[Fotos] Ferrocarriles en blanco y negro

Fotografía personal, Trenes, Viajes

En gran medida, ayer estuve abstraído de otras actividades porque me puse con un proyecto de hacer una pequeña publicación con fotografías de tema ferroviario extraídas del conjunto de mi último viaje por el norte de Alemania y Dinamarca. Y  todas en blanco y negro. Creo que puede quedar curioso. Os dejo un adelanto.







[Viajes] Álbumes de fotos de las ciudades hanseáticas y Copenhague

Viajes

Dentro de las rutinas habituales después de cada viaje, está preparar el álbum o los álbumes de fotografías del viaje, que a través de Blurb se convertirán en imágenes de verdad, en papel, que ocuparán un espacio en mi biblioteca de recuerdos y fotografías. Pero dichos álbumes pueden verse también en línea a través de Issuu. A continuación os pongo las portadas de los tres álbumes que he preparado de mi último viaje a las ciudades hanseáticas del norte de Alemania y a Copenhague y alrededores. Hay uno dedicado en exclusiva a Hamburgo, otro al resto de las ciudades alemanas, y el tercero a Copenhague y otras localizaciones danesas (y sueca). Pulsando con el ratón en las imágenes podréis acceder a hojear los álbumes.

Ciudades hanseáticas, 2011 - Hamburgo

Ciudades hanseáticas, 2011 - Bremen, Lübeck, Lüneburg,... y Celle

Copenhague, 2011 - Copenhague, Hillerød, Helsingør,... y Helsinborg

Espero que los visitéis y que os gusten. Y se es así agradecería vuestros comentarios.

Música recomendada

Ya he comentado en alguna ocasión lo que me gusta la cantante de bluegrass, Alison Krauss. Y que recientemente sacó al mercado su último disco con Union Station, Paper Airplane. Pues bien. No hace falta comprarse el disco para escucharlo legalmente. Esta semana, en Radio 3 han publicado un podcast extraordinario de Toma Uno en el que ofrecen el concierto que dio la cantante con su banda en Londres hace un par de meses para presentar el disco. Y está muy bien.

Legienstrasse

Muy tímidamente he comenzado a plantearme algún revelado alternativo de las fotos del viaje; como esta toma en blanco y negro de la estación del U-bahn de Legienstrasse, que tampoco es nada del otro mundo - Leica D-Lux 5

[Historia] Las otras catástrofes de las guerras

Arte, Historia

Esta entrada de hoy es una reflexión. Una reflexión que en mi mente no es nueva, pero que surgió de nuevo durante mi último viaje de vacaciones, cuando visitaba la Marienkirche de Lübeck. Durante la visita a este emblemático templo de la ciudad hanseática, encontré unos paneles que hablaban de Der Lübecker Totentanz, la danza macabra de Lübeck. Estos impresionantes frescos que ofrecían esta representación de la muerte tan popular en la edad media, y que de alguna forma ha llegado hasta nuestros tiempos. Al ver las imágenes de los distintos personajes mundanos cogidos de la mano con la muerte, mi recuerdo se va hacia alguna de las escenas de El séptimo sello de Bergman donde la danza macabra está presente en distintas escenas.

Recuerdo a la danza de los muertos de Lübeck (Marienkirche)

Paneles informativos recordando la Totentanz en la Marienkirche de Lübeck - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Sin embargo, esta obra de arte ya no se puede contemplar hoy en día. Pereció en 1942 en el incendio de la iglesia que siguió al bombardeo de la ciudad por las fuerzas áreas aliadas. Quede clara una cosa. La principal catástrofe en una guerra, siempre, es la humana. Por supuesto, por la muerte, el dolor, la pobreza en la que se sumen las víctimas de la misma, casi siempre desde hace unas décadas la población civil. También la deshumanización de las fuerzas agresoras, de los soldados, y por supuesto, de quienes más responsabilidad tienen, quienes los mandan a la destrucción y a la matanza. Pero hay otras catástrofes. Las del medio natural, las de la cultura, las del arte, las del medio que nos rodea, que siempre quedará degradado al final de una guerra respecto a su estado anterior.

