[Libros] La lavandería de almas de Marigold – Yun Jungeun

Literatura

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Templo Bunhwangsa con su torre de piedra de hace casi 1400 años en Gyeongju, Corea del Sur.

Sinceramente, no sé muy bien cómo afrontar el comentario de esta novela de la surcoreana Yun Jung-eun. Yun es una escritora cuya primera novela, la que hoy nos ocupa fue un éxito de ventas en su país, colocándose en un momento dado entre los cinco libros más vendidos, y que se ha traducido a un buen número de idiomas. Muy probablemente a la estela del tirón que la cultura popular surcoreana está teniendo en todo el mundo, impulsada por la música, el cine y las series de televisión. Yo ya he tenido la oportunidad de leer algún libro de ese origen, y me habían gustado. Por lo que ante la popularidad relativa de esta novela, no muy extensa, decidí que nada perdía por darle una oportunidad.

Sin embargo, es un libro en el que sientes que conforme vas avanzando en la lectura, tus expectativas se van derrumbando progresivamente y por distintos factores. Una novela que quizá podamos situar en el ámbito del realismo mágico… o más bien directamente en el de la fantasía, con una protagonista, una mujer que parece no envejecer y que parece vivir durante siglos. Una mujer que en su momento abandonó a su familia, en una aldea de aspecto idílico, y que desde entonces no encuentra su sitio en un mundo en el que todo pasa y ella permanece. En un momento dado, llega a la población de Marigold, y allí adquiere una vieja lavandería cerrada, a la que convertirá en una «lavandería de almas», en la que «quitará las manchas» que apesadumbran a las distintas personas que por allí se acerquen.

Como idea general, como planteamiento, puede ser tan bueno o tan malo como cualquier otro. Pero en este caso, y desde mi punto de vista, se van acumulando factores negativos que hizo que me costara terminar el libro y que, al final, la impresión que me dejase fuese más bien negativa. El primero y más claro es la traducción al castellano. No voy a reproducirlas aquí, pero se usan con relativa frecuencia expresiones que puedes encontrar con cierta frecuencia en el lenguaje hablado, coloquial, el habla popular, pero que me parecen impropias de una traducción literaria. Y eso me fue generando poco a poco una cierta incomodidad en la lectura. Galicismos diversos, muy frecuentes desgraciadamente en las traducciones literarios, uso de preposiciones como si fueran adverbios, y otras cuestiones que cuando las oyes en la calle no les das más importancia… pero que no tienen pase en una traducción de este tipo.

Pero además, la propia evolución de la historia, y el nivel conceptual que desarrolla la autora son también decepcionantes. Los problemas de las personas que pasan por allí parecen sacados de un muestrario de desgracias, tópicos, de los que se usan en las series televisivas del país asiático de forma más melodramática. Es como si procediesen de un recetario para elaborar una historia más o menos melodramática de forma fácil. Y luego,… pues todo son corazones, todo son pétalos, todos son imágenes metafóricas más propias de la imaginación de una adolescente jovencita que de una autora con profundidad. Detrás de todo su buen rollo, hay unas dosis de superficialidad tremendas. «Pasa, oye, te lavo esta camiseta que te presto, y ríete mucho, que así todos los problemas de la vida se resuelven, sin más». No hay una auténtica reflexión sobre los problemas, sobre cómo afrontarlos, sobre cómo afectan a las personas. Filosofemas facilones, de los que podemos encontrar en las redes sociales. Y que me son relativamente desagradables porque hace que tiempo que me parece que están pensados para evitarnos las malas caras o la tristeza de los demás, diciéndoles que, por muy jodidos que estén, tienen que sonreír y fingir que están bien. Como si eso solucionase algo.

Posmodernismo de la peor especie. Novela formulaíca. Tiramos de tópico, de situaciones comunes, de recetas del buen rollo, y nos sacamos un final feliz que no es consecuencia del esfuerzo o del recorrido del personaje, sino del arte del birlibirloque, imaginado con muchos petalitos y corazoncitos. No. No creo que esto sea una fórmula para ayudar a la gente a sentirse mejor. Más bien es para tranquilizar las conciencias de los que ya están bien, pensando que los que no lo están es porque quieren. Que sonrían y se rían… y ya está.

[Cine] Mothers’ Instinct (2024)

Cine

Mothers’ Instinct (2024; 30/202400625)

En las últimas semanas he estado muy liado con diversas cosas. Y a eso hay que sumar que no estaba inspirado por la cartelera para ir a las salas de cine. Pero hace unos días nos sacudimos esa pereza para ver esta película dirigida por Benoît Delhomme, un director de fotografía que se estrena como director con este largometraje, no excesivamente largo, y que nos atrae al cine por su reparto. Especialmente por sus dos actrices protagonistas, Jessica Chastain y Anne Hathaway. Por cierto… números redondos. Esta es la película número 30 de este año en mi base de datos de estrenos, y la 1600 desde que empecé a cumplimentarla un 28 de diciembre de 1997.

La película es una adaptación al idioma inglés y a un ambiente nortemericano a principios de los años 60 del siglo XX de una película francesa que yo no he tenido oportunidad de ver. La película, en castellano, lleva el estúpido título de Vidas perfectas, que orienta poco sobre la esencia de la producción, y que da la sensación de que corresponde a una película que ya hemos visto, de algún modo. Dos familias de clase media acomodada, en algún barrio residencial de alguna ciudad norteamericana, todo parece perfecto. Las dos con un hijo de similar edad. Buenos vecinos, buenos amigos… todo bien. Hasta que la muerte de uno de los niños en trágicas circunstancias pone a prueba esta amistad… y muchas más cosas.

La película tiene varios problemas. Ninguno de ellos es la interpretación, ya que el reparto, todo él, incluido el niño, pero en especial las dos actrices protagonistas, hacen lo que pueden, lo que mejor saben. Pero esto quizá no baste, salvo para que la película obtenga el aprobado pelado. El realizador se preocupa mucho por la estética, por el diseño de producción. Todo perfecto. Pero sin alma. Para empezar, porque la película no sabe qué quiere ser. Parece que va a ser una disección del duelo por la pérdida del niño… pero pronto toma tintes melodramáticos hasta que… ¿esto es cine negro… casi terror psicológico? No sé… te pasas la película desorientado, sin saber a donde vas. Afortunadamente es corta, muy poquito más de hora y media.

Aunque, como ya digo, se le puede dar el aprobado por el trabajo de su reparto, lo cierto es que no me atrevería a recomendarla. Le falta sustancia. Y nos olvidaremos pronto de ella. Mal comienzo para este director novel en este tipo de tareas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***