[TV] Cosas de series; asesino psicópata vasco, la gota que colma el vaso

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están comentadas desde el punto de vista de la técnica fotográfica en Fotos en serie. Hablando del País Vasco, hace algo más de tres año en la ría de Mundaka.

Echarle la culpa de que haya decidido cancelar mi suscripción a Netflix a una serie española protagonizada por Elena Anaya, Imanol Arias y Emma Suárez sería una estupidez por mi parte. Pero decir que ha sido la gota que colma el vaso,… o la que colma una bañera, no. Ayer por la noche, cuando ya estaba acostado, desde la aplicación de la tableta que me informaba que mi suscripción está activa desde marzo de 2016, es decir, desde 10 años menos dos meses, realicé las operaciones oportunas, que no son muy complejas para darme de baja. Es algo que llevaba pensando desde hace tiempo, y que al terminar de ver Innato, serie española sobre asesinos en serie psicópatas, decidí ejecutar.

Sobre la serie… no hay mucho que decir. Un asesino en serie (Arias), un psicópata como es calificado, sale de la cárcel tras veinticinco años cumpliendo condena. Antiguo bombero, asesinó a tres personas incinerándolas. Su hija (Anaya), una adolescente (Celia Lopera; Joana Vilapuig en sus veintitantos) en aquellos tiempos, cambió de identidad, estudio psicología y tiene una vida y una familia normalizadas, y no quiere saber de su padre. Mientras, coincidiendo con la excarcelación, se produce un crimen con las mismas características. Y con un detalle. El muerto fue un policía implicado en la detención del asesino. Es el principal sospechoso. Pero no hay pruebas. Al frente de la investigación una policía (Suárez), que ya estuvo implicada en los crímenes 25 años antes (Aura Garrido).

Elena Anaya se dio a conocer en un par de película estrenadas en 1996, hace 30 años. Las dos bien, pero muy especialmente aquella adolescente llena de desparpajo que aparecía en la ópera prima como director de largometrajes de León de Aranoa. Una película que para mí sigue siendo lo mejor del director. En aquellos momentos, Emma Suárez e Imanol Arias eran ya intérpretes conocidos y respetados. Muchas veces, suficiente reclamo para ir a ver una película. Si a final de 1996 me dicen que si quiero ver una película o una serie protagonizada por los tres, hubiese sido el primero en acudir a verla. Así de claro. Nunca hubiera pensado que pudiera acabar una serie en la que salen los tres y que acabara diciendo que lo que menos que me ha convencido ha sido la interpretación. No son los únicos culpables. Y creo que hay un problema fundamental en la serie de planteamiento y dirección. Los guiones son manifiestamente mejorables. Y algunos de los intérpretes de soporte, incluso alguno con peso en la trama como el hijo/nieto de dos de los protagonistas, me ha parecido especialmente flojo en algunos momentos. Pero creo que la serie en su conjunto pincha en muchos aspectos. Si he cargado la tinta en los intérpretes es porque fueron los que me arrastraron a ver la serie.

No insistiré más en ella. Pero durante su visualización llegué a una conclusión. La oferta actual de Netflix me da más «disgustos» y aburrimientos que otra cosa. Su especialización en el «terror», «fantástico», «sobrenatural» ya es algo que me tira para atrás. Sus constantes estrenos cinematográficos suelen ser producciones de escasa calidad. Meros consumos pasivos en sus mejores condiciones, con sólo un par de producciones al año con cierto prestigio. Llegó un momento en que las principales recomendaciones que me ofrece la plataforma son los dramas coreanos o japoneses, que en estos diez años he visto con una mezcla de curiosidad y placer culpable, pero que ya me producido un profundo cansancio, y alguna que otra animación japonesa. Pero, ¿cuántas veces voy a volver las películas de Studio Ghibli? En el último mes y medio he empezado seis o siete y los he abandonado todos. Y otros estrenos que voy buscando no me llaman la atención. Es una plataforma con una personalidad y una oferta muy distinta que la que me suscribí. Y llevaba mucho tiempo planteándome si merecía la pena seguir suscrito. Y la serie que hoy comento, sin ser especialmente más catastrófica que otras, aunque francamente mediocre ha sido la que ha desencadenado la decisión. Punto final.

