[Libro] La Gran Guerra

Historia, Literatura

Tercer volumen de la serie de historietas, cómics o historias gráficas, como los queráis llamar, de los que estoy dedicando a la conmemoración del 100º aniversario de la PRIMERA GUERRA MUNDIAL. Esa guerra que decían que iba a acabar con todas las guerras, pero que a algunos nos parece que es una guerra que todavía no ha acabado, que muchas de las cosas que pasan en el mundo hoy en día tienen su origen en ese malhadado conflicto. Un conflicto en el que claramente hubo perdedores, y sólo algunos ingenuos o cínicos creen que hubo vencedores. Y este especial volumen que firma JOE SACCO, con la colaboración de un ensayo firmado por ADAM HOCHSCHILD, nos cuenta un ejemplo que demuestra que con carácter general, no. No hubo ganadores.

Por cierto, esta reseña está ilustrada con fotografías de las antiguas trincheras de la guerra civil española en la Sierra de Alcubierre. En los últimos doscientos años, en este país no “nos ha gustado” pelear contra los demás; “hemos preferido” hacerlo entre nosotros… cosas que pasan. Tan malo lo uno como lo otro.

La Gran Guerra
Dibujos y anotaciones de JOE SACCO
Ensayo sobre el primer día de la batalla del SOMME de ADAM HOCHSCHILD
Traducción de MARC VIAPLANA CANUDAS
Colección RESERVOIR BOOKS; Literatura Random House, 2014

Trincheras en Alcubierre

Estamos ante un trabajo de SACCO muy especial. Este autor de historietas norteamericano se ha caracterizado por su inmersión en diversos conflictos armados que asolan o han asolado el mundo en los tiempos contemporáneos. En esta ocasión, sin embargo, se retrotrae hasta la segunda década del siglo XX para mostrar en un gran panorama de 16 páginas unidas que muestran una peculiar continuidad espacio-temporal en torno al día 1 de julio de 1916, primer día de la batalla del SOMME, el día más catastrófico en toda la historia del ejército inglés o británico, el día en que más soldados luchando bajo esta bandera han muerto en el campo de batalla. Un panorama desplegable que va desde la soledad del general HAIG en su privilegiada retaguarda y con sus “infalibles” planes de batalla procedentes de ese oximoron que se ha dado en denominar “inteligencia militar”, y que recorre los preparativos la batalla, los bombardeos, esa maldita primera hora en la que murieron 10.000 hombres y el sufrimiento y muerte de los miles de heridos en tierra de nadie, el caos en los hospitales de campaña insuficientes, y la actividad de los enterradores. Sin palabras. Por que no hacen falta.

El desplegable viene acompañado de un cuadernillo en el que además de un prólogo, encontramos un texto del historiador y ensayista ADAM HOCHSCHILD en el que pone nombres y personalidad a esos miles de muertos, y carga con dureza contra los altos mandos insensibles a la muerte de estos hombres. Incluye también el cuadernillo una guía anotada por el propio SACCO para quien quiera tener más datos de lo que se puede contemplar en el panorama desplegable.

Trincheras en Alcubierre

El panorama desplegable no tiene palabras, como ya he dicho. Pero no se lee “de una sentada”. Exige una observación minuciosa. Son cientos los detalles que nos ofrece JOE SACCO para comprender mejor lo que sucedió aquel día y lo que pudieron sentir o pensar quienes participaron. Es fruto de una planificación muy fina, y de una documentación intensiva con el fin de ser fiel a la historia y a quienes dieron su vida. Conmovedor, y a ratos provocador de una intensa rabia, casi ira, es también el texto de HOCHSCHILD. Un texto que carga contra la incapacidad de un alto mando que seguía peleando la guerra con unas reglas que ya no valían. Y lo sabían, o debían saberlo. Los antecedentes de la campaña de Crimea, la batalla de Magenta, la Guerra Civil americana o la Guerra Ruso-Japonesa permitía saber perfectamente que los avances frontales contra un enemigo bien armado conllevaban una enorme cantidad de bajas ante las poderosas artillerías y máquinas ametralladoras, cada vez más modernas. Que un bombardeo intenso contra un enemigo que sabe que puede ser bombardeado y que puede prepararse puede no tener efecto. Que no hay secreto que valga para un ataque de semajante envergadura. Que en los sesenta minutos antes de comenzar el avance los oficiales de primera línea sabía y muchos informaron que la preparación artillera no había servido para nada. Que nadie tuvo el valor de parar una ofensiva condenada al fracaso. La figura de DOUGLAS HAIG ha sido muy debatida. Pero todo se resume en dos grupos de personas. Quienes dan valor al individuo como persona, lo consideran y considerarán siempre como “el carnicero del SOMME”. Un anticuado, terco, inflexible hombre que no dudó en mandar matar cientos de miles de personas por unos kilómetros que nada decidieron. Quienes gustan de considerar los soldados como “efectivos”, números anónimos en un falso tablero de ajedrez, hablan todavía de “sus méritos”. Difícil que estos dos grupos alguna vez lleguen a un acuerdo. Es un problema de valores. No de conocimiento de la realidad.

La batalla del SOMME se prolongó hasta noviembre de ese mismo año. Casi cinco meses de carnicería para que al final los frentes apenas se movieran. Más de un millón de bajas entre muertos, heridos y desaparecidos. Los apologetas de la batalla hablan de que “puso las bases de la victoria final de la entente”. Sin embargo, la guerra tuvo todavía muchos momentos en los que la balanza pudo decantarse de un lado u otro. Al final, la guerra no se ganó en el frente. Lo que allí sucedió no fue más que el reflejo de lo que sucedió en los países contendientes, lejos del frente de batalla. Los que se hundieron, en el interior, perdieron la guerra; los que no, pudieron justificar las carnicerías que provocaron sus generales.

Si recomiendo este libro. Este y otros sobre el tema deberían ser imprescindibles. Si no, la PRIMERA GUERRA MUNDIAL continuará inacabada por mucho tiempo más.

Trincheras en Alcubierre