Naturaleza ciudadana… y maltratada

ciudad, sociedad

Paseando por la ciudad es posible encontrar elementos de la naturaleza que se infiltran en el artificio urbano. Entre la vida que se empeña encontrar su camino a orillas del Canal Imperial de Aragón en Zaragoza, encontramos suficientes motivos que pueden llamar la atención del fotógrafo que pasea por sus orillas.

Sin embargo, los ciudadanos no siempre valoran las bondades de tener un medio natural al alcance de la mano, sin salir de la ciudad. Y uno se pregunta de qué serán las ruedas herrumbrosas que asuman en el agua ante la indiferencia de los patos que nadan a su alrededor.

Cambrigde in Colour – Digital Photography Tutorials

Fotografía

Si algo tiene la fotografía en su formato digital, es que progresivamente, y pesar de sus precios elevados respecto a la tradicional fotoquímica, se ha ido democratizando y extendiendo en la sociedad. También ha sido importante en su desarrollo y extensión, la democratización de los ordenadores y del acceso a internet.

Una de las consecuencias de este hecho es que cualquiera podemos colocar nuestras fotos y nuestras opiniones en la telaraña mundial. Ya se sabe. Las opiniones son como los culos. Todos tenemos una. Pero en lo que se refiere a conocimientos técnicos, a rigor en los conceptos, a lugares donde el fotógrafo aficionado pueda afianzar sus saberes y aumentarlos… ahí hay que andarse con cuidado.

Una de las páginas que me gustan es la que mantiene Sean McHugh, Cambridge in colour. Y especialmente, por su rigor y su valor formativo e informativo, su tutoriales. No dudéis en hacerle una visita si os interesa el tema… y os defendéis razonablemente bien en inglés. La presentación esta muy cuidada y muy currada. Y se pueden extraer consecuencias prácticas para el fotógrafo que usa soporte digital. Recientemente he leído el tutorial sobre la difracción y su influencia en la fotografía digital en función del tamaño del captador… de lo más interesante e instructivo. Nunca volveré a pasar de f/4 o f/5,6 con mi G6.

Hoy sigo haciéndome amigo de mi nueva EOS D60. Aunque como la disposición de sus controles es absolutamente similar a mi vieja EOS 100, la mayor parte del camino está hecho. Por lo que el paseo matutino en una soleada mañana de otoño ha sido muy agradable.

Hoy estreno una nueva "vieja" cámara… bieeennn….

Fotografía personal

Pues eso. Estreno cámara. Digital. Réflex. Canon EOS. No podía ser de otro modo; hay que aprovechar el parque instalado de objetivos, que tan buen servicio me han ofrecido con mi EOS 100. El modelo… una Canon EOS D60, 6 megapíxeles.

«¿Pero qué dice este?«, gritarán algunos. «¿Estrenar cámara?; pero si es de hace tres años. Paleozoica.«

Pues sí. La he comprado de segunda mano. En una tienda escocesa, Ffordes. A través de internet. Son gente seria. No es la primera vez que les compro algo. Siempre de segunda mano. Hasta ahora habían sido objetivos y accesorios. Esta es la primera cámara.

La cámara me ha costado menos de la cuarta parte del precio de salida hace tres años, y menos de la tercera parte del precio por el que se pudo comprar en el comercio. Más barata que mi primera compacta digital de hace dos años y medio (Canon Ixus 400, 4 megapíxeles) y que la compacta sofisticada de hace un año (Canon Powershot G6, 7 megapíxeles). Y con las pocas pruebas que he podido hacer esta tarde ya he comprobado que la calidad potencial de la imagen es superior. Si hace tres años casi todos los analistas consideraban que era una buena cámara para hacer buenas fotos, con ampliaciones sin problemas de tamaño DIN A-3 (29,7 x 42 cms), ¿por qué no habría de serlo ahora, con más ventaja gracias al precio? Y la calidad constructiva mucho mejor que las cámaras réflex «económicas» actuales, que nuevas son más caras, y que muchas no pasan tampoco de esos 6 megapíxeles.

El estado de conservación, bueno. Perfectamente embalada, con todos sus accesorios perfectamente recogidos, con una batería extra. Los discos de software, impecables. Algún signo de uso, pero nada grave.

En resumen, que tengo por fin una réflex digital, por un precio más que razonable con la que me puedo divertir mucho. Sin arruinarme.