En los últimos tiempos veo menos televisión que ese máximo que se produjo en los años entorno a la pandemia. Tengo otras cosas que hacer. Y tengo otras dos suscripciones que me compensan más. Amazon Prime Video viene con la suscripción a los envíos gratis del gigante de la venta a distancia por internet. Y aunque su catálogo no es mucho mejor,… pues está ahí. Para rellenar horas de entretenimiento. Es un gasto que ya tengo hecho. No me supone mayor problema. Y luego está Apple TV+, que con el conjunto de servicios que tengo de la marca de la manzana (almacenamiento en la nube, música, etc), tampoco me supone un importante gasto mensual. Y aunque la oferta de esta plataforma es bastante más reducida, su calidad promedio es bastante más alta. Especialmente en series. Si calculo el coste aplicable a estos servicios, la suma de ambos es menor que la suscripción a Netflix. Y tengo oferta suficiente para entretenerme. Son habas contadas. El valor añadido a mi vida por la suscripción a Netflix es ridículo en relación al coste. Fuera. Adiós. ¡Sayonara, baby!

[Cine] Julieta (2016), o Todo sobre mi hija

Cine

Julieta (2016; 232016-0804)

Vuelve Pedro Almodóvar con un nueva película. En mal momento… el manchego ha sido puesto recientemente en la picota con los famosos «papeles de Panamá«. Que demuestran que las «gentes de bien» no debieran preocuparse tanto con las transgresiones culturales. Almodóvar fue acusado de transgresor irreverente, pero parece que con el tiempo se adaptó bien a los usos y costumbres capitalistas de las «gentes de bien».

Pero vamos a hablar de cine que es a lo que vamos. Vigésima película para el laureado director, que ha despertado bastante expectación, puesto que después de la ultima tontada que nos ofreció, parecía que se había puesto las pilas para volver por sus fueros. Dos actrices muy respetadas en el papel protagonista, la veterana Emma Suárez y la más joven y actual Adriana Ugarte. Ya adelanto que la primera siempre me gustó, desde todos los puntos de vista, mientras que a la segunda todavía le tengo que ver un papel que me convenza. Y como historia, la adaptación de la reciente Premio Nobel canadiense Alice Munro. Esta elección me ha parecido llamativa. Primero, porque no son habituales en el cine de Almodóvar las adaptaciones de historias que no salgan de su cabeza. Segundo, porque después de haber leído algún libro de relatos cortos de Munro, no conseguía cuadrar del todo el estilo literario de esta con el cinematográfico del manchego.

La acción se remonta al año 1985... época en la que yo visitaba con frecuencia los alrededores de Peña Telera. Pero no tengo fotografías digitalizadas anteriores a 1989. Así que me remontaré al Madrid de 1990, como lo más cercano a aquella época.

La acción se remonta al año 1985… época en la que yo visitaba con frecuencia los alrededores de Peña Telera. Pero no tengo fotografías digitalizadas anteriores a 1989. Así que me remontaré al Madrid de 1990, como lo más cercano a aquella época.

De las crónicas que he leído sobre la película, creo que la que mejor refleja lo que yo sentí al ver el filme es lo que apareció en Variety. Almodóvar deja atrás la comedia gamberra y transgresora, así como el melodrama excesivo, y se arroja en brazos del viejo drama puro y duro, con tintes de tragedia. Y a pesar de que en la estética del filme intenta ser a toda costa fiel a sí mismo, realmente es lo único que nos enlaza con el viejo Almodóvar. Y no tengo claro que sea para bien.

