Historia de la fotografía en España

Fotografía

Si hace poco comentaba el nombramiento como académico de Publio López-Mondéjar, hoy tengo que volver a él por que en estos momentos, y hasta el 1 de junio, en el Centro de Historia de Zaragoza se puede visitar la exposición Historia de la Fotografía en España de la que el nuevo académico es comisario.

La mayor parte de las fotografías se pueden ver en el libro del mismo título del que es autor López-Mondéjar, del cual tengo una versión en mi biblioteca. Se encuentra dividida en cuatro épocas:

  • El siglo XIX.
  • El principio del siglo XX hasta la Guerra Civil.
  • La posguerra y la dictadura.
  • Los tiempos más modernos.

Para mí, la principal carencia de la exposición es que la fotografía más antigua está sobrerrepresentada con respecto a los tiempos más modernos. Aunque tal vez esto sea una actitud prudente, ya que el tiempo ha de decir qué obras de las últimas décadas quedarán como realmente representativas de estos tiempos que corren. En cualquier caso, podemos encontrar obras muy significativas desde el punto de vista histórico, pero también muchas de gran valor artístico y fotográfico y no meramente documentales. Alguien que estaba en la exposición comentaba que más que la «historia de la fotografía en España» podría haberse denominado la «historia de España en la fotografía». Pues bien, a pesar del sesgo voluntario de la exposición hacia la fotografía documental en las dos primeras épocas, para evitar los excesos del pictorialismo, y para mostrar más claramente las capacidades del medio como forma de expresión, creo que como «historia de España» se quedaría coja, mientras que como historia de la fotografía, recoge una serie de obras de marcado interés.

En resumen, una exposición que hay que visitar si uno es amante de la fotografía. Y si no, pues también, ya que precisamente por el contenido documental de las imágenes, el entretenimiento está garantizado.

En la imagen de hoy, la entrada al Centro de Histora de Zaragoza desde la Calle Asalto, en una mañana de domingo gris y taciturna.

Centro de Historia

(Pentax K10D; SMC-A 50/2)

Nuevos académicos y reconocimientos a las más modernas artes

Cine, Fotografía, Literatura

Esta semana nos llega la noticia de que José Luis Borau, maño como yo mismo, director y guionista cinematográfico, ha sido elegido para ser académico de la Real Academia Española, órgano responsable de velar por la calidad del idioma castellano o español en este lado del Atlántico. Se sentará en el sumamente adecuado por su apellido sillón «B mayúscula». Por otro lado, también me llegan noticias de que Publio López-Mondéjar (manda narices que no tiene artículo en la Wikipedia), fotógrafo e historiador de la fotografía, ha sido nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Me honra tener en mi biblioteca su Historia de la Fotografía Española.

Si me parecen notables estas noticias, es sobre todo porque tanto el cine como la fotografía son dos artes que también son espectáculo o mero entretenimiento, y por lo tanto no está en el pensamiento colectivo su naturaleza de artes.

El cine sí que ha sido llamado en ocasiones el séptimo arte; pero la naturaleza del cine moderno, más puesto al servicio del espectáculo, del pim-pam-pum de los efectos especiales, que al de la expresión artística de ideas, sentimientos y sensaciones, hace que lo del séptimo arte corresponda más a tiempos pasados, de películas en blanco y negro, que a casi nadie interesa hoy. Con el nombramiento de Borau, que sucede al fallecimiento de Fernando Fernán Gómez, la RAE mantiene el reconocimiento del cine como expresión artística literaria y como elemento difusor y condicionador del idioma. Me parece bien. Hace pocos días, con motivo del fallecimiento de Azcona, ya señalaba la importancia del guion en la obra cinematográfica. No en vano, los norteamericanos denominan al guionista como writer, escritor. El guion no deja de ser una obra literaria. Pues que siga esta representación muchos años. Por cierto, que a Rafael Azcona le propusieron en su momento ser académico de la RAE; pero en su modestia rechazó el honor. Una pena. Quizá fue quien más se lo mereció.

Respecto a la fotografía, su reconocimiento como disciplina artística aún es más ignorada por el público en general. Es curioso que en un momento en el que el advenimiento y la popularización de la fotografía digital hace que se esté realizando más fotografías que nunca, tengo la impresión que hay menos gente todavía que considera que este medio de expresión puede ser un arte. Un arte que está en crisis, por que un cambio en el paradigma tecnológico necesariamente afecta al concepto de la obra artística. En cualquier caso, la acogida por parte de la Academia de Bellas Artes de un fotógrafo, y especialmente uno que tanto ha contribuido a poner orden en la maltrecha historia de la fotografía española. Dada mi afición a la fotografía, con la que os machaco en cada entrada de este Cuaderno de Ruta, este nombramiento me pone especialmente contento. Bien es cierto que yo mismo no me atrevo a asignarme la etiqueta de «artista». Me conformaré con ser un modesto «artesano» aficionado.

La imagen de hoy, tomada en el interior de la Sagrada Familia de Barcelona, espero que sea metafórica del ascenso de las artes audiovisuales.

Ascensor y sol

 

(Pentax K10D; SMC-A 50/2)

Vía: ElPaís.com

Vía: Acerca de la fotografía. Técnica, estética y opinión