La primera foto que subo de ella no es precisamente una maravilla artística. Pero me ha hecho mucha ilusión sacar una imagen a 1000 ISO, que no sea una maraña absoluta de puntos de colores azarosos, perfectamente usable… en el caso de que el motivo fuera realmente interesante. Todo llegará.

Otitis media, Zenda y mis más queridos malos de película

Cine

Hoy me ha tocado sufrir. Después de unos días de molesto catarro, este ha desembocado en una otitis que me ha hecho volver del trabajo antes de la hora, ante la imposibilidad de mantener el tipo en el «frente de batalla» diario. Hay que saber retirarse a tiempo.

Así que a las dos y media en casa. Y puesto que no apetece hacer nada en especial, salvo esperar que la «tormenta auditiva» pase, pongo la tele. Y… ¡oh, sorpresa! En TCM hechan una de mis películas de aventuras clásicas favoritas. El Prisionero de Zenda, versión 1952. En el IMDb.com encontramos 9 versiones de esta historia de aventuras romántica, desde 1913 hasta la versión televisiva de 1996.

Esta versión me gusta. Tal vez por el héroe clásico que representa Stewart Granger, paradigma del caballero inglés, caballeroso y arrojado… mmmmm… no está mal,… pero… no. No es por esto.

Claro. Es que encontramos a la aristocrática Deborah Kerr, interpretando a la bella e impecable Princesa Flavia. Este es un motivo mucho más notable para ver una película. Esta o cualquier otra en la que actúe. ¡Qué actriz! ¡Qué expresividad! ¡Qué elegancia! Cuando sale en pantalla, su presencia expulsa a todos los demás de la misma. No hay nadie más… mmmmm… mucho mejor, ¿verdad?… pero… no. Su presencia es decorativa. Imponente, pero decorativa.

Y nos queda lo mejor. Uno de mis malvados literiario-cinematográficos favoritos. Rupert de Hentzau, interpretado por un impecablemente cínico James Mason. ¿Cómo le van a este actor los papeles tortuosos y cínicos! Un malo sin escrúpulos. Traicionero, con recursos, que ni siquiera tiene el detalle de morir. Que acaba la película tan impecablemente peinado como la empieza, mientras que el héroe acaba con el brazo en cabestrillo y sin chica. Que desparece en la noche como una promesa de ulteriores fechorías. Estupendo.

Y es que uno tiene debilidad por los malos de las películas. El Sheriff de Nottingham en Robin de los Bosques, Sir Daniel Brackley en La flecha negra, el tribuno Mesala en Ben-Hur, los malvados templarios de Ivanhoe, Cruella de Vil y sus abrigos de piel de dálmata, el mascarón del galáctico Darth Vader (aunque aquí siempre he preferido la impecable presencia del Gran Moff Tarkin, interpretado por el estupendo Peter Cushing), el infumable Fu-Manchú, la bruja de Blancanieves, y tantos y tanto otros… ¡Qué hubiese sido el cine de aventuras sin ellos! Rindámoles un sentido homenaje. Muchos dieron la vida para nuestra diversión. Y son lo que realmente ponen la salsa al cine de aventuras. No esos sosos y estirados «héroes».

La fotografía de hoy, una vista de Praga, esa ciudad que pretende ser de cuentos y aventuras, como la Strelsau, capital de Ruritania, el mítico país donde encontramos el Castillo de Zenda.

Los tebeos de antaño; frescos, relieves, pavimentos

Italia, Viajes

En el reportaje que fui publicando en estas páginas con motivo de mis vacaciones en la Toscana, hice alguna referencia a los maravillosos frescos que adornaban muchas de las iglesias y catedrales, y que son los precursores de los actuales comics. O siendo más castizos, de los tebeos. Algún comentario e imagen aparecieron dedicadas a las escenas del maravilloso pavimento de marmol de la catedral de Siena.

Ante una feligresia medieval o renacentista básicamente iletrada, la mejor forma de mostrar las enseñanzas de las escrituras sagradas era plasmarlas en las paredes de las iglesias, donde los fieles se reunían todos los domingos.

Algunos ejemplos los tenemos en los maravillosos relieves de la puerta principal del Baptisterio de Florencia.


En lo que se refiere a frescos, en la Iglesia de Santa Maria del Carmine, también en Florencia, en la Capella Brandaci, además de escenas del Génesis, encontramos abundancia de escenas de la vida de San Pedro. Una pequeña maravilla, poco conocida para la mayoría de los abundantes turistas que visitan la ciudad, y que hacen fila en las más conocidas gallerias y demás museos y palazzos de la espléndida capital toscana.


