[Fotos] Todo es de los tonos de gris, según el cristal con el que se mire, segunda parte

Fotografía

La semana pasada hablaba de cómo había funcionado la Olympus Trip 35, que se está convirtiendo poco a poco en una de mis cámaras favoritas, a pesar de su tremenda sencillez conceptual, cuando le pones un filtro de color amarillo para mejorar el contraste de las fotografías con película en blanco y negro. Y la cosa fue bien. Realmente bien. Quedé muy contento con los resultados y con el funcionamiento de la cámara y su fotómetro, que determina la exposición automática, aun poniéndole el filtro delante.

En esta ocasión probamos un filtro rojo, con otro tipo de película. Los detalles técnicos en Olympus Trip 35 con filtro rojo – Ilford FP4 Plus 125. Los resultados no han quedado igual de bien ni de lejos. Pero no es culpa del material ni de la cámara, sino de mi mala cabeza a la hora de adaptarme a los mismos. Os dejo unas cuantas fotos de todos modos.

[Cine] tick tick… Boom (2021)

Cine

tick tick… Boom (2021; 71/20211124)

En una diversidad de medios, se ha hablado a lo largo del año de que este 2021 podía ser el año de los musicales. En el cine, me estoy refiriendo. Se han ido estrenando varios… con distinta fortuna de taquilla y apreciación de la crítica y del público. Y recientemente hubo un muy limitado estreno en la gran pantalla del más reciente estreno en este género. Limitado estreno, porque la película fue adquirida en su momento por Netflix, que la estrenó en su plataforma de contenidos una semana más tarde. Y es ahí donde la he visto, porque con lo limitado del estreno y los horarios de la versión original… pues es lo que hay.

La película esta dirigida por Lin-Manuel Miranda, que se estrena como director cinematográfico. Pensaba yo, erróneamente, que también había dirigido otro de los estrenos musicales de este año, pero no. Y adapta el musical del mismo título, y carácter autobiográfico, aunque con licencias sobre la historia real, de Jonathan Larson (encarnado por Andrew Garfield). Este fue un músico y compositor que falleció prematuramente por una grave complicación de una enfermedad no diagnosticada a tiempo a los 35 años, que escribió, creo, cuatro musicales, de los que sólo pudo estrenar uno en vida, por el que recibió numerosos honores… póstumamente. Ese musical también fue trasladado al cine… con poca repercusión. El musical en el que se basa esta película llegó a estrenarse años después de la muerte del autor. Y trata sobre las últimas etapas de la elaboración de su musical Superbia, nunca estrenado, al mismo tiempo que lidia con las consecuencias de su estilo de vida bohemio, como la repercusión en su círculo próximo de la epidemia de sida, en todo su apogeo y sin tratamiento efectivo en 1990, o las dificultades de su vida de pareja (con una versión ficticia de su pareja interpretada por Alexandra Shipp).

La realización de la película me parece correcta, con un buen ritmo en una historia que corría el riesgo de alargarse en exceso en otras manos, pero que se contiene por debajo de las dos horas, y una presentación en pantalla de carácter naturalista, que es apropiada para el carácter de las obras de Larson, engarzadas en ciertas realidades sociales de su momento, carentes del glamour que tradicionalmente se atribuye a los musicales. No obstante, confía el éxito de la empresa a las bondades interpretativas del reparto, especialmente del protagonista. La interpretación de Garfield ha recibido muchos parabienes, que no voy a poner en duda, aunque siempre he preferido las interpretaciones contenidas a las expansivas, casi histriónicas, y quizá por ello mi opinión no sea tan entusiasta. Pero una preferencia muy personal, que muchos otros pueden no compartir, y lo entiendo. Pero el resto del reparto consigue tener su presencia, con un buen trabajo, a pesar de la cantidad de minutos que monopoliza el protagonista de la función.

