Trenes a gran velocidad

ferrocarril

Esta semana tuve algunos días de fiesta, y me fui a realizar una actividad que hace tiempo que tenía olvidada. Ir a «cazar» trenes a su paso por algún sitio que me parezca curioso. En la carretera autonómica A-222 que nos lleva desde la nacional N-232 en las cercanías de El Burgo de Ebro hacia Belchite, todo ello en la provincia de Zaragoza, hay un momento en el que la carretera cruza con un viaducto de la línea ferroviaria de alta velocidad Madrid – Zaragoza – Barcelona – Frontera francesa (algún día llegará a todos esos sitios). Allí me aposté en una soleada y agradable mañana de enero, con el fin de relajarme, tomar el sol y fotografíar algún tren. Cinco pasarón en el rato que estuve allí, dos Altarias, dos AVEs tipo «pato» y la sorpresa, un prototipo de talgo diesel todo pintadico de verde, que ADIF usa para realizar pruebas y comprobaciones en la línea de alta velocidad.

Vemos algunas imágenes.

Un Altaria se aleja en dirección a Zaragoza, a las 11:40 de la mañana

A las 12:04, el Tren de Apoyo al Desarrollo de las Infraestructuras del ADIF circula hacia Zaragoza

Son las 12:20 cuando el segundo Altaria pasa en dirección hacia Barcelona

Un AVE «pato» aparece a las 12:53 circulando raudo hacia Lérida

Finalmente, otro AVE «pato» aparece muy poco después, a las 12:56, circulando en dirección a Zaragoza – después de esto, a casa a comer

Dominio propio – www.carloscarreter.com

mis páginas en internet

Pues eso, que ya que es baratica la cuota anual, he decidido adquirir un dominio propio, aprovechando que Blogger te permite usarlo con sus blogs. Así que a partir de ahora, la dirección principal de este Cuaderno de ruta será:

No obstante, la antigua dirección http://ccarreter.blogspot.com podrá ser utilizada y se redirigirá automáticamente a la nueva, con lo que nadie tiene que tener problemas para acceder. Todo dentro del programa de pequeños cambios que he introducido en la bitácora con el principio del año.

Esta foto de la locomotora Garrat que se conserva en Lérida es una de las primeras que subí a una página en internet, hace… no sé muy bien cuanto

Hasta la vista, Lily Munster

Cine, Televisión

Me llega por distinta vías la noticia del fallecimiento de Yvonne de Carlo. Y se me llena el corazón de la nostalgia de los días de la infancia, cuando no había televisiones para elegir, y teníamos la elección mucho más sana de ver la televisión o irnos a jugar. De vez en cuando tocaba ver la televisión, y un programa que no había que perderse era La familia Munster (no Monster como alguno dicen). Y allí estaba ella, ama de casa de atractivo gótico y vampírico, verdadera adelantada a siniestras tribus urbanas más actuales, derrochando clase y humor. Era Lily Munster, verdadero pilar de la «terrorífica» y divertida familia. Los auténticos. A mí, los Adams siempre me han parecido unos advenedizos, a pesar de que como viñeta vienen ya de los años 30 del siglo pasado, y por lo tanto ser casi 30 años anteriores conceptualmente.

Pero no pensemos sólo en Yvonne (que nombre tan rotundo y sugerente) como la «encantadora» Lily. Hay que pensar en ella también como una de las más guapas novias de los vaqueros que por el western se han movido. Por no hablar de ser la esposa de ese hierático Moises que compuso Charlton Heston en la mastodóntica y deMilliana Los Diez Mandamientos. Quizá le faltaron papeles de relumbrón para hacer de ella la estrella que otras fueron, pero para mí siempre será única. Quizá haya algo de fetichista en esta admiración, pero qué se le va a hacer. Uno, que es humano. Y ya lo dice su artístico apellido, siempre será mi Yvonne.

Cementerio en Glasgow, Escocia (Reino Unido)

María Antonieta (2006)

Cine

María Antonieta (Marie Antoinette, 2006), 8 de enero de 2007

Aprovechando que estaba de fiestecilla estos días atrás, he aprovechado para que me cundiera el tiempo de ocio, así que en pocos días he visto otra película. La tercera de Sofia Coppola, un nombre que tras sus dos primeros filmes, me inspiraba confianza en los resultados.

