El viejo carca se ha ido a tirar tiros a otro barrio

Cine

Me refiero a Charlton Heston, que falleció el pasado 5 de abril a los 84 añitos de edad. He de decir que no era un individuo que me cayese especialmente bien. Un carca de mucho cuidado, que en los últimos años ha ido defendiendo el derecho de que los pistoleros pudieran llevar las armas que quisiesen. Invocando todavía el espíritu de salvaje oeste, en el que todo el mundo tenía que tener derecho a defenderse. Como si no fuese posible el funcionamiento del estado derecho; la ley de la selva y del más fuerte. Y por lo tanto insolidario. Y peligroso.

Pero no se puede negar que ha tenido una presencia importante en el cine. No es que fuese un gran actor. Era más bien inexpresivo. Pero se adaptaba muy bien a un tipo de personaje; ese héroe duro, incorruptible, muy poderoso físicamente. En su momento, muchas de sus películas me gustaron, y mucho. Pero ahora no sé si aguantaría verle separar las aguas, o remar en las trirremes romanas, u otras similares. Sí que recuerdo con cariño el Miguel Angel de El tormento y el éxtasis, y me parece curioso su participación en su carrera tardía en películas de ciencia ficción, algunas buenas y otras no tanto, pero realmente interesantes. Desde luego, es imprescindible en El planeta de los simios o en Cuando el destino nos alcance (estúpido título en español de Soylent Green). Las películas que hizo sobre catástrofes, por muy de moda que estuvieran en su momento, son totalmente prescindibles. Pero siempre recordaré con cariño, con el cariño del niño que yo era cuando vi el filme, aquel drama circense que fue El mayor espectáculo del mundo. Y el miedo que pasé con aquellas aventuras tropicales Cuando ruge la marabunta; aunque creo que el mérito de esta película lo tenía Eleanor Parker.

En fin, que descanse en paz. Que nosotros también descansaremos en paz, ya que su mejor momento ya pasó, y su influencia actual no era especialmente positiva para la especie humana. Una especia humana que se merece un mundo tranquilo, armonioso y en paz, como en esta imagen tomada en los Monegros recientemente.

Alzando el vuelo

(Canon EOS 40D; EF 200/4L USM)