Los mundos de Coraline (2009)

Cine

Los mundos de Coraline (Coraline, 2009), 22 de junio de 2009.

Con la inevitable llegada del verano, el calor aprieta y la cartelera de cine, cual flor primaveral, se pone mustia. O en este caso, para el año 2009, según parece, se marchita por completo. Dos semanas de vacío cinematográfico llevaba. Cosa que no pasaba desde hace tiempo, salvo en períodos vacacionales. Así que ayer, decidimos poner remedio ante tal sequía fílmica, y nos arriesgamos a ver una película de animación.

Salvo por el riesgo de encontrar la sala con una proporción elevada de chiquillería que arruinase las posibilidades de disfrutar de la proyección con su masticar incesante de palomitas, sus comentarios, sus ganas de hacer pis, y todas esas cosas que pasan con los niños, parecía una opción razonable. El director, Henry Selick, es merecedor de nuestra confianza. Los antecedentes de James y el melocotón gigante y Pesadilla antes de Navidad lo avalan. Sí. Pesadilla… es de Selick, no de Tim Burton. Como mucha gente piensa, incluido yo hasta hace unos años.

El filme está realizado con la técnica de stop-motion, al igual que las dos antes mencionadas. Muñecos que son fotografíados fotograma a fotograma en laboriosa y ardua tarea, para luego pasar los fotogramas a velocidad cinematográfica dando lugar al movimiento. Es una de mis técnicas de animacion favoritas. También se puede utilizar con personas reales, y es especialmente utilizada para mostrar el movimiento acelerado de los eventos naturales. Por ejemplo, tomar imágenes a intervalos de varios minutos desde un punto de vista seleccionado, y luego pasarlas a 24 imágenes por segundo para ver la evolución acelerada del fenómeno.

Explicado lo cual, no hay duda. Técnicamente, la película es absoluta y totalmente irreprochable. A su vez, es una maravilla visual. Heredera de todos los productos de animación de la factoría de Tim Burton, no desmerece nada en absoluto de lo mejor que ha salido de ese entorno. Lo que es más cuestionable es que sea en 3D. La verdad es que es una técnica que no considero necesaria para contar esta historia, yo me cansé de llevar las gafas polarizadas. Creo que es una forma de intentar atraer por medios técnicos a la gente al cine. Pero este tipo de iniciativas suelen fracasar. A la larga, el buen cine se caracteriza más por las buenas historias que por la tecnología.

La historia se ha intentado vender para todos los públicos. Es decir, apta también para los adultos y no sólo para los niños. Bueno. Como está muy bien hecho, cualquier adulto con dos dedos de frente lo verá a gusto, sin problemas. Pero creo que sí que es básicamente un producto infantil. Lo cual no es ni bueno ni malo, sino lo que es. La historia es heredera del arquetipo reprsentado por Alicia en el País de las Maravillas, una niña que entra en un mundo paralelo, donde no rigen las mismas normas que en el mundo real, y cuyas aventuras le llevarán a un cambio trascendental en su vida. Está bien. Tiene ritmo y entretiene mucho.

No podemos hablar de interpretaciones. La voz de los personajes en el original corresponden a actores y actrices famosos. Pero nosotros vemos una versión doblada, que está bien y ya está.

En resumen, absoluta y totalmente recomendable para quienes gusten de la animación, al igual que para los niños y preadolescentes a los que puede ir dirigida el filme. Los adultos que no tengan más remedio que acompañar a sus retoños que no se preocupen. Seguro que es mucho mejor que la mayor parte de los pestiños que se ven obligados a deglutir cinematográficamente. Yo le pongo un ocho, con un nueve en la dirección.

Mencionar a Alicia, cuyas aventuras volveremos a ver reproducidas en el cine por «culpa» de Tim Burton el año que viene, me ha traído a la mente los laberintos… como el de Schönbrunn, en Viena.

Schönbrunn - Laberinto

Yo mismo con mi mecanismo, ante un gran espejo en el centro de uno de los laberintos de los jardines del Schloss Schönbrunn, Viena (Austria) - Panasonic Lumix LX3

Viaje al centro de la Tierra (2008)

Cine

Viaje al centro de la Tierra (Journey to the Center of the Earth, 2008), 18 de octubre de 2008.

Durante un día me he estado pensando si iba a comentar esta película o no en estas páginas. En contra de tal hecho se encuentra la cuestión de que la vi este pasado sábado en lo que podría denominarse «un pase privado de una versión de vídeo de alta calidad» y no en las tradicionales salas de cine. A favor se encuentra el hecho de que la película todavía se encuentre en cartelera, y que la visualización, aunque en vídeo fue realmente de muy alta calidad. Al final, un amigo me recordó que sí que he comentado en otras ocasiones películas de la Filmoteca de Zaragoza y que esta institución proyecta las películas en vídeo y con película tradicional. Así que… vale… la comentaré. Otro aspecto a favor es que la he visto en versión original subtitulada en español. Raro privilegio, casi imposible, en las salas comerciales de la capital maña.