En esta ocasión, la directora abandona las tribulaciones de adolescentes y jóvenes de hoy en día para darnos a conocer las de una adolescente y joven de hace 250 años. Y nos referimos a Maria Antonia von Habsburg-Lothringe, que a la joven edad de 14 años se convirtió en delfina de Francia, y con 18 años en la desafortunada reina del país vecino. Esta fue una reina joven, que en el momento en que comienza la Revolución tiene 34 años, y 38 en el momento en que perdió (literalmente) la cabeza. Y en esta juventud, radica la tesis de la película, que prentende mostrarnos con ojos amables la personalidad de una joven, que lo que busca en la vida es lo que buscan todos los jóvenes, ser admitidos por los demás y divertirse, y que los acontecimientos la llevaron a un final trágico, cuando ella no estaba especialmente interesada en políticas y otros males.

El resultado es un largometraje excesivamente largo, en el que constantemente aparece en pantalla la actriz que da vida al personaje histórico, Kirsten Dunst, una actriz que aunque físicamente dé el papel, creo que tiene excesivas limitaciones interpretativas para decirnos algo con la profundidad necesaria sobre el personaje. La historia está poco centrada, se expande por un período de 20 años y no explica bien porqué pasan muchas de las cosas que pasan. Tampoco queda claro el paso del tiempo. Las elipsis no son evidentes. La propia actriz resulta poco creíble como evolución a lo largo de los años. Todo es demasiado superficial. Demasiada preocupación por decorados, vestidos y peinados no ocultan las debilidades del guion (que no de la historia, que da para mucho más). Se dan por dadas cuestiones que no están claras históricamente (como ciertos amoríos), mientras se ocultan aquellas situaciones que causaron la indignación popular hacia el personaje, fueran ciertas o falsas.

Del resto de los intérpretes, son demasiado secundarios para que les prestemos mucha antención, aunque siempre me gusta ver a Judy Davis, a quien aprecien en su momento en algunos filmes de Woody Allen, y quizá debamos mencionar al actor que interpreta a Luis XVI, Jason Schwartzman, que cumple sin más.

En fin, que el esfuerzo de producción hace que a la película se lleve un seis, aunque sin más, con la misma nota para la dirección, también por el esfuerzo, y para la interpretación, por que todos los demás intérpretes no tienen la culpa de las limitaciones de la protagonista.

Jardines de Versalles – Por algún motivo, en la película se insiste en que a Marie Antoinette le gustaban los amaneceres mirando hacia estos jardines y estanque, cuando por más vueltas que le doy el Sol sale por el lado opuesto

Hoy no es el aniversario de este blog

mis páginas en internet

Pues eso, ni hace años exactamente, ni meses exactamente, ni ningún número redondo exactamente…

Pero acabo de terminar la migración de sus contenidos de la antigua plantilla de Blogger a su nuevo sistema de diseño de la página. Realmente, para quienes no nos apetece mucho zarcear en el código, porque no sabemos mucho ni tenemos ganas ni tiempo de aprender, es mucho más cómodo incorporar contenidos. Como ya decía hace unos días, ahora existe la posibilidad de etiquetar las entradas por temas, los cuales aparecen en los menúes laterales que tenéis a vuestra derecha de la página. Así que quien quiera hojear, dijeramos, los artículos sobre fotografía, pues ya sabe dónde acudir.

Lo que más me ha costado ha sido etiquetar las 479 entradas que hasta ayer día 8 de enero llevaba en este Cuaderno de ruta. Esto me ha obligado a ir repasando, aunque fuera superficialmente, los contenidos de todas ellas. Uffffff.

Esto me ha permitido conocer un poco mejor lo que he estado haciendo hasta el momento:

