[Televisión] Cosas de series; a vueltas con los retornados, los celos y el ejército americano

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Estamos en mayo. Y eso televisivamente quiere decir una cosa. Que muchas de las series de temporada larga, las que nos acompañan desde septiembre u octubre, van a ir cerrando ciclo, así como otras de temporada corta, que lo empezaron después de las fechas navideñas. Así que durante unas cuantas semanas, la entrada televisiva semanal estará dedicada al cierre de la temporada o temporadas de turno.

De momento, esta semana, sólo tenemos una. Resurrection, esta serie de nuevo cuño en la que de repente aparece un niño en china que murió 20 años antes, originario de Arcadia, un pueblecito de algún lugar del sur o el medio oeste de los Estados Unidos. Niño retornado de la muerte que no va a ser único. La premisa era muy similar a la serie francesa, bastante interesante, Les Revenants. Pero no se puede considerar, y así lo comunicaron, un versión de la misma historia. Sigue sus propios derroteros. Lo cierto es que ha sido una prudente primera temporada de sólo ocho episodios, en la que se han dedicado a marear un poco la perdiz con dos o tres de estos resucitados, personas muertas en distintas épocas, todas vinculadas con esta población ficción. Y han esperado hasta el final para declarar una auténtica “epidemia” de “retornados” o “resucitados”.

Cementerio de Staglieno

Hoy toca hablar de muertos que no se están quietos en el cementerio, ni aunque sea uno monumental, como el de Staglieno en Génova.

No falta quien considera este tipo de historias una variante de las historias de zombis, pero sin el caminar modorro tradicional y sin el gore. Yo creo que estamos ante otra cosa, pero todavía no sé qué. En cualquier caso, no ha acabado de convencerme. Y menos si al final montan el típico número con el ejército, helicópteros y todo el coponario. Para muchos esto quiere ir de un misterio tipo Lost (Perdidos). Incluso hay algún listo que habla de “precuela” porque el niño se llama Jacob, como uno de los personajes más misteriosos de aquel culebrón sobrenatural. No sé. Sigo diciendo que todavía no sé de que va esto. Y mientras que estoy con ganas de que vuelva la segunda parte de la producción francesa, me entran dudas de que me apetezca seguir con esta historia. Donde al final ha habido una estrambótica historia donde intervienen los celos del shérif, un coronel un poco tonto, y algunas situaciones un poco simplonas y de elaboración un poco chusca desde el punto de vista del guion. Cierre de temporada, con grave amenaza de nunca volver por estas páginas.

Cementerio de Staglieno

En fin,… a mi estas cosas de lo sobrenatural no es creáis que me llaman mucho la atención si no aportan algo realmente novedoso…

Perdidos en el final de Perdidos… esa soberana melonada

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Sigo con mi serie de artículos dedicados a los finales de temporada de las series norteamericanas. Y claro, con grandes fuegos de artificio mediáticos, en la madrugada del domingo al lunes se emitió en un montón de países simultáneamente el final de una de las series más célebres de los últimos tiempos. Lost. Perdidos.

He de decir que yo me enganché tarde a la serie. Era un verano, después del final de la segunda temporada. Vi entonces los primeros capítulos de la primera temporada, picado ya por la curiosidad al leer tantos comentarios favorables y entusiastas. Tras comentarlo con unos amigos a los que hice un favor en aquellos días, estos me regalaron los DVDs de las dos primeras temporadas. Los vi. Y me enganché a la serie. Claro, que después de aquellas dos temporadas de aventuras todo se empezó a complicar. Los guionistas empezaron a liarla, a hacerse pajas mentales con una serie de cuestiones, y la verdad es que seguí viéndola por inercia. Porque lo cierto es que en un momento dado fui incapaz de seguir los derroteros de la acción. Menos mal que periódicamente, decenas de bloggers te vuelven a contar y a aclarar lo que ha pasado.

Otro problema que me pasó es que empecé a coger cierta desafección por los principales personajes. Todos muy altos, muy guapos, muy sexis,… también algunos feos, y menos guapos,… pero todos en gran medida estereotipados. Y con el agravante de que pasada la novedad, las limitaciones interpretativas de una gran mayoría de los actores y actrices que los interpretaban,… pues empezó a importarme un rábano lo que les pasara. Es cierto que entre los secundarios, aunque es difícil decir quien era principal y quien secundario, había algunas excepciones… Pero…

