[Cine] Marguerite (2015), lo que se desafina es el corazón

Cine

Marguerite (2015; 222016-0404)

Desde hace años, mi canción favorita es Desafinado de Antonio Carlos Jobim. Siempre me ha gustado ese estribillo que dice

que no peito dos desafinados, no fundo do peito bate calado, que no peito dos desafinados tambem bate um coraçao

Secundariamente, también me gusta por su bonita referencia a la Rolleiflex. Es posible que la película de hoy acabe en mi lista de películas relacionadas con la fotografía, pero de momento no. De momento, la película de Xavier Giannoli interpretada magistralmente por Catherine Frot, si nos puede interesar es por el concepto de que las personas, con frecuencia, con más frecuencia de lo que creemos tenemos el corazón desafinado.

La acción nos transporta al París de 1920,  recién terminada la Gran Guerra y adentrándonos en les "Annèes Folles" o los "Felices años 20" .

La acción nos transporta al París de 1920, recién terminada la Gran Guerra y adentrándonos en les “Annèes Folles” o los “Felices años 20” .

Y es que disfrazada de comedia, en la que la aspirante a soprano de coloratura aficiona desafina sus arias a voz en grito, nos encontramos con un pequeña tragedia. La tragedia de quienes lo pueden tener todo, pero les falta el amor, o al menos el cariño y el respeto de quienes les rodean. Por que eso le pasa a Marguerite. Es rica, tiene mucha gente a su servicio, pero salvo el servicio, todos los afectos que se le prodigan son serviles, por su dinero. Empezando por su marido Georges (André Marcon). Y con la ambigua relación con el mayordomo Madelbos (Denis Mpunga). Aunque la cosa cambia cuando por allí pasa Hazel (Christa Théret), una prometedora mezzosoprano, y dos caraduras, el periodista Lucien Beaumont (Sylvain Dieuaide) y el artista dada Kyrill von Priest (Aubert Fenoy). Porque a partir de ahí se desencadenarán los acontecimientos que permitirán que al final se levanten las cartas, y sepamos todos a que estamos jugando. Aunque si eso es bueno o es malo… es cuestión de opinión.

Sin embargo, esta tragicomedia no está del todo bien engarzada. La mayor parte de la gente se queda con la parte de comedia. Y con el encariñamiento que nos provoca la protagonista. El descenso final a los infiernos, que se prolonga en exceso, con un metraje que no debería haber llegado, y menos sobrepasado, la dos horas. Y que por los distintos climax que la acción va acarreando, tiene la paradoja de resultar anticlimático.

Bien es verdad que parece que se ha rodado en gran medida en la República Checa... cosa de dinero y de conservación del aspecto de las calles... Pero nosotros seguiremos paseando por Paris.

Bien es verdad que parece que se ha rodado en gran medida en la República Checa… cosa de dinero y de conservación del aspecto de las calles… Pero nosotros seguiremos paseando por Paris.

En cualquier caso, merece la pena ser vista por las interpretaciones, especialmente la de Frot, que compone un personaje que a ratos nos parece de historieta. Es inevitable recordar a otros grandes desafinadores de la “bande dessinée” francófona, como los bardos de los irreductibles galos o la tintinesca Bianca Castafiore. Pero me queda la sensación de que estamos ante una más que interesante historia a la que no se le saca todo el partido debido.

Por cierto,… excelente banda sonora, aunque con varias de sus arias un poco “fuera de tono”.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Un París en el que se mezclaban las temporadas en la Opera con los nuevos movimientos artísticos, los "ismos", que se alumbraron con el principio del siglo XX.

Un París en el que se mezclaban las temporadas en la Opera con los nuevos movimientos artísticos, los “ismos”, que se alumbraron con el principio del siglo XX.

[Cine] Renoir (2012)

Cine

Renoir (2012), 9 de agosto de 2013.

