[Cine] Blade Runner 2049 (2017)

Cine

Blade Runner 2049 (2017; 392017-1310)

Cuando anunciaron hace unos años que iban a filmar una segunda parte de mi adorada y nunca bien ponderada aventura de “pellejudos”, obra de referencia y precursora de la ciencia ficción cinematográfica de los últimos treinta y tantos años, y pocas veces igualada y menos superada,… me eché a temblar. Considerar lo que había hecho Ridley Scott con las nuevas entregas del universo de los xenomorfos,… tuve que contener el aliento. Qué queréis que os diga.

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Lo más adecuado para esta entrada, visitar, de noche, algunas de las grande urbes multiculturales del mundo contemporáneo. Por este orden, Nueva York, Tokio, Toronto, Hong Kong y Seúl, esta última también en el encabezado.

El respiro vino cuando se anunció que Scott se quedaría en labores de producción y que se confiaba la dirección al canadiense Denis Villeneuve. En aquellos momentos no lo habíamos visto medito en producciones de ciencia ficción, pero ya era uno de mis directores contemporáneos favoritos. Ver lo que consiguió hace un año con otra película de alienígenas aumentó el alivio. E impulso una cierta expectativa emocionada. Quizá pudiéramos estar ante otra obra maestra del cine. O al menos ante una muy buena película. Había que esperar. Lamentablemente, tuve que esperar una semana más de lo previsto al coincidir el estreno de la película en España con mis vacaciones coreanas. Pero ya está… ya la he visto.

Voy a empezar diciendo que al día siguiente o al otro de ver la película, leí un artículo que expresaba perfectamente lo que sentí al ver esta segunda entrega del universo “blade runner”. Una deslumbrante maravilla cinematográfica para los sentidos. Y eso que a mí lo del Dolby ATMOS me parece otro invento para conseguir que oigamos perfectamente los ruidos más desagradables sin aportar nada más. Pero Villeneuve es un tipo que sabe cómo hacer cine. Y muy bien.

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Desgraciadamente, la historia que se nos cuenta se encuentra varias ligas por debajo de la de su predecesora. Nos encontramos treinta años más tarde con un nuevo blade runner, K (Ryan Gosling), que en esta ocasión no cabe la menor duda de que se trata de un replicante. En una Tierra medioambientalmente y económicamente arruinada, donde los que pueden la abandonan, se piran a las colonias espaciales, su misión es “retirar” a los skin jobs antiguos con capacidad para desobedecer órdenes y pensar por sí mismos. Una nueva generación de replicantes obedientes y mansos está comúnmente aceptada. Y un nuevo magnate, Niander Wallace (Jared Leto). Pero al “retirar” a un viejo Nexus 8 hace un sorprendente hallazgo. Los restos, los huesos, de una replicante femenina. Que al ser analizados, anunciarán un hecho sorprendente.

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Como ya he dicho, visualmente es una maravilla. El universo de esta ficción se expande. Vamos más allá del abarrotado Los Ángeles, y conocemos nuevos escenarios que nos sitúan mucho más claramente en el tipo de mundo en el que nos encontramos, y nos estremecen. Cada plano está milimétricamente planificado, y quedamos sorprendidos continuamente. Pero la historia carece de la profundidad filosófica y ética de la primera entrega. De hecho, en realidad, salvo una vuelta de tuerca más en el planteamiento, no aborda cuestiones nuevas que no estuvieran presentes previamente sobre el significado de ser persona. No me gusta lo de ser humano. Biológicamente, una máquina, aun orgánica, no admite su inclusión dentro de la humanidad. Pero sí de lo que filosóficamente podemos considerar persona, susceptible de disfrutar de autonomía, derechos y obligaciones.

Tenemos una chica buena, Joi (Ana de Armas), y una adversaria, Luv (Sylvia Hoeks). Quienes estén familiarizados con el inglés apreciarán el doble sentido de sus nombres… aunque las cosas no serán como parecen. Sinceramente, la primera… no lo hace mal. Y las minifaldas le sientan de muerte. Pero estuvimos discutiendo tras la película y llegamos a la conclusión de que es un personaje bastante prescindible… si no del todo.