Así pues, en su conjunto una película visible, aunque sin que me genere los entusiasmos que han mostrado los medios entendidos en el tema. Puede ser una buena opción para quienes tengan acceso a la plataforma de contenidos, siempre que les gusten las películas musicales. Que por lo que he observado a lo largo de los años, no es extraño que sean rechazadas casi por principio por mucha gente. A mí me suelen gustar. Aunque las de los últimos tiempos no me han entusiasmado. Y… bueno. Tengo ya otras dos películas vistas, que tendré que ir comentando en los próximos días, cuando pueda. Y es que con los fríos que nos han llegado estos días, o te apoltronas en casa delante de los estrenos directos en plataforma, o sales y te apoltronas en una sala de cine, evitando la calle desapacible.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Recomendaciones fotográficas] Retratos robados, vénuses y algunos fotógrafos japoneses

Fotografía

La avería del disco duro de mi ordenador me llevó a que durante los dos últimos fines de semana, por unos motivos u otros, no había redactado ninguna entrada con recomendaciones fotográficas. Tenía un montón recogidas, pero cuando las he revisado esta tarde después de terminar de maquetar mi libro de fotos del último viaje a Andalucía, me he dado cuenta de que no me apetecía hablar de bastantes de ellas. Así que me he quedado con cuatro.

Algunas fotos del viaje a Andalucía que han podido llegar o no hasta el libro que he terminado de maquetar y solicitar esta tarde.

Tres de ellas vienen de la mano de Leire Etxazarra, bien porque las ha mencionado en su cuenta de Instagram o porque han salido en su estupendo blog sobre fotografía, Cartier-Bresson no es un reloj. La primera, en Instagram, es sobre uno de los trabajos más interesantes y también polémicos del fotógrafo Philip-Lorca diCorcia. Es muy posible que en algún momento haya hablado ya de él, pero no lo he encontrado. Se trata de Heads, una serie de retratos robados a plena luz del día en Times Square en 1999, pero con una particular estética. Son viandantes que van caminando por la sombra, entre los andamios de unas obras donde el fotógrafo colocó flashes, que iluminaban sus rostros, mientras mantenía en cierta oscuridad al resto de los viandantes. Uno de ellos, que se reconoció, llevó al fotógrafo a los tribunales, lo que puso en un brete la posibilidad de practicar eso que ahora está tan de moda como street photography en Estados Unidos. Al final, los jueces fallaron a favor del fotógrafo, al reconocer su trabajo como arte y no como una explotación económica de la imagen del demandante. Es un trabajo fascinante.

En su blog podemos leer desde el día 10 un pequeño ensayo sobre los retratos de chicas adolescentes de Rineke Dijkstra, y que dieran tanto impulso a su carrera como fotógrafa. Dos chicas en una postura muy similar, equiparable a dos famosas Venus de la historia de la pintura, una, la de Botticelli, la otra, la de Amaury-Duval, en la playa, al atardecer. Pero con una actitud muy distinta, una de ellas era estadounidense, la otra era polaca. Mucho más antiguos de lo que recordaba. Son ya de 1992. Aunque la serie completa, Beach portraits, la realizó entre ese año y 1996. A partir de ahí nos encontramos con un trabajo que, al igual que el de diDicorcia, parecería monótono en un principio, pero que luego, en la variedad de tipos humanos en una edad tan vulnerable, resulta asimismo fascinante.

Finalmente, también en su cuenta de instagram, nos habla de la obra de la japonesa Miho Kajioka. Una fotógrafa que dirige su mirada hacia la naturaleza, sin perder de vista la figura humana, y que adopta una estética definitivamente engarzada a la tradición de su país, y del Asia oriental en general, con grandes espacios negativos, con el uso del espacio vacío en blanco como una parte más de la composición. Me ha gustado. Quizá porque desde hace un tiempo también he empezado a apreciar bastante la pintura de aquellos países.

Finalmente, en Pen Magazine nos hablaron hace unos días de la obra fotográfica de Osamu Shiihara, remontándonos a la primera mitad del siglo XX, al periodo de entreguerras, en el que adoptó técnicas fotográficas propias de las vanguardias de la época, pero con un visión propia y engarzada también en las estéticas propias del País del Sol Naciente. Me apetece conocer más de la obra de este fotógrafo. Lo que he visto me ha gustado. Pero no hay muchísimo disponible, o he estado muy tonto buscándolo.