Campanas caídas (Marienkirche)

No son el único recuerdo de la catástrofe bélica en la Marienkirche; en un rincón del templo, permanecen las campanas que cayeron al suelo durante el incendio - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

El entorno de la Marienkirche y el Rathaus (ayuntamiento) de Lübeck, junto con algún otro edificio como la Holstentor están declarados como patrimonio de la humanidad desde 1987 por la UNESCO. Pero cuando visitamos la ciudad, nos damos cuenta de que no son más que un pálido reflejo de lo que probablemente fue la ciudad antes de la contienda bélica. Un reflejo de la belleza y de la riqueza generada cuando la humanidad se dedica a actividades pacíficas y comunicativas como el comercio. Y que contrasta con la falta de personalidad, incluso la fealdad, de los edificios surgidos tras la misma. Es algo más de lo que perdemos cuando llega la sinrazón de la violencia.

Vista hacia Marienkirche desde Petrikirche

Desde la Petrikirche, tenemos una vista de la Marienkirche reconstruida; pero en un plano anterior vemos alguno de los feos edificios que rompen la armonía del conjunto, que surgieron tras la guerra - Leica D-Lux 5

Hoy día, sólo las nuevas vidrieras puestas tras la reconstrucción del templo nos devuelven alguna imagen de lo que fue sin duda uno de los principales culturales y artísticos de la ciudad. Y al mismo tiempo, un recuerdo de lo que fue el modo de ver el mundo y la vida durante una fase de la historia de la humanidad. Que forma parte de lo que nos ha hecho llegar a ser como somos. El ser humano, sus comportamientos, no es consecuencia sólo de la evolución biológica sino también de la evolución cultural. Del aprendizaje, no sólo personal, sino acumulado por la sociedad a lo largo de los siglos. Un aprendizaje que sin embargo no le ha servido para saber cómo evitar ese máximo exponente del fracaso de las sociedades humanas que es la guerra.

Vidrieras con la danza de los muertos (Marienkirche)

Macabras representaciones en las vidrieras de la Marienkirche; aunque algunas también son divertidas,... obsérvese el pirata... - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

La destrucción fue causada por las fuerzas aliadas, como lo fue por toda la geografía alemana. Hoy día, muchas de las grandes, y no tan grandes, ciudades alemanas presentan un aspecto despersonalizado y feo en sus cascos antiguos como consecuencia de la destrucción padecida por la guerra. Una destrucción que los propios alemanes desencadenaron cuando permitieron que un dictador como Hitler tomara el poder. Sin embargo, pensemos que cualquier pueblo es susceptible de cometer los mismos errores que se cometieron en Alemania a partir del año 1933. Y de hecho, se cometen cada día. Y al final de estos períodos terribles, el mundo es, de alguna forma, un sitio peor para vivir. Porque muchas cosas bellas desaparecen.

Markt y Rathaus

Una niña ante la reproducción en miniatura del antiguo casco antiguo de Lübeck, en el Markt de la ciudad, ante el Rathaus - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

[Viajes] Cuaderno de viaje – Ciudades hanseáticas y Copenhague, 2011

Viajes

Como es habitual en este Cuaderno de ruta, las entradas correspondientes a uno de mis viajes son agrupadas en forma de cuaderno de viaje que puede ser consultado directamente a través de los enlaces que podéis encontrar en la columna derecha de la página. Durante estas semanas, cuando me preguntaban dónde iba de vacaciones contestaba que a Hamburgo, pero que iba a moverme por el norte de Alemania con alguna escapada a Dinamarca. Vamos. Que a las vacaciones les faltaba un nombre oficial.

Binnenalster

El Binnenalster, lago Alster interior, en el centro de la Ciudad Libre y Hanseática de Hamburgo - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Tras analizar mínimamente lo recorrido, se ve que hay dos entornos claramente diferenciados. Las ciudades visitadas en el norte de Alemania son todas ellas, salvo Celle, ciudades hanseáticas. Y conservan este título en la denominación. Incluso Lübeck fue la cabeza de la Hansa, organización comercial y política que dominó el comercio del mar del Norte y del Báltico durante siglos.

Markt

El Markt y el Rathaus, ayuntamiento, de la Ciudad Hanseática de Lübeck - Leica D-Lux 5

En cualquier caso, tanto Hamburgo y Lübeck, como las otras dos ciudades hanseáticas visitadas, Bremen y Lüneburg, constituyen un conjunto homogéneo cultural y socialmente, que da sentido al viaje en su conjunto.

