Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. De las tres localizaciones de la película, elijo París. En una puesta de sol desde el Centro Pompidou.
Father Mother Sister Brother (2025; 07/20260202)
Esta película, dirigida por Jim Jarmusch, me había llamado la atención desde que se anunció su estreno, aunque daba la impresión de que estaba pasando relativamente desapercibida en cartelera. Sin embargo, los horarios de la sesión en versión original impidieron que fuéramos a verla hasta que, repentinamente, cambiaron y se me puso a tiro en un horario más asequible para mis posibilidades del momento. Jarmusch ha dirigido película que en su momento me parecieron interesantes, y el reparto era llamativo. Así que, por qué no. Hace tiempo que soy consciente que las tendencias populares en cine no tienen nada que ver con la calidad de las películas.

La película se divide en tres partes, tres historias no relacionadas entre sí argumentalmente, aunque sí por su temática. La familia.
- Father: Dos hermanos, él (Adam Driver) y ella (Mayim Bialik) viajan juntos para realizar una visita a su padre (Tom Waits) que vive en algún lugar entre los bosques y lagos de Nueva Inglaterra o un sitio similar, y con quien se ven poco. Ella apenas trata con el padre. Él habla de vez en cuando y le presta dinero para sus apaños domésticos. Cuando se encuentran, apenas tienen de qué hablar. Y uno tiene desde el principio que las cosas no son como parecen.
- Mother: Una escritora ya mayor (Charlotte Rampling) prepara la visita anual de sus hijas, la mayor (Cate Blanchett) y la menor (Vicky Krieps), para tomar el té. La mayor llega con ganas de agradar y de demostrar que todo va bien, pendiente de la aprobación de la madre. La menor acude por rutina, se presenta como triunfadora de forma casual, aunque no, y se siente desapegada de todo. La sensación es de cordialidad/cortesía fingidas.
- Sister/Brother: Dos hermanos, ella (Indya Moore) y él (Luka Sabbat), se reúnen para recoger las cosas del apartamento parisino donde vivían sus padres, una pareja multirracial que ha fallecido en un accidente, y a los que se sentían unidos y queridos, aunque, como descubrirán, ni siquiera estaban realmente casados. Ambos tienen buena sintonía y rememoran sus recuerdos y sentimientos más queridos.

Jarmusch lanza una mirada sarcástica a las relaciones familiares «convencionales» en las dos primeras historias. Familias bien, cuyos miembros tienen «éxito» en su vida, pero que se manifiestan distantes, sin apegos. En ambas falta uno de los cónyuges. En el primer caso, claramente, el que cohesionaba la familia. Las relaciones son formales, pero con sensación de hipocresía. La tercera historia, sin embargo, es una historia de una relación fluida, de confianza, la única en la que los personajes que dialogan no son blancos, anglosajones de familia bien. Es una familia poco convencional. Incluso de hábitos poco recomendables. Pero hay afecto. Y sinceridad. Claramente, un alegato no falto de humor, contra lo convencional, las buenas maneras, la hipocresía en las relaciones. Todas las historias tienen algunos puntos comunes que las unen, el agua, el te, los patinadores en monopatín, los coches que funcionan mejor o peor… pero con tonos distintos unos de otros.
Correctamente interpretados por un elenco con mucho oficio, las dos primeras historias hay que observarlas en clave casi de parodia. Las personas que desfilan ante nuestros ojos, si no son ridículas en sí mismas, hacen cosas ridículas o se muestran ridículas en la situación en la que son presentados. Y constantemente aparecen elementos que, quizá no provocarán una carcajada en el espectador, pero sí una sonrisa irónica amplia. La tercera es una historia similar en apariencia, pero muy diferente en el fondo. Relaciones naturales, orgánicas, sinceras. Amor fraternal, y añoranza de los progenitores perdidos y de los secretos que se llevaron a la tumba sobre su relación.

Globalmente considerada, hay que reconocer la excelente factura y las excelentes interpretaciones de todos los que en ella participan. Pero en lo que se refiere al balance final… pues la tesis expuesta, aunque mostrada con gracia y oficio, tampoco tiene mucho más que rascar. Y es que al final, es una simplificación sobre los tipos de familias o sobre las formas en que estas se relacionan, mucho más diversa que lo que aquí se muestra. Se deja ver, sí. Incluso puede ser recomendable, también. Pero tampoco es de los trabajos más destacados del director.
Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