[Fotos] Polaroid 600 Color vs Instax Square Monochrome

Fotografía

Hace un par de domingos hice un experimento… una comparación entre los dos sistemas de fotografía fotoquímica instantánea que se fabrican hoy en día, de la que, como digo en el título, no cabe extraer conclusiones; las instantáneas Polaroid Color y las Fujifilm Instax Monochrome.

Las cuestiones técnicas, sin mucha profundidad por eso, en Mano a mano entre Polaroid e Instax – una comparación… de la que no cabe extraer conclusiones.

[Cine] Passing (2021)

Cine

Passing (2021; 70/20211125)

Ya os comentaba hace unos días que ha llegado la época del año en la que Netflix estrena aquellas películas producidas por la plataforma que quieren tener opciones en la temporada de premios cinematográficos. Las películas de prestigio. Y aquí tenemos una que es, al mismo tiempo, el debut de la actriz Rebecca Hall como directora. Una actriz que siempre me ha parecido mejor que lo que su filmografía parece indicar. Mi primer recuerdo de ella es… en la peor película de Woody Allen… aunque era de lo más salvable. Y llega a las tareas de dirección con ambiciones, en una adaptación de una novela que no he leído de Nella Larsen, pero que evidentemente tiene no pocas capas de significado y reflexión. Veamos cómo le ha quedado.

Passing (el título original de la película, que en España se ha estrenado de forma limitada en cines como Claroscuro) es el término que usan los anglófonos para referirse al acto y la capacidad de una persona para hacerse pasar por miembro de un grupo social al que no pertenece; en el caso de la raza, en Estados Unidos, cuando una persona habitualmente «clasificada» como negra, pasa por blanca. Y las dos protagonistas de la película, Irene (Tessa Thompson) y Clare (Ruth Negga), ambas amigas de la infancia, separadas por la vida tiempo atrás, y en entornos diferentes, «pasan» por blancas. Irene, que vive en Harlem, casada con un médico (André Holland), en una vida razonablemente acomodada, lo hace ocasionalmente, cuando quiere disfrutar de tiendas, restaurantes u otros servicios reservados a los blancos. Clare, continuamente, desde hace años, vive como blanca, e incluso está casada con un hombre (Alexander Skarsgård) que no esconde sus prejuicios raciales. Y tras años viviendo así… se reencuentran en una exclusiva cafería de Manhattan.

Rodada en blanco y negro, digital, en aspecto de imagen 1,33:1, próximo al estándar de la Academia, que se estableció en el periodo de entreguerras, cuando sucede la acción, la película es estéticamente muy atractiva, jugando con el uso de las texturas, las sombras y las luces, con el equívoco en el que de forma circunstancial o total viven las dos mujeres. Hall hace una realización extremadamente eficaz, depositando su confianza en un reparto en estado de gracia. El peso de la película lo lleva Thompson, que es la mujer que vive de forma más intensa las consecuencias del passsing, negando en la educación de sus hijos las consecuencias negativas de pertenecer a su grupo étnico, viviendo acomodada en un entorno de pobreza habitual, con una criada, negra por supuesto, con quien mantiene una relación que vive de forma compleja, y que tiene un marido que es mucho más consciente del problema racial, más claro, y con una amiga reencontrada que viviendo una mentira más profunda, es capaz de disfrutar mucho más de lo que es ser negro en Harlem. Y que además es atractiva. Y por la que los celos surgen. Pero cada aparición de Negga en pantalla supone una revolución de la acción en la pantalla. Y todo en, oficialmente, 98 minutos, que si descuentas los créditos… pues eso. Que Hall consigue empaquetar con diligencia, eficacia y belleza todo el complejo mensaje de la historia en 90 minutos. Meritorio, muy meritorio.

Esta es una película muy muy recomendable, que, pese a su trágico y ambiguo final, te deja con un excelente sabor de boca, y que crece con el tiempo. Para ver en silencio, con atención, sin despistes, incluso si lo haces en tu domicilio, en el salón de casa. Para no perder ninguno de los matices de tan excelente historia y trabajos interpretativos. Dicho queda.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Fotos – viajes] Fotografiar en la escapada otoñal a Andalucía

Fotografía, Viajes

Al igual que hace una semana aproximadamente hice con mi viaje a Italia, mi resumen sobre la técnica y la tecnología fotográfica aplicada a otro viaje, a Andalucía en esta ocasión. Que el viaje fue corto, pero fotográficamente variado. Lo podéis encontrar en Andalucía en otoño – problemas con el digital, alegrías con la película tradicional. Aquí os dejo las fotografías con las que he ilustrado el artículo.

