Definitivamente, Dexter

Televisión

En esta entrada voy a comentar el final de la cuarta temporada de la serie de televisión “Dexter”, e inevitablemente hablaré de sucesos ficticios de la acción que “destriparán” el contenido y el desenlace de la misma. Así que, avisados estáis.

Hace tres años, quedé encantado la descubrir uno de los personajes de ficción, televisión y cine incluidos, más atractivos que hasta el momento había conocido. Se trataba de Dexter Morgan (interpretado por Michael C. Hall), técnico forense de la policía metropolitana de Miami (EE.UU.), y asesino en serie justiciero en sus ratos libres. Un sociópata o psicópata carente de empatía y de sentimientos por los que le rodean, tampoco es capaz de sentir remordimientos por sus actos, que si ha conseguido integrarse en la sociedad y pasar desapercibido ha sido gracias al “código” que le inculcó su padre adoptivo, un antiguo policía ya fallecido, y que supo reconocer a tiempo el carácter del adolescente. El “código” consiste en que, ya que no es capaz de eliminar sus instintos homicidas, que los muertos lo merezcan por la propia maldad de sus actos. También incluye el “código” una forma de actuar organizada y planificada, ritualizada incluso, que evite el riesgo de ser descubierto.

Sin embargo, el personaje está muy lejos de tener un carácter plano y excesivamente definido. El personaje, a lo largo de cada una de las cuatro temporadas de 12 capítulos de la serie, ha tenido que evolucionar, enfrentándose a distintos retos o peligros, que en el fondo no eran más que variantes de sí mismo, o espejos ajenos en los que verse a sí mismo.

El personaje principal está acompañado de una serie de personajes secundarios, algunos invitados por una temporada y que suelen representar los obstáculos que debe salvar en su evolución personal, y otros fijos que acompañan en su vida cotidiana al personaje.

Entre estos últimos tenemos que destacar a tres.

Por un lado está Debra (Jennifer Carpenter) su hermana, hija biológica de su padre adoptivo, policía también, una mujer insegura al principio que poco a poco va adquiriendo carácter y presencia en la serie. Las pasa canutas, pero se va sobreponiendo. Poco a poco va atando cabos sobre el pasado, oscuro, de su hermano y de su padre, y se da la paradoja de que cuanto más cercana se siente a Dexter más se convierte en una amenaza para el secreto criminal de su hermano. Y en ese punto nos encontramos al final de la cuarta temporada. Puede ser la que descubra la realidad sobre el protagonista en futuras temporadas.

Por otro lado está Rita (Julie Benz), que empieza siendo una tapadera de respetabilidad al convertirla en su novia. Rita tiene una historia de violencia familiar, con un ex-marido abusador, del cual tiene dos hijos. Nunca está claro hasta que punto Dexter siente algo por Rita. Aunque sí queda claro que de las pocas personas por las que siente algún afecto son los niños. Lo mismo sucede con otros niños que aparecen en la serie. En un momento dado se casan y acaban teniendo un hijo. El final de la cuarta temporada es dramático para Rita. Luego comentaré.

Finalmente, Harry Morgan (James Remar) es el padre adoptivo ya fallecido, que se sigue apareciendo a modo de voz de la conciencia, expresando visualmente y en voz alta los dilemas tal y como los plantea el lado oscuro del personaje. Es el recurso del guion para hacernos llegar los debates interiores que el personaje sufre en las situaciones de conflicto. Hay decir que estos debates interiores, pese a lo que piense alguna gente, no son debates éticos. El personaje carece de ética. Son debates sobre la supervivencia, su propia supervivencia o la de aquellos que son sus apoyos en el difícil anclaje social que se ha fabricado, su familia.

Si las tres primeras temporadas han servido para que, pese a las amenazas que ha sufrido el personaje, su anclaje social y familiar se fuera reafirmando. La cuarta temporada ha hecho saltar por los aires todo esto. El “malo” de la cuarta temporada, otro asesino en serie interpretado magistral e inquietantemente por John Lithgow, ha sido como verse en el espejo de lo que pueda ser dentro de 5, 10 ó 15 años. El duelo entre los dos personajes ha ido “in crescendo” hasta un capítulo final antológico, en el que, si bien nuestro “héroe” consigue acabar con su contrincante, no es sin pagar han tremendo peaje. Éste, con antelación, y Dexter no lo sabe hasta mucho más tarde, ha asesinado a Rita… Los anclajes de Dexter se están rompiendo. Sin su mujer, padre de un niño huérfano, con su hermana reconstruyendo paso a paso el pasado oscuro de su padre… Sospecho que en un futuro veremos un Dexter más oscuro que nunca.

Indudablemente, de las series que están en estos momentos en activo, mi favorita. Sólo pensar la cantidad de meses que faltan para que vuelva de nuevo mi serial-killer favorito, me pone de los nervios.