Y así fui arrastrándome por esta afamada serie hasta llegar a esta última temporada. Habíamos pasado de los flashbacks en las primeras temporadas, a los flashforwards después, a los saltos en el tiempo,… y de repente llegábamos a lo que parecía la doble realidad. Los universos paralelos. Un concepto que están explotando con gran fortuna en Fringe. Con una serie de episodios muy irregulares, algunos de los cuales nos decían poco,… o nos despistaban francamente de por donde iban los tiros,… se sacan de la manga unos cuantos capítulos que explican apresuradamente la procedencia de algunos personajes que no iban en el vuelo 815 de Oceanic, y que se supone que tendrían que hacernos comprender mejor lo que pasaba en la isla. Y finalmente, llegan los dos últimos capítulos, donde se produce un desarrollo en la isla de los acontecimientos bastante previsible y poco sorprendente de acuerdo a lo narrado hasta el momento, y… aquí viene la tontería absoluta,… la chorrada suprema,… resulta que el universo paralelo, la realidad alternativa,… ¡es que el médico guaperas se ha muerto, está en el purgatorio y se reúne de nuevo con todos sus antiguos colegas! ¡Qué soberbia melonada!

En mi opinión, esta última temporada podría haberse reducido a nueve capítulos en lugar de los 18 de los que ha constado. Con contar lo de la isla… punto pelota. Perdoné las veleidades místico-religiosas de Battlestar Galactica porque el conjunto de la serie tuvo gran coherencia interna y pasión. Pero esto me ha parecido una tomadura de pelo.

Y encima no me ha quedado claro lo de los “números chungos“: 48151623, and 42.

Olvidémosla, y a otra cosa mariposa.

Sin volver la vista atrás

Visitar y abandonar Capri es más agradable y fácil que la extraña isla de los osos polares en el trópico - Canon Digital IXUS 860 IS

Restos de serie… televisiva

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En estas semanas atrás, han terminado las temporadas de un montón de series televisivas norteamericanas… Años atrás mencionaba mi entusiasmo porque parecía que las mejores ideas se habían trasladado a la televisión, donde ahora era posible encontrar algunas de las cosas que echamos a faltar en el cine en pantalla grande. Buenas historias, buenos personajes, buenos guiones, ingenio,… Pero había que constatar si eso sigue siendo así. Y voy a resumir en pocas líneas mis impresiones.

  1. Realmente, si uno se quiere divertir lo mejor es tirar de las sit-com de menos de media hora de duración, a ser posible de humor. Cosas como How I Met Your Mother, The Big Bang Theory (absolutamente hilarantes las interacciones entre Penny y Sheldon; impresionante este último en general) o 30 Rock, te hacen pasar un rato divertido, con un humor razonablemente inteligente, y sin más. Están muy bien. Mis favoritas.
  2. En la ciencia ficción, ya he hablado suficientemente de Galactica. Quizá la otra que merezca la pena un comentario sea Lost. Sinceramente, veo los episodios, muchos me entretienen, pero… hace un montón de tiempo que ya he perdido el hilo del conjunto. Tengo que dejar que me lo expliquen otros para saber de qué va la cosa. No sé. ¿Bien? ¿Regular? Han aparecido otros productos que buscaban el éxito en este campo, como Dollhouse y Fringe… pero me han parecido un poco coñazo. Regular.
  3. Vacas sagradas como House se mantienen, pero ha estado más irregular que otras temporadas. Yo he echado mucho de menos a Amber; menos mal que han “alucinado” con ella al final de temporada y ha mejorado.
  4. Lo que ahora llaman “procedimentales”, es decir, las whodunit de toda la vida en la que nuestros héroes investigan y buscan al malo que ha hecho algo,… pues debe haber muchas. Para mí hay dos que me entretienen; Bones y The Mentalist. Pero también podría pasar sin ellas.
  5. Hay mucho culebrón por ahí que no merece la pena ni verse, ni comentarse…

En resumen, tengo la sensación que ha bajado el nivel. Que la época dorada se ha podido pasar. O que los creativos se están tomando un descanso. Lo mejor viene de la tele por cable americana, y de estas series ya he hablado previamente. La televisión generalista ha bajado de nivel. Así que ya sabéis lo que os espera los que estáis esperando que lleguen a la tele española…

Para colmo, al año que viene vuelve unos “reimaginados” lagartos de V… Esperemos que el terreno de la ciencia ficción con cosas como Caprica o Stargate Universe nos dé algún alivio. Y si no, leeremos más. Que yo soy de los que sabe para que sirve el botón de apagado de la televisión.

De foto, os dejo una versión reimaginada de una foto realizada hace ya tres años del Castillo de Loarre. La primera versión… es que era en color.

Castillo de Loarre

Atardecer en el Castillo de Loarre, Huesca - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Fin de series; hasta el año que viene… o no

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Desde hace un par de años, me he aficionado de nuevo, tras varias décadas de desafección a ver algo de televisión. No mucha. Un ratito después de comer, y un ratito por la noche después de cenar. Y puesto que estos ratitos no pasan de 30 a 60 minutos, pues lo mejor es ver el episodio de alguna teleserie. Sobre todo, desde que parece que el talento para los buenos guiones y los buenos personajes se ha transferido del cine de toda la vida a la televisión.

