El pueblo donde nació Schweitzer, un campo de concentración y muchos montes con muchos arbolicos y praderas

Viajes

Hoy he empezado mi recorrido visitando Kayserberg, un pueblecito alsaciano donde nació el famoso teólogo, médico y misionero, premio Nóbel de la Paz, Albert Schwaitzer; muy bonito, aunque la foto muestra la batalla incesante del día de hoy entre la cámara de fotos y el sol de justicio que parecía lucir por todos los puntos cardinales.

Además de lo mono que es el pueblo, es interesante por un retablo en la iglesia, aunque lo que te impresiona es un inmenso señor colgado del techo de la iglesia; por cierto, por primera vez en ocho días, he oído hablar a dos lugareñas en el dialecto germánico local,... ya ancianas las señoras, ya.

Aunque mi idea original era pasar el día en los montes más altos de los Vosgos, una inscripción en Kayserberg me ha hecho considerar la posibilidad de visitar el campo de concentración se Struthof-Natzweiler; y aunque me ha hecho perder mucho tiempo allí he ido.

Pocos visitantes, aunque el lugar es interesante; lo que más, grupos de adolescentes alemanes, que activamente participaban en la visita... parece que la educación alemana quiere prevenir, y una pena que esa actitud no se extienda por todo el mundo.

Y cómo no, un recuerdo para los combatientes republicanos españoles, 80 de los cuales murieron en este campo; sigue pareciéndome que se conserva mejor la memoria histórica de estos combatientes antifascistas fuera de nuestro país, que en el interior,... que ya sabemos lo que pasa, jueces del Supremo incluidos.

Y por fin, la parte más alta de los Vosgos, la carretera de las Crestas, con sus estaciones de esquí incluidas.

Como he empezado el recorrido muy tarde, y con mucho consumo de kilometraje del coche, me he limitado a una parte de las crestas; aun así, he podido admirar algunas vistas interesantes.

Un año menos dos días hace que andaba subido por el Jungfraujoch; y desde este lugar se divisaba entre la bruma unos picos lejanos en los Alpes, blancos en sus cimas, que según una mesa de orientación se corresponderían con el mítico macizo alpino.

He vuelto a Colmar por el valle de Munster, nada especial pero bonito en su conjunto, donde elaboran un queso muy rico del mismo nombre.

Hoy sólo he añadido una imagen a Fotos porque sí,… tanto coche…