Viajando de regreso a Zaragoza

Viajes

Lo bueno siempre se acaba pronto. Así que a las 10 de la mañana estaba ya en Paris-Montparnasse para coger el TGV que me llevaría hasta Hendaya. Antes la correspondiente despedida de mi primo Edouard. Excelente persona.

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Varias ramas TGV Atlantique esperan pacientemente su turno para prestar servicio

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Mi primo Edouard,... o Eduardo

Por el camino, hemos tenido todo tipo de tiempo. Entre París y el Loira, tremenda niebla con una helada de mucho cuidado. A partir del Loira y hasta Burdeos, sol radiante. En Burdeos, el tiempo estaba nublado. Al llegar a Dax, caía una lluvia continua aunque no muy copiosa, que ya nos ha acompañado hasta Irún.

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La niebla comienza a levantar en medio de una gran helada poco antes de cruza el Loira

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Al llegar a Poitiers, sol y buen tiempo

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Un viajero en Burdeos-St-Jean

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La empleada de la SNCF en Dax soporta la inclemencia del tiempo antes de dar la salida al tren

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En Biarritz llueve abundantemente

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Finalmente, el TGV cruza el puente internacional para llegar hasta Irún

En Irún, ha habido que esperar hora y media a la salida del Alvia con destino Madrid, pero que yo iba a abandonar en Tudela. La estación es de lo más desangelada. Y la estúpida forma de acoger a los viajeros del tren que plantea Renfe, obliga a no poder subir al más acogedor entorno del tren hasta casi la hora de salir, a pesar de estar el tren dispuesto desde antes.

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La fría, húmeda y poco acogedora estación de Irún

En Tudela ya he abandonado el Alvia y he esperado a coger el Regional Express que me ha dejado en Zaragoza. 12 horas de viaje. Muchas. Aunque he aprovechado el rato. En cualquier caso. Ya estoy en casa.

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Un Alvia con destino Logroño pasa por Tudela mientras espero al Regional Express

Hoy ha salido el sol en París, y he seguido visitando unas exposiciones magníficas

Viajes

Tranquilamente, he cogido el metro en dirección a Bourse, para visitar una exposición sobre fotografía americana de los años setenta que está muy bien hasta el punto que me he comprado el catálogo de la misma.

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Saliendo del metro en Bourse

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Fotografía norteamericana en la Biblotheque Nationale

Después un paseo amplio, desde la Rue de Richelieu hasta el Sena, pasando por delante de la Comedie Française y el Museo del Louvre.

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Racine y Victor Hugo en la Comedie Française

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El Louvre con sus pirámides y esas cosas

Una vez en el Sena, lo de costumbre; los bouquinistes, los jardines del Pont Neuf, muchos turistas, unos chinos haciéndose las fotografías de boda y, cómo no, Notre Dame. Lo mejor del caso es que progresivamente se ha ido aclarando el cielo y al final hemos tenido un sol radiante.

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Bouquiniste a orillas del Sena

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Los jardines del Pont Neuf

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Turistas en bicicleta cruzando los puentes del Sena

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Fotografía de Bodas con Notre Dame (fuera del encuadre) de fondo

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Típica y tópica Notre Dame

Después de comer, me he dirigido hacia Montparnasse con su horrible mole de torre dominándolo todo. Después de visitar una galería de arte donde tenían en exposición algunas obras de Erwin Blumenfeld, de quien os hable hace unas semanas. Y tras esto, la Fundación Henri Cartier-Bresson, con una exposición de Walker Evans y el maestro Henri mano a mano retratando los Estados Unidos de América. Estupenda; impresionante. También te da la oportunidad de admirar una de las estupendas Leicas del maestro, instrumentos con los que conseguían las mejores imágenes. Suponiendo que yo tuviera algún tipo de creencia religiosa, sería lo más parecido a estar en el lugar más sagrado que se me ocurriese.

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La torre de Montparnasse se asoma entre los demás edificios

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Una Leica del maestro Cartier-Bresson

Tras esta experiencia mística me he dirigido hacia los Champs-Elysées para terminar algunas últimas compras. Pasando eso sí de nuevo por el ínclito Arco de l’Etoile y admirando al caer la tarde la iluminación navideña de la famosa avenida parisina.