En primer lugar, decir que el filme dirigido por Eric Brevig no es una adaptación de la famosa y entretenida novela de anticipación de Julio Verne. En esta ocasión, nos encontramos con un geólogo, modelo pringado, interpretado por Brendan Fraser, cuyo hermano desapareció y presuntamente murió estudiando volcanes, que debe cuidar de su sobrino (Josh Hutcherson) durante unos días. Con el sobrino van unos libros, entre ellos una copia de la novela de Verne, que harán que se cojan un avión, se planten en Islandia, conozcan a una guapa guía de montaña (Anita Briem) y acaben reproduciendo el recorrido de los aventureros del siglo XIX desde el Snaefells hasta un volcán italiano (da igual que en el original de Verne fuera el Stromboli y aquí se trate del Vesubio, es lo mismo)

La película se ha rodado en dos versiones. Una para su proyección en pantalla convencional y otra para pantallas 3D. Y esto se pone de manifiesto en que a los responsables de este subproducto les importa más bien poco la historia, los personajes, sus interrelaciones, sus motivaciones o lo que sea. Todo lo que tiene que ver con los actores y los personajes es banal, descuidado, tomado de cualquier manual tipo «Escriba guiones de cine y televisiones en dos semanas y sin esfuerzo». Tampoco se sonrojan de copiar descaradamente alguna de las más célebres persecuciones en carretilla minera de la historia del cine. Todo es secundario a la creación de escenas presuntamente impactantes en la versión 3D.

Resultado final: da la impresión de que los guionistas de esta historia van por el mundo con el encefalograma plano. En su conjunto es un mamonada de mucho cuidado. Se comprende que yo me hubiese negado, más bien ni hubiese considerado, ver este engendro en las pantallas de cine. Su único público objetivo sólo pueden ser niños que se pasan la sesión gritando, atiborrándose de palomitas con mantequilla hasta que les revientan las coronarias y saltando en los asientes como energúmenos. Si a cualquier otra persona de otros grupos de edad le llega a interesar este subproducto, habría que mirarlo de inmediato en algún servicio de urgencias.

De la interpretación no vamos a hablar. Para qué. A parte de que no tiene importancia… pues que no la hay. Por lo menos la chica es guapa. Y ya se inventan una adecuada subida de temperaturas para que pase de la ropa alpina a la camiseta de tirantes y los pantaloncitos cortos. Si casi me extraña que no acabe en bikini.

En fin, que no. Que no hay que ir a verla. Ni aun en versión original. Ni aunque os inviten como a mí. Que es un bodrio. Le pongo un tres con la misma nota en dirección y en interpretación.

Y la foto de hoy. Pues un volcán, que si os habéis pasado últimamente por aquí, sabéis que tengo fotos de volcanes.

Vista desde la necrópolis

Vista de Pompeya y el Monte Vesubio - Canon EOS 40D; Tokina AT-X Pro 124 (12-24/4)

La cabeza entre las nubes, de Susanna Tamaro

Literatura

Como siempre que me voy de vacaciones, en mi última escapada por Italia me llevé lectura relacionada directa o indirectamente con el destino. Y el libro elegido en esta ocasión ha sido una novelica de la escritoria italiana Susanna Tamaro, La cabeza entre las nubes (La testa tra le nuvole).

Hasta ahora, nunca había leído una obra de la escritora ni tenía muchas referencias a parte de saber que se trata de una de las figuras más destacadas de la literatura italiana actual. Así que sin muchos prejuicios me dispuse a leer la que fue la primera novela publicada por la autora.

La novela es la historia de un adolescente, que vive cómodamente con su abuela, sin padres, y que a partir de un accidente sale en una fuga por el mundo en la que le pasarán diversas peripecias. Estas peripecias me han recordado de alguna forma al Pinocchio de Collodi. Un alma relativamente nueva, sin maltratar por la vida, sale al mundo y se va encontrando con una serie de personajes entre la picaresca y los surrealista que van conformando su propio carácter.

La escritura es ágil, fácil de leer pero no simple. La limitada extensión de la obra hace que sea adecuada para un viaje corto.

Lo que pasa es que tras un comienzo muy animado, la historia no ha acabado de agarrarme. Las peripecias me han parecido progresivamente menos interesantes, hasta llegar a una conclusión que no sé muy bien si tiene que ver con lo que ha antecedido.

En fin, quizá tenga que plantearmente volver a probar con otra obra de la autora, más madura… o simplemente dedicarme a otros autores. Que ha mucho que leer en el mundo.

La imagen de hoy, cómo no, de la Roma en la que pasan algunas de las peripecias del protagonista.

Tiber

El Tíber desde el Ponte Sant'Angello - Canon EOS 40D; EF 28/1,8 USM (composición de tres fotogramas)