St. Petri Dom

La fachada de la St. Petri Dom, catedral de la ciudad de Bremen, que junto con el puerto de Bremerhaven forman la Ciudad Libre Hanseática de Bremen o Estado de Bremen - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Vista desde la Wasserturm

Vista del casco histórico de la Ciudad Hanseática de Lüneburg desde la Wasserturm - Leica D-Lux 5

Como contrapunto, Copenhague es la capital de Dinamarca, en su momento aspirante a potencia dominadora en Escandinavia y el Báltico, y por lo tanto principal rival comercial y político de la Hansa. No obstante, no hay grandes diferencias en las modos sociales, culturales y económicos entre la capital danesa y las ciudades del norte de Alemania. Así que en su conjunto forma un viaje bastante coherente y homogéneo, que ha resultado incluso más interesante de lo que había previsto.

Nyhavn

Las coloridas casas de Nyhavn se reflejan en el agua del pequeño y pintoresco puerto en el centro de Copenhague, capital del reino de Dinamarca - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

[Viajes – Hamburgo] Y… fin… todo lo bueno se acaba; de vuelta a casa

Viajes

Viaje de vuelta. Madrugar un poquito. Llueve. Hace fresco. Brrrrrr...

Los jardines del vecindario, estos días animados por el buen tiempo, están solitarios. Y húmedos. Aunque ha dejado de llover. Algo es algo.

Tras coger el metro, un S-bhan, el equivalente a un tren de cercanías o un metro rápido, según como se vea, me traslada al aeropuerto.

Las típicas rutinas de facturación y embarque se resuelven con rapidez. Como uno sale con tiempo, por los imprevistos, luego sobra rato para aburrirse.

El viaje transcurre sin problemas. Con asquerosa puntualidad. Así que a las tres y media de la tarde ya estoy cogiendo el AVE para Zaragoza. Con el mejor de los tiempos previstos. Esto de viajar cada vez tiene menos emoción. Pero habrá que volver a comprobarlo. Espero que no pase mucho tiempo..

[Viajes – Celle y Lüneburg] Dos ciudades monas de la Baja Sajonia en un día gris y lluvioso

Viajes

Último día de turismo. Mañana vuelta. Y la "hauptbahnhof" a coger el tren. No sé si podré llegar con esa multitud en el andén.

Un rayo de esperanza en la mañana. Mejor dicho, de sol. Parece que igual se arregla un día que promete lluvias. Acabo de llegar a Celle.

Lo que hay que ver... Un sinfín de casitas monas con travesaños de madera en las fachadas, y muchos leoncitos.

La plaza del ayuntamiento, con el ayuntamiento, claro, y una iglesia, muy blanca y sencillita por fuera.

Pero la iglesia resulta ser relativamente barroca por dentro; no está mal por eso. Parece que no dejan hacer foto, pero como no me ven y la D-Lux 5 es tan discreta...

La plaza del ayuntamiento tiene su correspondiente mercadillo, que molesta un montón. Se irán al mediodía, cuando la luz sea más penosa.

La Rats-Apotheke, la farmacia del ayuntamiento, vende bálsamos milagrosos. Tengo yo que buscar qué tipo de engaño es este. El establecimiento es muy historiado, además.

Esta escultura del hombre atravesando una puerta, que yo he visto en algún otro lugar y no recuerdo dónde, llama mucho la atención. ¿Habéis contado las manos del señor que atraviesa la puerta?

Un rato después, volviendo de comer, veo que le han puesto un libro de "book crossing". Tentado estoy de cogerlo. Pero en ese momento caigo que no tengo ni idea de alemán... Otra vez será.

Más tarde de lo previsto llego a la estación. He quedado en Lüneburg con mi compañero de fatigas. Él ha trabajado por la mañana en Hamburgo. Para poder llegar a tiempo, me cojo un ICE. Sale 50 minutos más tarde que el regional que pensaba coger, pero llega a Lüneburg sólo 2 minutos después. Diferencia, ¿no? Y qué cómodo. Mientras tanto, ha empezado a llover de continuo.

Visitamos Lüneburg bajo la lluvia. El primer contacto tras dejar la estación es muy positivo. Mono, ¿verdad?

Después de una visita rápida una iglesia que estaban cerrando, nos subimos a la Wasserturm. Un depósito de agua en una torre de altura más que notable.

