El curioso caso de Benjamin Button

Cine

El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button, 2008), 10 de febrero de 2009.

Dos advertencias. La primera, me parece que por determinados motivos esta película me ha gustado más de lo que me gustaría en otros tiempos o en otras circunstancias. La segunda, desde bastante pronto durante la proyección de la película no pude evitar pensar y comparar con la tan celebrada por muchos Forrest Gump.

Empecemos por esto último. Forrest Gump es una película muy bien realizada, pero que a mí no me gustó. Soy una persona que siente respeto por las personas que puedan nacer con cierto grado de discapacidad intelectual; sin embargo, el papel protagonista de aquella celebrada película me produjo un intenso rechazo. Sólo podía ver en el a un tonto instrumentalizado para transmitir una serie de valores, sumamente conservadores, propios de la sociedad norteamericana, que hemos sufrido durante años en las tres últimas décadas y que no creo que hayan llevado al mundo a nada especialmente bueno. Sencillamente, nunca soporté el maniqueismo y la hipocresía de la película. Pero una de las características de aquel largometraje era su capacidad para recorrer visualmente la historia reciente de los Estados Unidos, conviertiendo el espectáculo visual en un fresco de la evolución de una sociedad. Sesgado, pero no necesariamente irreal o falso. Con el personaje de Benjamin Button, bajo la dirección de David Fincher, volvemos a asistir a un fenómeno similar, pero distinto. Siguiendo la vida del protagonista, volvemos a asistir a una exposición de la historia norteamericana del siglo XX, nuevamente en un ambiente del sur de los Estados Unidos (lo que en Forrest Gump es Alabama y otras localizaciones sureñas en esta película es Nueva Orleans), desde el final de la I Guerra Mundial hasta la catástrofe del huracán Katrina. Pero aquí los valores que se transmiten no son colectivos, no son ilustrativos, no pretenden ser educativos. Los personajes, que por supuesto caen simpáticos, no son perfectos. Intentan vivir sus vidas como mejor pueden con las cartas que les han tocado, intentan sobreponerse, y sus andanzas son una constante reflexión sobre el paso del tiempo, la vida y la muerte. Y esto, me gusta mucho más que con la celebrada película antes comentada.

En ambas hay una historia de amor. Pero en la primera, aunque importante, no es central. E incluso es confusa en sus intenciones. La muerte de Jenny por el sida parece muy vinculada al concepto de castigo por su vida de crápula, con atenuante de abusos infantiles, pero castigo al fin y al cabo; no es más que una exposición más de los valores conservadores de la historia. En la segunda, la historia de amor es el pivote del conjunto. No es maniquea como la anterior; la desgracia de la chica, cuando queda incapacitada para la danza, queda claramente mostrada como efecto del azar, y no de sus decisiones personales. Es una historia de amor triste. Ambos protagonistas se van encontrando a lo largo de sus cronológicamente contrariadas vidas a lo largo de 80 años de historia. Pero sólo alcanzan cierta plenitud y comprensión mutua en los extremos de sus vidas y en el punto central, cuando ambos son pares en edad y madurez.

La realización es notable. La dirección es un poco fría, pero no distante. A mí por lo menos, me llegan los sentimientos. El diseño de producción es impecable. La película es muy bonita de ver. La banda sonora es discreta, pero está ahí acompañando sin molestar. La iluminación perfecta.

En cuanto a la interpretación, hay que hablar de los dos protagonistas. Brad Pitt, que me perdonen sus admiradoras, es un actor con limitaciones interpretativas. No puedo dejar de opinar esto ni aun considerando que este es uno de sus mejores trabajos; un papel que le queda como un guante, y en el que resulta convincente. Considero muy superior a su partenaire, la australiana Cate Blanchett, siempre consistente en sus interpretaciones, no siendo este caso una excepción. Además, sale muy guapa… aunque en muchos momentos se deba a la caracterización rejuvenecedora propia de la historia. Hay muchos secundarios que lo hacen estupendamente. Me gustan mucho las apariciones de Tilda Swinton como la aburrida esposa inglesa en Murmansk, Taraji P. Henson como madre adoptiva, o Jared Harris como pícaro capitán de remolcador. Pero quizá merezca un comentario el discreto pero eficaz papel de Julia Ormond como hija de la protagonista.

En resumen, una película que me ha gustado bastante, que me ha conmovido, y que he visto con mucho gusto y recomiendo. Yo le pongo un nueve, con un ocho en la interpretación y otro ocho en la dirección.

Varias importantes escenas de la película transcurren en una habitación de hospital… así que la foto de hoy es de otra.

Torre

La torre de la Cámara de Comercio de Zaragoza desde el Hospital Miguel Servet - Panasonic Lumix LX3

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (2008)

Cine

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (Indiana Jones and the Kingdom of the Crystall Skull, 2008), 28 de mayo de 2008.

¿Qué se puede decir ante una nueva entrega de una de las sagas de películas de aventuras más famosas, divertidas e interesantes de todos los tiempos? ¿Qué se puede decir ante el retorno a la gran pantalla de uno de los aventureros más carismáticos de la historia del cine,… o simplemente de la historia? Pues se puede decir mucho. Pero con cuidado. Que no hay que destripar el asunto.

