[Cine] Café Society (2016)

Cine

Café Society (2016; 452016-3008)

Es una tradición de décadas, que cuando llega el otoño toca reencontrarse con Woody Allen, que sigue a su ritmo de película por año… y nos cuentan que tiene también pendiente de estreno una miniserie de televisión. Lo único que cambia es que en años recientes, más que en otoño, el estreno de la película de Allen es más en los finales del verano. Es posible que el neoyorquino no tenga ya el tirón de antaño, y las distribuidoras y exhibidores cinematográficos no le reservan fechas de tanto prestigio como antaño. Como sea.

La cuestión es que hemos tenido nuestra dosis anual de… lo mismo. El romance, la religión, el éxito y la fama, la muerte,… el sentido de la vida en general, siguen siendo sistemáticamente los temas que interesan al peculiar director de cine que a lo tonto modorro nos presenta esta película con los 80 años ya cumplidos.

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Inevitablemente nos vamos a Nueva York fotográficamente hablando, y pasearemos por Brooklyn a orillas del East River.

Una película que no ofrece nada realmente novedoso. Momentos de comedia que nos pueden recordar a Annie Hall, paisajes de Nueva York que nos retrotraen a Manhattan, asuntos de familia que han podido ser tratados en Hannah y sus hermanas o en Días de radio, el crimen organizado que ya vimos en Ballas sobre Broadway, o el mundo de las celebridades que trato en Celebrity… Salvo esta última, que a mí no me convenció a pesar de su reparto de campanillas, todas las anteriores son ampliamente superiores a la obrita que nos trae en este 2016.

Y sin embargo, salimos del cine con buenas sensaciones. Buena música de jazz, maravillosa fotografía de Vittorio Storaro, mujeres guapas, y un romance de sabor agridulce, que sin embargo tiene más miga de lo que parece. En cualquier cosa, Woody Allen consigue algo que yo consideraba poco probable, y es que dos de los intérpretes más siesos y antipáticos de Hollywood a mis ojos (apreciación muy personal y que no tiene porque ser coincidente con otras personas), Jesse Eisenberg y Kristen Stewart, nos caigan bien y simpáticos. Y nos ofrecen un romance que en sí mismo no tiene sentido salvo que integremos en el mismo al conjunto del reparto. Por que de una forma u otra, el personaje de Stewart, Vonnie, se enamora del mismo hombre, en dos época de su vida, representados por Eisenberg y por Steve Carell, este último interpretando al tío del primero. Y el personaje de Eisenberg se enamora de una idea de mujer, representada por las dos Veronicas, la Vonnie interpretada por Stewart, y la Veronica interpretada por una desaprovechada Blake Lively, que si la primera consiguen que salga bien guapa con el diseño de vestuario, esta segunda sale absolutamente espectacular, gracias entre otras cosas a su casi metro ochenta de estatura.

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Donde contemplaremos la silueta del bajo Manhattan.

De fondo, los problemas de familia y el mundo del famoseo, que proporcionan el tono humorístico, desenfadada e incluso cómico a esta historia de amor más sustancial de lo que podría parecer al principio, con una galería de personajes secundarios que nos alegran francamente la sesión. Fenomenal la escena entre los dos padres del protagonista, discutiendo las “ventajas” del cristianismo sobre el judaísmo, y sobre las formas de afrontar la irremediable muerte que a todos nos llega.

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O nos pasearemos bajo el puente de Queensboro en Roosevelt Island.

Las críticas leídas a priori sobre esta película nos habían creado unas expectativas bajas, muy influenciadas por la tremenda flojera de la dosis del año pasado. Pero lo cierto es que salimos con una sonrisa en la boca, una buena sensación en el cuerpo y dispuestos a admitir que, si bien lo mejor de la creatividad de Woody Allen pertenece al pasado, no nos importa que nos “importune” cada año con peliculitas como esta, que por otra parte superan en interés a practicamente cualquier otra comedia romántica que se estrene en estos tiempos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
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Y como no, por Central Park, todas ellas localizaciones muy propias de las películas de Woody Allen.