He aquí la escalerilla que baja por el interior del depósito. No sube. Que subir se sube en ascensor. Mucho más descansado. Dónde va usted a parar.

Aquí también hay farmacia pija. Pero no es una "rats-apotheke" como la de Celle, sino una "rath-apotheke", si no recuerdo mal. En cualquier caso, aquí engañan con el Olivenöl. ¿Os imagináis ducharos con aceite de oliva? Pues eso. O algo así.

Y he aquí la sorpresa. Según la guía, esperábamos una ciudad mona, similar a Celle. Por lo menos en la guía las relacionan. Pero no. Esta tiene un aspecto totalmente hanseático. Comprobamos en un mapa que mientras Lüneburg está en el área de influencia de Hamburgo, Celle está dentro de la de Hannover. Y son dos estilos totalmente distintos, por lo que se ve.

Hoy hemos vuelto pronto a Hamburgo. El día se ha puesto realmente mal, y con lluvia intensa. Así que hemos pasado de ir a cenar por ahí y tal. Nos hemos despedido en la estación comiéndonos unos bocatas y bebiéndonos unos zumos naturales. Yo me vuelvo mañana. Mi colega trabaja hasta el lunes que viene. En el ascensor del hotel me fijo en algo. En estos días se está jugando el mundial de fútbol femenino en algún sitio. Y aquí en Alemania le dan mucha importancia. Pensábamos que eran más civilizados y menos prejuiciosos sobre determinados deportes y su práctica por el sexo femenino. Pero al ver este símbolo... No. Son tan machistas como en todos los lados.

[Viajes – Travemünde y Hamburgo] Mañanita de sol y playa, y tarde de paseo por Hafencity

Viajes

Estaba decidido desde ayer; hoy tocaba relax. Y qué mejor que irse a la playa. Así que a las 10 me he ido a la estación de Lübeck, donde en medio de un follón de trenes regionales que han llegado todos a la vez, con gran revuelo de gente, he montado en el RB que lleva a Travemünde Strand, y a la playa. Y bien concurrido que iba el tren de gente con la misma idea.

Alguien me dijo una vez que el Mediterráneo en España es ideal porque está bien colocado para tomar el sol por la mañana. Te tumbas mirando al mar y el sol lo tienes también de cara. Pero aquí no. Y las curiosas casetas que alquilan para no tener que usar sombrilla, en vez de mirar al mar, miran al único edificio alto y horrendo que hay en el lugar.

En cualquier caso, no me he puesto a tomar el sol. He paseado por la costa. A continuación de la playa, hay unos bosques muy frondosos junto a la costa por donde es muy agradable pasear. Y no faltaba gente caminando o en bicicleta.

El mar, tranquilo. Al fin y al cabo, el Báltico también es un "mediterráneo" y es más calmado que el oceano abierto.

Después, la gran atracción del lugar. El "Passat". Y no es un coche de una conocida marca germana. Es un velero de cuatro palos de lo más aparente.

Aquí, la aguja de marear del "Passat". O como quien dice, el GPS de antaño. Claro que había que tener algo más de dos dedos de frente para usar la brújula del barco.

Lo que es la población de Travemünde, que pertenece al municipio de Lübeck, no tiene gran cosa más. Aseada y animada. Ya está.

Por la tarde, de nuevo en Hamburgo, he quedado con mi colega cuando ha terminado de trabajar. Paseo por Hafencity. Que nos gustó hace una semana, pero la luz no era propicia. Hoy, después de una ligera lluvia, la cosa prometía.

Y así hemos empezado un paseo con una luz suave que resaltaba el color rojizo de los ladrillos del barrio.

En ese momento, había todavía mucha animación, y la gente iba y venía constantemente por las pasarelas del lugar.

Pero se ha vuelto a nublar, y de repente es como si se hubiera convertido en una ciudad fantasma.

A penas un puñado de turistas con sus cámaras. Y ni siquiera el paso de los barcos animaba. Es el único que hemos visto pasar en mucho rato.

Conforme iba echándose la tarde encima, uno de los muchos paneles informativos de Hafencity nos ha permitido seleccionar el restaurante más adecuado. Y lo ha sido. Vaya.

En cualquier caso, antes de la cena aún nos ha dado tiempo a sorprendernos. Como por ejemplo ante la vista de dos submarinos en el vano de un edificio. Casualmente, el museo marítimo.