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Y luego está Decker, Harrison Ford, que sinceramente parece que recuperar sus viejos personajes, salvo Indiana, le sienta mejor que recrear otros nuevos. Está muy bien. Y es quien aporta auténtico corazón a esta película. De Gosling esperaba más,… pero su personaje no le permite ser el protagonista carismático que esperábamos. De hecho, una de las ausencias más notables de esta segunda parte es la ausencia de personajes carismáticos, que no sea el interpretado por Ford.

Así pues, cierta decepción amortiguada por la calidad del envoltorio. Entendámonos. No es una mala película. Ni mucho menos. Por encima de la mayor parte de la ciencia ficción que nos venden. Pero es duro ser secuela de un mito del cine. Y más si los guionistas, un montón, son incapaces de estar a la altura. Pero no me creáis. Id al cine y comprobadlo. A ser posible, como yo, en versión original.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] Dallas Buyers Club (2013)

Cine

Dallas Buyers Club (2013), 16 de marzo de 2014.

Llega por fin a la cartelera española una de las películas que se pueden considerar triunfadoras de los óscars, poco apreciada hasta ahora por las distribuidoras que no confiaron en ella para estrenarla con anterioridad, y llega afortunadamente en versión original, ya que todos los comentarios que nos llegaban de ella era sobre la calidad de sus interpretaciones. Que difícilmente se pueden apreciar cuando se tira de doblaje. Veamos por lo tanto lo que dio de sí para mí esta película dirigida por Jean-Marc Vallée.

Trincheras de Alcubierre

El domingo al atardecer estuve en las trincheras de la guerra civil restauradas en Alcubierre.

La película se basa en la historia real de Ron Woodroof (Matthew McConaughey), una electricista tejano que contrajo la infección por VIH a principios de los años 80 a través del contacto sexual no protegido, y que se enteró de la misma cuando ya tenía un sida establecido. Los médicos le dan un pronóstico vital muy malo, de 30 días, que se niega a aceptar y comienza una pelea particular por prolongar su vida accediendo a medicamentos que en aquellos momentos se encontraban en experimentación. Tras una experiencia mala con la zidovudina, también conocido como AZT, comienza a importar de forma irregular otros medicamentos no aprobados por la correspondiente agencia estatal norteamericana, organizando junto con un transexual que conoce en el hospital, Rayon (Jared Leto), un club privado de compradores de estos medicamentos, lo cual le llevará a conflictos diversos con la administración reguladora de fármacos.

Trincheras de Alcubierre

La idea era hacer pruebas con una cámara de película en formato medio, con la que no estoy familiarizado todavía.

Por motivos profesionales, esta película me ha dejado un poco… así… poco convencido. Por un lado nos plantea cuestiones éticas relacionadas con actitudes poco éticas entre la industria farmacéutica y la administración reguladora. El medicamento “villano” es un medicamento plenamente aceptado para el tratamiento de los enfermos de sida, bien es cierto que tras muchos más datos y conocimientos sobre el mismo y la enfermedad se usa de forma distinta a como se hacía a finales de los años 80. Pero es un medicamento aceptado en el arsenal contra la enfermedad. Y más allá de algunos lugares comunes, tampoco profundiza mucho en esa denuncia de la falta de ética de la industria. De hecho, se siembran sospechas, pero se razona y se profundiza poco. Al final la cuestión queda en la conveniencia o no legal de que un fulano privado, sin titulación de farmacéutico ni nada, se ponga a vender y traficar con medicamentos, esto no está permitido de forma racional en nuestro país,  y la conveniencia o no de regular el uso compasivo de medicación en pacientes desahuciados. Uso compasivo es cuando se utiliza un fármaco para combatir una enfermedad sin una evidencia científica de que vaya a ser útil, cuando el enfermo no tiene nada que perder. El uso compasivo, bajo determinadas circunstancias y con la supervisión de un facultativo médico está permitido en algunos países, y en otros no. Hay argumentación a favor y en contra de las dos posiciones. Obviamente, la película se pronuncia a su favor. Ya digo que a mí, con los conocimientos que tengo, formación especializada y de posgrado en materia de medicina preventiva, salud pública, administración y gestión sanitaria, los planteamientos de la película me han dejado un tanto frío, y según que cosas que se presentan, sólo tienen sentido en un país con tantas contradicciones internas como Estados Unidos, y más en cuestiones como el acceso a los servicios sanitarios.

