[Cine] Renoir (2012)

Cine

Renoir (2012), 9 de agosto de 2013.

Este es un ejemplo de cómo la industria del cine puede inducir a los aficionados a optar por vías “alternativas” para satisfacer sus gustos o expectativas. Nos atrae ver qué nos tiene que contar el director francés Gilles Bourdos sobre un cierto pasaje de la vida del pintor impresionista Pierre-Auguste Renoir, y su hijo el futuro cineasta Jean Renoir, y nos encontramos con una película que llega con un año de retraso y con un doblaje que nos deja muy poco satisfechos. A estas alturas, la mejor forma de ver una versión digna de esta película en España pasa más por tirar de la red de redes, de esas formas que nos les gusta a las gentes de la industria cinematográfica, que pagar por un producto mediocre tal y como nos lo sirven. Pero bueno… El mundo es así. Humano. Es decir, irracional.

Estamos en la Riviera francesa, donde se ha retirado el pintor Renoir (Michel Bouquet), mientras en el norte del país se suceden las carnicerías en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, donde pelean dos de sus hijos, que serán heridos en acción. Y a Renoir acude la joven Andrée Heuschling (Christa Theret), a quien han enviado pensando que su físico será de gusto del ya anciano pintor como modelo. La chica se convertirá más que en modelo en musa de las últimas obras del pintor. Y por allí aparecerá también para convalecer de sus heridas el segundo hijo del pintor, Jean (Vincent Rottiers), que pronto se verá atraído por la joven modelo, que sueña con el cine y con ser “artista”.

En primer lugar, una cuestión. Constantemente durante la visión de esta película me venía a la memoria la película de Trueba El artista y la modelo, que pude ver hace menos de un año, y que recientemente pude volver a ver en versión original en televisión. Hay unas premisas de base similares. Artista retirado en el sur de Francia, en un ambiente de guerra, artista ya anciano y modelo joven, voluptuosa, paradigma de muchos de los atributos de la mujer en la historia del arte, y que no sólo conmueven al artista sino también al hombre. Al igual que entonces se forma un triángulo. Representado en aquella por el guerrillero, y en la actual que nos ocupa por el joven Jean Renoir. Encuentro que la película de Trueba, siendo ficción, tiene más libertad para manejar los simbolismos y las situaciones, así como el desenlace del filme, mientras que la de Bourdos está sujeta a la historia.  El joven Renoir acabó casándose con la joven modelo, que adoptando el nombre de Catherine Hessling, se convirtió en actriz, poco recordada, al mismo tiempo que su marido se convertía en uno de los grandes directores de la historia del cine. No sé valorar si los acontecimientos que se cuentan en la película tienen que ver con lo que sucedió en realidad, o es una ficcionalización de lo que pudo suceder.

También hay diferencias en el tratamiento formal. Mientras que en la película de Trueba un estupendo uso del blanco y negro nos lleva más a un entorno de formas y texturas, apropiado a su artista, un escultor, en la de Bourdos, estamos ante un mundo de colores intensos, en la paleta de los tonos cálidos, que acompañan la rojiza melena de la protagonista y el dorado de su piel bajo la luz del Mediterráneo, todo en consonancia con la obra pictórica del viejo Renoir.

Las interpretaciones, siendo correctas, están un escalón por debajo de las que disfrutábamos hace un año. Quizá son más frías, y desde luego es conveniente evitar el doblaje al castellano, poco afortunado. Quien más destaca es la actriz protagonista, y no sólo por la belleza de sus formas, sino porque también es quien más calor y pasión aporta a la historia. El viejo Renoir no está mal, y queda un poco acartonado el joven Renoir, cuya evolución en sus motivaciones, las que años más tarde le llevarán a ser el cineasta en que se convirtió, no está del todo bien resuelta.

Una película que se deja ver, pero que creo que no llega a situarse del todo a la altura que uno esperaría dados los personajes que pone en juego en la pantalla. A pesar de la cuidada puesta en escena de sus paisajes y ambientes, queda más fría de lo que sea deseable. No obstante, puede ser una opción aceptable para las tórridas tardes de verano.

Valoración

  • Dirección: ***. Mucho oficio en la realización técnica, aunque le falta un poco de personalidad a la cinta.
  • Interpretación: ***. Aprobado un poco justito; falta un poco de carácter en los personajes masculinos.
  • Valoración subjetiva: ***. Sin ser para tirar cohetes, me ha interesado, tanto la historia con algunos aspectos de la realización.
Dos Augustes (Rodin y Renoir)

Dos “Augustes” en la Alte Nationalgalerie de Berlín; Rodin y Renoir, este último, personaje de la película que hoy nos ocupa.

[CineTren] La bestia humana (1938)

Cine, Trenes

Si alguna película tenía que entrar en algún momento en mi listado de filmes sobre el ferrocarril en la historia del cine, sin duda alguna tenía que ser esta de Jean Renoir. Se trata de la adaptación de la novela del mismo título de Émile Zola, perteneciente a su larga saga de novelas sobre los Rougon-Macquart, aunque trasladado el ambiente a la Francia de los años treinta del siglo XX en lugar de la de finales del XIX. Toda la acción sucede alrededor del ferrocarril y entre personas que trabajan por y para el ferrocarril. Si apasionante es por la variedad de pasiones humanas que desarrolla, apasionante será también para el aficionado al ferrocarril, por su espléndido retrato de la vida de los “cheminots” galos en los periodos previos a la segunda guerra mundial. Así como por varios hechos de trascendencia en la historia de los ferrocarriles franceses.

Podéis acceder a su reseña directamente, o a través de la página del ferrocarril en la historia del cine, cuyo enlace podéis encontrar también en la columna de la derecha.

231 de La Flèche d'Or

Una de las protagonistas de la película es "La Lison", una 231 "Pacific" de "l'État". No muy distinta de esta otra y elegante "Pacific" del compañía "du Nord", que hacía los servicios de "La Fléche d'Or" y que podemos encontrar en la Cité du Train de Mulhouse (Panasonic Lumix LX3).

Automotor Bugatti

También sale en la película un automotor Bugatti como este que encontramos también en el estupendo museo ferroviario de Mulhouse, y que en esta ocasión sí que está decorado con la librea propia de "l'État" (Panasonic Lumix LX3).