  • Uno de los objetivos era ser constante en la redacción de artículos. Con la de hoy son 480 entradas, en… ¡cáspita! pues sí que es un número redondo de aniversario… 700 días entre el 8 de febrero de 2005 y el 9 de enero de 2007. Esto ha sido un hallazgo casual. Lo juro por Snoopy. Bueno, a lo que iba, que eso supone aproximadamente que mando un artículo el 69% de los días; otro número redondo. No está nada mal. Mejor de lo que pensaba en un principio.
  • Otro de los objetivos era mostrar mis fotografías. Y bueno, salvo una entrada allá por marzo de 2005 que fue tomada por un tenístico amigo (gracias Eduardo), y la fotografía de presentación que podéis ver en la columna de la derecha (gracias Juan Pablo), tomada en Roma hace un par de años, todas las fotos que han sido publicadas, al menos una por entrada, son mías. Y lo que es mejor, en los primeros tiempos, tiraba mucho de «fondo de armario», de antiguas fotografías de mis viajes y otros eventos. Ahora subo muchas más fotografías realizadas recientemente, dentro de mi tiempo libre cotidiano. Es decir, desde que escribo esta bitácora, hago más fotos. Perfecto.
  • En cuanto a los temas a tratar, el que más etiquetas se lleva es cine con un total de 125 entradas. Si sumamos las tres etiquetas dedicadas a la fotografía, que son fotografía, fotografía personal y The Mirror Project, hacen 120, casi tantas. Estas tres categorías son practicamente mutuamente excluyentes, no como otras categorías que pueden aparecer varias al tiempo en un mismo artículo. Poco a poco, con el tiempo, han avanzado también las dedicadas a sociedad y ciudad (es decir, a la mía, a la que vivo y sufro, Zaragoza). Quizá me ha sorprendido las pocas que hay en literatura; he leído bastante más de lo que os he contado, pero por algún momento no me suele dar por hablar de ello.
  • Una categoría que poco a poco ha ido tomando importancia ha sido viajes. Cada entrada etiquetada de este modo, lleva incluida la etiqueta del lugar visitado. Pero con el tiempo han variado mis costumbres, por lo que hay localizaciones que están muy poco representadas en las etiquetas a pesar de que han salido muchas fotografías de los mismos. Es algo que claramente sucede con Irlanda. Vaya aquí mi homenaje a este hermoso país.

En fin, seguiré con esta actividad porque estoy animado. En realidad, nunca he sabido cuanta gente lee estos artículos. Nunca me ha dado, ni creo que me dé por ponerme un sistema de estadísticas. La verdad es que el objetivo inicial era permitirme de vez en cuando un paréntesis. Un rato que dedico a la redacción de estos artículos y dejo de pensar en los problemas cotidianos. Es algo terapéutico. Y me viene bien. Pero si además me leéis y me dejáis algún comentario, pues todavía me pongo más contento y me viene mejor. Un saludo.

Tengo conmigo este pañuelo desde hace más de 20 años, cuando alguien me lo regaló, y me ha acompañado en numerosos viajes y aventuras; hoy lo veis atado a mi mochila de salir a «fotear»

Banderas de nuestros padres (2006)

Cine

Banderas de nuestros padres (Flags of our fathers, 2006), 7 de enero de 2007

Después de sus últimas y maravillosas películas, uno se acerca a ver una película de Clint Eastwood con una mezcla de reverencia y temor. Reverencia por el oficio y la maestría que ha conseguido el veterano por no decir anciano director en el arte de realizar películas. Algo que hoy en día no se puede decir de muchos directores cinematográficos. Temor por el miedo a que la buena racha se acabe, y en un momento dado nos sintamos decepcionados.

Otra cuestión a tener en cuenta al acercarnos a esta película es que en la producción anda metido el para mí siempre contradictorio Steven Spielberg. Uno siempre se preguntará hasta que punto los productores cinematográficos son capaces de influir en una película. Y si esto será para bien o para mal. Y tengamos en cuenta que Spielberg ya nos ofreció su particular visión de la guerra, con resultados que para mí fueron muy contradictorios. Especialmente, desde sus aspectos éticos. Si bien las producciones de Spielberg suele gozar de gran calidad, lo que aumenta las expectativas, su capacidad de manipular, aumenta de forma proporcional el temor. En estos momentos desconozco hasta que punto ha influido en el resultado del filme.

Un filme que para mí adolece de un elemento fundamental, sin el cual ni el mejor de los directores es capaz de hacer milagros. Esta película carece de un buen guion. La historia que nos cuenta, la recogida de información del hijo de uno de los «héroes» de Iwo Jima que aparecen fotografiados en la famosa imagen de Joe Rosenthal del izado de la bandera en el Monte Suribachi, se hace prolija y pesada en determiandos momentos. Los momentos de acción bélica, en forma de reflexivos flashbacks duros pero impecablemente rodados, apenas consiguen paliar la monotonía de las peripecias de los soldados en su gira para recaudar fondos. La realización por lo demás es impecable,… pero uno se aburre.

Las interpretaciones de la multitud de personajes que salen son razonables, aunque yo me atrevería a echar de menos la intensidad de Tony Curtis interpretando la nativo americano Ira Hayes en El Sexto Hombre.