[TV] Cosas de series; la oscuridad desciende sobre nuestras pantallas

Televisión

No tenía muy claro cómo seguir hoy con mis comentarios televisivos. Seis series, tres de animación, una de cortos conceptuales y tres de ficción de acción real de distintas nacionalidades tenía en cartera. Podría agruparlas de distintas formas de modo coherente, y hacer como de costumbre, empezar por las que vi antes. Pero no estoy de humor para eso. Estoy de un humor oscuro, y oscuridad hay en las series que traigo hoy. Dos de ellas, una coreana de seis episodios que me ha impresionado mucho, y la sudafricana de cortos conceptuales. Ambas dirigidas por directores conocidos y reconocidos. Vamos con ella.

Oats Studio es una antología de cortos conceptuales que han sido agrupados y están siendo emitidos en Netflix. En IMDb no lo encontraréis agrupado como tal serie, y habréis de ir buscando cortometraje por cortometraje. Puesto que están dirigidos principalmente por el sudafricano Neill Blomkamp, y repasar los cortometrajes más recientes de su filmografía, y entre ellos encontraréis los títulos de esta antología. Cortometrajes que van desde los pocos minutos, 6-8 minutos, hasta la media hora. Oats Studio es la productora creada por el director, y el fin de los cortometrajes es explorar ideas que, eventualmente, puedan devenir en largometrajes para la gran pantalla. De ahí el carácter experimental o conceptual de los cortometrajes. Recordemos que Blomkamp sorprendió al mundo con la interesante District 9, en la que se servía de unos pobres alienígenas para denunciar los regímenes de apartheid y los problemas de los refugiados. Después, su filmografía me ha parecido irregular.

De ahí el carácter experimental o conceptual de los mismos. Casi todos los episodios tratan de un futuro o un universos de carácter apocalíptico o postapocalíptico, aunque también tiene cabida el humor negro, o las realidades alternativas a la historia conocida. La fantasía, el terror y, en ocasiones, la ciencia ficción son ingredientes que de una forma u otra forman parte de la receta para estas pequeñas producciones, que por otra parte cuentan con algunos intérpretes destacados como Sigourney Weaver, liderando los rebeldes humanos que resisten a una sistemática invasión alienígena de la Tierra, o Dakota Fanning, como una de los dos únicos supervivientes de un desastre en una base comercial en el Ártico, donde un extraño y monstruoso ser se ha desarrollado. Entre otros. No me importa ver este tipo de antologías. Sabes que te vas a encontrar de todo. Cosas estupendas y cosas que no tanto. Pero si no arriesgas te pierdes lo bueno. Eso sí… tiran a deprimente. Y muchas no tienen resolución, ya que actúan como gérmenes de posibles producciones más amplias que desarrollarían la historia.

Jiok 지옥 (Infierno; en inglés, Hellbound o Rumbo al infierno en castellano) viene también de la mano de un director, Yeon Sang-ho, surcoreano, que ha alcanzado cierta fama y prestigio internacional en los últimos años. Principalmente por su Busanhaeng 부산행 (Tren a Busan), una de las mejores películas de zombis que conozco, y su interesante precuela de animación y su secuela de acción, que en realidad no pasa de entretenida. Y ahora se lanza en Netflix con una serie de terror, de la que nos han presentado sus primeros seis episodios, aunque con un final abierto a una futura segunda temporada. Pertenece a estas series del país asiático que buscan romper moldes respecto a los populares k-dramas y sus tópicos prefabricados, y está más emparentado con el estupendo cine dramático y de terror que saben hacer los surcoreanos.

