[Fotos] Realizadas por Zaragoza con distintos objetivos sobre cámara reciente

Fotografía, Sin categorizar

Como me agencié hace unas pocas semanas una cámara nueva para aprovechar los objetivos con montura Canon EF, a muy buen precio, he estado probando esos objetivos y otros diversos con adaptadores durante esas semanas. Y bueno… puedo dar vida a todos esos objetivos que fui comprando durante tres décadas de mi vida.

Detalles técnicos en Una variedad de objetivos y adaptadores sobre la Canon EOS RP.

[Fotos] Diferencias entre objetivos, y algunas fotos más con mi Leica IIIf

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He tenido una curiosa “discusión” por correo electrónico muy divertida y amistosa a propósito de los objetivos antiguos. Se sostenía por la parte contratante de la otra parte que entre un objetivo diseñado en los años 30, por mucho que se hubiese fabricado a principios de los 50 y otro fabricado a finales de los 50, tenía que haber diferencias. A favor del más tardío, que es un Canon mientras que el más temprano es un Leica Elmar. He de decir que los dos me parecen objetos encantadores. Que ambos son metálicos, aunque el Canon tiene material plástico. Y que la fórmula óptica del japonés es más compleja (6 elementos en 4 grupos) que la del alemán (4 elementos en 3 grupos). Esto es necesario, por que aquel abre a f/1,8 y el Elmar se limita a f/3,5. Pero voy a poner un ejemplo de las diferencias en el cuidado diseño de ambos objetos. La forma del diafragma.

Leitz Elmar 5 cm f/3,5

El Leitz Elmar 5 cm f/3,5, diafragmado a f/5,6, presenta un diafragma casi circular. Se nota que tiene 9 palas que por su diseño dan esa forma que se aleja de lo que es un polígono de lados rectos. Esto es bueno para conseguir una buena armonía en las partes desenfocadas. Lo que ahora los “modernos” llaman por el término japonés “bokeh”.

Canon Lens 50 mm f/1,8

El Canon Lens 50 mm f/1,8, sin embargo, con su diafragma de 8 palas también cerrado a f/5,6, presenta una forma no ya poligonal, sino que de alguna forma es estrellada. Las zonas desenfocadas serán menos armoniosas. Si bien es verdad que en ambos caso, a plena apertura la pupila se ven circular.

Una vez establecidas algunas diferencias entre ambos objetos, a los que quiero por igual, porque a los hijos hay que quererlos a todos, da lo mismo si son más listos o más tontos, más feos o más guapos, os dejo algunas fotos de las que tomé el fin de semana pasado con la Leica IIIf. Las que os presenté el otro día estaban escaneadas en tienda y no me gustaba mucho su acabado. Pero los ajustes de mi escáner de sobremesa, que tan bien me van con la película de formato medio, no acaban de gustarme con el formato pequeño de la película de 35 mm. O el “full format” que paradójicamente se llama ahora. Habrá que hacer más pruebas. Tomadas en el paseo del Canal de Zaragoza.

Paisaje urbano en el paseo del Canal

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Paisaje urbano en el paseo del Canal

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Paisaje urbano en el paseo del Canal

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Paisaje urbano en el paseo del Canal

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Paisaje urbano en el paseo del Canal

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[Fotografía] Los objetivos de nuestras cámaras; jugando con lo que no es óptimo

Fotografía

Estos días atrás he estado utilizando la Olympus OM-D E-M5, cámara de objetivos intercambiables que no incluye un sistema de visor réflex, y que por su tamaño compacto es mi actual cámara de viaje. Y la he sacado del cajón para calzarle unos viejos objetivos heredados de tiempos pasados. En concreto, la he estado usando con dos objetivos de 50 mm de longitud focal, muy distintos, de los años 50 del siglo XX. Con esta cámara, estos objetivos pensados como focal estándar, se convierten en teleobjetivos cortos.