Ahora que estoy digitalizando mis diapositivas de mi viaje por Rumanía en 1995, una década antes, me vuelvo a encontrar con algo similar. Incluso más espectaculr en ocasiones. Y así, en la Bucovina rumana, encontramos un pléyade de monasterios ortodoxos cuyas paredes, tanto interiores como exteriores, se encuentras pintadas con impresionantes frescos.

Un ejemplo lo tenemos en el Monasterio de Voronet. En la primera de las imágenes, podemos encontrar las escenas del Apocalipsis de San Juan que suelen adornar las fachadas laterales oriendas hacia el sur de las iglesias de estos monasterios, y que suelen constituir los frescos más espectaculares de los mismos.


Ya en el interior, en los primeros vestíbulos del Monasterio de Voronet, los frescos se dedican a las vidas de los martires, y en algunos de ellos asistimos a escenas de gran crudeza, con todo tipo de mutilaciones que ilustran la más curiosa variedad de torturas. Vamos. Digno de los más fetichistas sado-masoquistas. Esos mismos contra los que las diversas iglesias despotrican por pervertidos. Si ya lo dijo el poeta… «todo es según el color…»

Piratas informáticos del espacio

informática

Venga, vamos. Que es domingo. Hace frío, pero puede ser un día tranquilo y agradable. Saldré a pasear; como no hace viento, abrigadito será agradable. Así que hoy no nos tomaremos la vida demasiado en serio… total… para lo que hay.

Y la bitácora sobre novedades en materia de software y otras cosicas informáticas Download.com se hace eco de una noticia del suplemento de tecnología del diario británico The Guardian.

ETs maliciosos podrían aprovechar la red de búsqueda de vida extraterrestre SETI@home para introducir virus y otros códigos maliciosos en los sistemas de la Tierra.

Y seguramente, a continuación nos mandarán mensajes spam proponiéndonos visitas a las visitas donde tres venusinas se lo montan a lo salvaje con los selenitas, nos propondrán estupendas hipotecas para nuestra segunda residencia en la Osa Mayor, o mediante avanzadísimas técnicas de phising nos quitarán nuestros tristes ahorros que irán a parar a desaprensivos piratas de la galaxia Andrómeda.

¿Os imagináis al bichito aquel cabezón al que se le encendía la bombillita que tenía en la punta de los dedos, sentado en una habitación oscura con varios monitores y teclados, comiendo una asquerosa pizza rancia y bebiendo cocacola light? Al menos, así es como las películas yanquis nos dibujan el aspecto de los piratas informáticos. ¿O será el más famoso pirata de la galaxia, Han Solo, con su fiel compañero Chewbacca, quienes se dedicarán a sacarnos los cuartos para poder pagar sus deudas con Jabba el Hutt?

En fin. Que eso. Que hoy se trata de pasárselo bien. Que para eso está la prensa seria. Como The Guardian.

La realidad fotográfica que hoy os propongo es menos marciana. Dos rapaces rumanos subidos a un árbol, y sumidos en una considerable pobreza en el año 95, miran con desconfianza a unos extraños extraterrestres españoles que van haciendo turismo por la ciudad de Sighisoara.

Revisando viejas fotografías – La catedral de Chartres

Fotografía personal

Estos días en los que he estado revisando viejas fotografías, antes de reiniciar el proceso de digitalización de diapositivas que tenía un tanto abandonado, me encuentro con muchas de las imágenes que obtuve en mis primeros tiempos como aficionado a la fotografía. Con la vieja Pentax P30N. Entonces me sentía orgulloso de ellas. Ahora descubro cuanto interés hay que poner para empezar a sentirse satisfecho con tus propias fotos.

En fin. De todos modos, no merece la pena ponerse excesivamente trascendente, y disfrutar de lo que aprovechable había y de los recuerdos que nos proporcionan. Como esta imagen de la fachada asimétrica de la fabulosa catedral de Chartres. Le he dado un toquecillo de antigüedad. El original era en color… de las viejas diapositivas Perutzchrome, que eran baratas. Creo que las hacía Agfa, que en paz descanse (si no ya, pronto). Pero bueno… por darle saborcillo.