También nos ha sorprendido la señal de tráfico. Tan descolorida que debe ser muy antigua. Y en inglés. Igual es un "recuerdo" de la ocupación británica de la ciudad. Pero de eso hace ya tiempo. Ha llovido un rato. Y más en estas latitudes.

También nos ha llamado la atención que el nivel del agua estaba mucho más bajo que hace una semana. Incluso algún canal se veía con lodo. No sé si afecta las mareas en la desembocadura del Elba, o es que el río baja con menos agua. Lo que sea. El caso es que hemos cenado, y nos hemos ido a dormir. Mañana último día de turismo. Anuncian lluvias...

[Viajes – Lübeck] Tren, barco, otra vez el tren,… de vuelta en Alemania, ya estoy en la ciudad hanseática de Lübeck

Viajes

Por la mañana hemos tenido desplazamiento. Nos hemos ido a la estación de Copenhague para coger el tren de vuelta a Alemania. Mi colega hasta Hamburgo, que tiene que trabajar. Yo me he quedado a pasar una noche en la ciudad hanseática de Lübeck.

Viaje aburridete al principio, en un ICE pequeñito diesel, que tienen los daneses aunque pintado a la alemana. Pero se va cómodo.

Pero se ha animado porque al llegar a cierto punto, al Fehmarnbelt, uno de los numerosos canales o estrechos que separan las tierras danesas entre sí y con los vecinos, el tren ha embarcado en un ferry para una travesía de 45 minutos.

Las maniobras son rápidas. A lo que hemos salido del tren, el barco ya había zarpado. Poco se entretiene.

Y que fotos puedes hacer cuando estás en medio del mar. Pues al mar. Claro.

En fin, que al mediodía ya estaba en Lübeck, y tras descansar un rato en el hotel para evitar las primeras horas de la tarde, siempre horribles para hacer turismo, he salido a conocer la ciudad. En ese momento, el cielo estaba cubierto casi por completo, y hoy me lo he tenido que currar para pillar alguna foto. Una luz horrible.

Así que confiando que como de costumbre por estas latitudes, más adelante en la tarde se aclare un poco, he visitado la iglesia de Santa María. Interesante visita. Guardan en el sitio donde cayeron las campanas antiguas que se desplomaron tras un bombardo británico y el correspondiente incendio del templo.

Luego me he subido a la torre de Sank Petri, y ha empezado ha salir el sol. Con la tarde ya avanzada, era una promesa de mejores fotos.

La plaza del ayuntamiento es mona en dos de los cuatro lados. O lo sería si no la afeara el mercadillo que hay en medio. Se nota en la ciudad una mezcla de edificios viejos y nuevos. Supongo que como consecuencia de los destrozos de la guerra. Una pena. Antes de la misma debía ser realmente estupenda. Ahora se queda en mona.

Entre los horribles remolques y furgonetas que constituyen el mercadillo, este pequeño edificio alberga debajo una frutería y es de los más mono del mercadillo.

Después de visitar los monumentos más destacados, a callejear, que la tarde se ha puerto realmente muy agradable.

Las vistas más bonitas a orillas de uno de los varios canales que rodean el casco histórico de la ciudad.

No faltaba gente haciendo deporte. Han pasado varias de estas piraguas. Y los timoneles daban notorias veces tiránicas para animar el ritmo de los remeros, que eran de toda edad y condición.

En la Holsten Tor, uno de los monumentos más característicos, me ha hecho gracia lo de "S.P.Q.L.". O sea, "Senatus populusque Lubecensis" en ver de "Romanus". Esta puerta, junto con el casco histórico, es patrimonio de la humanidad de la UNESCO.

Y vuelta a los canales, que son muy entretenidos. Y bonitos al atardecer.

Después de cenar, todavía quedaba algo de luz para ir paseando hasta el hotel.

Al que ya he llegado anocheciendo, lo cual es relativamente tarde, por lo que se estiran las horas de luz en verano en estas latitudes.

[Viajes – alrededores de Copenhague] Hoy Hillerød, Helsingør, Helsingborg,… no, no es un trabalenguas; es el recorrido de hoy,… que nos ha llevado hasta Suecia…

Viajes

Hoy hemos salido de excursión. Ha sido un gran debate conmigo mismo. Yo quería hacer algo distinto de las excursiones que hice la otra vez que estuve en Copenhague. Pero por más que he mirado ninguna me ha convencido mucho. Así que hemos repetido la más vistosa. Aunque con alguna diferencia. No adelantemos acontecimientos, y acerquémonos a Hillerød para visitar el palacio de Frederiksborg.