Trincheras de Alcubierre

Como no lleva fotómetro, y quise afinar la exposición, me llevé como “polaroid” de pruebas la Panasonic GF1, que con el 20 mm y el formato cuadrado da con bastante aproximación la visión de la cámara de formato mediol

Dicho lo cual, la película esta realizada con oficio, y efectivamente goza de unas excelentes interpretaciones, confirmando el buen momento de McConaughey, quizá un poco menos convencido del óscar a Leto que es de estos que gustan dar a las interpretaciones de personajes extremos.

Repito. Me ha dejado una sensación extraña esta película. Por circunstancias de mis puestos de trabajo en el pasado, me ha tocado firmar papeles para dar vía adelante para autorizar el uso compasivo de medicamentos. Y reconociendo que la industria farmacéutica tiene puntos oscuros en sus políticas empresariales, estos se extienden tanto al uso normalizado de los fármacos como al uso extraordinario. Muchas veces he tenido sospecha de que se promovía el “uso compasivo” de medicamentos como formas de presión para “normalizar” su uso. Así que la película no me resulta buena ni adecuada como reflexión o crítica social. Tampoco tengo elementos para saber qué parte de lo que se nos cuenta es veraz o no. Y por lo tanto me quedan dudas éticas que no sé resolver con la información que tengo ante este filme y sus intenciones. Desde luego me parece demencial que se presente como buena la iniciativa de venta de fármacos descontrolada, sin condiciones de trazabilidad y de controles de calidad, que es algo que hace el “héroe” de esta función. Y bueno… no me quiero extender en temas que pueden resultar muy técnicos para el público común… Le daré el aprobado pero con reservas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: **/***
Trincheras de Alcubierre

Ya enseñaré lo que salió decente con los carretes en color cuando los tenga revelados. De momento decidí no desechar las fotos digitales y aquí tenéis algunas convertidas a blanco y negro. Con la tremenda luna llena que asomó al atardecer.

Las vidas posibles de Mr. Nobody (2009)

Cine

Las vidas posibles de Mr. Nobody (Mr. Nobody, 2009), 28 de julio de 2010.

Ante la pobreza de la cartelera veraniega, conviene arriesgar. Y como nos llega esta película del belga Jaco Van Dormael difícil de clasificar a las pantallas con cierto retraso, y ante algún comentario interesantes sobre la misma en algunos medios, nos metemos en una fresquita y amplia sala de cine a pasar la tarde de verano. Y veremos a ver lo que pasó.

Nos encontramos en el año 2092, y Nemo Nobody (Jared Leto) es el último hombre mortal sobre la Tierra, el único que no ha alcanzo la “cuasi-inmortalidad” a base de un tuneado constante de sus células, y está a punto de morir. Y esto es una noticia de interés público. Es entrevistado por un periodista que se infiltra en el hospital con el fin de que cuente su vida. Y ante la sorpresa del reportero, Nobody le cuenta la vida que tuvo, y también las que pudo tener dependiendo de las decisiones que tomó a lo largo de su vida. Con cuál de sus padres decide vivir cuando se separan. Lo que es capaz de decirle a esa chica que le gusta cuando la ve besando a otro hombre. Si se para o no a ver qué sucede con esa mendiga en la estación de tren. Pero también los condicionantes impuestos para echar al traste con su decisiones por el azar o el caos de los fenómenos naturales; el famoso efecto mariposa. Una tormenta imprevista causada porque un brasileño cuece un huevo. Un meteorito en la vecindad de Marte. Lo que sea.