En fin, qué se le va a hacer. Una lástima. Y creo que la culpa de todo la tiene el guion… y también Eastwood por no haber sabido sacarle todo el partido a la historia. Sólo le voy a poner un seis, con un siete en la dirección y otro siete en la interpretación.

Osados «estrategas» analizan la situación en el escenario de otro famoso desembarco, el de Normandía

PHOTO español

Fotografía

Una de las revistas de fotografía que hojeo con frecuencia es la francesa Photo. Al contrario que otras revistas de fotografía, que suelen centrar sus contenidos en la técnica o el material, esta centra sus páginas en mostrar fotografías. La revista ha alcanzado notable prestigio, y algunas de sus portadas, casi siempre de bellas señoritas, más o menos famosas modelos, con más o más bien menos ropa, se han convertido en objeto de colección.

También hojeo con frecuencia la americana American Photo. Siendo norteamericana, su contenido es menos frívolo (hay menos señoritas ligeras de ropa), pero indudablemente también centra sus páginas en las imágenes, ofreciendo muy buenos panoramas de lo que se hace al otro lado del charco.

Hubiera jurado que esta cabecera se daba en otros países. Tal vez Italia o Alemania. Pero hoy debo estar un poco torpe porque no las he encontrado googleando.

Pero ayer, soso Día de Reyes, aproveché para dar una vuelta por varios kioscos de prensa de los mejor surtidos del charco, así como por la tienda de libros de viejo y de ocasión que hay en las cercanías de la Plaza San Francisco, y he aquí que he encontrado un monto de revistas con la cabecera Photo Español. Con una tipografía y un estilo muy similar a la francesa. He comprado algunas. Cuatro. Me lo he pasado de miedo con los anuncios del material más in de la época. En uno de ellos (1980) se revisaba la novísima Nikon F3. El no-va-más del futbolín, para la época. La calidad material de la revista dejaba que desear en cuanto a encuadernación e impresión. Pero es que han pasado más de 25 años, y aquel, para los que no se acuerdan o no estabán todavía, era otro país. No sé cuanto duraría en los kioscos. Cuando yo empecé a comprar revistas de fotografía allá por el año 1989 o 1990, no recuerdo haberla visto ya.

En fin, os dejo, que voy a seguir un rato con ellas antes de irme al cine. Pero de eso hablaré mañana.

Resinoso tronco de pino, allá por el verano, en la Sierra de Alcubierre, Huesca

Cambios en la plantilla de la bitácora

mis páginas en internet

Son cambios básicamente cosméticos. He cambiado la antigua gestión de la plantilla de este blog a las nuevas funcionalidades que ofrece Blogger. Una de las principales novedades es la inclusión de etiquetas a cada artículo, las cuales aparecen también en la barra lateral. No todas las entradas están etiquetadas todavía, pero todo se andará.

También mejora mucho la gestión de las entradas archivadas, ocupando menos espacio en la barra lateral, y con un comportamiento más dinámico. Por lo demás, el aspecto de la página no varía mucho. Que os guste.

Crucero en la colegiata de Alquézar, Huesca

¿Fotografías cambiando el mundo?

Fotografía, sociedad

Hoy Caborian me lleva a un enlace en Neatorama, donde proponen las 13 fotografías que según ellos cambiaron el mundo. No sé. Podéis seguir el enlace y verlas. Creo que como de costumbre, cuando se hacen semejantes declaraciones, lo de «cambiar el mundo» me parece excesivo. Es cierto que algunas tuvieron fuertes impactos en la opinión pública. La fotografía del oficial survietnamita disparando a un vietcong realmente conmocionó la opinión pública mundial, pero no sé si cambió muchas cosas. Y sinceramente, la foto del «monstruo de Loch Ness» no creo que cambiara absolutamente nada.

Pero bueno, entre ellas hay algunos iconos de la fotografía, bien sea por motivos periodísticos, como la de Robert Capa en Omaha Beach, o bien por motivo estéticos como Le Violon d’Ingres de Man Ray, o sociales como la de la madre emigrante de Dorothea Lange. A cada cual le toca juzgar. La selección me parece buena,… pero no creo que cambiasen el mundo… siguió igual de mal. O bien. Según la perspectiva de cada cual.

En cualquier caso, me gusta que haya una de Man Ray. Es uno de mis fotógrafos favoritos. Y la gente no lo suele conocer.

