Nausicaä del Valle del Viento (1984)

Cine

Nausicaä del Valle del Viento (Kaze no tani no Naushika, 1984), 13 de julio de 2010.

Hace ya un tiempo que oigo noticias que hablan de que esta película de animación que fui a ver ayer se podía calificar de obra maestra. De imprescindible en el género de animación, y de una de las importantes de la historia del cine en general. Cuando se estrenó por primera vez en el mundo occidental, según informa la Wikipedia, sufrió una serie de atentados monstruosos a base de tijera sobre el montaje original, que hizo que además de cambios absurdos en el título y en los nombres de los personajes, el filme tomara un sentido totalmente distinta. Como consecuencia de un cambio en los derechos de distribución del filme, desde 2005 se ha producido un reestreno del mismo que en este 2010 llega a nuestro país, y con dos meses de retraso respecto a Madrid, a mi ciudad, a Zaragoza. El número de copias circulantes debe ser escaso. Y además está en versión original subtitulada.

Nausicaä es la princesa, es decir la hija del jefe, de una pequeña población rural en el Valle del Viento. La Tierra vive una situación post-apocalíptica. 1000 años antes, una guerra devastó buena parte del planeta y, desde entonces, un bosque con elementos tóxicos poblado de extraños insectos potencialmente hostiles, se ha ido extendiendo, arrinconando a las poblaciones humanas que aún encuentran tiempo para guerrear entre sí. Esta historia nos cuenta como la joven princesa busca entender qué es lo que pasa y cómo convivir con el extraño ecosistema del bosque tóxico, mientras intenta salvar a su comunidad de un conflicto bélico en el que participan otras dos poblaciones más poderosas y mejor armadas.

Dirigida por Hayao Miyazaki, este filme de tema fundamentalmente ecologista y pacifista, desarrolla un mundo de gran belleza conceptual y visual. Si en lo conceptual, nos habla con gran maestría de la necesidad de mantener los equilibrios de los ecosistemas y con el resto de los seres vivos, por hostiles que aparezcan a nuestros ojos, en lo visual es un derroche de imaginación con imágenes de gran belleza y sensibilidad. Debieran aprender muchos de los que babean en estos momentos por los 3D y otras lindezas similares, que estos artificios no son más que meros reclamos propagandísticos en comparación con la limpieza de los dibujos y de la animación de este filme. Nunca he sido muy favorable a la animación japonesa, pero evidentemente, a la vista de este filme, es que no tenía toda la experiencia e información disponible para juzgar. He leído en algún sitio que esta copia restaurada no tiene la saturación y la vivacidad del original; no sé, a mi me ha parecido ideal.

Es también un filme en el que es una delicia escuchar las voces originales en japonés. A pesar de ser un idioma muy extraño al nuestro, al poco rato, puedes distinguir perfectamente las entonaciones y los sentimientos que las acompañan. Aunque difícilmente se puede hablar de interpretación en una película de animación, reconozco que ésta está ahí, y es excelente.

En resumen, una película que va a tener una difusión extremadamente limitada por tres motivos: su limitada distribución, su escasa publicidad, y por no estar doblada al castellano. Pero la encuentro absolutamente recomendable para todo el mundo. Estoy casi de acuerdo en que es una obra maestra del cine, y lo es sin duda alguna, para mí, del cine de animación. No os lo perdáis.

Dirección: *****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
*****

Champ du Feu

Aparentemente menos agresivos que el Fukai de la película, los bosques en los Vosgos son muy bellos, aunque también potencialmente peligrosos; especialmente si eres un "pato" como yo y vas tropezando con todas las raíces escondidas bajo los helechos - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Revisitar cine de antaño: Dentro del laberinto

Cine

Una de las cosas que noté hace una semana cuando vi la película de Los mundos de Coraline fue que la historia es una variante del estereotipo cuyo paradigma pueda ser la Alicia de Lewis Carroll. Y después me puse a pensar en otras historias, en otras películas que compartieran esta herencia, y pensando, pensando…

Corrían los años 80, estaba yo a punto de terminar la carrera, y tenía una hermana adolescente a la que en alguna ocasión acompañaba al cine. No mucho. Nueve años de diferencia de edad hace difícil acomodar gustos. Pero a mí siempre me han gustado las películas de animación y de muñecos, así que me fue fácil encontrar excusa para llevarla a ver Dentro de laberinto. Película que además dirigía Jim Henson, responsable entre otras cosas de Sesame Street (Barrio Sésamo), The Muppets (Los Teleñecos),  Fraggle Rock (Los Fraguel), o de los muñecos de la primera trilogía de Star Wars, de forma directa o indirecta.

En su momento, la película me gustó mucho. Me encantaban los muñecos de la factoría de Jim Henson. Y los decorados estaban muy cuidados. La historia era muy entretenida. Y sólo encontré un pero. Aquella adolescente morena y tetona con voz estridente (en el doblaje al castellano) me parecía una pesadez. Lo peor de la película. Hasta los histrionismos de David Bowie eran mucho más soportables. ¿Quién me iba a decir que aquella niñata, Jennifer Connelly, me parecería con el tiempo una de las actrices más atractivas y desaprovechadas de Hollywood?

Este fin de semana, después de darle a la cabeza durante los días anteriores, he pillado el DVD de la película y la he vuelto a ver. Siempre es un reto ver películas de animación o de muñecos al cabo del tiempo. La tecnología ha cambiado mucho. Coraline también son muñecos, aunque su técnica, el stop motion, es muy distinta de la tradicional animación de marionetas. Pero bueno… me armé de valor, y en la calurosa tarde del domingo revisité el mundo de los goblins.