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El Arco de Triunfo al atardecer

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Los Champs-Elysées iluminados para la Navidad

Mañana abandonaré París. Es lo que tiene lo bueno. Que se acaba. Me quedará un largo, pero no desagradable, viaje en tren. Tendré cosas que hacer. Y alguna foto que tomar. Ya os contaré.

Un paseo por el cementerio, esos obscuros objetos del deseo, y más fotografía

Viajes

Hoy he conocido algo nuevo en París; el Cementerio del Père Lachaise. Está bien ese cementerio. Tiene cosas bonitas. Pero si por algo es conocido es por las celebridades que allí se encuentran enterradas. Muchas. Pero aquí os dejo con mi celebridad francesa favorita. Edith Piaf. También me he encontrado con un monumento a los republicanos españoles muertos durante la II Guerra Mundial. Parece que aquí la memoria histórica goza de mejor salud que en el solar ibérico. O no. Vaya usted a saber. Que todo el mundo tiene sus vergüenzas históricas.

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Monunmento funerario en le Pére Lachaise

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Memoria historica - Monumento a los republicanos muertos en la II Guerra Mundial

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Tumba de Edith Piaf

Despúes un paseo hasta el Boulevard Beaumarchais, pasando por pintorescas paradas de metro, y por el Circo de Invierno. Le tengo yo cariño a este circo. Es el lugar donde se rodó la película Trapecio, protagonizada por Burt Lancaster, Tony Curtis y Gina Lollobrigida. La vi de niño. Cuando me enteré que este es el lugar donde se rodó. Me hizo mucha ilusión.

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Boca de metro en el Boulevard Voltaire

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Cirque d'hiver

El Boulevard Beaumarchais es el Boulevard fotográfico por excelencia. Hay cantidad de tiendas de material fotográfico, incluyendo abundantes ofertas de material clásico y de segunda mano. Os dejo con un repertorio de Leicas, que se asomaban tímidas a un escaparate.

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Antiguas Leicas; ese obscuro objeto del deseo

Después un paseo por la Place des Vosges, mi plaza favorita en París. Es muy bonita. Y también me he hecho un autorretrato en una sombrerería que había en los soportales de la plaza.

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Place des Vosges

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Sombrereria en los soportales de Place des Vosges

Un paseo por el Marais y llegas al centro George Pompidou, donde quería visitar la librería. ¡Quién fuera rico para comprar todos los libros que allí se venden!

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Centro George Pompidou

A las cinco de la tarde he llegado a la Maison Européene de la Photographie, para seguir viendo algunas exposiciones del Mes de la Fotogragía de París. Está muy bien. Es un centro que ha mejorado con los años. Yo lo conocí en el 2001. Está más arreglado. Me han gustado las exposiciones de Simone Weiss y de Sipahiouglu, el fundador de la Agencia Sipa Press.

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Maison Europeene de la Photographie

Luego, ya de noche de vuelta al metro por la calles animadas por los escaparates pre-navideños. Y a cenar, y a charrar un rato con la familia.

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Escaparate en la Rue de Rivoli

Frío, nieve y exposiciones de fotografía

Viajes

Primer día en París. Ha salido el día nublado. Mucho. Pero tranquilo. Puesto que estoy en Saint-Denis, me he dado una vuelta por la basílica. Me gusta. Un gótico precoz. Y con la necrópolis de los reyes franceses. Es curioso de ver. Y nunca hay muchos turistas.

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Necrópolis real en la Basílica de Saint-Denis

Después me he dirigido al Museo de Arte Moderno de París, a ver una exposición de fotógrafos alemanes. Dentro del ciclo del Mes de la Foto. Pero he dejado el metro en Charles de Gaulle para ir paseando y ver, nuevamente algunos de los monumentos característicos. El tema es que se ha puesto a nevar. Con ganas. Aunque no ha llegado a cuajar. Hacía fresquillo, vaya.

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Las palomas de l'Etoile buscan el calor en la ventilación del metro

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Fotografía alemana en el Museo de Arte Moderno de París

He estado hasta la hora de comer, tras lo que he ido a coger el RER en las cercanías de la Torre Eiffel. El objetivo era acercarse hacia el Jeu de Paume en Place de la Concorde, para ver más exposiciones del Mes de la Foto parisino.

