Menos viajes y alguna escapada a Madrid

Fotografía personal, Viajes

Decir que este año he hecho menos viajes de los que me gustaría es una obviedad. Eso es algo que me pasa siempre. Pero es cierto que en este 2011, las circunstancias han hecho que haya hecho menos viajes que en años pasados. Hasta dos veces se me malogró un viaje, en semana santa y en la semana del pilar. Pero bueno intentaremos disfrutar de los que sí hice.

Escapadas a Madrid

Tres escapadas hice a la capital este año. Ninguna a Barcelona, donde me tiene puesta falta. Las dos primeras con la excusa de exposiciones fotográficas, MadridFoto 2011 y PhotoEspaña 2011. La última, para compensar, mi viaje fallido en la semana del pilar. Por decir que me iba a algún sitio.

Y tú que miras

Un paseo entre las obras expuestas en MadridFoto 2011.

En el Ave bajo el arco iris

De vuelta en el AVE, el arco iris saluda el final de las tormentas de ese día.

Peso y levedad (Instituto Cervantes)

Intensos tonos carmesíes en la exposición del Instituto Cervantes, en PhotoEspaña 2011.

En el metro

Mucho desplazamiento en metro ese día en Madrid, para evitar el intenso calor del verano.

Visita en grupo

En octubre, aproveché para revisitar el Museo del Ferrocarril. Hacía 10 años de la última vez. Y es un sitio que me gusta.

Bellas vistas desde el Parque del Oeste

Por la tarde, dimos un paseo por el Parque del Oeste, que tiene excelentes vistas.

Vacaciones en el norte de Alemania y Copenhague

Este año, mis “vacaciones largas”, a principios de julio fueron para visitar Hamburgo y otras ciudades hanseáticas, con una escapada a Copenhague y alrededores. Lo cierto es que estuvo muy bien. Tiempo agradable. Cosas interesantes por ver. Que más puedes pedir.

Ballindamm

Una tarde estupenda a orillas del Binenalster de Hamburgo.

Hafencity

Y tranquilos paseos por Hafencity, aprovechando también la suave luz del atardecer.

Nyhavn

En Copenhague, a veces sorprende poder obtener tranquilas imágenes de un sitio tan bullicioso como Nyhavn.

Gefionspringvandet

En cualquier caso, cualquier sitio es bueno para descansar, incluso la turbulenta fuente de la diosa Gefion.

Markt y Rathaus

Una niña, contempla la Lübeck que fue, mientras come un helado y da la espalda a la Lübeck que es.

Holstentor

Anochece sobre la Holstentor de Lübeck, patrimonio de la humanidad según la UNESCO.

Vacaciones cortas en Estocolmo y otras ciudades suecas

Sí que pude realizar mi escapada corta de cinco o seis días a mitad de agosto. Y en esta ocasión me dirigí a la capital sueca, aunque también visité Gotemburgo y Uppsala. Fuero unos días tranquilos, con bellas ocasiones fotográficas, gracias a unas condiciones de luz cambiantes, pero en general más agradables que en nuestras latitudes.

Ciclistas bajo la lluvia y Stadshus (ayuntamiento)

La capital sueca me recibió, con su ayuntamiento como elemento significativo, con un día de nubes y lluvia.

Vasa, maqueta y original

Espectacular es la visita al museo dedicado a esa catástrofe naval que fue la botadura del Vasa.

Järnpojken

Habitualmente rodeado de muchos turistas, el momento ideal para visitar al diminuto Järnpojken es la noche.

Velero convertido en hotel flotante

Gotemburgo resultó no ser tan atractiva turísticamente, con el puerto, muy ventoso ese día, como uno de los sitios a visitar.

Gustaf Adolf Torg

Fue un día de alternar los paseos con la búsqueda de refugio ante los eventuales y fríos chaparrones que se sucedieron a lo largo del día.

[Historia] Las otras catástrofes de las guerras

Arte, Historia

Esta entrada de hoy es una reflexión. Una reflexión que en mi mente no es nueva, pero que surgió de nuevo durante mi último viaje de vacaciones, cuando visitaba la Marienkirche de Lübeck. Durante la visita a este emblemático templo de la ciudad hanseática, encontré unos paneles que hablaban de Der Lübecker Totentanz, la danza macabra de Lübeck. Estos impresionantes frescos que ofrecían esta representación de la muerte tan popular en la edad media, y que de alguna forma ha llegado hasta nuestros tiempos. Al ver las imágenes de los distintos personajes mundanos cogidos de la mano con la muerte, mi recuerdo se va hacia alguna de las escenas de El séptimo sello de Bergman donde la danza macabra está presente en distintas escenas.