En un recorrido por 30 años de la vida de una mujer, desde el momento en que es una joven recién licenciada en Letras que da clases como interina o sustituta en institutos o colegios de enseñanza secundaria (¿qué «puñetas» es eso de que da clases de «filología clásica» en un colegio o instituto? ¿en España?), hasta que es una mujer madura apunto de reorientar su vida trasladándose con su pareja, escritor, a vivir a Portugal abandonando Madrid, tras rehacer su vida después de más de una década de sufrimiento por el abandono de su hija, que se extrañó en circunstancias no bien explicadas al principio del metraje. Pero tengo la sensación de que en el adaptación de los tres relatos cortos de Munro en los que se basa la película, que no he leído pero que leeré, algo se pierde. Que no acabamos de estar ante una película universal. Que lo que puede funcionar como drama en la aséptica, civilizada y fría sociedad canadiense, no tiene sentido cuando lo trasladas a escenarios como las rías gallegas, un pueblo andaluz o los más castizos barrios madrileños. Algo se pierde en la translación (no, no traducción; utilizo el término a propósito). Y al final nos queda una historia que sólo a ratos nos llega, nos dice algo o nos conmueve.

Un Madrid en el que todavía estaba en activo la estación de Príncipe Pío, desde donde en tiempo salían los trenes con destino a Galicia... como el de la película.

Un Madrid en el que todavía estaba en activo la estación de Príncipe Pío, desde donde en tiempo salían los trenes con destino a Galicia… como el de la película.

Por lo tanto, nos queda una película de factura técnica irreprochable pero falta de corazón. Que no consiguen arreglar del todo sus personajes/intérpretes. A otros no sé qué les pasará, pero yo no consigo ver en la Julieta de Ugarte la misma mujer que la Julieta de Emma Suárez. Dejando de lado que la parte de esta última es más interesante por el mayor dramatismo de sus vivencias, que viene acompañado por su mayor capacidad para transmitir ese dramatismo. Y del resto del reparto, me resultan un poco fríos salvo esa Rossy de Palma haciendo un papel que me recuerda a los que hacía, vaya desde aquí mi homenaje, la recientemente fallecida Chus Lampreave, pero en versión superborde en lugar de entrañable.

Luego hay cosas que funcionan mejor… el episodio del tren tiene cosas notables… y otras peor… no acabó muy bien de entender qué aporta la visita a lo padres en Andalucía. Y al final resulta que lo que te han contado es muy poquita cosa… a pesar de la escasa duración del a película. Personajes muy planos, fuera de la protagonista,… lo cual se hace especialmente incómodo con el papel de la hija, Antía (Blanca Parés/Priscilla Delgado). Que también mira tú, que me he enterado que en el original literario se llama apropiadamente Penélope, que para que cambiarlo por un nombre gallego si al fin y al cabo la madre es filóloga clásica.

Un Madrid que de todos modos apenas aparece insinuado en la película, tal y como yo lo recuerdo.

Un Madrid que de todos modos apenas aparece insinuado en la película, tal y como yo lo recuerdo.

Si hecho mi vista atrás en la filmografía de Almodóvar me doy cuenta de una cosa. Que su cine, que mantuvo un buen nivel hasta Volver, con algún altibajo ocasional, inició con posterioridad un declive progresivo del que no acaba de salir. Quizá hayan pasado los mejores tiempos de la capacidad creativa del manchego. Un aprobado es un fracaso para este director. Y no pasa de ahí la película que nos ocupa hoy.

Eso sí… Que belleza el plano final con la cola del pantano de Búbal, el hayedo del Betato y la majestuosa Peña Telera mientras un coche circula por la carretera de Panticosa, aunque nos quieran hacer creer que es Suiza y no el imponente Pirineo central aragonés.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Porque más allá de los cambios físicos en los personajes tan apenas se aprecian cambios reales en el entorno, resultando un escenario atemporal.

Porque más allá de los cambios físicos en los personajes tan apenas se aprecian cambios reales en el entorno, resultando un escenario atemporal.