos permitió comprobar que se está abriendo el mercado ferroviario a otras compañías, como este automotor de la compañía Arriva. Previamente, había visto trenes de esta compañía en Gales y Dinamarca. En España, de momento, sólo tiene servicios de autobuses.

Automotor diesel de Arriva en Laskowice Pomorskie

Otros pospieszny que cogimos fue el tren entre Gdansk y Poznan, y uno muy curioso. Se trata del P 8, entre Kaliningrado, Rusia, y Gdynia. Cuando llegó a Malbork, la composición era una locomotora diesel, dos coches rusos y un coche polaco. En esta estación cambió la locomotora diesel por una eléctrica. Al llegar a Tczew, volvió a realizar maniobras, ya que uno de los coches rusos, camas o literas, que llevaba un cartel indicando como destino Berlín, fue desenganchado del tren, que ya con sólo dos coches, nos llevó hasta Gdansk.


Pospieszny entre Kaliningrado y Gdynia estacionado en Malbork


Pospieszny entre Gdansk y Poznan

Finalmente, en la base de los trenes polacos están los Osobowy. Generalmente servidos por unidades automotoras eléctricas, aunque no necesariamente, hacen servicios regionales y de cercanías, y recuerdan mucho a los viejos trenes tranvía de los años 70 en España. Tomamos este tipo de trenes para ir de Tczew a Malbork y para ir de Cracovia a Oswiecim. Curiosamente, la duración de este recorrido no fue sustancialmente mayor que el regreso en un EuroCity.


Osobowy entrando en la estación de Oswiecim

También utilizamos la red específica de cercanías de las Tres Ciudades (Gdansk – Sopot – Gdynia), más barata y con mayor frecuencia de trenes que los trenes de la PKP. Muy adecuada.


Tren de la red SKM entre Gdynia y Gdansk

Finalmente, comentar los únicos desplazamientos no ferroviarios que hemos hecho. Y fueron los minibuses que tomamos para ir desde Cracovia a las minas de sal de Wielizka. Estos minibuses no están bien señalizados en ningún lugar, y funcionan un poco como los dolmus en Estambul, aunque son mejores y con horarios más estables. Claro que en Estambul hace ya 16 años que estuve; no sé cómo serán ahora. Nosotros lo cogimos en la calle Pawia de Cracovia, en frente de la estación de ferrocarril. Muy convenientes. Y baratos.


Minibus de Wielizka a Cracovia

Una última recomendación. Es difícil saber cómo se va a pronunciar una ciudad polaca en polaco, y las taquilleras o los taquilleros de las estaciones no suelen saber idiomas fuera de las ciudades grandes. Y en estas, lo justo. Por ejemplo, Wroclaw suena en polaco algo así como vrotsuaf. Así que lo mejor es llevar una libretita y dar una hoja con los datos de destino, hora y clase en la que queréis viajar. Lo agradecen mucho.

Termino esta larga entrada con un motivo ferroviario menos alegre. Se trata del cambio de agujas a la entrada de la tristemente famosa playa de vías en el campo de concentración Auschwitz-Birkenau.