[Historia] Las otras catástrofes de las guerras

Arte, Historia

Esta entrada de hoy es una reflexión. Una reflexión que en mi mente no es nueva, pero que surgió de nuevo durante mi último viaje de vacaciones, cuando visitaba la Marienkirche de Lübeck. Durante la visita a este emblemático templo de la ciudad hanseática, encontré unos paneles que hablaban de Der Lübecker Totentanz, la danza macabra de Lübeck. Estos impresionantes frescos que ofrecían esta representación de la muerte tan popular en la edad media, y que de alguna forma ha llegado hasta nuestros tiempos. Al ver las imágenes de los distintos personajes mundanos cogidos de la mano con la muerte, mi recuerdo se va hacia alguna de las escenas de El séptimo sello de Bergman donde la danza macabra está presente en distintas escenas.

Recuerdo a la danza de los muertos de Lübeck (Marienkirche)

Paneles informativos recordando la Totentanz en la Marienkirche de Lübeck - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Sin embargo, esta obra de arte ya no se puede contemplar hoy en día. Pereció en 1942 en el incendio de la iglesia que siguió al bombardeo de la ciudad por las fuerzas áreas aliadas. Quede clara una cosa. La principal catástrofe en una guerra, siempre, es la humana. Por supuesto, por la muerte, el dolor, la pobreza en la que se sumen las víctimas de la misma, casi siempre desde hace unas décadas la población civil. También la deshumanización de las fuerzas agresoras, de los soldados, y por supuesto, de quienes más responsabilidad tienen, quienes los mandan a la destrucción y a la matanza. Pero hay otras catástrofes. Las del medio natural, las de la cultura, las del arte, las del medio que nos rodea, que siempre quedará degradado al final de una guerra respecto a su estado anterior.

Campanas caídas (Marienkirche)

No son el único recuerdo de la catástrofe bélica en la Marienkirche; en un rincón del templo, permanecen las campanas que cayeron al suelo durante el incendio - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

El entorno de la Marienkirche y el Rathaus (ayuntamiento) de Lübeck, junto con algún otro edificio como la Holstentor están declarados como patrimonio de la humanidad desde 1987 por la UNESCO. Pero cuando visitamos la ciudad, nos damos cuenta de que no son más que un pálido reflejo de lo que probablemente fue la ciudad antes de la contienda bélica. Un reflejo de la belleza y de la riqueza generada cuando la humanidad se dedica a actividades pacíficas y comunicativas como el comercio. Y que contrasta con la falta de personalidad, incluso la fealdad, de los edificios surgidos tras la misma. Es algo más de lo que perdemos cuando llega la sinrazón de la violencia.

Vista hacia Marienkirche desde Petrikirche

Desde la Petrikirche, tenemos una vista de la Marienkirche reconstruida; pero en un plano anterior vemos alguno de los feos edificios que rompen la armonía del conjunto, que surgieron tras la guerra - Leica D-Lux 5

Hoy día, sólo las nuevas vidrieras puestas tras la reconstrucción del templo nos devuelven alguna imagen de lo que fue sin duda uno de los principales culturales y artísticos de la ciudad. Y al mismo tiempo, un recuerdo de lo que fue el modo de ver el mundo y la vida durante una fase de la historia de la humanidad. Que forma parte de lo que nos ha hecho llegar a ser como somos. El ser humano, sus comportamientos, no es consecuencia sólo de la evolución biológica sino también de la evolución cultural. Del aprendizaje, no sólo personal, sino acumulado por la sociedad a lo largo de los siglos. Un aprendizaje que sin embargo no le ha servido para saber cómo evitar ese máximo exponente del fracaso de las sociedades humanas que es la guerra.

Vidrieras con la danza de los muertos (Marienkirche)

Macabras representaciones en las vidrieras de la Marienkirche; aunque algunas también son divertidas,... obsérvese el pirata... - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

La destrucción fue causada por las fuerzas aliadas, como lo fue por toda la geografía alemana. Hoy día, muchas de las grandes, y no tan grandes, ciudades alemanas presentan un aspecto despersonalizado y feo en sus cascos antiguos como consecuencia de la destrucción padecida por la guerra. Una destrucción que los propios alemanes desencadenaron cuando permitieron que un dictador como Hitler tomara el poder. Sin embargo, pensemos que cualquier pueblo es susceptible de cometer los mismos errores que se cometieron en Alemania a partir del año 1933. Y de hecho, se cometen cada día. Y al final de estos períodos terribles, el mundo es, de alguna forma, un sitio peor para vivir. Porque muchas cosas bellas desaparecen.

Markt y Rathaus

Una niña ante la reproducción en miniatura del antiguo casco antiguo de Lübeck, en el Markt de la ciudad, ante el Rathaus - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.