Nos vamos a pasear por los montes. En tren de vapor.

Carlos Carreter
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Nos vamos a pasear por los montes. En tren de vapor.

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Antes de cenar. Berlín cada vez es más ruidosa.

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… sí, esas Baccara… Yes sir, I can boogie…

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Esta película ha sido vista en versión original subtitulada en español, y por eso conservo su título original en inglés. Es posible encontrarla también en la cartelera española con su título literalmente traducido al castellano, Django desencadenado.
Hace tiempo que Quentin Tarantino dejó de entusiasmarme. Y mira que me gustaron sus primeras películas. Pero luego ya,… qué queréis que os diga. Hace tiempo que me parece un director de los de mucho ruido y pocas nueces. Y le reconozco su saber cinematográfico. Pero no necesariamente su capacidad para contar historias, o para llevarlas por el buen camino. Escéptico era antes de ver esta su última obra, que opta a algunos premios en las próxima ceremonia de los Óscar, lo cual nos ha llevado a verla.
Y nos cuenta la historia de Django (Jamie Foxx), un esclavo en los estados del sur de los EE.UU. a mitad del siglo XIX, liberado por un cazarrecompensas alemán, Dr. King Schultz (Christoph Waltz), quien se compromete que si le ayuda a coger a unos criminales, le ayudará a su vez a liberar a su esposa, Broomhilda (Kerry Washington), una joven a quien de niña su ama enseñó a hablar alemán, bastante rebelde, y que ahora es propietaria de un rico terrateniente aficionado a las peleas de esclavos, Calvin Candie (Leonardo DiCaprio), cuya casa gobierna un viejo esclavo que le es muy fiel, Stephen (Samuel L. Jackson).
No perderé mucho tiempo en el comentario de este filme. Tiene los mismos defectos y algunas de las virtudes de la película anterior de Tarantino. Se hace larga, con diálogos interminables que pretenden ser ingeniosos pero que resultan pedantes o sin interés, nada que ver con los de sus primeras películas, y que sólo se ve salpicada por algún momento de brillantez. A ratos juega a espagueti western. Luego imita la estética de ciertos westerns crepusculares. Para finalizar en una larga estancia en la hacienda de Candie, larga por lo que dura en el metraje, no por lo que dura en el tiempo interno del filme, y cuya duración difícilmente viene justificada por las cuatro cosas que pasan. En el plano técnico no está mal hecha, pero… qué se yo. Realmente no sé si me interesa mucho lo que tiene que contar y cómo lo cuenta.
Las interpretaciónes son correctas, incluso buenas algunas de ellas. Siempre competentes Walt y Jackson, a DiCaprio se le ha dado más bola de la que realmente creo que tiene su interpretación. Pero bueno. Probablemente, salvo porque se ven obligados a unas parrafadas interminables en sus diálogos, es de lo mejor del filme. Las interpretaciones.
Una película que no está del todo mal como entretenimiento, pero que desde luego no justifica que la hayan calificado como una de las mejores del director, ni la expectación que está levantando. Por lo menos desde mi humilde punto de vista. No ha progresado mucho desde el anterior filme. Que quizá me gustó más. Y soy consciente que con esta opinión parece que me sitúo a contracorriente de la opinión general que se intuye por ahí.
En lo que se refiere a mis preferencias en la carrera a los Óscar, he colocado a sus candidatos en su posición, que en ningún momento es ganadora. No porque esté mal, sino porque otros están claramente mejor.
Hemos despedido en este fin de semana a una serie que cuando empezó nunca pensé que llegaría a ver más allá de uno o dos episodios. Pero aguanté… y hasta el final. Se trata de Fringe, una serie que se inauguró como la «nueva Lost (Perdidos)» o la «nueva The X Files (Expediente X)«, pero que al final cogió su propia personalidad, que la ha hecho grande, aunque probablemente le haya costado la vida con «sólo» cinco temporadas, una de ellas, la última, cortita.
La primera temporada de la serie sólo me interesó por los personajes. La verdad es que un procedimental con tintes sobrenaturales o de ciencia rara no me llamaba la atención. Pero pronto, el grupo humano que formaban Olivia Dunhan (Anna Torv), los Bishop, Peter (Joshua Jackson) y Walter (John Noble), así como la discreta pero eficaz Astrid Farnsworth (Jasika Nicole) me interesó. Tenían unas interacciones muy interesantes, y empatizabas con ellos. Y así aguanté con una serie cuyo tema inicialmente no me atraía.
En la segunda temporada, la cosa se fue animando. Se empezaba a crear una mitología, una continuidad en la historia, era algo más que un procedimental. Y además, comenzaron a hacerse importantes una serie de personajes secundarios que te atraían también mucho, y que aportaban mucha sal y pimienta a la acción. Broyles (Lance Reddick), Nina Sharp (Blair Brown), Lincoln Lee (Seth Gabel), William Bell (Leonard Nimoy),… la vaca… Y llega el final de la segunda temporada y la serie se revoluciona. Deja de ser un procedimental, y se convierte en ciencia ficción pura y dura, con universos paralelos y todo el monario. A mí me tenían ya completamente enganchado. Si eso lo rematas con la duplicación de todos los personajes con otras personalidades y otros puntos de vista en el universo alternativo, me entusiasmó. Y la tercera temporada de la serie me tuvo pegado al televisor como pocas. He de decir que el principal activo de la serie seguían siendo los personajes, aunque yo siempre he sentido más debilidad por la Olivia alternativa que por la de «este mundo». Y con la Astrid también.
Soy consciente que la escasa audiencia probablemente ha hecho que la trama, en un serie siempre en peligro de cancelación haya sido entrecortada. Lo que la ha obligado a reinventarse de vez en cuando. La cuarta temporada supuso un bajón respecto a la segunda mitad de la segunda y la tercera completa. Pero también fue interesante sin duda. Y finalmente, hemos llegado a la quinta. Que a mí, hasta ayer, me parecía como un spin-off de la serie original con su traslado al futuro. Hasta ayer. En el que se ha visto que ha sido en realidad un largo preparativo para los dos capítulos finales que son muy entretenidos y que homenajean en toda regla al conjunto de la serie, a sus excelentes personajes, y son un agradecimiento en toda regla con un montón de guiños cómplices a los fieles seguidores. Ha merecido la pena. Y qué queréis que os diga. La Olivia alternativa, siendo la misma actriz que la de «este mundo», siempre me ha parecido más guapa y atractiva. Incluso cuando tiene 20 años más. Desde luego mucho más estilosa.
Y gracias por la diversión.