Las hojas muertas, Plaza de los Sitios, Zaragoza

Babel (2006)

Cine

Babel (2006), 2 de enero de 2007

Después de comenzar el año NO EXACTAMENTE del modo que yo prefería, pero afortunadamente con bien, opto por ir al cine, a lo que a priori es un valor seguro. Los dos anteriores filmes que he visto de Alejandro González Iñárritu me sorprendieron por su ejecución formal, moderna, pero alejada de moderneces, por su capacidad para desarrollar guiones no lineales pero altamente coherentes, por la dureza de las historias que se plantearon, con cierta desesperanzadora visión del ser humano, pero a la vez con algún destello de luz, y por el buen trabajo de los actores y actrices que participaron.

El conjunto de historias aparentemente inconexas al principio pero íntimamente interrelacionadas finalmente ilustra la siguiente tesis. Pequeños actos humanos, inofensivos por sí mismos, incluso cargados de las mejores intenciones, pueden abocarnos a dramas e incluso tragedias, relacionadas en muchas ocasiones por el constante ejercicio de incomprensión que realizamos en nuestras relaciones diarias. También evoca la existencia de ciudadanos de primera categoría que puede salir airosos con facilidad de estos dramas, y de ciudadanos que ni siquiera son ciudadanos para los que estos dramas se convierten en sistemáticamente en tragedias. Y no parece que hagamos gran cosa por evitarlo Todo ello, nos situemos en San Diego, en el Atlas marroquí o en Tokio. Hablemos castellano, inglés, árabe, japonés o el lenguaje de signos. Aunque dudo de que el motivo de la incomunicación sea el babel linguísitico y no el de los prejuicios y el de la injusticia. Resumiendo, el problema es la incomunicación global que absorbe a la especia humana.

No existen protagonistas definidos que arrostren el peso de las historias. Una vez recae en dos niños marroquíes que aparecen injustamente sepultados en la lista de intérpretes, Boubker Ait el Caid y Said Tarchani, otra vez cae en la excelente Adriana Barraza, en su papel de criada ilegal mejicana, o en la sordomuda japonesa Rinko Kikuchi, e incluso en los reyes del reparto, aunque no necesariamente los mejores de él, Brad Pitt y Cate Blanchett.

Esta es una película para la reflexión. Profunda. Al mismo tiempo es una película para el amante del cine. Para quien gusta de un guion elaborado, complejo, al servicio de un historia también elaborada y compleja. Quien quiera ver héroes y finales redondos que se quede en casa. Aunque ellos se lo pierden. Por mi parte de lo mejor que he visto últimamente. Le pondremos un nueve a la valoración global y a la dirección, y un ocho a la interpretación.

Nos miran, en la calle Sancho Lezcano, Zaragoza

Desde la Alfafería de Zaragoza, despido este año

ciudad

Silencioso alcázar de la antaño bien querida por los seguidores de Mahoma, Medina Albaida Saraqusta, no siempre bien tratado por la hisotoria, ha recuperado en los últimos tiempos un papel con voz y voto. Poco a poco recupera su posición como uno de los monumentos históricos de la ciudad, y ser sede de las Cortes de Aragón, le da el papel social que siempre merecieron sus austeros muros.

Son muchos los que se acercan a sus paredes atraidos por su nueva prestancia; y en un día como Nochevieja, son preferentemente zaragozanos que viene per se o trayendo a sus invitados foranos (utilizare en esta ocasión el adjetivo autóctono, en detrimento del más estándar foráneo).

La visita al palacio siempre nos produce un sentimiento extraño, de ambivalencia, las frecuentes boiras del Valle del Ebro, frías y húmedas, parecen contradecir los naranjos en fruto de los patios, más propios de latitudes más sureñas u orientales.

Pero hoy, último día de 2006, hay una mañana soleada que invita al paseo y a la fotografía. Y por qué no, a visitar la exposición que sobre el Rey Fernando II de Aragón (conocido por ahí como Fernando el Católico). Interesante. A ratos desasosegante. Hasta que punto determinados hechos históricos dados como casi como dogmáticos devienen azarosos y extraños.

Esperemos en cualquier caso, que de igual forma que el palacio nos ofrece un camino claro de salida, sepamos salir tranquilamente de la ronda solar 2006 desde el mítico nacimiento de un niño en Palestina, y que sepamos entrar y transcurrir con igual tranquilidad y alguna alegría por la 2007.