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La Torre Eiffel se asoma entre los edificios y la niebla

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Un RER pasa rápido por Champ de Mars-Tour Eiffel

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Entre el Sena y la Place de la Concorde

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Audiovisual en el Jeu de Paume

Finalmente, al salir, ya cae la noche, y la ciudad se ilumina. Una vuelta para hacer unas compras y a casa a cenar con la familia.

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Anochece en Place de la Concorde

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L'Hotel de Ville iluminado para la noche

Viaje a París

Viajes

(Perdon por la falta de algunos acentos; uso un teclado francés)

Estoy de viaje. Como indicaba en el mensaje del domingo 7 de diciembre… slow travel. De Zaragoza a París en 12 horas y media, salida en autobús de la estación de mi ciudad a las 7:15. Llegada a Paris-Montparnasse en TGV a las 19:50.

A pesar de las nubes y la niebla, la mañana no ha salido fría. En todo momento, hasta Hendaya, hemos disfrutado de más de 10º de temperatura. Pero tratándose de una mañana festiva, poca gente iba por la calle de madrugada en Zaragoza, y apenas una docena de viajeros hemos tomado el autobús con destino Irún. Yo sólo he hecho el viaje hasta Tudela. A partir de ahí, el viaje será en tren. Mas caro; más cómodo.

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Estacion de autobuses de Zaragoza

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Autopista AP-68 a la altura de Alagon

En la estación de Tudela he tenido que permanecer hora y media, aprovechando para desayunar tranquilamente, sentado, leyendo la prensa que me ha dejado la camarera. Un diario local con apenas unas páginas de información nacional e internacional. El resto, particularismos de escaso interés. Después de desayunar, aun he estado un rato en el andén viendo pasar algunos trenes.

Tren Alvia destino Madrid a su paso por Tudela

El viaje entre Tudela y Hendaya se hace largo. El tren va muy lento; La vía no se encuentra en buenas condiciones. He visto muchos tramos, atravesando los montes vascos, en los que un tren de última generación como el que nos llevaba se arrastraba a 80 km/h todo lo más. Así que me he dedicado a leer con detalle una revista que llevaba. Fuera, en el exterior, más nubes y nieblas.

Cruce de trenes en Pamplona

Leyendo una revista en algun lugar del Pais Vasco

Finalmente, hemos llegado a una bulliciosa Hendaya. Mucho ajetreo en la estación, que tiene cierto carácter internacional, aunque no carente de cierto aire provinciano. Es contradictorio, pero es así. En cualquier caso, tras arreglar el tema de los billetes electrónicos de la SNCF, me he comido un bocadillo viendo maniobrar los trenes, y ha continuación me dirigido al TGV (iDTGV) que me llevará hasta París.

TGV destino Paris en la estacion de Hendaya

La plaza que he ocupado es amplia y cómoda, como la del tren español, pero tiene algunas cosas mejor pensadas. Por ejemplo, tiene una toma de corriente estándar, que te permite conectar dispositivos eléctricos y electrónico. Así que sin miedo a acabar con la batería del portátil he decidido tener tarde cine. Entre las películas y series que llevo para estos días, la versión original de The Day the Earth Stood Still (Ultimátum a la Tierra). Tenía necesidad de ver esta original y entretenida película, ingenua en sus planteamiento, relativamente entrañable, antes de que la destrocen con la nueva versión que protagoniza Keanu Reeves y que está a punto de estrenarse en las pantallas de todo el mundo. De vez en cuando, una mirada por la ventanilla para admirar el paisaje de Las Landas. Sobre todo por que el cielo se ha abierto un poco, y algún rayo de sol ha alegrado la tarde.

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The Day the Earth Stood Still en mi iBook

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Atravesando Las Landas

Termino de escribir estas líneas cuando abandonamos Burdeos. Aún quedan tres horas de viaje, pero cuando llegue, entre el traslado a Saint-Denis y el charrar un rato con la familia,… pues no me apetecerá escribir nada. Veré alguna otra película, veré el atardecer, y hasta la próxima.

