[Fotografía] Los objetivos de nuestras cámaras; jugando con lo que no es óptimo

Fotografía

Estos días atrás he estado utilizando la Olympus OM-D E-M5, cámara de objetivos intercambiables que no incluye un sistema de visor réflex, y que por su tamaño compacto es mi actual cámara de viaje. Y la he sacado del cajón para calzarle unos viejos objetivos heredados de tiempos pasados. En concreto, la he estado usando con dos objetivos de 50 mm de longitud focal, muy distintos, de los años 50 del siglo XX. Con esta cámara, estos objetivos pensados como focal estándar, se convierten en teleobjetivos cortos.

Uno de ellos un Leica Elmar 5 cm f/3,5, retráctil, casi con toda seguridad la segunda versión, ya que venía con una Leica IIIf, telemétrica con montura de rosca que salió al mercado después de 1950, con cuatro lentes en tres grupos. Supongo que muy parecido en su diseño a la célebre fórmula Tessar de Carl Zeiss.

Paisajes urbanos

El cielo sobre el Parque Grande de Zaragoza, tomado con el Leica Elmar 5 cm f/3,5. Su sencilla fórmula lo hacía más apto para el blanco y negro, más popular en su época,  que para el color,

Paisajes urbanos

El mismo objetivo me permite jugar con los motivos geométricos de esta celosía en el paseo de Ruiseñores.

El segundo de ellos es un Canon 50 mm f/1,8, segunda declinación de este objetivo, la primera tenía la denominación Serenar, que salió en 1956, para cámaras telemétricas con montura de rosca según las especificaciones de Leica. Tiene 6 lentes en cuatro grupos. Lo me que hace suponer un claro parentesco con la también célebre fórmula Planar de Carl Zeiss, y que permite ópticas más luminosas. De hecho, es casi cuatro veces más luminoso que el anterior.

Estos objetivos son muy bonitos. Son metálicos. Y tienen el aura de lo antiguo que se fabricaba para durar. Entre ambos suman más de un siglo de existencia, y están impecables. Pero hay que ser conscientes que su calidad óptica ha sido superada ampliamente por los productos posteriores más actuales. Especialmente por los modernos diseños que se han de utilizar con los exigentes captores digitales. ¿Qué sentido tiene pues utilizar estos objetivos? Tres motivos. Uno los uso porque los tengo y se pueden usar. Dos por la diversión que aportan, dando un sentido lúdico a mi afición por la fotografía, adecuado en determinados momentos. Tres, por que aprendes. Son objetivos mecánicos, con mecanismos de enfoque manual  que no se producen hoy en día, de excursión larga, donde puedes jugar más fácilmente con los conceptos de profundidad de campo. Con selección previa del diafragma y su consecuencias. Porque no te puedes apresurar, aunque aprendes a manejarlos con agilidad, y te estimulan a usarlos pensando en la toma.

Paisajes urbanos

El Canon 50 mm f/1,8 para montura de rosca Leica, ejerce como un tele corto con la cámara micro cuatro tercios, dando un contraste suave a la luz de la tarde.

Paisajes urbanos

Su gran luminosidad permite su utilización en paisajes con poca luz, y clave baja.

Está bien usar ópticas con limitaciones. Frente a la mentalidad de “qué fotos puede hacer tu objetivo por tí”, nefasta, está la de “qué fotos puedo hacer yo con mi objetivo”, mucho más educativa, y que permite avanzar. Por eso, con los años me he decantado por el uso de focales fijas, llevando en cada ocasión un número limitado de ellas.

Ahora se ha anunciado la salida al mercado de un “accesorio” de Olympus para sistemas micro cuatro-tercios. Se trata de una tapa para el cuerpo de cámara, que lleva incluido un objetivo de tres elementos en tres grupos, un triplete que no será muy distinto de los triotares de Carl Zeiss u otros similares, con una apertura fija f/8, con una focal fija de 15 mm (equivalente a 30 mm en 24 x 36 mm), y con dos posiciones de enfoque, una en la hiperfocal, es decir a 2 metros, con profundidad de campo entre 1 metro e infinito. La otra a 30 cm del objetivo para fotografía de aproximación. Muchas limitaciones, y una calidad de imagen que no será puntera, pero que puede ser aceptable para según que usos. Y con las limitaciones, la oportunidad de aprendizaje. Después del análisis de Valentin Sama y otros, creo que me haré con uno. Al principio lo había descartado, pero ¿por qué no?

Carrusel

E incluso tiene cierta utilidad en fotografía nocturna; la trepidación se debe al movimiento del carrusel y las personas, no a las imperfecciones del objetivo.

2 comentarios en “[Fotografía] Los objetivos de nuestras cámaras; jugando con lo que no es óptimo

    1. Efectivamente no todas las combinaciones son posibles. Hay aspectos de diseño que hacen físicamente imposible algunas de ellas . En el caso que comentas, aunque se fabricase un adaptador, no sería posible enfocar a infinito.

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