Os dejo con la enigmática figura de las esculturas en la entra de la estación de metro de Esplanade de la Defense en París. Ciudad donde terminó la segunda temporada de la serie, por cierto…

Esculturas en Esplanade de la Defense

Escultura en la Esplanade de la Defense, París - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Series de televisión que terminan, y otras que quedan

Televisión

Hoy, la Iglesia católica celebra la festividad de los Santos Inocentes. Como bastante inocentada me parece la actitud de dicha institución los 365 días del año, y como desde hace un tiempo vengo pensando en fundar la Liga para la rehabilitación de la memoria de Herodes, o escribir un libro titulado Herodes, ese incomprendido, pues pasaré de soltar la típica chorrada del día y me dedicaré a hablar un poco de televisión.

Con la llegada de lo que en Estados Unidos llaman la mid-season, algunas de las series de televisión que en un futuro llegarán a nuestro país, otras no, terminan o se ven canceladas. Hay muchas que en estas fiestas navideñas tienen un parón en su programación y volverán a alegrarnos o a dar la vara, según los casos tras los días de principio de año.

Entre las que han terminado las últimas semanas están series que son emitidas por canales de cable en Norteamérica. Al ser canales más específicos, de suscripción por pago, sus contenidos son más osados, más adultos. Y consecuentemente, los productos que ofrecen, que se salen de los caminos más populares y familiares, pueden ofrecer mejores calidades. Han terminado temporada recientemente True Blood (1ª temporada), Dexter (3ª temporada) y Californication (2ª temporada). Las tres tienen un denominador común; la calidad. Luego, tienen temáticas distintas; los vampiros, un simpático asesino en serie, o la atribulado vida sexual, social y familiar de un peculiar escritor neoyorquino exiliado a la soleada California.

Volviendo a alguno de los contenidos del primer párrafo de esta entrada, seguro que ninguna de las tres series recibirá el beneplácito de la Conferencia Episcopal. El sexo tiene presencia, en mayor o menor medida en estas series, aunque en Dexter se ha moderado muchísimo. Pero que una rubita sureña se enamore de un “sanguinario” vampiro y follen como locos, que un asesino en serie incapaz de tener sentimientos se monte un matrimonio por amor y vaya a tener un hijo, o que nuestro escritor favorito, enamorado locamente de la madre de su hija, con quien no está casado, se beneficie a todo bicho viviente de sexo femenino, incluyendo flirteos con adolescentes… pues seguro que los monseñores no son muy partidarios. Pero todas ellas, en medio de sus aventuras, hablan de las relaciones humanas con mayor profundidad que los productos para todos los públicos.

En las televisiones generalistas norteamericanas, las cosas siguen como estaban. Va bien alguna serie ya consolidada como la dedicada al cínico doctor House, que está teniendo momentos muy interesantes. Pero el resto está acomodada en su gloria alcanzada. Lo cual es malo porque no tienen el punch de otros años. Ir al detalle es agotador, y aquí lo dejo.

De Inglaterra nos llegan series muy cortitas, de unos 6 episodios, pero que pueden ser muy interesantes. Desde luego, es muy interesante The Secret Diary of a Call Girl, que me ha llevado a estar locamente enamorado de la guapa Billie Piper, a quien también se puede ver en el canal SciFi en España como acompañante del Doctor. Hemos tenido una nueva temporada de The IT Crowd, es grupo de divertidos inadaptados sociales que trabajan en el departamento de informática de una empresa, y que han estado un poco menos divertidos e inspirados que en las dos primeras. Pero todavía nos arrancan alguna que otra sonrisa, e incluso tímidas carcajadas. Otra serie reseñable de origen británico ha sido la nueva versión de Survivors, serie a caballo entre la ciencia ficción y los dramas apocalípticos. En sus seis capítulos, empezó con un primero tremendamente interesante, que prometía mucho, pero que luego se desinfló, hasta que remontó un poco en los dos últimos, dejándonos con un cliffhanger interesante.

En lo que se refiere a la ciencia ficción, se acerca el final de Stargate Atlantis. No es una gran cosa, pero entretiene mucho. Hasta cierto punto echaré de menos las andanzas intergalácticas del coronel Sheppard y sus colegas. Y sobretodo las apariciones de la adorable doctora Jennifer Keller. Esta chica ya me encandiló en la extinta Firefly, con el mismo papel de ingenua aventurera espacial.

Finalmente, en el mundo de la fantasía, no ha funcionado la segunda temporada de Pushing Daisies. Lo cual es una lástima, ya que menudo cuelgue llevaba yo con la simpatiquísima resucitada Charlotte Charles. Pero tras una primera temporada interesante aunque corta, la segunda no ha terminado de encontrar un rumbo adecuado. Una pena.

En homenaje a esta última, os dejo con una imagen del Cementerio del Père Lachaise de París.

Sentado

Grupo escultórico en el Cementerio del Père Lachaise, París - Panasonic Lumix LX3

Fin de series; hasta el año que viene… o no

Televisión

Desde hace un par de años, me he aficionado de nuevo, tras varias décadas de desafección a ver algo de televisión. No mucha. Un ratito después de comer, y un ratito por la noche después de cenar. Y puesto que estos ratitos no pasan de 30 a 60 minutos, pues lo mejor es ver el episodio de alguna teleserie. Sobre todo, desde que parece que el talento para los buenos guiones y los buenos personajes se ha transferido del cine de toda la vida a la televisión.