Se puede decir, teniendo en cuenta que el orden no indica importancia del comentario, que:

  • El título es demasiado largo. Indiana Jones y la Calavera de Cristal hubiese sido perfectamente adecuado.
  • Harrison Ford está mayor; en el límite límite de poder hacer con «veracidad» este tipo de papeles. Pero de momento no cae en el ridículo. Afortunadamente, hacen uso de la sensación de nostalgia para rellenar el largo lapso que ha pasado desde la última película, y dar sentido al hecho de que es una persona madura, próxima a la vejez.
  • Hay quien ha definido esta película como una reunión de «amiguetes», para recordar viejos tiempos, pasárselo bien, e ingresar unos sustanciosos dividendos entre taquilla, derechos de emisión y merchandising. Y tiene toda la pinta de ser así. Hombre, a mí me ha hecho ilusión ver a Karen Allen de nuevo, Marion siempre fue mi «chica Indiana» favorita, la de más carácter. Aunque siempre competirá en mi memoria la escena de Marion bebiendo chupitos en el Himalaya, con la de Willie cantando Anything Goes en mandarín en el Club Obi-Wan.
  • ¡¡¡CONSIDERO ALTAMENTE IMPROBABLE QUE NADIE PUDIESE APRENDER QUECHUA CABALGANDO CON EL EJÉRCITO DE PANCHO VILLA!!! Ni siquiera Indiana Jones. Este tipo de detalles que muestran el desprecio de los norteamericanos por las realidades en otras partes del mundo son las que ocasionan la animadversión hacia ese país y sus ciudadanos. Luego se sorprenden del antiamericanismo. En el ejército de Pancho Villa y los lugares donde se habla el quechua hay miles de kilómetros de distancia con selvas y cordilleras de por medio.
  • El personaje de Mutt (Shia LeBoeuf) parece indicar que puede haber saga para rato, aunque hay un detalle en una escena al final que dice claramente que Indiana sólo hay uno. Faltaría más.
  • Steven Spielberg, director de la saga, ha aprovechado para llevar la película y al personaje a uno de sus universos favoritos. Como no quiero destripar nada, allá cada cual si decide pinchar o pasar el ratón por los siguientes enlaces antes de ver el filme, sólo diré que tiene que ver con esta película y esta otra, ambas dirigidas por él, con esta teleserie producida por él,… y probablemente también con esta otra película también dirigida por él. .
  • Esta llena de guiños a otros productos cinematográfico del tándem Spielberg-Lucas. Pero no voy a volver de propio al cine para descubrirlos todos. Cuando salga en DVD, será el momento.
  • Uno de los firmantes de la idea para el guion es George Lucas… y esto puede ser un problema. Si bien rozó la genialidad en la primera trilogía de Star Wars, nos decepcionó mucho en la segunda. Ya no es el generador de mundos alucinantes que fue. Y digámoslo ya, la historia de esta película, su guion, es el más flojo de las cuatro películas de la saga. Y si alguien dice otra cosa, o es un fanático, o un nostálgico sin remedio. Está muy muy muy lejos de En busca del arca perdida, y menos lejos pero también un paso por detrás de las otras dos.
  • Tiene un par de secuencias de acción que están al mismo nivel que las de sus otras películas. La secuencia inicial en el almacen de objetos secretos con vuelo final en… ya lo veréis, y la persecución por la selva con hormigas incluidas son buenísimas. Pero no bastan para considerar al conjunto de la historia como del mismo nivel que las anteriores películas.
  • Creo que algo muy importante en las películas de acción son los malos, y Cate Blanchett pinta una mala absolutamente fenomenal… pero desaprovechada. Su personaje queda algo lineal. No es su culpa; volvemos al guion, que es una faena de aliño para el caso.
  • Otro personaje desaprovechado, del que te apetece conocer más, del que quieres conocer más de su historia es de Oxley (John Hurt).
  • Uno de los problemas de las películas de Spielberg es que siempre duran más de lo que deberían Y no porque sean más o menos largas sino porque siempre añade algo que sobra, superfluo. Y en ésta también pasa. Esta película tendría que haber terminado en lo alto de un monte mirando al horizonte… no en la Universidad de Princeton, Nueva Jersey,
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    ESPOILER
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    «comiendo perdices»

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    FIN DEL ESPOILER.

Creo que se podrían decir todavía más cosas… pero ahora no me salen… y tampoco es cuestión de eternizar esta entrada. Añadir que, a pesar de las críticas mencionadas, es un producto muy por encima de lo que se suele ver. Las dos escenas de acción mencionadas justifican ver la película. El personaje sigue siendo absolutamente carismático. Y por lo tanto, uno se siente feliz de haber participado en la experiencia. Aunque desde mi punto de vista, sería peligroso seguir ordeñando la vaca con el esquema tradicional de la saga. Yo lo pongo un siete, con la misma nota en dirección y en interpretación.

Una última cuestión. El cineforum entre amiguetes tras la película trajo una discusión que nunca debió producirse, y por si alguien todavía no se ha enterado, la segunda película, Indiana Jones y el Templo Maldito narra acontecimientos anteriores (año 1935) en la cronología del universo de Indiana Jones a los de la primera película, En busca del arca perdida (1936). Por lo tanto, el rollete de Indiana con Willie fue corto,… lo cual no me extraña porque aunque encantadora, era un poco histérica.

En Indiana Jones y la Última Cruzada, algunas de las aventuras de Indy pasan en Venecia, por donde yo he pasado hace una semana.

Frente a mi ventana del hotel

(Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2)