[Libro] Un día en la vida de un gángster

Literatura

En este último viaje que he realizado a Nueva York, no me ha dado mucho tiempo a leer en tiempos muertos. Los tiempos muertos han sido escasos pese a la duración de los viajes en avión, y a la hora de acostarse estábamos demasiado cansados para dedicarnos a leer un rato. No obstante, en el viaje de vuelta me dio tiempo a leer un libro pequeñito de la editorial eCicero, especializada en libros pequeñitos con artículos periodísticos que también podéis conseguir en versión electrónica.

Un día en la vida de un gángster
Meyer Berger; traducción de Daniel Gascón
eCícero; Huesca, 2013

Bowery

Las imágenes de mi viaje a Nueva York acompañan perfectamente esta reseña, como esta del “Grand Hotel” en Bowery. En este viaje, además de mis habituales digitales, me ha acompañado una antigua viajera, la Olympus Mju-II. Una de las mejores compactas que he conocido, metiendo en el mismo saco tanto las tradicionales de película como las digitales, me la he llevado con blanco y negro de sensibilidad media, Ilford FP4 Plus de 125/22º ISO, aprovechando que tiene un luminoso objetivo 35/2,8.

Estamos ante un artículo que escribió Meyer Berger para el número de octubre de 1932 de Harper’s Magazine, en el que nos cuenta literalmente lo que nos dice en el título. La auténtica vida cotidiana de un gángster irlandés de las mafias neoyorquinas. Desde que se levanta hasta el ocaso, y vinculando al final ese ocaso de cada día, con el probable ocaso del gángster. De cualquier capo de los gángsters.

Hay una serie de cosas que nos llaman la atención. Una, que la representación que las obras de ficción, novela, cine, televisión, nos ha mostrado de ese ambiente tiene elementos de realidad. Los “bobos”, las amantes coristas, los tiroteos, la rivalidad entre las bandas, las emboscadas, los jóvenes trepas, la importancia de la familia,… Pero por otro lado, que la vida de un capo de la mafia estaba dominada por la rutina de oficina, como el gerente de cualquier negocio, como el director general de cualquier empresa. Unas cuantas horas de oficina y trabajo, recibiendo clientes, proveedores, tomando decisiones sobre el rumbo del negocio, etcétera. Finalmente, lo que preside todo el artículo es el fatalismo sobre el destino del capo. Tarde o temprano caerá muerto en una emboscada y tendrá un bonito funeral. Una inevitabilidad que domina, condiciona y, probablemente, arruina, la vida de quien ha alcanzado el poder a un alto precio de sangre.

Lower Manhattan

Una de las vistas tradicionales de Nueva York es el Lower Manhattan visto desde el Empire State. Y en una mañana de sol inclemente y con la atmósfera no especialmente transparente, pocas imágenes digitales clínicamente limpias dirían más que una clásica con película en blanco y negro.

No dudo en absoluto de la realidad de lo que se nos cuenta. Berger fue ganador del Pulitzer y columnista habitual de The New York Times; el título de la columna, About New York. Se caracterizó por su rigor, por su capacidad por contrastar en primera persona el conocimiento sobre sus reportajes, a prueba de fallos. Y os puedo asegurar que he encontrado la lectura de este extenso artículo, pero que se lee en un momento, absolutamente fascinante. Totalmente recomendable. Se puede comprar en forma de libro de papel y también como libro electrónico.

Grand Central Station

Apoyada sobre una barandilla y utilizando el autodisparador para evitar trepidaciones, se atreve sin problemas con el amplio vestíbulo de Grand Central Station.

United Nations

Aquí, en duelo con una cámara de gran formato y movimientos para corregir convergentes, pero también para película tradicional, ante el edificio de las Naciones Unidas como objeto de interés.

Los burgueses de Calais en el Met

Gracias al luminoso objetivo, también se atreve con interiores iluminados, como la gran sala del Met donde me encuentro con una de mis esculturas favoritas, “Los burgueses de Calais” de Auguste Rodin.

Central Park

Y que discreta resulta para no molestar a quienes se aislan del ruido mundano en el atardecer de Central Park.

Serpientes en Brooklyn Bridge

Incluso cuando la luz empieza a faltar, se comporta perfectamente como cámara de reportaje registrando las serpientes que rondan por el puente de Brooklyn. Ha sido divertido llevársela. Aunque no será la única diversión con tecnologías tradicionales. Al tanto.