Hay otro aspecto. Con métodos modernos, más o menos irregulares, uno puede ver los capítulos de las teleseries conforme van saliendo, en versión original, y si es necesario, con subtítulos en castellano. Yo sé que a las productoras, las distribuidoras y otras gentes similares se enfadan cuando se enteran de estas prácticas. Yo pago religiosamente todos los meses a una plataforma de televisión de pago. No me gusta echarle morro al asunto. Lo único que pasa es que toda la gente esa que se enfada todavía no se ha enterado de que su “timing” y el de los espectadores está desacompasado. Que si en estos momentos una película es estrenada en salas de cine simultáneamente o casi en decenas de países, el espectador empieza a esperar algo parecido para otro tipo de espectáculos.

Dicho esto, a lo largo de la temporada que comienza con el principio del otoño y acaba con el final del verano, uno puede ver muchas cosas, aun con unos tiempos de dedicación diaria tan modestos. Y voy a comentar aquello que más me ha gustado. Daré los nombres de las series en inglés, y si se han estrenado por estos pagos, entre paréntesis, en español. Nada comentaré de las que me han parecido mediocres o normalitas. Para no alargarme.

En el terreno de las series más adultas, quizá las que más me han llamado la atención fueron cuatro. Damages (Daños y perjuicios), Californication, Weeds y Dexter. La verdad es que todas terminaron sus temporadas hace bastantes meses. Pero todas ellas disfrutan de excelentes guiones, temporadas de una duración moderada, en torno a los doce capítulos, y temas que no tratan al espectador como un tarado.

Respecto a series más para todos los públicos y con trayectoria larga, la más inspirada ha sido House M.D., con algunos capítulos muy inspirados, especialmente el final de temporada con dos episodios que son de lo mejor. También me gustó mucho el episodio antártico con Mira Sorvino… una actriz afectada por la maldición de los oscars(*), pero que a mí siempre me ha caído simpática. Y siempre recordaré a… no lo digo porque sería destripar el final a quien no lo haya visto… pero siempre la recordaré.

Entre las comedias, he seguido disfrutando de How I met your mother (Cómo conocí a vuestra madre), con capítulos realmente brillantes. Es curioso que pareciéndose a Friends, me resulta más madura, más inteligente y en general mejor. Pero tiene menos éxito. Y sobre todo esa monada de serie, lamentablemente cortada por la huelga de guionistas que fue Pushing Daisies. Enamorado estoy de Anna Friel. A más distancia, con su gracia pero con menos nivel, se puede ver con dignidad Samantha Who?

Ha seguido el drama histórico de The Tudors (Los Tudor), con la misma calidad que la primera temporada, aunque quizá han alargado demasiado la historia de Ana Bolena, que con toda seguridad se podía contar con menos episodios. Teniendo en cuenta que la historia con la siguiente mujer no es muy larga, la podrían haber añadido. Claro que el final de temporada queda mejor con un buen tajo en el cuello de una guapa reina.

También de este lado del charco he encontrado alguna cosa interesante, especialmente esa pequeña joya británica en seis episodios, sobre las andanzas de cuatro amigas de Bristol que es Mistresses. Y ahora estoy a vueltas con Secret Diary of a Call Girl, donde seguimos las peripecias de una “pilingui” de lujo, personificada por la guapa Billie Piper.

Finalmente, un comentario sobre las series para “friquis”. Por una lado está Lost (Perdidos)… bueno,… ¿qué decir de la más amplia y compleja “paja mental” que se ha parido en la televisión mundial? Me ha interesado a ratos, pero reconozco que el conjunto que representan los últimos tres episodios de la temporada, me ha parecido estupendo. Cuando quieren, estos guionistas lo hacen fenomenal. Por otro lado está Battlestar Galactica (Galactica),… pero como ésta es la única serie en la que me permito una pequeña dosis de “friquismo” personal… pues ya le dedicaré una entrada en exclusiva después del último capítulo de la primera mitad de la cuarta temporada, que es… ¡¡¡ESTE VIERNES!!!

Por lo demás, algunas de estas series volverán en unos días o unos meses, y podremos volver a disfrutar de ellas… o no, porque muchas tarde o temprano decaen. Otras, simplemente no volverán. Y será una pena… o no, porque vendrán otras, que puede ser mejores… o no… ¡Qué mal se me da leer el futuro!

La foto de hoy, dedicada a la única serie de las comentadas que todavía tengo en activo. El Londres donde transcurren las peripecias de Belle, nuestra guapa “pilingui” de lujo.

(Fujifilm Finepix F10)

(*) Son muchas las actrices, especialmente jóvenes, que tras ganar un oscar han caído en la mediocridad más absoluta. La maldición de los oscars.