[TV] Cosas de series; anime reciente… y muy divertido

Televisión

Las ofertas de Netflix y Amazon Prime Video en animación japonesa, anime, no están mal. Pero no siempre llega la serie interesante en el momento en que te apetece. El anime, lejos de ser un concepto monolítico y unitario, abarca una enorme variedad de géneros y estilos, por lo que resulta muy reduccionista que alguien proclame en general si le gusta o no el anime. Dentro de que en general está destinado a unos sectores demográficos muy concretos, adolescentes o jóvenes muy jóvenes de ambos sexos, hay películas o series difícilmente digeribles por quienes no pertenecen a esos sectores, mientras que otras maravillarán a cualquiera que guste de la buena animación en general o, incluso, del cine en general. En los últimos meses he estado explorando en otras fuentes series de animación japonesa interesantes… y algo he encontrado.

Terminé de ver la serie «Lycoris recoil» poco antes de viajar a Toulouse, en cuyo jardín botánico encontré unos ejemplares de «Lycoris radiata», la flor que da nombre a la serie, de alguna forma.

Mamahaha no Tsurego ga Motokano datta [継母の連れ子が元カノだった, algo así como My stepmother’s daughter is my ex, la hija de mi madrastra es mi ex] es una simpática y sensible serie sobre dos adolescentes, huérfano de madre él y de padre ella, que fueron novietes en su último año de la educación secundaria obligatoria. Y de repente se encuentra que el padre de él y la madre de ella ligan y se casan y se convierten en hermanastros, cuando comienzan el bachillerato (uso los términos educativos españoles como equivalentes para no liar al lector que no esté al tanto del sistema educativo nipón, que no es tan distinto al nuestro). Durante doce episodios se explorará cómo se ajustan a la nueva situación, ambos chavales son sensatos y desean lo mejor para sus padres, al mismo tiempo que descubrirán porqué no funcionó lo suyo cuando en realidad estaba [¿están?] colados el uno por el otro. Buen diseño de caracteres, mucha empatía y al mismo tiempo un ritmo que hace que los episodios de 23 minutos se hagan cortos.

Yofukashi no uta [よふかしのうた, Canción del trasnochador, titulada en inglés Call of the night, la llamada de la noche] entra en lo fantástico. Un chico de 14 años, hijo de una madre que lo cría solo, buen chaval y estudioso, está desencantado de la vida y deja de ir al colegio, dedicándose por la noche a zascandilear por la ciudad. Hasta que se encuentra a una pizpireta y atractiva vampira que le hará pasárselo muy bien, a cambio de un mordisquito de vez en cuando. El chico que quiere ser vampiro para la vampira se niega y además le dice que para que eso suceda tiene que enamorarse de ella… y el chaval se lo propone. La premisa es un poco tontorrona. Pero en esta serie lo que importa no es eso, que funciona como macguffin, sino las relaciones que se establecen cada noche entre los protagonistas y otros personajes que frecuentan habitualmente o esporádicamente la noche. Y los temas son, en este caso, mucho más adultos de lo que la premisa de partida permite imaginar. Con unos fondos muy expresionistas y un potente banda sonora, también sabe a poco.

Y finalmente, Lycoris recoil [リコリス・リコイル, el retroceso de Lycoris, sospecho que el título está más escogido por su sonoridad aliterativa (rikorisu rikoiru) en japonés que por su significado] es la serie que más me ha intrigado. Y me ha divertido. Pertenece a una mezcla de géneros; girls with guns, tranche de vie, distopía… Estamos en un Japón en apariencia absolutamente ideal, donde el crimen no existe y los ciudadanos viven en paz (distopía). Salvo por un pequeño detalle… hay organizaciones de adolescentes huérfanos educados por organizaciones paragubernamentales para ser asesinos que eliminan expeditivamente las amenazas para esta sociedad «ideal». La organización femenina, Lycoris, por la planta endémica de Japón Lycoris radiata, en un intento de frenar a unos traficantes de armas, se ve obligada a expulsar a una de sus componentes, Takina Inoue, por eliminar a tiros a los traficantes cuando estos amenazaban con matar a una compañera, a la que puso en peligro (girls with guns). Se refugia en un café regentado por un antiguo agente secreto, el LycoReco (en japonés リコリコ, rikoriko), donde hace amistad con otra antigua agente Lycoris que ahora va por libre, y que nunca mata, Chisato Nishikigi. Se tendrá que acostumbrar a trabajar en el café (tranche de vie), y a realizar trabajos de ayuda a las gentes, muy distintos. Hasta que un grupo ponga en peligro la estabilidad de todo. La serie es tremendamente entretenida, con unos personajes que generan mucha empatía. Pero no se acaba de pronunciar, o es muy ambigua, en el tema gordo de los que plantean, a saber, la ética de los medios paralegales, de las coaclas del estado, para eliminar lo indeseable en la sociedad, y cuando esto se convierte en un problema en sí mismo. Pero es muy divertida, y está muy bien hecha. Tiene más ironía en algunos momentos de la que parece.

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