Scarlett Johansson… que no se malogre, por favor

Cine

Hubo una época en la que los actores y las actrices de Hollywood tenían glamour. Pero un glamour inteligente, a veces provocador, otras veces ingenuo, íntegro o disipado, sobrio o siempre ebrio, de alcohol o de emociones y sentimientos. Pero tenían glamour. La felina y conservada en alcohol Ava Gardner, la estilizada y elegante pícara «Slim» Lauren Bacall, la liberada y sin embargo pringada Katherine Hepburn, la desgraciada Marilyn Monroe, la joven Liz Taylor, la prematuramente malograda ß ,… y muchas otras. Y otros para quienes los prefieran masculinos.

Hoy en día es difícil encontrar ese glamour. Las actrices de hoy son más materiales, más vulgares, más carne de la prensa del higadillo banal, cutres en sus manifestaciones públicas… y qué decir de su presencia en pantalla. Qué difícil es combinar el glamour con una buena interpretación.

Y qué vamos a encontrar entre las actrices más jóvenes. Meras piezas de carne decorativa para para adornar películas de acción donde un testosterónico macho se dedica a realizar exceso altamente increibles, mientras destroza varias docenas de coches con explosiones pirotécnicas. O tontas adolescentes de 15 a 45 años, que viven eternamente en un ambiente estúpido de instituto.

Pero parece que algo de inteligencia aparece de vez en cuando a orillas del Pacífico en el sur de la California estadounidense. O sea Hollywood. Y es el caso de la rubia, pálida, bajita y sensual Scarlett Johansson. Esta joven actriz de aspecto nórdico y talla y curvas más mediterráneas, muestra una capacidad relativamente camaleónica para pasar de la joven desorientada de Lost in Translation a la adolescente que se busca a si misma en el pasado de su madre de A love song for Bobby Long. De la modosita criada flamenca de Girl with a Pearl Earring a la fatal aspirante a actriz que complica la vida del irlandés en Rhys-MeyersMatch Point. Y siempre destilando esa sensualidad, ese glamour de sus labios rotundos, de su voz grave y profunda (para quien disfruta de las versiones originales) y de la rotundidad de sus femeninas formas.

No es que no halla hecho algún bodrio que otro. De esto no se libra nadie hoy en día en Hollywood. A evitar la lamentable The Island. Pero… está empezando… y no hace malas elecciones en sus papeles. Tiene mucho tiempo para madurar y mejorar todavía. Como decía en el título… ¡que no se malogre, por favor! ¡Y que otras sigan su ejemplo!

Ilustraremos la entrada de hoy con algunas bellezas más exóticas como las que procedentes de la India encontramos por las calles de Londres, escenario de la última película de la Johansson, como he comentado en entradas anteriores.

Mi primera vez… en Lisboa

ferrocarril, Portugal, Viajes

No. Lo siento, pero no. No pienso desvelar mis experiencias sexuales. Ni en Lisboa, ni en ninguna otra capital europea. Es que… pues que no me gusta presumir…

Así que me referiré a mis experiencias fotográficas. El otro día comprobé que ahora se han cumplido quince años desde mi primer viaje a la capital portuguesa. El primero de cuatro, que han hecho que sea una de mis ciudades preferidas. Aun habré de volver en nuevas ocasiones.

Y revisando mis archivos fotográficos digitalizados, me he encontrado con la primera fotografía que hice en esta bella ciudad. En la Praça do Comércio. Y he decidido publicarla hoy aquí. Como no, conjuga la fotografía con otras de mis querencias. El ferrocarril y los tranvías. Así que aquí queda. 12 de octubre de 1990. Ha llovido un rato. No tanto como quisieramos, pero ha llovido un rato.

Una canción del pasado (A Love Song for Bobby Long, 2004)

Cine

A Love Song for Bobby Long (2004): Directed by Shainee Gabel

Con cierto retraso, puesto que es una película del año pasado, nos llega esta película dirigida por Shainee Gabel, y protagonizada por John Travolta, Scarlett Johansson y Gabriel Macht. La historia gira entorno a Lorraine, madre del personaje que rerpresenta Johansson, que acaba de morir, dejando en herencia a su hija una casa en la que deberá convivir durante un año con los personajes de perdedores que representan los otros dos. La madre muerta viene a ser el cuarto protagonista de la película, ya que su recuerdo marca el devenir de los acontecimientos y, como se muestra al final, es quien ha planificado los mismos hasta un desenlace que se va adivinando con el transcurso del filme. La película roza el pastelón pero, afortunadamente no lo llega a alcanzar, manteniendo un nivel razonable.