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Estacion de Burdeos

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Una viajera y un personaje de pelicula

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Atardecer entre Burdeos y Angulema

Me voy… me estoy yendo… a París

Viajes

Me voy a París. Como casi todos los años por estas fechas desde hace un tiempo, aprovecho la celebración de la «Inmaculada» Constitución para tomarme un respiro antes de las fiestas navideñas, las cuales soporto con estoicismo más que disfruto. Y este año, me voy a París. A casa de unos familiares, gente excelente, que viven en Saint-Denis, población de la banlieue parisina, cómodamente comunicada por metro con el centro de la ciudad.

No voy a hacer turismo en el sentido habitual de la palabra. Quiero apuntarme un poco al concepto de slow travel. Iré tranquilamente en tren, contemplando el paisaje, con tiempo para leer, escribir o pensar. Parando a desayunar o a comer sentado tranquilamente en algún café o restaurante agradable. Sin los agobios que supone últimamente el avión, en el que viajas como sardinas en lata, en el que te registran y te cachean, en el que por el mero hecho de subir ya te consideran un delincuente. Un poco cansado. Iré, pues, en tren. Serán doce horas, pero últimamente tengo mucho en qué pensar.

Luego, en la capital gala, pasear, ver exposiciones, hacer algunas compras,… conozco lo suficiente la ciudad como para no tener «urgencias turísticas». Aunque espero hacer fotos. Eso sí. Que no falten. 

En la foto de hoy, la basílica de Saint-Denis, necrópolis real y monumento más característico del lugar donde viven mis familiares, aunque los «cultos» de hoy en día lo conocerán más por cierto establecimiento deportivo.

Basilica de Saint-Denis

Basílica de Saint-Denis, banlieue parisina - Canon Digital Ixus 400

De viaje con la cámara al hombro: actualización

Fotografía personal, Viajes

Como siempre después de los viajes, el contenido que sobre los mismos aparecen en estas entradas va a parar a mi página en internet específicamente dedicada a la fotografía en los viajes.

De viaje con la cámara al hombro.

Por ello, como novedad, encontraréis el reportaje correspondiente a mis últimas vacaciones.

Golfo de Nápoles y Roma.

Y os dejo con una foto del viaje, claro.

Vico Santa Maria ad Agnone

Vico Santa Maria ad Agnone - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

De vuelta en casa, unas pequeñas reflexiones sobre el viaje a Nápoles

Viajes

Acabo de regresar a casa después de unas cortas vacaciones por Italia. He recorrido algunos de los lugares más característicos del Golfo de Nápoles, y antes de despedirme de «la bota», he pasado una tarde en Roma. He aquí un resumen de lo que podría ser recomendaciones a otros viajeros.

Nápoles. Creo que es difícil acusar a la capital de la Campania de ser una ciudad bonita. Pero salvo que seas excesivamente aprensivo, también es difícil no considerarla muy interesante. Sus estrechas callejas, su ropa tendida, el curioso carácter de los napolitanos, el caos que te envuelve, son experiencias interesantes de por sí. A cada cual corresponde valorar qué le gusta o no vivir cuando viaja.

Ropa tendida en los vicos que desembocan en el Decumano Maggiore de Nápoles

Ropa tendida en los vicos que desembocan en el Decumano Maggiore de Nápoles

Una alternativa razonable a la hora de alojarse puede ser Sorrento, especialmente si uno busca un ambiente más tranquilo, más de vacaciones. Tendrá a mano lo mismo que yo he visitado, y más a mano algunas cosas que se me han quedado en el tintero, como la Costa Amalfitana.

Hoteles privilegiados con vistas al mar en los acantilados que limitan Sorrento con el mar

Hoteles privilegiados con vistas al mar en los acantilados que limitan Sorrento con el mar

Quizá haya quien se quiera plantear la posibilidad de recorrer la región en coche. Indudablemente, esto dota al viajero de una gran flexibilidad a la hora de programar sus recorridos y sus visitas. Pero habrá de tener temple y nervios de acero. La circulación es demencial. Coches, motos, peatones, se disputan el espacio con una ferocidad impensable. No apto para almas sensibles.

Coches aparcado por todas partes ante el Castelo Nuovo de Nápoles

Las dos joyas del Golfo de Nápoles son las ruinas de Pompeya en el aspecto cultural y el Parque Nacional del Vesubio en el aspecto de la naturaleza. Ambas hay que conocerlas poco o mucho. En el aspecto cultural, no deberemos olvidar las ruinas de Herculano, más pequeñas pero no menos interesantes que las de Pompeya, y el Museo Arqueológico de Nápoles, que yo no he visitado pero cuyas referencias son notables.

El Foro de Pompeya con el amenazador Vesubio al fondo

El Foro de Pompeya con el amenazador Vesubio al fondo

Un rincón entre las ruinas de Herculano

Un rincón entre las ruinas de Herculano

En el aspecto de naturaleza, me gustaría decir que la costa es estupenda. Pero el hecho es que las orillas del Golfo de Nápoles son un absoluto desastre urbanístico. Lo mejor de la costa que he visto ha sido la Isla de Capri, aunque este bello rincón mediterráneo me ha agobiado por la invasión turística que sufre y que, desde mi punto de vista, minora notablemente la experiencia del viajero. Quizá sea interesante plantearse las visitas a la Isla de Ischia o de la Costa Amalfitana, así como otros rincones de la Península de Sorrento para reconciliarse con el Mediterráneo.

Navegando por la costa norte de la Isla de Capri

Navegando por la costa norte de la Isla de Capri

Los desplazamientos en transporte público no son complicados. O sí. Dada la densidad de población de la zona, se han desarrollado una serie de líneas ferroviarias entre las cuales destacaría la Circumvesuviana, que une Nápoles con Herculano, Pompeya y Sorrento entre otras y que permiten el transporte de forma eficaz. Pero estos destartalados trenes y estaciones apenas tienen indicaciones. Nunca sabes con precisión si no preguntas si el tren que viene es el que te conviene, dado que muchas estaciones dan servicio a varios recorridos finales. Pero bueno, hay que echarle un poco de emoción al asunto.

Un "treno" de la "vesubiana" entra en la estación de Ercolano

Un 'treno' de la 'vesubiana' hace su entrada en la estación de Ercolano

Comer no es problema. Hace falta ser muy torpe para equivocarse. En cualquier pizzeria o trattoria te dan bien de comer y en muchas de ellas por precios más que razonables. Conviene dejarse aconsejar. Y probar las preparaciones locales. Olvidaos de las carbonaras y boloñesas, de las cuatro estaciones y las cuatro quesos. Cualquier cosa con el apellido «a la sorrentina» o con «frutti di mare» o «pescatore» o «a modo mio» va a estar muy rico. El pescado y otros productos del mar está siempre fresco y muy bueno.

Pizza 'Iris 1' en una pizzeria anodina de Piazza Garibaldi en Napoles con abundancia de 'frutti di mare'

Pizza con abundantes 'frutti di mare' en una anodina pizzeria napolitana

Por último, pasar un rato en Roma, aunque ya se conozca, está bien. Así que nada, un paseíllo por la ciudad eterna sienta estupendamente.

Piazza Navona, Roma

El material fotográfico utilizado en el reportaje gráfico del viaje ha sido:

  • Canon EOS 40 D con objetivos
  • EF 24-105/4L IS USM
  • Tokina AT-X Pro 124 (12 -24/4)
  • EF 28/1,8 USM
  • EF 50/1,8 I
  • Canon Ixus Digital 860IS

Un largo paseo por Roma… y cómo me ha cundido

Viajes

En Roma ya había estado. Dos veces. Y la última, hace menos de cuatro años; durante una semana. Así que poco nuevo para ver. Aunque siempre hay algo. Por señalar dos cosas, dos basílicas. Una muy coqueta, de estilo bizantino, siglo V; Santa Sabina. Muy sencilla, pero me ha gustado. La otra, Santa María la Mayor. Pues eso. Estilo vaticano, grandilocuente y excesivo.

Basilica bizantina de Santa Sabina

Basílica bizantina de Santa Sabina

Una de las cúpulas de la pretenciosa basilica de Santa Maria la Mayor

Una de las cúpulas de la pretenciosa basílica de Santa María la Mayor

El resto, cosas ya vistas y sabidas pero que está bien. Un vistazo panorámico al foro, un paseo junto al Coliseo y el Arco de Constantino… Nunca me falta la visita a Moisés, a quien le tengo especial cariño desde hace casi 30 años. Luego, los tópicos del centro. La fontana de Trevi, donde lo más divertido es ver a la gente, multitud más bien; un coro de alemanes que cantaba muy bien en el Panteón; un bonito atardecer en el Puente de Sant’Angelo.

Niños y velas en Santa Maria in Cosmedin

Niños y velas en Santa Maria in Cosmedin

Vista del Foro Romano desde el Campidoglio

Vista del Foro Romano desde el Campidoglio

Arco de Constantino

Arco de Constantino

Moises de Miguel Angel en San Pietro in Vincoli

Moises de Miguel Angel en San Pietro in Vincoli

Turistas asiáticos en la Fontana de Trevi

Turistas asiáticos en la Fontana de Trevi

Celebración litúrgica en alemán en el Panteón romano

Celebración litúrgica en alemán en el Panteón romano

El atardecer cae sobre Castillo de Sant'Angelo

El atardecer cae sobre Castillo de Sant

Luego, ya oscureciendo u oscuro, un paseillo por el casco viejo hasta los alrededores de la Plaza de España, para cenar por allí y… se acabó. Mañana, a casa.

La gente se apiña alrededor de la barcaza en la Plaza de España

La gente se apiña alrededor de la barcaza en la Plaza de España

Capri c’est fini y torna a Surriento

Viajes

Último día en el Golfo de Nápoles, y lo suyo, tras haber viajado por aire y tierra, era coger un barco. Así que dicho y hecho, hoy me he embarcado rumbo a Capri. La famosa isla en la que ya vacacionaban los pijos en tiempos de Caesar Augusto y Tiberio.

Llegada al puerto de Marina Grande, Capri

Llegada al puerto de Marina Grande, Capri

Nada más llegar, y siguiendo los consejos de la Michelin, he vuelto a embarcar. Esta vez en una combinación de lancha y barca de remos, con el fin de admirar la Grotta Azzurra. La verdad es que el agua de color azul es curiosa, pero lo que he acabado pagando por la excursioncilla me ha parecido un timo.

En la motora, saliendo del puerto de Marina Grande

En la motora, saliendo del puerto de Marina Grande

Precarias barquitas para entrar en la Grotta Azzurra

Precarias barquitas para entrar en la Grotta Azzurra

La Grotta Azzurra,... evidentemente

La Grotta Azzurra,... evidentemente

Después, he cogido el funicular que une la Marina Grande con el pueblo de Capri y he hecho… lo que se puede hacer en este sitio. Buscar miradores para ver el paisaje, y localizar algún rincón mono por el pueblo, libre de tiendas y de turistas. No es fácil. Abundan tanto unas como otros.

Funicular de Marina Grande a Capri

Funicular de Marina Grande a Capri

 

Vista desde Punta Cannone hacia los farallones

Vista desde Punta Cannone hacia los farallones

 

Bajada por Via Madre Serafina

Bajada por Via Madre Serafina

Después de comer, se coge un microbús y te vas la otra población de la isla. Para hacer más de lo mismo; rincones monos y paisajes. Por lo menos aquí te ponen un telesilla para subir a lo más alto.

 

Fruteria en Anacapri

Frutería en Anacapri

 

Telesilla en el Monte Solaro

Telesilla en el Monte Solaro

El viaje en barco a Capri se puede hacer directamente desde Nápoles. Pero yo he ido con la Circumvesuviana a Sorrento, donde he cogido el jet a la isla. A la vuelta, con un sol poniente bastante agradable, he podido apreciar las bondades de la costa en la misma ciudad de Sorrento. Para otro viaje habrá que dejar el resto de la península sorrentina y la Costa Amalfitana.

 

Alejándonos de Capri con la puesta de sol

Alejándonos de Capri con la puesta de sol

 

Los hoteles pijos de Sorrento sobre los acantilados en la orilla del mar

Los hoteles pijos de Sorrento sobre los acantilados en la orilla del mar

Ruina y más ruinas, y todas por los malos humos del Vesubio

Viajes

Para qué vamos a complicar la cosa. Seamos claros. Hoy ha sido un día rico en fotografías, pero limitado en experiencias vitales. Mucha ruina en Pompeya, alguna en Oplontis (Torre Annunziata), y bastantes en Herculano. Y eso así, coge la Circumvesuviana por aquí, cógela por allá,… ay, que trenes tan cutres. Pero van. Que no es poco. Así que os dejo unas fotos, y hasta mañana.