Este palacio es una especie de Versalles danés, y tiene salas muy espectaculares, como la capilla real. Y un poquito recargada, ¿no?

El palacio está convertido en museo de historia de Dinamarca, y lo hace a través del retrato. Pero no se limita a pinturas de antaño de señores muy circunspectos. Para la historia más reciente, la fotografía también ha encontrado su lugar, mostrando personas importantes en la sociedad danesa.

El edificio principal se encuentra rodeado por un parque estupendo, en el que encontramos un gran lago, y algunos pabellones secundarios del palacio.

Tras la visita, nos lo hemos tomado con calma, y hemos comido tranquilamente en una terraza con vistas al lago. Esto a punto nos ha costado caro en nuestros planes.

Porque después teníamos un recorrido en tren hasta el segundo destino del día que en el mejor de los casos no bajaba de una hora y diez minutos. Las distancias son cortas, pero los trenes de servicio local paran constantemente.

Y es que eran más de las cuatro cuando llegábamos a las puertas del castillo de Kronborg, en Helsingør. El Elsinor del drama Hamlet de Shakespeare, que se supone transcurre en esta fortaleza.

Así que a toda prisa, porque cerraban a las cinco (pensábamos que teníamos de tiempo hasta las seis), hemos visitado, en primer lugar, las casernas de la fortaleza. Ha sido muy divertido, porque estaba muy oscuro, y era una mezcla de jugar al escondite y al laberinto. Y eso que nos hemos agenciado con una linternita para tener algo más de luz.

Después hemos visitado las estancias reales, por las que hemos pasado rápido. Merecen la pena, sólo relativamente. Desde ahí hemos visto la artillería. Que apunta directamente a la industria de la ciudad vecina de Helsingborg. En Suecia. O a los barcos que transitan el Øresund o estrecho de Sund, como me enseñaron en la escuela.

Finalmente, la capilla real, en la que hemos encontrado algunas tallas de lo más concupiscentes. Para ser lugar sagrado. Creo.

Y después, la novedad. Puesto que era pronto, y quedaban bastantes horas de luz, a las seis de la tarde nos hemos embarcado en un ferry para ir a echar un pis a Suecia. Qué narices.

Y aquí estamos, veinte minutos más tarde, entrando en el puerto de Helsingborg. Una ciudad que nos ha parecido coqueta, aunque sin monumentos que destacar.

Así que nos hemos subido por unas fortificaciones hasta un parque muy agradable que está en lo alto de la ciudad.

Parque con su castillo y todo. O probablemente lo que queda de alguna antigua fortificación. Desde donde los cañones tal vez apuntaban a los que hemos visto un rato antes en el lado danés.

Lo importante es que ya no hay cañones, y lo que sí que hay es gente tomando el sol y merendando, que son dos actividades mucho más sanas que hacer la guerra.

Y heme aquí en el ferry de vuelta. Si casi nunca salgo en este blog es porque nunca encuentro quien me saque razonablemente en las fotos. Así que, o me saco algún autorretrato en algunas superficie reflectante, o nada. Pero en el barco había una pareja de rusos, y ella, la rusa, parece que tenía un poco de sensatez a la hora de encuadrar una foto. Así que aquí estoy.

Finalmente, hemos llegado de nuevo al puerto de Helsingør, donde salía de vuelta a Suecia el barco que habíamos tomado dos horas antes. Más viejito, pero más entrañable. Y con más terrazas exteriores para hacer el viaje.

Allí mismo, junto a la terminal de ferrys, la estación de tren. Para coger el tren regional del Øresund. Nos hemos bajado en la estación central de Copenhague, pero el tren seguía hasta la ciudad sueca de Kalmar. Ciudad con mucha historia. Pero esa es otra historia, y será contada en otra ocasión.

[Viajes – Copenhague] Sol radiante, y casi todo visto en un día… pero bueno… casi todo… que no es poco

Viajes

Tenía el buen precedente de cómo hice la visita la primera vez que estuve en Copenhague. Como no fue mal, tenía que ver como meter en un día con muchas horas de luz, lo que entonces hicimos en dos con pocas horas de luz. Y hemos empezado como entonces, yendo por la mañana a Kastellet, una ciudadela militar que también es un parque muy agradable.

