Revisitar cine de antaño: Dentro del laberinto

Cine

Una de las cosas que noté hace una semana cuando vi la película de Los mundos de Coraline fue que la historia es una variante del estereotipo cuyo paradigma pueda ser la Alicia de Lewis Carroll. Y después me puse a pensar en otras historias, en otras películas que compartieran esta herencia, y pensando, pensando…

Corrían los años 80, estaba yo a punto de terminar la carrera, y tenía una hermana adolescente a la que en alguna ocasión acompañaba al cine. No mucho. Nueve años de diferencia de edad hace difícil acomodar gustos. Pero a mí siempre me han gustado las películas de animación y de muñecos, así que me fue fácil encontrar excusa para llevarla a ver Dentro de laberinto. Película que además dirigía Jim Henson, responsable entre otras cosas de Sesame Street (Barrio Sésamo), The Muppets (Los Teleñecos),  Fraggle Rock (Los Fraguel), o de los muñecos de la primera trilogía de Star Wars, de forma directa o indirecta.

En su momento, la película me gustó mucho. Me encantaban los muñecos de la factoría de Jim Henson. Y los decorados estaban muy cuidados. La historia era muy entretenida. Y sólo encontré un pero. Aquella adolescente morena y tetona con voz estridente (en el doblaje al castellano) me parecía una pesadez. Lo peor de la película. Hasta los histrionismos de David Bowie eran mucho más soportables. ¿Quién me iba a decir que aquella niñata, Jennifer Connelly, me parecería con el tiempo una de las actrices más atractivas y desaprovechadas de Hollywood?

Este fin de semana, después de darle a la cabeza durante los días anteriores, he pillado el DVD de la película y la he vuelto a ver. Siempre es un reto ver películas de animación o de muñecos al cabo del tiempo. La tecnología ha cambiado mucho. Coraline también son muñecos, aunque su técnica, el stop motion, es muy distinta de la tradicional animación de marionetas. Pero bueno… me armé de valor, y en la calurosa tarde del domingo revisité el mundo de los goblins.

La verdad es que las sensaciones son muy parecidas. El mundo de muñecos que creó Henson sigue teniendo un encanto estupendo. Los personajes que crea son muy divertidos, y las aventuras muy entretenidas. Ciertamente, comparado con las modernas técnicas, en las que la animación por computación influye tanto, resulta algo más tosco. Pero como lo importante es la historia, se lo perdonas pronto. Pero también encuentras peros. El primero es que, definitivamente, y aun en versión original, la jovencita Connelly era un petardo de mucho cuidado. Es de lo peor de la película. Y es un problema, porque sale continuamente. Pero es que realemente, el otro protagonista humano, Bowie, en estos momentos tampoco me parece que esté mucho mejor. Lo que es peor, la banda sonora no ha envejecido muy bien, y los números musicales, sin ser malos no son tampoco de lo mejor de la película. Se ha dicho que mezclar animación con personajes reales es una apuesta muy arriesgada, y que pocas veces sale bien. Y creo que este es un ejemplo de ello.

(Nota mental: tengo que volver a visitar a Roger y a Jessica Rabbit)

No obstante, lo pasé bien. Y si bien la historia no excesivamente original en su conjunto, es un producto que entretendrá a los más jóvenes, sin torturar a los adultos, que a poco que se dejen llevar también se lo pasarán bien. Y de paso, pillé otra película que tengo que volver a ver. Cristal oscuro. A ver cuando encuentro un rato.

Mira que tiran de laberintos en las aventuras del tipo Alicia, ¿verdad? Pues ale, más laberintos.

Schönbrunn - Laberinto

Laberinto del Schloss Schönbrunn, Viena, Austria - Panasonic Lumix LX3

El origen de esta generación de pastilleros

Cine, Televisión

Quién lo iba a decir. Quién lo iba a imaginar. Yo me he enterado porque lo han publicado las chicas de Mujeres TIC. Aunque no estoy de acuerdo en el título de su artículo. El mensaje no tiene nada de subliminal. Ni mucho menos. Es muy claro. Todos a ponerse ciegos de pirulas. De todos los colores y sabores.

A mí, los Fráguel me pillaron muy mayor. Ya paseaba hacía un tiempo por los pasillos de la facultad cuando se comenzaron a emitir en España allá por el año 1985. Y por aquel tiempo, no dedicaba yo mucho tiempo a la televisión. Pero siempre he sentido una cierta debilidad por las películas o las series de marionetas. Durante mi adolescencia fui fiel seguidor de los Teleñecos, también de la factoría de Jim Henson como los Fráguel. Quizá el momento supremo para mí de aquellos entrañables muppets fue este manah-manah.

Por aquella época o un poco antes recuerdo como me chupé alguna película de culto como Cristal oscuro, o más adelante Dentro del laberinto. A esta última la salvaban los muñecos. Había tres personajes de carne y hueso. Un bebé (nada que objetarle al pobre bicho), el histriónico de David Bowie, y una cursi e insoportablemente sosa adolescente que nada hacía suponer que luego se convertiría en una mujer y actriz tan interesante como Jennifer Connelly. Lo que son las cosas. Para ver esta última, utilicé la excusa de llevar a mi hermana pequeña al cine. A mis amigos no les gustaban este tipo de películas, y a mí me daba corte ir solo a sesiones que estaban llenas de críos.

En cualquier caso, por poco que viera o disfrutara de los fráguel, siempre recordaré la pegadiza canción de los títulos: “vamos a cantar, ven a Fraggel Rock“.

Como los fráguel vivían en el centro de La Tierra, es adecuado que yo siga con mi monomanía fotográfica volcánica de las últimas semanas.

El Vesubio desde Sorrento

El vesubio desde el puerto de Sorrento - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM