Parásitos y cervezas

Ciencia, Historia, Humor

Hoy me voy a hacer eco de un par de entradas que han aparecido en alguno de los blogs que habitualmente sigo. Por me han hecho gracia. Básicamente. Es lunes, así que empecemos con buen humor la semana.

La primera de ellas es de caracter histórico. En Historias con historia nos hablan de los parásitos. Pero no, no se trata de los bichos de todo tipo que se aprovechan de nosotros, causándonos enfermedades u otros inconvenientes. Se trata de los individuos que en su momento fueron llamados parásitos y de los que por analogía toman su nombre los organismos vivos a los que ahora llamamos así. Gentes que comían por el morro en la casa de los aristócratas griegos o de los nobles patricios romanos, que por alguna serie de supersticiones los invitavan a mesa y mantel puesto. De hecho, según nos cuentan, la palabra griega παράσιτος, que luego pasó al latín como parasitus, significaría simplemente comensal. Pero lo más gracioso del caso es que se especializaban. O se dedicaban a difundir chismorreos diversos, o se afanaban en adular al anfitrión o a sus huéspedes más distinguidos, o simplemente servían de blanco para la mofa y befa de los asistentes al banquete. Por diversión. Seguro que hoy en día, cuando alguien organiza un convite también aparecen figuras que podrían incluirse en alguna de esas tres categorías. Además, hoy en día no es infrecuente oir hablar de los “parásitos sociales”. Gentes que viven integrados en la sociedad sin hacer nada de provecho por ella, y viviendo a costa de los demás. Lo que pasa es que su definición precisa es compleja. Y no hay quien falta que utiliza el término para arremeter contras las minorías que no son de su gusto… Puestos a quedarnos con algunos parásitos humanos… que sean como los de la historia clásica.

La segunda entrada, vista en el blog de Maikelnai, intenta crear una relación matemática entre el consumo (más o menos desmesurado) de cerveza y la probabilidad de ligar… con distintos tipos de mujeres de bellezas más o menos alternativas. Por decirlo de una forma políticamente correcta. La tesis de partida es comprendida intuititvamente por todos. La probabilidad de que alguien nos parezca sexualmente atractiva indipendientemente de su aspecto habitual aumenta con el trasiego alcohólico durante las horas nocturnas. Es cierto, que la fórmula propuesta incluye otras variables como la humareda tabaquil ambiental, la intensidad lumínica del antro donde se produce el encuentro, la agudeza visual del bebedor o la distancia al sujeto de interés… Mmmmmmm, es un artículo molesto. Si uno rebobina su memoria, es posible que encuentre situaciones embarzosas producto de esa fórmula matemática.

En cuanto a fotos… os dejo con más coches clásicos. Que seguro que van mejor para ligar que ponerse ciego de cervezas.

Porsche

Yo pensaba que cuando hace bueno estos coches, un Porsche por más señas, se llevaban descapotados... - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

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