Y al lado, la famosa sirenita. Un monumento que odio, porque ni la otra vez ni esta la he conseguido pillar con una luz decente. Y encima lleno de gente que te pasa por encima... La odio casi tanto como al Maneken Pis de Bruselas.

Después he cambiado la ruta, y en vez de tirar todo tieso hacia Amalienborg, el palacio real, nos hemos ido por la orilla del Amalienhavn, disfrutando de la agradable brisa marina. Una reproducción del David de Miguel Ángel nos miraba con ojos aparentemente llorosos,... las malas lenguas dicen que porque la tiene pequeñita,... no sé...

En Amalienborg, y a las 12 del mediodía, lo suyo es el cambio de guardia. Que a mí me parece una sosada monumental. El gorro si que lo llevan de oso, pero les faltan las casacas coloradas de los Coldstream Guards para ser una réplica de los de Buckingham Palace.

Después de tomarnos unas cervecitas hemos seguido por la orilla del "havn", hasta que hemos ido a dar con uno más de los grupos de dixieland que inundan estos días la ciudad. Oye. Y cada vez son mejores.

Tras la comida, nos hemos colado a curiosear en una iglesia en Strøget, donde vendían 50.000 libros de viejo todos al mismo precio. Para algo benéfico.

Puestos ya con lo de las religiones, poco más allá nos hemos encontrado con los Hare Krisna, que bailaban con auténtico entusiasmo. Si hasta ha venido un propio a intentar convertirnos. Casi nos da un algo de la risa. El también se reía. Pero no sé de qué.

Como la luz de primera hora de la tarde es realmente mala para hacer turismo y fotos, nos hemos metido en la Ny Carlsberg Glyptotek, que es un museo basado en una fundación privada de uno de los de la según algunos mejor cerveza del mundo. Según otros, entre los que me incluyo, las hay mejores. Y muchas. Sin que esté mal. Pero bueno. El museo está muy bien. Aquí vemos a Perseo a punto de matar a una danesa que tiene su codo apoyado sobre la cabeza de Medusa. No ha hecho falta. Ha venido una vigilante y ha llamado la atención a la danesa.

Tienen en la Ny Carlsberg Glyptotek varias esculturas de interés. Una copia de una de mis favoritas. La "Joven bailarina de catorce años" de Degas. Es que me fascina.

Tras la visita al museo, un paseíllo hasta Christianhavn. Y nos hemos subido a la torre esta tan curiosa. Algo que no hice la primera vez.

La verdad es que la espiral del final es peculiar. Pero es cómoda de subir, no como los tramos de madera interiores que son horribles.

Las vistas estupendas. Aquí la zona de Christiania. El barrio de los colgados. Uy, perdón, de los alternativos. Nos hemos pasado un momento para que conociera mi colega el lugar. Pero allí no dejan hacer fotos. Vamos. Los turistas no son muy bienvenidos. Así que para ellos.

Después, la idea era aprovechar la agradable luz de la tarde para pasear en los bonitos parques. Pero han sucedido dos hechos desagradables. Se ha nublado. El botánico había cerrado a las seis. Así que poco más hemos hecho que ver las orgías que se montan las bicicletas en el césped. Supongo que tienen a la gente como esclavos para que las lleven hasta allí.

Visto el fracaso de luz y lugar, nos hemos acercado a tomarnos una cerveza a Nyhavn, y a pensar que hacíamos. Cómo no, un grupo de dixieland. Y lo dicho, cada vez suenan mejor. Estos tocaban un montón.

A mi colega se le ha ocurrido que como parecía que las nubes se abrían, que nos acercásemos otra vez a la sirenita hasta la hora de cenar, que seguro que estaba bien. Yo no lo tenía muy claro, pero he aceptado. En la aproximación, Kastellet estaba con un contraluz bastante aceptable.

Y efectivamente, la sirenita estaba con una luz muchísimo mejor, y con la décima parte de gente. Así que le he tirado un montón de fotos a ver si alguna queda decente. Ya no me cae tan mal como el Maneken Pis.

El barco que se ve detrás de la sirenita,... si no fuese por los botes salvavidas, tiene el mismo aspecto que los bloques de apartamentos feos de la playa. Y mira tú. Hay un montón de gente a los que les gusta pasar las vacaciones en estos monstruos de fealdad supina.