La presentación de la trama se hace dentro del género fantástico, con grandes dosis de terror, realmente general mucha angustia, no es de sustos, con algún toque de policíaco, al menos en sus primeros tres episodios. En la Tierra comienza a producirse una serie de apariciones de «ángeles terribles» que anuncian a algunas personas que día y a que hora morirán, para ir al infierno. En el día y en la hora prevista, tres monstruos, que tienen algo de Lovecraftianos por su inhumanidad, aparecen, apalean y brutalizan duramente al condenado, para finalmente reducirlo a cenizas y restos calcinados. La inquietud se instala en las gentes, y es aprovechado por algunos grupos para generar grupos religiosos que se apropian de la interpretación de los hechos, creando nuevas religiones que van transformando la sociedad en un cierto tipo de teocracia, o sociedad tutelada por estos grupos religiosos, donde el «condenado» y su familia pasan a ser objeto de vergüenza y humillación. Aunque no faltan las gentes que ven en estos fenómenos un patrón aleatorio y ningún significado religioso, aunque no puedan explicar el origen de este fenómeno. El anuncio de la «condena» a un niño recién nacido que nadie puede considerar un pecador parece darles la razón y generar una tensión entre los grupos implicados.

Dividida en dos partes, los primeros tres episodios nos narran la aparición del fenómeno y el ascenso de los grupos religiosos y su influencia. Los tres últimos nos muestran una sociedad dominada teocráticamente, con un sistema de dogmas y verdades establecidos por los grupos religiosos, contra quienes algunos se revelan. Por lo tanto, bajo el disfraz de serie de terror, encontramos lo que realmente genera más terror, y no es otra cosa que una crítica feroz hacia la forma en que las religiones han adquirido poder, influencia y control sobre las sociedades a lo largo de la historia. Un pequeño grupo de personas, generalmente hombres, que se apropian de la explicación de fenómenos inexplicados por la razón, e imponen sistemas morales arbitrarios, sistemas inquisitoriales y condicionan los modos de comportarse de los ciudadanos. Es una serie que me dejó gran desasosiego por la arbitrariedad y la dureza de la violencia supranatural, pero sobre todo por la arbitrariedad y la dureza de los religiosos que se apropian de la idea de un Dios que nunca se comunica directamente con los seres humanos, si es que siquiera existe. Qué cosas más interesantes están haciendo estos coreanos. Muy recomendable, salvo que te angusties mucho con el terror de verdad. Por cierto, el título original coreano, Infierno, me parece mejor que las variantes en otros idiomas. Porque nos habla del auténtico infierno que se monta en la faz de la Tierra

[Fotos] Todo es de los tonos de gris, según el cristal con el que se mire

Fotografía

Una de las carencias más importantes que encuentro en algunas cámaras compactas para película tradicional es la incapacidad o las dificultades para trabajar con filtros delante del objetivo de la cámara. Especialmente cuando se fotografía con película en blanco y negro. Los filtros de colores, amarillo, naranja, rojo, son los que más uso yo, aunque también cabe el verde, el azul o el infrarrojo, son fundamentales a la hora de controlar el contraste de la toma. Una de las características más interesantes desde el punto de vista creativo de las películas fotográficas es su sensibilidad espectral. Es decir, dentro de espectro de la radiación electromagnética que constituye la luz visible, a qué longitudes de onda una emulsión es especialmente sensible o no. Porque eso va a determinar cómo se van a restituir los distintos colores en tonos de gris.

Con mi reciente adquisición, la Olympus Trip 35, con la que estoy muy contento, he conseguido un adaptador que me permite utilizar algunos de los filtros que tengo, de 49 mm de diámetro de rosca, a la rosca de 43,5 mm del objetivo de la cámara, muy rara hoy en día. Las cuestiones técnicas las desarrollo en Olympus Trip 35 con filtro amarillo – Rollei Superpan 200. Para quienes no estén interesados, os dejo algunas fotos.

[Cine en TV] De slag om de Schelde (2021)

Cine

De slag om de schelde (2021; 69/20211114)

Recientemente se han estrenado o se han anunciado una serie de películas en Netflix que vienen precedidas por expectativas de calidad. Estamos ante aquellas películas de la plataforma que quieren tener opciones en la temporada de premios cinematográficos. Las películas que pretenden dar prestigio a la plataforma. A principio de año, desde la plataforma anunciaron que a lo largo del año iban a anunciar un impresionante número de largometrajes. Lo cierto es que pocos de ellos han despertado mi interés, y los que lo han hecho, con fortuna desigual, pero tendiendo a valoraciones personales bajas. Iremos viendo. De momento, hace unas semanas que me intrigaba este estreno en la plataforma de nacionalidad neerlandesa.