Uno de ellos un Leica Elmar 5 cm f/3,5, retráctil, casi con toda seguridad la segunda versión, ya que venía con una Leica IIIf, telemétrica con montura de rosca que salió al mercado después de 1950, con cuatro lentes en tres grupos. Supongo que muy parecido en su diseño a la célebre fórmula Tessar de Carl Zeiss.

Paisajes urbanos

El cielo sobre el Parque Grande de Zaragoza, tomado con el Leica Elmar 5 cm f/3,5. Su sencilla fórmula lo hacía más apto para el blanco y negro, más popular en su época,  que para el color,

Paisajes urbanos

El mismo objetivo me permite jugar con los motivos geométricos de esta celosía en el paseo de Ruiseñores.

El segundo de ellos es un Canon 50 mm f/1,8, segunda declinación de este objetivo, la primera tenía la denominación Serenar, que salió en 1956, para cámaras telemétricas con montura de rosca según las especificaciones de Leica. Tiene 6 lentes en cuatro grupos. Lo me que hace suponer un claro parentesco con la también célebre fórmula Planar de Carl Zeiss, y que permite ópticas más luminosas. De hecho, es casi cuatro veces más luminoso que el anterior.

Estos objetivos son muy bonitos. Son metálicos. Y tienen el aura de lo antiguo que se fabricaba para durar. Entre ambos suman más de un siglo de existencia, y están impecables. Pero hay que ser conscientes que su calidad óptica ha sido superada ampliamente por los productos posteriores más actuales. Especialmente por los modernos diseños que se han de utilizar con los exigentes captores digitales. ¿Qué sentido tiene pues utilizar estos objetivos? Tres motivos. Uno los uso porque los tengo y se pueden usar. Dos por la diversión que aportan, dando un sentido lúdico a mi afición por la fotografía, adecuado en determinados momentos. Tres, por que aprendes. Son objetivos mecánicos, con mecanismos de enfoque manual  que no se producen hoy en día, de excursión larga, donde puedes jugar más fácilmente con los conceptos de profundidad de campo. Con selección previa del diafragma y su consecuencias. Porque no te puedes apresurar, aunque aprendes a manejarlos con agilidad, y te estimulan a usarlos pensando en la toma.

Paisajes urbanos

El Canon 50 mm f/1,8 para montura de rosca Leica, ejerce como un tele corto con la cámara micro cuatro tercios, dando un contraste suave a la luz de la tarde.

Paisajes urbanos

Su gran luminosidad permite su utilización en paisajes con poca luz, y clave baja.

Está bien usar ópticas con limitaciones. Frente a la mentalidad de “qué fotos puede hacer tu objetivo por tí”, nefasta, está la de “qué fotos puedo hacer yo con mi objetivo”, mucho más educativa, y que permite avanzar. Por eso, con los años me he decantado por el uso de focales fijas, llevando en cada ocasión un número limitado de ellas.

Ahora se ha anunciado la salida al mercado de un “accesorio” de Olympus para sistemas micro cuatro-tercios. Se trata de una tapa para el cuerpo de cámara, que lleva incluido un objetivo de tres elementos en tres grupos, un triplete que no será muy distinto de los triotares de Carl Zeiss u otros similares, con una apertura fija f/8, con una focal fija de 15 mm (equivalente a 30 mm en 24 x 36 mm), y con dos posiciones de enfoque, una en la hiperfocal, es decir a 2 metros, con profundidad de campo entre 1 metro e infinito. La otra a 30 cm del objetivo para fotografía de aproximación. Muchas limitaciones, y una calidad de imagen que no será puntera, pero que puede ser aceptable para según que usos. Y con las limitaciones, la oportunidad de aprendizaje. Después del análisis de Valentin Sama y otros, creo que me haré con uno. Al principio lo había descartado, pero ¿por qué no?

Carrusel

E incluso tiene cierta utilidad en fotografía nocturna; la trepidación se debe al movimiento del carrusel y las personas, no a las imperfecciones del objetivo.