[Recomendaciones fotográficas] Primeras recomendaciones

Fotografía

Después del relativo paréntesis de los días navideños y el fin de año, llego con mis primeras recomendaciones para este 2023. Sigo con la sensación de que tengo que reorientar esta casi fija sección semanal de mi Cuaderno de ruta, pero sigo sin ideas concretas. Así que de momento seguiré, más o menos, como estaba. Me lo voy a tomar hoy con cierto relajo. Aunque habrá cosas serias.

Hay concursos de todo tipo en esto de la fotografía. Y son frecuentes los dedicados a la naturaleza y la vida salvaje. Los animalitos dan mucho de sí. Pero lo más curioso, o uno de los más curiosos, es un premio dedicado a la vida salvaje en versión comedia. Cuando las fotografías de los animales nos hacen reír. Por el antropomorfismo de sus expresiones faciales. Por sus torpezas. Por el azar de una situación o de una perspectiva. El caso es que son graciosos, y en NPR, la web de la radio pública estadounidense, nos han hablado de ello y han publicado una galería de fotografías de estos premios. Simpáticas. Alguien me dijo el otro día que mejor silvestre que salvaje… mmmmm… etimológicamente silvestre se refiere a la vida en el bosque, salvaje serían lo animales no domesticados en general. Que cuando utilizamos el adjetivo salvaje aplicándolo a los seres humanos o sus acciones sea peyorativo es otro problema. Pero aunque sea una acepción admitida, salvaje no tiene porqué ser sinónimo 100 % de feroz.

En las últimas semanas se me han acumulado muchas experiencias de fotografía con película tradicional, pendientes de ser comentadas. Tres en color, tres en blanco y negro, una en película instantánea, y tres más en color y una en blanco y negro pendientes de ser reveladas esta semana que viene. No sé cómo ni cuando voy a sacar tiempo para ellas.

Londres es una gran metrópoli. Desde hace tiempo. El día de reyes fuimos al cine a ver una película en la que se reflejaba, con gran acierto, el Londres de los años 50. Muy triste, por aquello de la posguerra mundial, pero representado con bellos colores. Pero Londres está atravesado por un gran río. No muy largo, pero como en Inglaterra llueve mucho, lleva bastante caudal. El Támesis. Y hay gentes que se dedican a explorar lo que los sedimentos del Támesis dejan en las orillas de la metrópoli londinense. En Creative Boom nos han mostrado cómo Tom Harrison retrata a estas gentes y su curiosa forma de vida.

La fotografía y la ciencia siempre han estado íntimamente relacionadas. Hace unos días comentaba con unos amigos tomando unos chismes después de salir del cine que los astrónomos no descubren cosas en los telescopios a base de mirar durante horas por el ocular de los mismos. El ojo sirve para ver, pero no acumula muchos fotones ni mide ningún fenómeno. Básicamente, como instrumento científico, los telescopios son grandes cámaras fotográficas que acumulan luz e información de los objetos y paisajes celestes durante horas. Pero en Lenscratch se han empeñado en vincular dos de las facetas de la fotografía; la relacionada con la ciencia y la relacionada con el arte, durante los tiempos más difícil de la pandemia de covid-19. Como los retratos en diálogo mutuo de las fotógrafas Aline Smithson y Lydia Panas. Este tiene más de arte que de ciencia… que sólo tiene que ver con esta la coincidencia del trabajo con la pandemia. O cómo documentar a dos ancianos, muy ancianos, que tras toda una vida separados, vuelven a encontrarse en sus últimos años de vida. Y así lo ha hecho la fotógrafa Becky Wilkes.

Comenté hace unas semanas cómo había vuelto a reconectar con Fraction Magazine. Pues estas semanas atrás me he fijado en algunos de sus artículos. Como el dedicado a los paisajes del río Colorado, tan importante para tanta gente, por parte de Richard Boutwell (instagram). Siempre interesado en la fotografía de paisaje alterado por el ser humano, también me han interesado los del valle de Santa María en California, donde se acumulan grandes cantidades de desechos, realizado por Brett Kallusky. Y Eric Kunsman se fija en un elemento muy particular, las cabinas telefónicas, como indicador de nivel social de un entorno. Donde todavía persisten es que los niveles socioeconómicos son bajos. Y la fotos, película tradicional fotográfica en blanco y negro, son estupendas.

Finalmente, siempre viene bien recordar a la conceptual Laia Abril, y su serie Historia de la misoginia, que tal y como nos cuentan en 1000 Words, en su segundo y más reciente capítulo se ha dedicado a reflexionar fotográficamente sobre los que es violación y la cultura de la violación, o en general la violencia contra las mujeres, con los diversos elementos que encontramos presente en la historia y en el presente de nuestra cultura global.

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