Este es un ejemplo de cómo la industria del cine puede inducir a los aficionados a optar por vías “alternativas” para satisfacer sus gustos o expectativas. Nos atrae ver qué nos tiene que contar el director francés Gilles Bourdos sobre un cierto pasaje de la vida del pintor impresionista Pierre-Auguste Renoir, y su hijo el futuro cineasta Jean Renoir, y nos encontramos con una película que llega con un año de retraso y con un doblaje que nos deja muy poco satisfechos. A estas alturas, la mejor forma de ver una versión digna de esta película en España pasa más por tirar de la red de redes, de esas formas que nos les gusta a las gentes de la industria cinematográfica, que pagar por un producto mediocre tal y como nos lo sirven. Pero bueno… El mundo es así. Humano. Es decir, irracional.

Estamos en la Riviera francesa, donde se ha retirado el pintor Renoir (Michel Bouquet), mientras en el norte del país se suceden las carnicerías en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, donde pelean dos de sus hijos, que serán heridos en acción. Y a Renoir acude la joven Andrée Heuschling (Christa Theret), a quien han enviado pensando que su físico será de gusto del ya anciano pintor como modelo. La chica se convertirá más que en modelo en musa de las últimas obras del pintor. Y por allí aparecerá también para convalecer de sus heridas el segundo hijo del pintor, Jean (Vincent Rottiers), que pronto se verá atraído por la joven modelo, que sueña con el cine y con ser “artista”.

En primer lugar, una cuestión. Constantemente durante la visión de esta película me venía a la memoria la película de Trueba El artista y la modelo, que pude ver hace menos de un año, y que recientemente pude volver a ver en versión original en televisión. Hay unas premisas de base similares. Artista retirado en el sur de Francia, en un ambiente de guerra, artista ya anciano y modelo joven, voluptuosa, paradigma de muchos de los atributos de la mujer en la historia del arte, y que no sólo conmueven al artista sino también al hombre. Al igual que entonces se forma un triángulo. Representado en aquella por el guerrillero, y en la actual que nos ocupa por el joven Jean Renoir. Encuentro que la película de Trueba, siendo ficción, tiene más libertad para manejar los simbolismos y las situaciones, así como el desenlace del filme, mientras que la de Bourdos está sujeta a la historia.  El joven Renoir acabó casándose con la joven modelo, que adoptando el nombre de Catherine Hessling, se convirtió en actriz, poco recordada, al mismo tiempo que su marido se convertía en uno de los grandes directores de la historia del cine. No sé valorar si los acontecimientos que se cuentan en la película tienen que ver con lo que sucedió en realidad, o es una ficcionalización de lo que pudo suceder.

También hay diferencias en el tratamiento formal. Mientras que en la película de Trueba un estupendo uso del blanco y negro nos lleva más a un entorno de formas y texturas, apropiado a su artista, un escultor, en la de Bourdos, estamos ante un mundo de colores intensos, en la paleta de los tonos cálidos, que acompañan la rojiza melena de la protagonista y el dorado de su piel bajo la luz del Mediterráneo, todo en consonancia con la obra pictórica del viejo Renoir.

Las interpretaciones, siendo correctas, están un escalón por debajo de las que disfrutábamos hace un año. Quizá son más frías, y desde luego es conveniente evitar el doblaje al castellano, poco afortunado. Quien más destaca es la actriz protagonista, y no sólo por la belleza de sus formas, sino porque también es quien más calor y pasión aporta a la historia. El viejo Renoir no está mal, y queda un poco acartonado el joven Renoir, cuya evolución en sus motivaciones, las que años más tarde le llevarán a ser el cineasta en que se convirtió, no está del todo bien resuelta.

Una película que se deja ver, pero que creo que no llega a situarse del todo a la altura que uno esperaría dados los personajes que pone en juego en la pantalla. A pesar de la cuidada puesta en escena de sus paisajes y ambientes, queda más fría de lo que sea deseable. No obstante, puede ser una opción aceptable para las tórridas tardes de verano.

Valoración

  • Dirección: ***. Mucho oficio en la realización técnica, aunque le falta un poco de personalidad a la cinta.
  • Interpretación: ***. Aprobado un poco justito; falta un poco de carácter en los personajes masculinos.
  • Valoración subjetiva: ***. Sin ser para tirar cohetes, me ha interesado, tanto la historia con algunos aspectos de la realización.
Dos Augustes (Rodin y Renoir)

Dos “Augustes” en la Alte Nationalgalerie de Berlín; Rodin y Renoir, este último, personaje de la película que hoy nos ocupa.