Después hemos vuelto a Nyhavn, donde hemos seguido escuchando jazz, mientras nos cenábamos una salchicha de chiringuito callejero al estilo danés, y una crepe de chocolate de postre. Y nos han sabido la mar de ricas. Un paseo, y al hotel. Mañana más.

[Viajes – Copenhague] Mañana de viaje y lluvia, tarde de paseo y sol… cosas de estas latitudes

Viajes

Hoy nos hemos traslado en tren a Copenhague para pasar el fin de semana. En dos trenes. Un EuroCity, pequeñín, danés, coqueto y tranquilo. Puntualmente ha llegado a la estación central de Hamburgo donde hemos montado y nos hemos acomodado. Luego en Fredericia, ya en Dinamarca, hemos cambiado a un Intercity bastante más bullicioso que nos ha llevado hasta la ciudad de la sirenita.

En ambos trenes nos han invitado a un refrigerio. El del primero ha sido muy curioso. Zanahorias, zumo de mango y una chocolatina. Simpático.

El viaje, bajo la lluvia, ha sido monótono. De las pocas atracciones, el cruce del canal de Kiel que atraviesa el istmo de la península de Jutlandia por territorio alemán, uniendo el mar del Norte y el Báltico.

La lluvia ha sido una constante y ha hecho que nos amodorráramos y nos temiéramos lo peor para nuestra estancia danesa.

Para colmo hemos tenido un problema con el hotel. El que teníamos reservado no se correspondía con el que se encuentra en la dirección que nos había dado la central de reservas. Son dos hoteles que se llaman parecido y pertenecen a la misma cadena. Por cierto, el nombre, Cabinn, ya lo tienen bien puesto. La habitación que nos han dado es pequeñita. Y tiene tres camas. Una alto que no habíamos visto hasta que nos hemos encontrado una escalerilla. Sólo estamos dos y parece el camarote de los hermanos Marx. Pero los empleados son muy simpáticos.

Afortunadamente, mi tradicional talismán contra el mal tiempo cuando voy de turismo ha funcionado, y cuando hemos salido a la plaza del ayuntamiento a por una tradicional salchicha, qué hambre teníamos y eran más de las cinco y sólo habíamos comido los refrigerios del tren, ya lucía el sol.

Básicamente, Copenhague es una calle muy larga peatonal llena de tiendas, Strøget, alrededor de la cual hay algunas atracciones turísticas. Así que para esta tarde, recorrido típico por la susodicha calle para ver el ambiente.

Que era muy animado. Más porque está en pleno festival de jazz, y algunos grupos tocan en las plazas. Aquí el primero. Muy "dixieland". Pero con aspecto muy nórdicos. No precisamente de Nueva Orleans.

Hemos llegado hasta Nyhavn, el puerto nuevo, donde había otro grupo tipo "dixieland". Estos tocaban bastante mejor. Pero eran menos simpáticos. Aunque tenían una cantante australiana que cantaba bastante decentemente. Unos blues muy bonitos.

Y a pasear por Nyhavn se ha dicho, que para eso hacía sol y buen tiempo.

Y entre barco y barco, ha caído alguna Tuborg roja, que es una cerveza muy rica. Mucho mejor que la que todo el mundo conoce, ¿verdad, Carls? ¡verdad, Berg!

Llegados a cierto punto, dos locos se han tirado a nadar. Os juro que aunque hacía sol, la temperatura no era para tirar cohetes. Yo he ido con manga larga, y no soy nada friolero. Pero bueno, hay gustos para todo.

Después de cenar, un paseíto de nuevo por Nyhavn para bajar los entrecotes. Madre mía si se estiran aquí los días. Y no quiero pensar lo pronto que amanecerá. Espero que las cortinas del hotel sean competentes a la hora de cortar la luz, porque por aquí no se estilan las persianas.

Hemos vuelto en metro, que no me sonaba de la otra vez que estuve. El S-bahn o como lo llamen aquí sí, pero el metro... Bueno. Muy moderno, muy limbio y muy todo. Y a descansar, que el día ha sido pesado. Y se nos ha hecho más tarde que otros días. Tendré que alterar la hora de esta entrada a mano para que no aparezca con la fecha de mañana.