Recorrí en mayo de 1993 esta región, Zelanda, pasando por algunos de los lugares mencionados en la película.

Dirigida por Matthijs van Heijningen Jr., el título original de la batalla es La batalla del Escalda, y corresponde a un episodio bélico de la Segunda guerra mundial de cierta importancia, aunque no sea una de las grandes y famosas batallas del conflicto. Una vez tomado por los aliados el puerto de Amberes, tras el rápido avance por Francia y Bélgica una vez que se hicieron con el control de Normandía, se encontraron con un puerto en buen estado, pero que no podían usar para aprovisionar a sus tropas por estar la orilla neerlandesa del estuario del Escalda en manos de los alemanes. Sin embargo, el empeño de los británicos de ser protagonistas, llevó a que se dejase de lado esta situación en pro de la discutida, discutible y poco apreciada Operación Market Garden. Tras el fracaso en Arnhem, el primer ejército canadiense con algunos refuerzos de otros países iniciaron la ofensiva para expulsar a los alemanes de la región neerlandesa de Zelanda, y dominar el estuario del río Escalda. En modo alguno se considera una batalla desconocida, pero aun así, tanto el título en inglés como el español son La batalla olvidada. Quizá porque los distribuidores pensaron que sería más evocativo para los espectadores que el original en holandés, que tiene mucho más resonancia en los Países Bajos.

En realidad, no se nos cuenta la batalla. Se nos cuentan los avatares de tres personas en los días previos a la misma. Un piloto de planeador derribado sobre las tierras inundadas de Zelanda en los primeros instantes de Market Garden (Jamie Flatters), un soldado holandés alistado en el ejército alemán que, tras una convalecencia de una herida en el frente ruso, es destinado a un trabajo de oficina en la región neerlandesa (Gijs Blom) y la hija de un médico local cuyo hermano comete la tontería de tirar una piedra a un camión alemán que atropella a varios soldados de este país (Susan Radder), y que pretende salvar de la muerte al hermano. Las andanzas de los tres se cruzarán en algún momento antes de o durante la batalla.

La película tiene pretensiones, no está mal rodada y tiene unos buenos intérpretes que luchan con su trabajo por mantenerla a flote. De hecho, no está mal valorada ni por los críticos, que no se han dedicado en masa a ella precisamente, ni por el público votante en IMDb. Pero yo no quedé satisfecho con ella. Por un lado, el paso del tiempo está muy mal marcado, y falsea en exceso la realidad. Por ejemplo, la Operación Market Garden comenzó el 17 de septiembre de 1944, fecha en la que sería derribado el piloto de planeador, mientras que la batalla del Escalda no comenzó hasta el 2 de octubre, ya terminada la anterior operación. Sin embargo, apenas da la impresión de que el derribado soldado pase dos o tres días en la región. Por no hablar de que la propia batalla que da título a la película duró desde el 2 de octubre de ese año hasta el 8 de noviembre, y da la impresión de que gracias a un heroísmo (ficticio) relatado en la película, todo pase en una noche. La geografía de la región, con tierras por debajo del nivel del mar, que fueron inundadas por los alemanes rompiendo los diques de contención del océano hizo que la batalla fuese muy penosa.

También tenemos el problema de que aunque en algún momento parezca que quiere jugar en las grandes ligas de las películas bélicas, se nota mucho que el presupuesto no está al nivel, con reciclaje de escenarios para distintos fines, un muy limitado número de extras que supongo que también van cambiando de uniforme en las distintas fases de la película, y unas escenas bélicas que no pueden ocultar las limitaciones de la producción.