La verdad es que las sensaciones son muy parecidas. El mundo de muñecos que creó Henson sigue teniendo un encanto estupendo. Los personajes que crea son muy divertidos, y las aventuras muy entretenidas. Ciertamente, comparado con las modernas técnicas, en las que la animación por computación influye tanto, resulta algo más tosco. Pero como lo importante es la historia, se lo perdonas pronto. Pero también encuentras peros. El primero es que, definitivamente, y aun en versión original, la jovencita Connelly era un petardo de mucho cuidado. Es de lo peor de la película. Y es un problema, porque sale continuamente. Pero es que realemente, el otro protagonista humano, Bowie, en estos momentos tampoco me parece que esté mucho mejor. Lo que es peor, la banda sonora no ha envejecido muy bien, y los números musicales, sin ser malos no son tampoco de lo mejor de la película. Se ha dicho que mezclar animación con personajes reales es una apuesta muy arriesgada, y que pocas veces sale bien. Y creo que este es un ejemplo de ello.

(Nota mental: tengo que volver a visitar a Roger y a Jessica Rabbit)

No obstante, lo pasé bien. Y si bien la historia no excesivamente original en su conjunto, es un producto que entretendrá a los más jóvenes, sin torturar a los adultos, que a poco que se dejen llevar también se lo pasarán bien. Y de paso, pillé otra película que tengo que volver a ver. Cristal oscuro. A ver cuando encuentro un rato.

Mira que tiran de laberintos en las aventuras del tipo Alicia, ¿verdad? Pues ale, más laberintos.

Schönbrunn - Laberinto

Laberinto del Schloss Schönbrunn, Viena, Austria - Panasonic Lumix LX3

Los mundos de Coraline (2009)

Cine

Los mundos de Coraline (Coraline, 2009), 22 de junio de 2009.

Con la inevitable llegada del verano, el calor aprieta y la cartelera de cine, cual flor primaveral, se pone mustia. O en este caso, para el año 2009, según parece, se marchita por completo. Dos semanas de vacío cinematográfico llevaba. Cosa que no pasaba desde hace tiempo, salvo en períodos vacacionales. Así que ayer, decidimos poner remedio ante tal sequía fílmica, y nos arriesgamos a ver una película de animación.

Salvo por el riesgo de encontrar la sala con una proporción elevada de chiquillería que arruinase las posibilidades de disfrutar de la proyección con su masticar incesante de palomitas, sus comentarios, sus ganas de hacer pis, y todas esas cosas que pasan con los niños, parecía una opción razonable. El director, Henry Selick, es merecedor de nuestra confianza. Los antecedentes de James y el melocotón gigante y Pesadilla antes de Navidad lo avalan. Sí. Pesadilla… es de Selick, no de Tim Burton. Como mucha gente piensa, incluido yo hasta hace unos años.

El filme está realizado con la técnica de stop-motion, al igual que las dos antes mencionadas. Muñecos que son fotografíados fotograma a fotograma en laboriosa y ardua tarea, para luego pasar los fotogramas a velocidad cinematográfica dando lugar al movimiento. Es una de mis técnicas de animacion favoritas. También se puede utilizar con personas reales, y es especialmente utilizada para mostrar el movimiento acelerado de los eventos naturales. Por ejemplo, tomar imágenes a intervalos de varios minutos desde un punto de vista seleccionado, y luego pasarlas a 24 imágenes por segundo para ver la evolución acelerada del fenómeno.

Explicado lo cual, no hay duda. Técnicamente, la película es absoluta y totalmente irreprochable. A su vez, es una maravilla visual. Heredera de todos los productos de animación de la factoría de Tim Burton, no desmerece nada en absoluto de lo mejor que ha salido de ese entorno. Lo que es más cuestionable es que sea en 3D. La verdad es que es una técnica que no considero necesaria para contar esta historia, yo me cansé de llevar las gafas polarizadas. Creo que es una forma de intentar atraer por medios técnicos a la gente al cine. Pero este tipo de iniciativas suelen fracasar. A la larga, el buen cine se caracteriza más por las buenas historias que por la tecnología.

La historia se ha intentado vender para todos los públicos. Es decir, apta también para los adultos y no sólo para los niños. Bueno. Como está muy bien hecho, cualquier adulto con dos dedos de frente lo verá a gusto, sin problemas. Pero creo que sí que es básicamente un producto infantil. Lo cual no es ni bueno ni malo, sino lo que es. La historia es heredera del arquetipo reprsentado por Alicia en el País de las Maravillas, una niña que entra en un mundo paralelo, donde no rigen las mismas normas que en el mundo real, y cuyas aventuras le llevarán a un cambio trascendental en su vida. Está bien. Tiene ritmo y entretiene mucho.

No podemos hablar de interpretaciones. La voz de los personajes en el original corresponden a actores y actrices famosos. Pero nosotros vemos una versión doblada, que está bien y ya está.

En resumen, absoluta y totalmente recomendable para quienes gusten de la animación, al igual que para los niños y preadolescentes a los que puede ir dirigida el filme. Los adultos que no tengan más remedio que acompañar a sus retoños que no se preocupen. Seguro que es mucho mejor que la mayor parte de los pestiños que se ven obligados a deglutir cinematográficamente. Yo le pongo un ocho, con un nueve en la dirección.

Mencionar a Alicia, cuyas aventuras volveremos a ver reproducidas en el cine por «culpa» de Tim Burton el año que viene, me ha traído a la mente los laberintos… como el de Schönbrunn, en Viena.

Schönbrunn - Laberinto

Yo mismo con mi mecanismo, ante un gran espejo en el centro de uno de los laberintos de los jardines del Schloss Schönbrunn, Viena (Austria) - Panasonic Lumix LX3