Recuerdo a la danza de los muertos de Lübeck (Marienkirche)

Paneles informativos recordando la Totentanz en la Marienkirche de Lübeck - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Sin embargo, esta obra de arte ya no se puede contemplar hoy en día. Pereció en 1942 en el incendio de la iglesia que siguió al bombardeo de la ciudad por las fuerzas áreas aliadas. Quede clara una cosa. La principal catástrofe en una guerra, siempre, es la humana. Por supuesto, por la muerte, el dolor, la pobreza en la que se sumen las víctimas de la misma, casi siempre desde hace unas décadas la población civil. También la deshumanización de las fuerzas agresoras, de los soldados, y por supuesto, de quienes más responsabilidad tienen, quienes los mandan a la destrucción y a la matanza. Pero hay otras catástrofes. Las del medio natural, las de la cultura, las del arte, las del medio que nos rodea, que siempre quedará degradado al final de una guerra respecto a su estado anterior.

Campanas caídas (Marienkirche)

No son el único recuerdo de la catástrofe bélica en la Marienkirche; en un rincón del templo, permanecen las campanas que cayeron al suelo durante el incendio - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

El entorno de la Marienkirche y el Rathaus (ayuntamiento) de Lübeck, junto con algún otro edificio como la Holstentor están declarados como patrimonio de la humanidad desde 1987 por la UNESCO. Pero cuando visitamos la ciudad, nos damos cuenta de que no son más que un pálido reflejo de lo que probablemente fue la ciudad antes de la contienda bélica. Un reflejo de la belleza y de la riqueza generada cuando la humanidad se dedica a actividades pacíficas y comunicativas como el comercio. Y que contrasta con la falta de personalidad, incluso la fealdad, de los edificios surgidos tras la misma. Es algo más de lo que perdemos cuando llega la sinrazón de la violencia.

Vista hacia Marienkirche desde Petrikirche

Desde la Petrikirche, tenemos una vista de la Marienkirche reconstruida; pero en un plano anterior vemos alguno de los feos edificios que rompen la armonía del conjunto, que surgieron tras la guerra - Leica D-Lux 5

Hoy día, sólo las nuevas vidrieras puestas tras la reconstrucción del templo nos devuelven alguna imagen de lo que fue sin duda uno de los principales culturales y artísticos de la ciudad. Y al mismo tiempo, un recuerdo de lo que fue el modo de ver el mundo y la vida durante una fase de la historia de la humanidad. Que forma parte de lo que nos ha hecho llegar a ser como somos. El ser humano, sus comportamientos, no es consecuencia sólo de la evolución biológica sino también de la evolución cultural. Del aprendizaje, no sólo personal, sino acumulado por la sociedad a lo largo de los siglos. Un aprendizaje que sin embargo no le ha servido para saber cómo evitar ese máximo exponente del fracaso de las sociedades humanas que es la guerra.

Vidrieras con la danza de los muertos (Marienkirche)

Macabras representaciones en las vidrieras de la Marienkirche; aunque algunas también son divertidas,... obsérvese el pirata... - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

La destrucción fue causada por las fuerzas aliadas, como lo fue por toda la geografía alemana. Hoy día, muchas de las grandes, y no tan grandes, ciudades alemanas presentan un aspecto despersonalizado y feo en sus cascos antiguos como consecuencia de la destrucción padecida por la guerra. Una destrucción que los propios alemanes desencadenaron cuando permitieron que un dictador como Hitler tomara el poder. Sin embargo, pensemos que cualquier pueblo es susceptible de cometer los mismos errores que se cometieron en Alemania a partir del año 1933. Y de hecho, se cometen cada día. Y al final de estos períodos terribles, el mundo es, de alguna forma, un sitio peor para vivir. Porque muchas cosas bellas desaparecen.

Markt y Rathaus

Una niña ante la reproducción en miniatura del antiguo casco antiguo de Lübeck, en el Markt de la ciudad, ante el Rathaus - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

[Viajes] Cuaderno de viaje – Ciudades hanseáticas y Copenhague, 2011

Viajes

Como es habitual en este Cuaderno de ruta, las entradas correspondientes a uno de mis viajes son agrupadas en forma de cuaderno de viaje que puede ser consultado directamente a través de los enlaces que podéis encontrar en la columna derecha de la página. Durante estas semanas, cuando me preguntaban dónde iba de vacaciones contestaba que a Hamburgo, pero que iba a moverme por el norte de Alemania con alguna escapada a Dinamarca. Vamos. Que a las vacaciones les faltaba un nombre oficial.

Binnenalster

El Binnenalster, lago Alster interior, en el centro de la Ciudad Libre y Hanseática de Hamburgo - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Tras analizar mínimamente lo recorrido, se ve que hay dos entornos claramente diferenciados. Las ciudades visitadas en el norte de Alemania son todas ellas, salvo Celle, ciudades hanseáticas. Y conservan este título en la denominación. Incluso Lübeck fue la cabeza de la Hansa, organización comercial y política que dominó el comercio del mar del Norte y del Báltico durante siglos.