Y finalmente, el propio relato en sí, en el que las tres historias personales que se han de cruzar, lo hacen de forma muy forzada, y sin que haya mucha coherencia interna en las propias historias, que tiran de tópico del cine bélico, y que carecen de auténtica profundidad. Por supuesto, los alemanes son los malos tradicionales del cine bélico que se remonta a los años 50, con una total carencia de matices. En fin, no dejo de reconocerles el esfuerzo por sacar adelante una película digna, pero con la que yo no acabo ni medio convencido. De todos modos, muchos suscriptores de la plataforma de contenidos visuales aficionados al género bélico tal vez encuentren un entretenimiento que les vengan bien en ella.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Libro – historieta] Corto Maltese: Oceano Nero – Hugo Pratt, Martin Quenehen, Bastien Vives

Literatura

La lectura de este libro es en cierta medida un «error». Pero, en general, es un acierto. Me explicaré. Hace unas semanas comentaba la lectura de un relato corto de las aventuras de Corto Maltés, el célebre personaje de historieta del italiano Hugo Pratt, que transcurrían en su juventud. Comentaba en aquella entrada cómo, en el desplazamiento entre Sorrento y Roma, tuvimos tiempo en la estación central de Nápoles para curiosear libros en la sucursal de La Feltrinelli de la estación. Y allí vi este título, que me pareció interesante. Pero no lo compré, porque abultaba mucho más que el que comenté hace unas semanas, que era más ligero para ir leyendo en el tren camino de Roma. Anoté el título, para buscarlo a mi regreso. Y ahí cometí el error. Puesto que me apañé bien con el idioma italiano al leer el que compré en Nápoles, pues también pedía este idioma… que supuse erróneamente la versión original. Y no. Es la cuarta aventura del pirata tras la muerte de Pratt, y está escrita en francés por Martin Quenehen, y dibujada en el idioma universal por Bastien Vives.

Las callejuelas y «vicoli» del casco antiguo de Nápoles sirven para re

Si de leer una traducción se trataba, lo mismo podría haber leído la traducción al castellano, claro. Aunque de esta forma me ahorré tres o cuatro euros… la italiana es más barata. Pero bueno… lo ideal hubiese sido no estar amuermado y haber atinado con la francesa. En cualquier caso, Quenehen y Vives introducen una importante innovación en el personaje principal y en la historia. La trasladan a los tiempos actuales. Bueno… más bien, a los primeros años del siglo XXI y los atentados de las Torres Gemelas, cuestiones que aparecen de fondo, que sirven para orientar en el tiempo al lector, pero que no tienen que ver con la trama. Trama que comienza en Japón, cuando un jovenzano pirata nacido en La Valeta entra en contacto con una organización secreta, tras la cual se mueve en busca de riquezas, lo que le lleva hasta Perú y Panamá.

Estamos ante una reinvención del personaje, joven, impulsivo, casi temerario, con el carácter que le impuso Pratt bastante bien conservado, pero adaptado a los tiempos que corren. Y con gran capacidad para ligar con mujeres estupendas. La aventura es dinámica y muy entretenida. No sabe lo mismo que las de Pratt, especialmente las que más me gustan, que las más de las veces tienen un tono más melancólico. Pero es muy aprovechable y sirve para darle una vuelta a la idea de cómo sería Corto si en lugar de aparecer en el mundo de la aventura a principios del siglo XX lo hiciera un siglo más tarde. A mí… ya me ha venido bien. Lo he pasado bien.

[TV] Cosas de series; sexo en Inglaterra e ingleses en Grecia

Televisión

Si todo va razonablemente bien, mañana ya tendré operativo mi ordenador de sobremesa en casa. Quizá hoy viernes. No obstante, esta es una de las entradas que he ido redactando y programando a priori a través de mi tableta, con cierta paciencia. Aunque poco a poco voy adquiriendo agilidad al hacerlo. Quizá el principal problema es que mi modelo de tableta es demasiado antiguo para conectarle un teclado por conexión inalámbrica a través del protocolo Bluetooth, o yo no sé hacerlo. Da igual. El caso es que hoy toca, por fin, hablar de televisión. Y traigo dos buenas series británicas. Una en su tercera temporada, la otra al completo.

Stratford-upon-Avon, la ciudad natal del Bardo, en las Midlands inglesas, servirá para ambientar la «inglesidad» de las series de hoy.

