[Cine en TV] Le chant du loup (2019)

Cine

Le chant du loup (2019; 38/20190721)

Como algunos ya sabréis, desde hace un par de años, incluyo en mis reseñas cinematográficas los estrenos que se producen en las plataformas de vídeo bajo demanda, como es el caso de Netflix, mayormente, siempre que sean estrenos que no sea posible, o muy difícil, ver en pantalla grande, y que sean producciones propias de esas cadenas. Los considero como estrenos cinematográficos; y creo que hay que estar con los tiempos y no como una parte de la industria presentando una constante resistencia al cambio sin aportar nada nuevo a la exhibición cinematográfica. Sólo más ventas de palomitas. Prefiero ver un estreno en pantalla grande, pero no voy a rechazar los que se produzcan de otras formas.

Y en esta ocasión se trata de una producción francesa en Netflix dirigida por Antonin BaudryAbel Lanzac, ambos noveles en la dirección, que se ponen al frente de un drama bélico de submarinos. Las películas de submarinos han sido tradicionalmente muy entretenidas, y hay alguna que otra joya del cine entre ellas. Así que no me podía resistir a ver este estreno. También hay que destacar que tradicionalmente el género ha estado dominado por los norteamericanos, con alguna muy destacable excepción alemana, por lo que tenía curiosidad por lo que podían proponer los vecinos del norte.

Una de las bases más importantes de la Marina Nacional francesa está en la rada de Brest, al norte de la península de Crozon, que visité en 1993. Incluso se podían ver las instalaciones militares, como en la fotografía del encabezado. Creo que los submarinos los tienen por aquí, por su inmediato acceso a las profundas aguas del Atlántico en lugar del que proporciona el mediterráneo puerto de Tolón. Pero no estoy seguro.

La acción se sitúa en un futuro próximo. Y tras una presentación de protagonistas en una acción de rescate de submarinistas en las costas de Siria a bordo de un submarino de ataque o de caza, nos llevan a una situación límite en la que un submarino estratégico portador de misiles con cabezas nucleares reciben la orden presidencial de lanzar una de ellas ante el inminente ataque de suelo francés. Cuando se comprueba que el ataque enemigo es un cebo para provocar el contraataque e iniciar una contienda fatal, hay que evitar que el lanzamiento desde el submarino se produzca. Pero no hay ningún procedimiento para ello; el submarino ha quedado aislado y sigue su fatal protocolo.

En un principio, mi valoración de la película era aceptable. Lo cierto es que me resultó entretenida, si bien inverosímil por el excesivo papel dado a un operador de sonar (François Civil) en la resolución de los dilemas. Pero quien me siga con cierta frecuencia, sabrá que no suelo comentar las películas de inmediato. Que las dejo reposar. Y esta no aguanta muy bien esa fase de reflexión. Podemos argumentar entre otras cosas que el nivel de atención al detalle es mínimo o ridículo. A ver… cualquiera que haya hecho un vuelo intercontinental entre la Europa occidental y Asia oriental sabe que la ruta muchas veces llega a pasar por regiones árticas, dependiendo del destino, siguiendo el camino más corto que sigue los círculos máximos sobre la superficie de la Tierra. Un misil disparado en la costa de Kamchatka en dirección a París pasará probablemente por cerca del polo, y no al sur de Varsovia, ¡CENUTRIOS! Y así podemos encontrar un cierto sinnúmero de detalles absurdos, que golpean con dureza la suspensión temporal de la incredulidad con la que afrontamos las historias de ficción.

Otro punto importante es que, el dilema de la decisión de lanzar o no lanzar, y la conveniencia de tener protocolos flexibles o rígidos ya se ha analizado con mucha más brillantez en otras películas, incluso si no son de las mejores del género. Pero mucho mejor dirigidas y, sobretodo, interpretadas.

Por lo tanto, la película va perdiendo fuelle en el recuerdo. Las interpretaciones son justas, tampoco pueden hacer mucho más con los elementos que se dan a los actores, con algunos nombres interesantes (Mathieu Kassovitz y Omar Sy), que son muy estereotipados. El único papel femenino, la guapa y buena actriz Paula Beer, que nos sorprendió gratamente hace unos años en otra película con transfondo bélico, queda reducida al papel de florero sin mucho sentido. En un retroceso notable sobre las tendencias actuales en el cine de dar un mejor tratamiento a los personajes femeninos. Desgraciadamente, es una película que sólo se puede recomendar a los incondicionales del género… y así así. La próxima película que aparecerá por aquí también será de nacionalidad francesa… a ver si va mejor.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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