[Fotocomentario] Esas absurdas obras públicas – estación de cercanías de Miraflores

Fotografía, Política y sociedad

Con la vuelta de vacaciones a principios del mes de junio, y con la llegada de los primeros calores cuando todavía no había terminado la primavera astronómica, me sucedió un cierto fenómeno que todavía perdura. No es ni bueno ni malo. Simplemente es. Y lo que me pasa es que en cuanto pasan las nueve y media de la noche, en una época del año en la que todavía hay luz en el exterior, estoy que me caigo de sueño. Y si me acuesto, por pronto que sea, desde luego muy pronto para los estándares hispanos, caigo redondo. Como contrapartida, me despierto muy pronto también por la mañana. Perfectamente descansado, puesto que he podido dormir mis ocho horas. Pero realmente puede ser en algún momento entre las seis y las seis y media, cuando tan apenas ha dado tiempo a que salga el sol. Entre semana me viene bien, porque es la hora de prepararme para salir a trabajar. Pero en el fin de semana… Bueno. Una opción es aprovechar las buenas temperaturas de esas horas, la buena luz del amanecer, coger una cámara de fotos y salir a caminar a fotografiar. Y en una de esas caminatas, que en sábado puede ser de entre 12 y 18 kilómetros, me volví a fijar una vez más en esto.

La poco práctica posición de la puerta principal de entrada a la estación ferroviaria de Miraflores, en la red de cercanías de Zaragoza.

Es la estación de la red de cercanías ferroviarias de Zaragoza, que sustituyó al antiguo apeadero que conocí toda mi vida, desde que de niño, con cinco años, fui a vivir al barrio de San José. Es el principio/final de línea de la línea 1 (y única) de Zaragoza, que va desde Miraflores a Casetas. Y también sirve de final/principio de línea y estación con parada para trenes regionales a Valencia/Cartagena, Arcos de Jalón/Madrid, Castejón/Logroño/Miranda de Ebro, Binéfar/Lérida, Huesca/Canfranc y Caspe/Barcelona. O media distancia, como llaman ahora a los trenes regionales. El caso es que la entrada a la estación es eso que podéis ver colgada, en el edificio, a unos siete metros de altura sobre el ras de la «calzada». Como obviamente, por ahí no se puede entrar, hay una puerta mucho más modesta habilitada para entrar a lo que sería los «sótanos» de la estación, al mismo nivel que las vías y los andenes de la estación.

Al otro lado del camino asfaltado que lleva hasta la estación, los campos de deporte del Centro Deportivo Municipal de La Granja. En el mismo plano está el Pabellón Príncipe Felipe… por lo que seguimos sin entender porqué situaron esa entrada ahí arriba.

Desconozco a qué planificación urbanística respondería un edificio de esta naturaleza. Porqué no se realizó, probablemente por falta de dinero o disputas políticas, y si alguna vez se retomará. Recientemente, en el lado opuesto a la inútil entrada, se abrió al tráfico la prolongación de la avenida Tenor Fleta. Y algunos pensaron que tal vez habría «otra puerta» por ahí. Una para acceder desde una vía pública urbana con su acera, y nos por un camino medio asfaltado, medio campestre. Pero aunque el estado en que ha quedado ese entorno también invita a preguntarse qué demonios querrán hacer a continuación y sí lo harán… no, no han abierto acceso alguno a la estación que haga innecesario atravesar zonas medio asilvestradas y poco transitadas para las personas que necesitan usar la estación cuando es de noche y da sensación de inseguridad.

Otras fotografías realizadas esa mañana y cuyo comentario técnico podéis encontrar en Amaneceres de verano en color – Olympus Trip 35 con Adox Color Mission 200, a continuación.

[Fotocomentario/viaje] La estación de Canfranc ya no es la estación de Canfranc

Fotografía, Viajes

Ya os hablé hace unas semanas del viaje en el día ferroviario que hicimos en la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Recientemente recibí reveladas las fotografías que realicé con una cámara con película tradicional, y cuyo comentario técnico podéis encontrar en Kodak Gold 200 en formato 120 viajando en tren a Canfranc – con Fujifilm GS645S Wide 60. Pero aquí no quiero hablar de la fotografía, sino de la estación de Canfranc, a propósito de lo que me evocan o me sugieren las fotografías.

Y es que, como digo en el título de la entrada, la estación de Canfranc ya no es la estación de Canfranc. Con dinero público se está rehabilitando el majestuoso y, quizá, excesivo en pretensiones edificio de la antigua estación internacional de Canfranc para su uso por una empresa privada como hotel. Hotel «de lujo», dicen. O de «alto standing«, que parece que les suena menos políticamente incorrecto a los políticos que decir «de lujo». Ahora la estación es un edificio construido con el dinero justo, todo materiales prefabricados, que ni siquiera tiene una estética acorde al entorno. Y para el que no encontré composición fotográfica que me apeteciera estampar en los fotogramas de la película negativa en color. Desconozco exactamente cómo se reparte los dineros de la rehabilitación del viejo edificio. Espero que, por un mínimo de decencia, la empresa que aspira a hacer negocio en el mismo este poniendo dinero. Pero seguro que de los impuestos de los aragoneses, o de los españoles en general, se pone buena parte de lo que cuesta esa rehabilitación. Hace tiempo que estamos en un país en el que se socializan las pérdidas y se privatizan los beneficios. Lo cual suele generar inequidades e injusticias. En fin… lo que no me acabo de creer es esa esperanza de apertura del túnel ferroviario al tráfico en un plazo relativamente corto, como algunos dicen.

En los próximos tiempos no se podrá subir a Canfranc en tren. Van a arreglar vía en algún tramo de la línea. A ver cuanto acortan los tiempos de viaje. Os dejo alguna foto más del entorno ferroviario de la estación.