El argumento es difícil de relatar. Estamos ante una película no lineal, en la que los saltos adelante y atrás en el tiempo en las distintas líneas vitales que dependen de sus decisiones pueden resultar confusas. Pero el conjunto está relatado con imágenes de gran fuerza visual. No importa que nos encontremos a orillas de un río en Canadá, en una estación de ferrocarril británica, en una estación orbital sobre Marte. Es un trabajo muy personal, en el que el director sabe lo que quiere, y cómo lo quiere trasladar a las imágenes.

En el plano interpretativo, Leto está bien, más teniendo que interpretar las distintas vidas de un hombre, que es lo mismo que decir que ha de interpretar a distintos personajes. Perto también está muy bien el adolescente que interpreta al personaje con quince años, Toby Regbo. Acompañándole, las distintas mujeres que condicionarán sus vidas según sus opciones. Por un lado Diane Kruger, dejando de lado su imagen más frívola y sensual, dibuja razonablemente bien a una Anna adulta. No obstante, este personaje es mucho más interesante en su etapa adolescente cuando es interpretado por la inquietante y algo morbosa Juno Temple. Por otro, Sarah Polley interpreta a Elise, una difícil y depresiva mujer, muy compleja, y lo hace con solvencia como suele ser habitual en esta actriz canadiense. La versión adolescente de este personaje, Clare Stone también es bastante competente. La tercera de las opciones femeninas, Jean, interpretada por Linh Dan Pham en su edad, tiene mucho menos peso en el conjunto del filme.

Concluyendo, un largometraje de difícil clasificación, que la mayor parte de los medios sitúan a caballo entre el drama romántico y el filme de ciencia ficción. Lo que es cierto es que es más bien una reflexión filosófica sobre el efecto de nuestras decisiones o del azar sobre nuestras vidas. No es la primera vez que el cine nos cuenta las distintas líneas temporales de una persona dependiendo del azar o de una decisión. Vease la británica Sliding Doors, o la española y muy interesante La vida en un hilo de Edgar Neville. Son las que me vienen a la memoria a bote pronto; pero hay otras. Pero ésta de hoy nos ofrece una profundidad en su planteamiento poco habitual y muy interesante. Y sobre todo con mucho interés visual como ya he dicho.

No obstante, la película es de difícil digestión. Exige la participación activa del espectador, cierta complicidad, cierta falta de prejuicios, para introducirse en un argumento sin una línea temporal y sin una sucesión de acontecimientos claros. Claro está, esto no es excusa para la mala educación del público, que cuando no entiende o no le gusta lo que ve, pierde los modos, habla, comenta, se ríe y molesta a los demás espectadores. Nunca me ha gustado el público de cine de mi ciudad, Zaragoza. Creo que es un público poco aficionado, que parece que no le den de comer en casa y que su única fuente de sustento sean las toneladas de palomitas que engullen ruidosamente en la sala de cine. Pero esto no deja de ser una falta de educación y de solidaridad con el prójimo. Para eso, que se queden en casa y allí que tocineen y vociferen lo que quieran. Claro que con este comentario, me gano el odio de los propietarios de las salas de cine, a quienes lo único que les importa es que la gente vaya y se deje sus cuartos en el ambigú. Claro. Con el tiempo, cuando la gente se va a comer las palomitas a otra parte, se quejan de que no se apoya el cine lo suficiente. Ufff… ¡qué cabreo llevaba, y cómo me he desahogado!

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
***

Por cierto, que la película tiene interés ferroviario, así que es probable que vuelva por estas páginas.

Micheline

Una "Micheline" francesa en la Cité du Train de Mulhouse; un vehículo similar tiene una importancia clave en la película que hoy comentamos - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.