[Cine] El buen patrón (2021)

Cine

El buen patrón (2021; 65/20211024)

Antes de pasar durante unos poquitos días al modo «sólo fotos», voy a dejar resuelto mi comentario sobre el últimos estreno cinematográfico que hemos visto en salas de cine. Sinceramente, no era el que me apetecía ver, pero la escasez de tiempo disponible estos días y los horarios disponibles de las distintas películas en estreno nos encaminó hacia la película seleccionada para representar al cine español en la próxima edición de los Oscar de Hollywood. Y no se trata de otra cosa que una nueva colaboración entre el director Fernando León de Aranoa con el actor Javier Bardem; ya consiguieron un gran éxito con una película multipremiada y muy reconocida en su momento.

No sé dónde se ha rodado exactamente la película. Tal vez en los alrededores de Madrid. Pero podría ser en cualquier lugar de España. Y como estoy a punto de pasar unos días en Sevilla, ilustro la entrada con unas vistas de ciudades andaluzas. Como podría haber puesto de cualquier otra comunidad autónoma a la hora de ilustrar esta película, porque todas son similares en lo que aquí se cuenta. En el encabezado Antequera, aquí Cádiz.

Así pues, nueva película española de director con prestigio nacional, en la que se nos presenta a un empresario, fabricante de balanzas (Bardem), que se suele presentar a sí mismo como un buen empresario, preocupado por sus trabajadores, por la calidad de sus productos y por el prestigio de su empresa, y que opta a uno de esos típicos premios que se multiplican en las comunidades autónomas españolas a la calidad o a la excelencia, aparentemente muy codiciados por los empresarios nacionales, pero que en realidad tienen poca repercusión real en el mundo empresarial y económico. Pero detrás de las bondades con las que se presenta, en los días previos a la concesión del premio, le empiezan a llover los problemas. Los problemas matrimoniales del director de producción que afectan a la calidad de los productos y los envíos, un empleado despedido que monta un chiringuito de protesta frente a la fábrica, una nueva becaria que está como un pan y que «despierta el interés» del empresario, los dimes y diretes internos de la fábrica,… aderezado con un toque de historia colateral de jóvenes fascistas y racistas con tendencia a la violencia. El premio está en el aire.

Con una realización sobria pero eficaz, León de Aranoa descarga en las bondades del guion, que también firma, y en las habilidades interpretativas del protagonista y el resto del elenco la capacidad de la cinta para salir adelante. Y lo consigue. Plantea un conjunto de situaciones que inciden en muchos de los problemas del empresariado nacional, especialmente de empresas medianas, con un bajo nivel de formación empresarial, muchas veces negocios familiares que se mueven por intuición, y con tendencia a arreglar los problemas a base de talonario, de amenazas o de pasteleo con el poder político. Empresas familiares que suelen irse al garete en cuanto el empresario interesado se retira o fallece y sus herederos prefieren embolsarse un buen dinero por la venta de la empresa para vivir del cuento. Empresas que son compradas por otras más grandes, muchas veces no para progresar con ellas, sino para eliminar una competencia modesta pero molesta. Y al final se destruye el tejido productivo y social. No puedo negar que el empresario que magistralmente delinea Barden me recordó a algún «figura» del tejido empresarial que a lo largo de mi vida me ha tocado conocer y que hablaban y se movían de una forma muy similar a lo que se nos muestra en la película. Desgraciadamente para el país, es una película que se basa en una realidad que está ahí, en un conocimiento razonablemente preciso del tejido productivo nacional. Por lo tanto, planteamiento, elementos de la historia e interpretaciones, muy buenos.

Sevilla

Esto en el «haber» de la película. En el «debe» está que, aunque en algún medio la han comparado con el estilo de Billy Wilder, para que la película hubiera resultado en un producto redondo y excelente necesitaba una agilidad, un nervio, un ritmo que León de Aranoa, que es una narrador pausado, no tiene. Por lo que las dos horas de duración transcurren de una forma un tanto morosa, sin que la sensación de agobio que debería de producirse en el empresario de ficción, por el acúmulo de adversidades en pocos días, se traslade al espectador. Con una sonrisa semipermanente en la boca por las cosas que se nos cuentan, vamos transcurriendo de un episodio a otro, pero sin que se produzca la transferencia emocional necesaria para convertir la película en excelente.

No es una mala película, ni mucho menos. Se deja ver. E incluso diría que es bastante recomendable, para disfrutar del trabajo actoral y para obtener un mejor entendimiento de algunos de los problemas de la economía del país por vía de la comedia. Pero no pudimos dejar de salir del cine con la sensación de «mmmm… está bien… pero qué pena, podría haber sido fenomenal». Otra vez será. O no. Es lo que hay. Dudo mucho que alcance la preciada estatuilla del eunuco dorado.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Y un atardecer en Granada, desde el Albaicín.

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