Hay otro aspecto. Con métodos modernos, más o menos irregulares, uno puede ver los capítulos de las teleseries conforme van saliendo, en versión original, y si es necesario, con subtítulos en castellano. Yo sé que a las productoras, las distribuidoras y otras gentes similares se enfadan cuando se enteran de estas prácticas. Yo pago religiosamente todos los meses a una plataforma de televisión de pago. No me gusta echarle morro al asunto. Lo único que pasa es que toda la gente esa que se enfada todavía no se ha enterado de que su “timing” y el de los espectadores está desacompasado. Que si en estos momentos una película es estrenada en salas de cine simultáneamente o casi en decenas de países, el espectador empieza a esperar algo parecido para otro tipo de espectáculos.

Dicho esto, a lo largo de la temporada que comienza con el principio del otoño y acaba con el final del verano, uno puede ver muchas cosas, aun con unos tiempos de dedicación diaria tan modestos. Y voy a comentar aquello que más me ha gustado. Daré los nombres de las series en inglés, y si se han estrenado por estos pagos, entre paréntesis, en español. Nada comentaré de las que me han parecido mediocres o normalitas. Para no alargarme.

En el terreno de las series más adultas, quizá las que más me han llamado la atención fueron cuatro. Damages (Daños y perjuicios), Californication, Weeds y Dexter. La verdad es que todas terminaron sus temporadas hace bastantes meses. Pero todas ellas disfrutan de excelentes guiones, temporadas de una duración moderada, en torno a los doce capítulos, y temas que no tratan al espectador como un tarado.

Respecto a series más para todos los públicos y con trayectoria larga, la más inspirada ha sido House M.D., con algunos capítulos muy inspirados, especialmente el final de temporada con dos episodios que son de lo mejor. También me gustó mucho el episodio antártico con Mira Sorvino… una actriz afectada por la maldición de los oscars(*), pero que a mí siempre me ha caído simpática. Y siempre recordaré a… no lo digo porque sería destripar el final a quien no lo haya visto… pero siempre la recordaré.

Entre las comedias, he seguido disfrutando de How I met your mother (Cómo conocí a vuestra madre), con capítulos realmente brillantes. Es curioso que pareciéndose a Friends, me resulta más madura, más inteligente y en general mejor. Pero tiene menos éxito. Y sobre todo esa monada de serie, lamentablemente cortada por la huelga de guionistas que fue Pushing Daisies. Enamorado estoy de Anna Friel. A más distancia, con su gracia pero con menos nivel, se puede ver con dignidad Samantha Who?

Ha seguido el drama histórico de The Tudors (Los Tudor), con la misma calidad que la primera temporada, aunque quizá han alargado demasiado la historia de Ana Bolena, que con toda seguridad se podía contar con menos episodios. Teniendo en cuenta que la historia con la siguiente mujer no es muy larga, la podrían haber añadido. Claro que el final de temporada queda mejor con un buen tajo en el cuello de una guapa reina.

También de este lado del charco he encontrado alguna cosa interesante, especialmente esa pequeña joya británica en seis episodios, sobre las andanzas de cuatro amigas de Bristol que es Mistresses. Y ahora estoy a vueltas con Secret Diary of a Call Girl, donde seguimos las peripecias de una “pilingui” de lujo, personificada por la guapa Billie Piper.

Finalmente, un comentario sobre las series para “friquis”. Por una lado está Lost (Perdidos)… bueno,… ¿qué decir de la más amplia y compleja “paja mental” que se ha parido en la televisión mundial? Me ha interesado a ratos, pero reconozco que el conjunto que representan los últimos tres episodios de la temporada, me ha parecido estupendo. Cuando quieren, estos guionistas lo hacen fenomenal. Por otro lado está Battlestar Galactica (Galactica),… pero como ésta es la única serie en la que me permito una pequeña dosis de “friquismo” personal… pues ya le dedicaré una entrada en exclusiva después del último capítulo de la primera mitad de la cuarta temporada, que es… ¡¡¡ESTE VIERNES!!!

Por lo demás, algunas de estas series volverán en unos días o unos meses, y podremos volver a disfrutar de ellas… o no, porque muchas tarde o temprano decaen. Otras, simplemente no volverán. Y será una pena… o no, porque vendrán otras, que puede ser mejores… o no… ¡Qué mal se me da leer el futuro!

La foto de hoy, dedicada a la única serie de las comentadas que todavía tengo en activo. El Londres donde transcurren las peripecias de Belle, nuestra guapa “pilingui” de lujo.

(Fujifilm Finepix F10)

(*) Son muchas las actrices, especialmente jóvenes, que tras ganar un oscar han caído en la mediocridad más absoluta. La maldición de los oscars.