Markt

El Markt y el Rathaus, ayuntamiento, de la Ciudad Hanseática de Lübeck - Leica D-Lux 5

En cualquier caso, tanto Hamburgo y Lübeck, como las otras dos ciudades hanseáticas visitadas, Bremen y Lüneburg, constituyen un conjunto homogéneo cultural y socialmente, que da sentido al viaje en su conjunto.

St. Petri Dom

La fachada de la St. Petri Dom, catedral de la ciudad de Bremen, que junto con el puerto de Bremerhaven forman la Ciudad Libre Hanseática de Bremen o Estado de Bremen - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Vista desde la Wasserturm

Vista del casco histórico de la Ciudad Hanseática de Lüneburg desde la Wasserturm - Leica D-Lux 5

Como contrapunto, Copenhague es la capital de Dinamarca, en su momento aspirante a potencia dominadora en Escandinavia y el Báltico, y por lo tanto principal rival comercial y político de la Hansa. No obstante, no hay grandes diferencias en las modos sociales, culturales y económicos entre la capital danesa y las ciudades del norte de Alemania. Así que en su conjunto forma un viaje bastante coherente y homogéneo, que ha resultado incluso más interesante de lo que había previsto.

Nyhavn

Las coloridas casas de Nyhavn se reflejan en el agua del pequeño y pintoresco puerto en el centro de Copenhague, capital del reino de Dinamarca - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

[Viajes – Lübeck] Tren, barco, otra vez el tren,… de vuelta en Alemania, ya estoy en la ciudad hanseática de Lübeck

Viajes

Por la mañana hemos tenido desplazamiento. Nos hemos ido a la estación de Copenhague para coger el tren de vuelta a Alemania. Mi colega hasta Hamburgo, que tiene que trabajar. Yo me he quedado a pasar una noche en la ciudad hanseática de Lübeck.

Viaje aburridete al principio, en un ICE pequeñito diesel, que tienen los daneses aunque pintado a la alemana. Pero se va cómodo.

Pero se ha animado porque al llegar a cierto punto, al Fehmarnbelt, uno de los numerosos canales o estrechos que separan las tierras danesas entre sí y con los vecinos, el tren ha embarcado en un ferry para una travesía de 45 minutos.

Las maniobras son rápidas. A lo que hemos salido del tren, el barco ya había zarpado. Poco se entretiene.

Y que fotos puedes hacer cuando estás en medio del mar. Pues al mar. Claro.

En fin, que al mediodía ya estaba en Lübeck, y tras descansar un rato en el hotel para evitar las primeras horas de la tarde, siempre horribles para hacer turismo, he salido a conocer la ciudad. En ese momento, el cielo estaba cubierto casi por completo, y hoy me lo he tenido que currar para pillar alguna foto. Una luz horrible.

Así que confiando que como de costumbre por estas latitudes, más adelante en la tarde se aclare un poco, he visitado la iglesia de Santa María. Interesante visita. Guardan en el sitio donde cayeron las campanas antiguas que se desplomaron tras un bombardo británico y el correspondiente incendio del templo.

Luego me he subido a la torre de Sank Petri, y ha empezado ha salir el sol. Con la tarde ya avanzada, era una promesa de mejores fotos.

La plaza del ayuntamiento es mona en dos de los cuatro lados. O lo sería si no la afeara el mercadillo que hay en medio. Se nota en la ciudad una mezcla de edificios viejos y nuevos. Supongo que como consecuencia de los destrozos de la guerra. Una pena. Antes de la misma debía ser realmente estupenda. Ahora se queda en mona.

Entre los horribles remolques y furgonetas que constituyen el mercadillo, este pequeño edificio alberga debajo una frutería y es de los más mono del mercadillo.

Después de visitar los monumentos más destacados, a callejear, que la tarde se ha puerto realmente muy agradable.

Las vistas más bonitas a orillas de uno de los varios canales que rodean el casco histórico de la ciudad.

No faltaba gente haciendo deporte. Han pasado varias de estas piraguas. Y los timoneles daban notorias veces tiránicas para animar el ritmo de los remeros, que eran de toda edad y condición.

En la Holsten Tor, uno de los monumentos más característicos, me ha hecho gracia lo de "S.P.Q.L.". O sea, "Senatus populusque Lubecensis" en ver de "Romanus". Esta puerta, junto con el casco histórico, es patrimonio de la humanidad de la UNESCO.

Y vuelta a los canales, que son muy entretenidos. Y bonitos al atardecer.

Después de cenar, todavía quedaba algo de luz para ir paseando hasta el hotel.

Al que ya he llegado anocheciendo, lo cual es relativamente tarde, por lo que se estiran las horas de luz en verano en estas latitudes.