Sex Education no baja el listón. Es cierto que la originalidad de la propuesta en su primera temporada, el peculiar consultorio sexológico que el protagonista de la serie (Asa Butterfield) junto con una conflictuada compañera (Emma Mackey) ofrecían a sus compañeros, sorprendió y sacudió a los aficionados a la ficción televisiva por entregas. Pero la serie sigue adelante con una tesis muy clara, concreta y concisa, aunque su desarrollo sea amplio, diversos y multidimensional; los adolescentes tienen sexualidad, la viven con desconcierto y no hay dos iguales. Vamos como [mode irony/] si fuesen personas [/mode irony]. Si el macguffin de la segunda temporada fue la intervención de la sexóloga madre (Gillian Anderson) del protagonista en el instituto. En la tercera es la llegada de una nueva directora (Jemima Kirke), que viene a implantar un conservador sistema basado en la disciplina, en la negación de la diversidad y en las prohibiciones. Con la habilidad de los creadores de la serie de impactar todavía más en el respetable, colocando a una mujer joven en el papel que, para más ironía, se llama Hope (Esperanza en inglés). Por lo demás, sigue siendo una serie muy interesante y disfrutable.

Dicen que el éxito de The Durrells se debe a la mezcla entre la calidad intrínseca de la propuesta y la pandemia de covid-19. También conocida como The Durrells in Corfu, como tantas otras propuestas británicas y de otros países distintos de los Estados Unidos, no encuentra camino en las principales cadenas de televisión o plataformas en internet fuera de su país de origen, y acaba alojada en plataformas menos populares como Filmin, donde la he visto yo, y otras. Pero las suficientes para que mucha gente tenga acceso. Si sumas el aumento del consumo televisivo debido a los confinamientos y a las restricciones al funcionamiento de los espectáculos de masas y otros establecimientos de ocio, más una transmisión boca-oído efectiva, se convierte en una serie mucho más vista y apreciada de lo que hubiera sido en condiciones normales fuera de su país.

Basada en una serie de libros escritos hace ya unas décadas por el naturalista británico Gerald Durrell (el jovencito Milo Parker en la serie), hermano del escritor Lawrence Durrell (intepretado por Josh O’Connor, prince Charles en una celebrada serie de Netflix), nos presenta un versión humorística, casi paródica, de su propia familia en los años en los que tras la muerte del padre, la madre, Louisa (Keelye Hawes en un papel clave y memorable), decide llevarse a todos sus hijos a vivir a la isla griega de Corfú, porque es más barato y hace mejor tiempo que en Bournemouth, Inglaterra. A partir de ahí, durante cuatro temporadas de seis episodios, menos la tercera que tiene ocho, contemplamos un desfile de personajes y situaciones que generan una sinfín de situaciones que oscilan entre lo cómico y los dramático, potencialmente trágico, pero que constituyen un canto a la alegría de vivir, a la tolerancia, a la amistad y a la familia, por atípica que esta sea. Yo la he disfrutado mucho. Y es muy recomendable. Su nivel se mantiene alto durante las cuatro temporadas. Incluso diría que va subiendo poco a poco durante las dos primeras hasta alcanzar una meseta de calidad, hasta llegar a un inevitable melancólico final en las vísperas del desastroso conflicto mundial que de la mano de los fascismos y otros extremismos llevó al mundo, y especialmente a Europa, a un desastre humano colectivo. Entre las biografías reales y la ficción basada en la realidad, necesitamos más propuestas como esta y con esta calidad. Menciones especiales al resto de los hermanos Durrell, Margo (Daisy Waterstone) y Leslie (Callum Woodhouse), así como a los intérpretes griegos Alexis Georgoulis como Spiros, el taxista más que amigo de la familia, y Anna Savva como Lugaretzia, la criada de la familia, que nos ofrece expresiones y momentos inolvidables.

[Fotos – viajes] Fotografiar en Italia a principios de octubre

Fotografía, Viajes

De forma trabajosa y más lenta, por la ausencia de mi ordenador de sobremesa, he ido redactando un artículo sobre los aspectos técnicos/tecnológicos de mis fotografías del viaje a Italia que hice a principios de octubre de este año. Lo podéis encontrar en Por Italia, con digital micro cuatro tercios y mi cámara ya tradicional para película en blanco y negro. Aquí os dejo las fotografías con las que he ilustrado el artículo.