Los dos primeros actores son quienes se van haciendo poco a poco con la película, siendo el alma de la misma, mientras que el tercero ejerce el papel de catalizador para lo que ha de pasar. Travolta demuestra que cuando quiere y le dan el papel, es un excelente actor. Johansson muestra que las cosas no son por casualidad, que las películas más conocidas que va presentando se acompañan de una carrera de trabajos más modestos, pero con consistencia (salvo cuando se mete en berenjenales estúpidos como La Isla, aunque supongo que cobraría bien).

A estos tres personajes se añaden unos cuantos secundarios que pretenden dar un poco de ambiente a la situación intimista en la (tristemente destruida) calida ciudad de Nueva Orleans, quizá el quinto protagonista del largometraje. Quizá están un poco desaprovechados, puesto que con un poco de desarrollo hubieran proporcionado alguna clave extra sobre el pasado de nuestros protagonistas. Entre ellos destaca una muy atractiva y comestible Deborah Kara Unger. Es también una pena que no proporcione un contrapunto femenino al crecimiento de la adolescente Purslane (vaya nombrecito, el de una flor silvestre), siempre rodeada de tanto macho sin rumbo.

La película es recomendable. Especialmente, por los actores que están muy bien. Pero eso sí. El que espere acción, que se vaya a otra película. Es un filme sobre sentimientos. Sobre el proceso de madurar. Sobre la amistad y el amor. En el sentido amplio de todos estos términos. Yo le doy un siete.

Repaso estos días algunas de mis fotografías más antiguas. Yo llegué tarde a esto de la fotografía. Cuando pude costearme un modesto equipo, vamos. Este simpático pingüino me retrotrae al año 1990, a los alrededores del Palacio de la Magdalena. En Santander. No tengo grandes fotografías de aquella época. Pero sí algún buen recuerdo. Pongámonos nostálgicos; como con la película de hoy.

Salud pública y fotografía – Sebastiao Salgado

Fotografía

No soy yo especialmente aficionado al diario El Mundo. Ni por su línea ideológica, aunque de todo tiene que haber en una sociedad plural, ni por su estilo, si bien aquí ya no tengo tan claro que de todo tenga que haber. No obstante, pululando por los mensajes del grupo de noticias es.rec.fotografia, encuentro un enlace a las páginas de dicho diario que me interesa.

Se trata de un reportaje fotográfico de Sebastiao Salgado sobre el fin de la polio en el Mundo. El reportaje da fe de los esfuerzos precisos para la erradicación de una enfermedad que durante mucho tiempo causo notables sufrimientos en las sociedades de todo el mundo. En la actualidad, los esfuerzos coordinados de numerosas organizaciones han llevado a que estemos a un paso de su erradicación mundial. Ya numerosas regiones del Globo se encuentran libres de la enfermedad, especialmente los países más ricos. Por lo que los últimos esfuerzos se han de desarrollar en los países más pobres, muchas veces tremendamente dificultados por las guerras y los regímenes dictatoriales de estos países. Es esta la mirada que nos transmite Salgado. A la vez de esperanza y de denuncia.

Sebastiao Salgado siempre se ha mostrado comprometido con las situaciones de catástrofe humana y humanitaria, denunciando con sus poderosas imágenes en blanco y negro las situaciones más tristes de nuestra condición de seres presuntamente «racionales». En este caso combina dos aspectos importantes en mi vida. El profesional, la salud pública, y mis aficiones, la fotografía. ¡Qué más necesito para recomendarlo!

Las principales víctimas de la polio son los niños. Homenajeemos pues en esta foto a estos «locos bajitos«, donde uno de los mimos de las Ramblas barcelonesas se acerca a uno de los más pequeños acompañado, inevitablemente, por su madre.

Fotografía Nocturna

Fotografía

Hoy paso a comentar otro de los fotógrafos que me ha llamado la atención en el número de noviembre de Visión salvaje, Jose Benito Ruiz.

En este caso, su página en la telaraña mundial consta de una animación en flash, y un anuncio de que este sitio pronto estará activo. Las fotografías que nos ofrece en la revista son paisajes nocturnos. Larguísimas exposiciones, apoyadas por selectivos disparos del flash, que nos ofrece una nueva visión de la naturaleza, llena de color, cuando sólo esperamos oscuridad y ausencia de matices.

Altamente recomendable, con unas técnicas al alcance de cualquiera que tenga un equipo fotográfico razonable y paciencia, mucha paciencia.

No he ensayado yo la fotografía nocturna de paisaje. Pero sí en algunas ocasiones en mis viajes, he tomado imágenes al anochecer. Como este típico paisaje de Londres.