[Libro] La esfera luminosa

Literatura

En marzo de 2018, hace poco más de un año, terminé de leer la trilogía del Recuerdo del pasado de la Tierra, aunque es más popularmente conocida como trilogía del Problema de los tres cuerpos, por el título de la primera de las novelas. Escrita por el chino Liu Cixin, la primera de las novelas no estaba mal, pero tampoco me atrajo tanto y a punto estuve de abandonar la lectura del conjunto. Sin embargo, seguí y mereció la pena. Tanto el segundo de los libros como la conclusión nos ofrecen una visión particular del universo, una teoría de porqué no encontramos vida inteligente aparte de la que ha surgido en la Tierra, y suponiendo que podamos calificar el comportamiento humano como “inteligente”. Su teoría del bosque oscuro, un universo en el que las distintas civilizaciones se esconden unas de otras por miedo a las agresoras y por la competición por los recursos, aparentemente ilimitados, pero que no lo serían si hubiese un suficiente número de civilizaciones en el mismo. Reconozco que en su conjunto, disfruté mucho con su lectura.

Todavía no os puedo mostrar fotografías de la China continental. Sí de Taiwán, Macao o, como en el caso de hoy, Hong Kong. Pero estamos trabajando para resolver esta carencia. Hoy tengo que mandar la solicitud de visado para visitar Shanghái y otras ciudades a su alrededor dentro de mes y medio.

El caso es que para este mes de marzo pasado se anunció la publicación en español de una nueva novela de Liu. “Nueva” es un decir. “Nueva” en cuanto a su publicación en nuestro idioma. Pero en realidad Liu la escribió y la publicó con antelación de la trilogía mencionada. Incluso por algunos detalles de la novela, y un comentario al final de la misma, podemos decir que transcurre en el mismo universo de ficción que la trilogía, y que incluso se puede considerar una especie de precuela. Odio esta palabreja. Pero si la buscas en el diccionario de la RAE, ya aparece. Sin notas sobre su uso, tal cual.

El punto de partida es la traumática experiencia de un joven de 14 años que ve cómo sus padres mueren fulminados por una esfera luminosa que se introduce en su casa el día de su cumpleaños. A partir de ahí, vivirá obsesionado por descubrir los secretos de estos misteriosos fenómenos atmosféricos, que le llevará a relacionarse con una joven oficial del ejército chino, un excéntrico físico del mismo país y un proyecto para la utilización de estos fenómenos como armas.

La novela es entretenida de leer, aunque tarda mucho en dar a conocer por dónde va a ir el misterio de las esferas, un misterio que va a estar relacionado con una nueva forma de ver la física de las partículas elementales, a un nivel muy ingenioso. Ingenioso, pero en estos momentos carezco de conocimientos para si calificarlo como fantasía o como ciencia ficción altamente especulativa. En cualquier caso, en paralelo desarrolla en paralelo una historia de obsesiones personales en la que los personajes actuales, a sus treinta años, viven sus vidas condicionados por lo que aconteció a la generación actual. La obsesión del protagonista por el fenómeno debido a la muerte de sus padres, compartida por otros personajes que aparecen. La obsesión de la protagonista femenina por las armas debida a la muerte de su madre. El tema de profundidad más notable es el uso de la ciencia y la tecnología más novedosas y experimentales como armas, cuando no se conoce el alcance exacto de sus efectos, y todas las derivaciones éticas que arrastran.

Como decía, novela entretenida de leer aunque irregular en su planteamiento. En mi opinión, hay muchos elementos superfluos en la historia. Dan la sensación de pertenecer a un narrador con ideas, pero con unos recursos limitados para su desarrollo, y que acaba por ser prolijo en el desarrollo de estas ideas. Se agradecería una cierta economía de recursos, crítica que también se puede aplicar en alguna de las novelas de su famosa trilogía. Como tal, seguro que interesará a los mayores aficionados de la ciencia ficción dura o especulativa, pero quizá descoloque a un lector más generalista. Yo me lo he pasado bien, pero sin entusiasmos.

El viejo carca se ha ido a tirar tiros a otro barrio

Cine

Me refiero a Charlton Heston, que falleció el pasado 5 de abril a los 84 añitos de edad. He de decir que no era un individuo que me cayese especialmente bien. Un carca de mucho cuidado, que en los últimos años ha ido defendiendo el derecho de que los pistoleros pudieran llevar las armas que quisiesen. Invocando todavía el espíritu de salvaje oeste, en el que todo el mundo tenía que tener derecho a defenderse. Como si no fuese posible el funcionamiento del estado derecho; la ley de la selva y del más fuerte. Y por lo tanto insolidario. Y peligroso.

Pero no se puede negar que ha tenido una presencia importante en el cine. No es que fuese un gran actor. Era más bien inexpresivo. Pero se adaptaba muy bien a un tipo de personaje; ese héroe duro, incorruptible, muy poderoso físicamente. En su momento, muchas de sus películas me gustaron, y mucho. Pero ahora no sé si aguantaría verle separar las aguas, o remar en las trirremes romanas, u otras similares. Sí que recuerdo con cariño el Miguel Angel de El tormento y el éxtasis, y me parece curioso su participación en su carrera tardía en películas de ciencia ficción, algunas buenas y otras no tanto, pero realmente interesantes. Desde luego, es imprescindible en El planeta de los simios o en Cuando el destino nos alcance (estúpido título en español de Soylent Green). Las películas que hizo sobre catástrofes, por muy de moda que estuvieran en su momento, son totalmente prescindibles. Pero siempre recordaré con cariño, con el cariño del niño que yo era cuando vi el filme, aquel drama circense que fue El mayor espectáculo del mundo. Y el miedo que pasé con aquellas aventuras tropicales Cuando ruge la marabunta; aunque creo que el mérito de esta película lo tenía Eleanor Parker.

En fin, que descanse en paz. Que nosotros también descansaremos en paz, ya que su mejor momento ya pasó, y su influencia actual no era especialmente positiva para la especie humana. Una especia humana que se merece un mundo tranquilo, armonioso y en paz, como en esta imagen tomada en los Monegros recientemente.

Alzando el vuelo

(Canon EOS 40D; EF 200/4L USM)