[Informática] Los 100 años de International Businness Machines (IBM)

Informática e internet

Tentado he estado hoy de dedicar este espacio a la nueva fotógrafa personal del primer ministro ruso, el ínclito Vladimir Putin. La joven, más conocida hasta ahora por sus trabajos como modelo de lencería, ha decidido saltar al otro lado de la cámara. Pero los malpensantes opinan que ha sido elegida más que por su “genio fotográfico”, por el “grafismo de su fotogenia”. Pero vamos, juzguen ustedes qué fotos merecen más la pena. Si las que hace o las que le hacen. Ah, se me olvidaba. La moza se llama Yana Lapikova. Aunque sus fotografías las firma como Lapochkina Yana.

Es una pena, porque este tipo de situaciones banaliza el esfuerzo de tantas y tantas excelentes fotógrafas, profesionales y aficionadas, que hay por el mundo.

Cumpleaños de IBM

Pero no. Prefiero comentar que ayer 16 de junio fue el centenario de una empresa tan famosa como International Business Machines (IBM). Durante décadas en el siglo XX, decir IBM equivalió a decir cálculo y computadoras. Nacida por la unión de empresas que fabricaban todo tipo de máquinas, poco a poco orientó sus principales áreas de negocio hacia las destinadas a los cálculos y a la tabulación de datos. Si originalmente era máquinas de naturaleza electromecánica, con el advenimiento y desarrollo de la electrónica y la microelectrónica, pusieron las bases de la computación a gran escala. Su principal negocio en este ámbito ha sido siempre los computadores mainframes. Hoy en día está muy diversificada, y sus áreas de negocio incluyen distintas vertientes del hardware y del software.

La influencia de la empresa en la cultura popular ha sido muy notable, y son muchas las referencias que encontramos en la literatura y en las artes audiovisuales. Siempre me acuerdo de la tradicional polémica sobre el nombre de uno de los más célebres computadores de la ciencia ficción, para mí el número uno por diversos motivos, HAL 9000, de 2001, una odisea del espacio. De siempre, ha circulado la especie de que las siglas HAL están escogidas como homenaje a IBM, ya que las tres letras son justamente las anteriores en orden en el alfabeto latino: H → I, A → B, L → M. Y por mucho que los autores de la obra cinematográfica y literaria han negado la relación, la coincidencia no deja de comentarse.

Mi IBM

Con IBM se dan dos paradojas. Por un lado fue la empresa que “inventó” el concepto de los PC compatibles. En su momento, hacia 1980, diseñó a partir de componentes de otras empresas un ordenador pensado para el uso personal, de pequeño tamaño, y con una potencia suficiente pero inferior a la de las grandes máquinas que venían desarrollando. El concepto tuvo un gran éxito, y aun hoy en día la mayor parte de los ordenadores personales que se usan son derivados de aquel concepto. Pero al desarrollarlo de forma abierta, con componentes al alcance de cualquier otra empresa, enseguida se empezaron a montar otros ordenadores personales similares y compatibles, que en muchas ocasiones tuvieron más éxito comercial que los de IBM. Por su concepción final, por su precio, por su comercialización, etc.

Estos PCs también fueron el principio del éxito para una pequeña empresa, entonces, Microsoft a la que se le encargó el desarrollo de un sistema operativo, poco complejo que moviese estas máquinas. Y así nació MS-DOS, pilar sobre el que evolucionaría el que ahora es uno de los gigantes del software y de los sistemas operativos. Las versiones propias de IBM de este sistema operativo se denominaban IBM PC DOS. Ambos sistemas operativos empezar a divergir hacia 1990.

Pues bien, a principios de 1991, 20 años ha, me compré mi primer PC compatible, un IBM PS/1, modelo 2011. Era un PC con procesador 80286, con 1 MB de memoria RAM, con un disco duro de 30 MB, y una disquetera de 3,5″. El monitor era en blanco y negro con 16 niveles de gris de 10″. Su principal ventaja era su compacto tamaño, con un diseño que quería emular o recordar a algunos Apple Macintosh de la época. Su principal inconveniente era que no era fácil ni barato el ampliar o renovar sus componentes, como lo hubiese sido con algún ordenador clónico del momento. Me costó 225.000 pesetas de la época. Lo cual era un esfuerzo económico más que notable. Sin embargo, dinámico y joven que era yo en aquel momento, con trabajos que hice en casa, lo amorticé en unos tres o cuatro meses, incluidas las 35.000 pesetas que me costó una pequeña impresora matricial Epson de 9 agujas. Rendimiento económico que no le he sacado nunca a ninguno de los computadores personales que he tenido después.

Venía con la versión 4.01 del PC DOS, que incluía DOS Shell una gestor de ficheros para este sistema operativo y el equivalente de Microsoft, y con una versión de Microsoft Works, también para PC DOS y MS-DOS. Con el tiempo, corrieron en el chisme diversas versiones de MS-DOS. Para la productividad, diversas versiones de WordPerfect, Microsoft Excel y Microsoft Word para Windows en versiones  run time que no precisaban Windows instalado, entre otras aplicaciones. Con un poco de habilidad en la gestión de la escasa memoria, corrieron Windows 3.0 y 3.1. Windows 3.11 para trabajo en grupos se negó en redondo a correr en aquella máquina. La salida al mercado de Windows 95 marcó el fin de aquella máquina tan limitada, pero que me sirvió con fidelidad y de la que tan buen recuerdo guardo. A veces lamento no haberla conservado. Salvo cuando compruebo lo horrible que sería tenerla ocupando sitio en algún armario de casa.

Y así termino esta entrada de carácter histórico-nostálgico dedicada al Gigante Azul de la informática.

Recomendación musical

Escuchando Straight No Chaser, álbum de Thelonious Monk, uno de los grandes pianistas de jazz. El título del álbum también corresponde con una de las más conocidas composiciones del músico, que previamente había escuchado por el quinteto de Miles Davis. Entre otros, puesto que es un tema muy conocido.

Buitre

En los tiempos que corren, no sé porqué, pero cuando hablo o pienso en las grandes multinacionales, me viene a la menta la imagen de un buitre - Leica D-Lux 5

[Breve – foto] Malick Sidibé by Laura Incardona | La Lettre de la Photographie

Fotografía

Malick Sidibé by Laura Incardona | La Lettre de la Photographie.

El fotógrafo de Mali, Malick Sidibé mostró al mundo que en los años 60 y 70 la imagen de las gentes africanas como indígenas en taparrabos que bailan danzas rituales al son de ritmos repetitivos era un estereotipo que no se correspondía con la realidad. Y a pesar que muchas de estas fotografías parecen similares, todas ellas tienen su encanto.

También en La Lettre de la Photographie podemos encontrar otro estudio de caracteres realizado por Jamel Shabazz esta vez entre los afroamericanos de las calles de Brooklyn. No sé. Creo que ambos grupos de imágenes son distintos, pero de alguna forma se complementan.