El foro de Pompeya con la ominosa presencia del Vesubio al fondo

El foro de Pompeya con la ominosa presencia del Vesubio al fondo

Esto es el morbo que le gusta ver a la gente en Pompeya... los muertos

Esto es el morbo que le gusta ver a la gente en Pompeya... los muertos

Y por fin un sitio limpio y cuidado por estas tierras

Todos buscando como locos las pinturas eróticofestivas

Todos buscando como locos las pinturas eróticofestivas

Vista general de Pompeya y el Vesubio

Vista general de Pompeya y el Vesubio

La casa más visitada de Pompeya es... ¡el lupanar!

La casa más visitada de Pompeya es... ¡el lupanar!

En Oplontis (Torre Annunziata) sólo una casa, Villa de Popea, ¡pero qué pedazo de casa!

En Oplontis (Torre Annunziata) sólo una casa, Villa de Popea, ¡pero qué pedazo de casa!

Herculano es más pequeño que Pompeya pero tiene algunos "domus" muy bien conservados

Herculano es más pequeño que Pompeya pero tiene algunos

Impresionante la Villa de Neptuno y Anfititre

Impresionante la Villa de Neptuno y Anfititre

Actualmente, Herculano es un desastre urbanistico, pero en la antigüedad, con estas puestas de sol, qué lugar debia ser

Actualmente, Herculano es un desastre urbanístico, pero en la antigüedad, con estas puestas de sol, qué lugar debía ser

Arriba, al Vesubio, y abajo, a seguir conociendo Nápoles

Viajes

Hoy, domingo. La verdad es que en Nápoles no se nota mucho. Muchas tiendas abiertas. Pero he decidido levantarme pronto, porque tenía la agenda más apretada de lo que creía. Ayer me percaté que esta ciudad es más interesante de lo que parece. Pero antes de recorrerla, el objetivo marcado era subir al Vesubio. Lo cual he hecho desde Herculano con una pérdida de tiempo mínima.

He de decir que el espectáculo es notable. Por supuesto, la vista del Golfo de Nápoles desde Ischia hasta Capri. Pero lo más impresionante es el cráter. Aunque la senda que han marcado no permite verlo con toda su magnificencia, y la gente se las ve y se las desea para captarlo en toda su amplitud

Por el cráter del Vesubio a las calderas de Pedro Botero

Foto contorsionista en el cráter del Vesubio

Foto contorsionista en el cráter del Vesubio

Por cierto, que he hecho un amigo durante 2 horas. Se llama Enrique, es Venezolano y vive en Escocia. En algún lugar entre Aberdeen e Inverness.

Enrique el venezolano y yo en un chiringuito de recuerdos en el cráter del Vesubio (como les pille la erupción...)

Enrique el venezolano y yo en un chiringuito de recuerdos en el cráter del Vesubio (como les pille la erupción...)

Regreso a Nápoles, y a recorrer el Decumano Maggiore, con su clásicos “vicos”, similares a los “vicolos” de la Toscana, pero en cutre. En cualquier caso, toda esta zona antigua de Nápoles es muy divertida de visitar.

Vico tipico en el Decumano Maggiore de Nápoles

Vico típico en el Decumano Maggiore de Nápoles

Linda señorita por la parte vieja de Nápoles

Linda señorita por la parte vieja de Nápoles

Después de comer, una visita desde el exterior de la residencia del Rey Nuestro Señor Don Alfonso V, los clones de las galerías Vittorio-Emanuele de Milan (aquí son de una tal Umberto),  y alguna cosita más.

Castelo Nuovo

Castelo Nuovo

Galleria Umberto I

Galleria Umberto I

Al caer la tarde, me he dirigido hacía Santa Lucia, para ver el atardecer en el entorno del Castello dell’Ovo. A la orilla del mar, y tomando una cervecita. Peroni.

Fuente en Santa Lucia con Vesubio al fondo

Fuente en Santa Lucia con Vesubio al fondo

 

Castelo dell'Ovo

Castelo dell'Ovo

Por cierto, que el atardecer ha sido espectacular.

Atardecer en Nápoles hacia el extremo norte del golfo

Atardecer en Nápoles hacia el extremo norte del golfo

Despúes un paseo nocturno, a cenar, y para el hotel. Mañana, más.