[Libro] Pyongyang

Literatura

Esta es la reseña que iba a publicar ayer, pero que decidí posponer porque me apetecía hablar del meteorito de los Urales. Por cierto, que he actualizado someramente esa entrada con algún dato añadido. Y que me he pegado un buen rato viendo el vídeo enlazado en la misma, a su máxima resolución de 1080p en la televisión de 42 pulgadas. Hipnótico el resplandor del momento en que se desintegra en la atmósfera. Lo curioso es que las características del bólido sideral han podido ser muy bien caracterizadas gracias a las estaciones de infrasonidos que vigilan las actividades nucleares de Corea del Norte y otros bárbaros. Bueno, oficialmente también los terremotos, volcanes y esas cosas,… pero… El caso es que el libro que os traigo hoy tiene mucho que ver con el pequeño, orwelliano y aberrante estado asiático, única monarquía hereditaria comunista del mundo a pesar de su denominación oficial como “república popular democrática”. No se puede decir más falsedades con sólo tres palabras. Por cierto, se trata de una novela gráfica. O comic. O historieta. Como prefiráis llamarlo.

Pyongyang
Guy Delisle (traducción de Laureano Domínguez)
Editorial Astiberri; 7ª edición, Bilbao, 2012

El libro tiene un carácter autobiográfico, ya que nos cuenta la estancia de dos meses del historietista quebequés en la capital norcoreana, cuando trabajó para un estudio de animación francés, y en el marco de la producción deslocalizada a países asiáticos de las producciones de cine y televisión de animación. Los choques que experimenta el protagonista son diversos. El régimen político que sólo puede estar a la altura del 1984 de Orwell, único libro que paradójicamente introduce en el país cuando llega. Los problemas de trabajar con personas con motivaciones, intereses y culturas muy distintas. La cultura de la sociedad norcoreana y el comportamiento habitual de sus gentes.

Todo ello tratado con un humor muy incisivo pero no borde. En ningún momento pretende hacer sangre. Intenta empatizar con los nativos con los que se relaciona, aunque se nota la desesperación personal por los fracasos sucesivos. No faltan las críticas a la actitud de los países del resto del mundo hacia la pequeña república/monarquia asiática, siempre impregnada de hipocresía, como suele ser habitual en las relaciones internacionales. Y desde luego, no falta el anecdotario hilarante ante las inimaginables situaciones a las que debe enfrentarse una persona procedente del extremo ideológico, social y económico del mundo como es Canadá.

Me cuesta centrarme en la historieta. Y aunque desde hace unos años me propongo no dejar de lado el género, para evitar desilusiones, procuro seleccionar mucho lo que leo. Pero en esta ocasión no me arrepiento en absoluto. De hecho, considero que la lectura pausada y reflexiva de este cómic debería ser casi obligatoria, y un complemento necesario a las obra de Orwell mencionada anteriormente. No os la perdáis. Merece la pena.

Tras la gélida realidad social norcoreana, he decidido acompañar la entrada con una foto de una fría mañana zaragozana, con el raro evento de la nieve sobre el parque Pignatelli, pero con la calidez que transporta el paseo de un niño con su padre, y con una sonrisa en sus gestos.

Tras la gélida realidad social norcoreana, he decidido acompañar la entrada con una foto de una fría mañana zaragozana, con el raro evento de la nieve sobre el parque Pignatelli, pero con la calidez que transporta el paseo de un niño con su padre, y con una sonrisa en sus gestos.