No dejes que la historia te estropee la “historia”; el caso de los Tudor

Televisión

Hace ya un tiempo, todavía en mi Cuaderno de Ruta V.1, comenté sobre la falta de rigor histórico de la serie televisiva The Tudors, una auténtica superproducción con ambientación histórica, que recientemente ha llegado a su cuarta y última temporada.

En aquella primera temporada, asistíamos al final del matrimonio de un todavía joven Enrique VIII con Catalina de Aragón, enamorado de la bella, al menos en la serie, Ana Bolena. Entonces decíamos que era una serie con acción, intriga, romance, su dosis de sexo,… lo adecuado para hacer de ella una serie de éxito. El principal problema es que los guionistas parecía que habían decidido que la historia tal cual fue no es lo suficiente interesante y había que modificarla para dar interés.

Estamos en 2010, y después de cuatro temporadas, el famoso monarca británico se ha ido a la tumba, y consecuentemente ha terminado la serie. Que ha seguido por los mismos derroteros. En total, se ha divorciado de dos, ha decapitado a dos, se le murió una por enfermedad, y la última, aunque con sobresaltos, le sobrevivió. Ha seguido habiendo intrigas palaciegas, romance, sexo,… y dosis todavía mayores de ausencia de rigor histórico. El caso es que una fórmula que funcionó muy bien en la primera temporada, donde esas veleidades históricas podían ser perdonables, han producido cierto cansancio. En un momento dado, te daba la impresión que todo eso ya lo habías visto. Que era una repetición constante de situaciones ya acaecidas con distintos personajes. Y es que quizá la historia de Enrique VIII a lo mejor da para una serie con un par de temporadas, con lo cual no es necesario inventarse hechos históricos no sucedidos, en lugar de estirar un éxito comercial inicial razonablemente merecido.

En resumen, una serie que ha terminado por cansar un poco, cuando empezó razonablemente bien. Por cierto que sigo pensando que Ana Bolena estaba como un queso. Que pena que la apiolasen tan pronto.

Yo os dejo alguna imagen de mis últimas vacaciones.

Metz desde el Centro Pompidou

Vista de Metz desde Centro Pompidou - Panasonic Lumix LX3