[Cine] La niebla y la doncella (2017)

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La niebla y la doncella (2017; 352017-0109)

Como se podría deducir de los artículos de este Cuaderno de Ruta que hablan de las novelas del escritor Lorenzo Silva que he ido leyendo a lo largo de los años, mantengo una relación de amor-odio con la serie de los guardia civiles Bevilaqua y Chamorro de este escritor español. Me aficioné a las novelas de Silva entre el año 2002 y 2003 durante la enfermedad de mi madre antes de que falleciese. Solía llevar encima, en edición de bolsillo, algún ejemplar de las mismas. Tanto de esta serie policiaca como otras novelas anteriores a esa fecha que me parecieron muy interesantes. En cualquier caso, los casos de estos peculiares guardia civiles me parecieron bastante entretenidos y bien escritos. Y sobretodo, conseguía empatizar con los protagonistas de estas novelas, y me gustaban las interacciones entre ellos. Curiosamente, ninguna de las novelas de esta serie posteriores a 2003 me ha parecido especialmente interesante. Algunas, incluso aburridas. Como bromeo a veces, da la sensación de que estamos ante publirreportajes literarios de la dirección general de la benemérita. No voy a entrar ahora en los porqués. Aquí estamos hablando ahora de cine.

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A estas alturas de mi vida, no he visitado todavía las Canarias. Pero bueno, la primera novela de Bevilaqua y Chamorro también transcurría en una isla, en Mallorca. Así que nos daremos un paseo por el Cabo Formentor.

 

Previamente, había visto la adaptación de una película con las aventuras de esta pareja. La desde mi punto de vista apreciable, aunque en general no demasiado apreciada, El alquimista impaciente de Patricia Ferreira. Es cierto que fue una película un poco fría, pero aparecían unos cuantos secundarios interesantes, y se deja ver. Fue la que me impulsó a leer las novelas. Parece que hay un par de telefilms sobre la pareja que no he visto. Que ni siquiera sabía que existían hasta hace un par de días. Y que parece que pasaron muy desapercibidas.

En cualquier caso, de las tres novelas iniciales de la saga, la que siempre me gustó más fue justamente la que ahora se ha adaptado en la ópera prima como largometraje del director Andrés M. Koppel. Si la primera novela era interesante por la interacción inicial de la pareja de guardias, y la segunda por la trama en sí misms, en esta tercera novela hacía su aparición, por fin, una peculiar femme fatale y la tensión sexual que conlleva, y que daba un poco de picante a la trama policial. Reconozcámoslo, una novela policiaca sin femme fatale… como que le falta algo.

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En esta historia, el sargento Bevilaqua “Vila” (Quim Gutiérrez) y la cabo Chamorro (Aura Garrido) tienen que partir hacia las Canarias, para intentar resolver un homicidio que se produjo en La Gomera y que lleva casi tres años pendiente, tras una primera investigación que terminó con la absolución del principal sospechoso. El teniente al mando, Nava (Roberto Álamo), y sobretodo la cabo Ruth Anglada (Verónica Echegui), tendrán que tragarse el orgullo y ayudar a los que vienen de fuera a resolver el caso. Aunque no será fácil encontrar sentido a los hechos que se presentan a los protagonistas. Especialmente, cuando Vila empieza a sentir por la vistosa cabo Anglada algo más que respeto profesional…

Sinceramente, esta película no funciona. Para empezar, el protagonismo femenino se carga tanto sobre la presunta artista invitada, Anglada, que la cabo Chamorro se convierte en un personaje absolutamente prescindible. Sobra por completo. No hace nada que no sea prescindible. Seguiremos por el hecho de que los diálogos están llevados de pena. En algún caso, da la sensación de que los cortan por donde les viene bien, sin que estén terminado. El montaje, salvo las escenas de acción iniciales, también tiene sus problemas. La fotografía y los paisajes de la isla podrían ayudar, si no fuera porque da la sensación de que se prescinde del hecho insular, que es un hecho importante a la hora de transmitir un poco de ahogo y falta de espacio a la historia. Nada. Tras un principio entretenido, entra la película en una zona central donde la investigación se convierte en una serie de conversaciones más o menos rutinarias, algún registo sin emoción, conversaciones entre los protagonistas con más pomposidad que contenido. De repente se genera una tensión sexual entre el sargento y la cabo que no sabemos muy bien de dónde viene ni a donde va… Todo para llegar a una recta final apresurada y un tanto liada, con una resolución que casi parece sacada de la manga, salvo que conozcas la historia original en la que se basa. Y a la que sorprendentemente es bastante fiel,… salvo en la ejecución.

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En cuanto a las intepretaciones… Quim Gutierrez es un Bevilaqua improbable. Demasiado “mono” para lo que debería ser un señor con una aspecto normalito, que si algún atractivo tiene viene de su socarrón escepticismo, que por la película no aparece por ningún lado. Echegui tiene el físico para una Anglada convincente, aunque yo siempre la imaginé rubia. No recuerdo si es algo que aparezca en el libro. Y más alegre, menos intensita. Un poco acartonada la interpretación de la actriz; como poco convencida con lo que hace. Y Aura Garrido como Chamorro… Garrido es una actriz limitada, un poquito sobrevalorada por el éxito de cierta serie de televisión, donde muestra algunas de estas limitaciones sin embargo. Pero es que aquí le dan un papel envenenado, porque es absolutamente prescindible. Pero es que además, en ninguna de las dos películas que he visto sobre el personaje de Virginia Chamorro, esta ha sido interpretada por una actriz que me convenciese según las descripciones de los libros. Citaré algunos párrafos.

“Chamorro era una cría de veinticuatro años que había intentado entrar en todas las academias militares para seguir la tradición familiar y que habiendo fracasado en el empeño se había conformado a regañadientes con ser guardia. No era del todo mal parecida, alta y medio rubia, pero la aridez de su trato le había granjeado como apodo una reordenación de las letras de su apellido que, en honor a la verdad, estaba más justificado por el truco fácil que por su nada ostensible orientación sexual. Más que masculina era un poco seca y bastante tímida.”

“…sería por el alcohol, pero Chamorro estaba tan guapa como Verónica Lake en la escena de la piscina de Los viajes de Sullivan.”

“Las mujeres de voz grave me recuerdan a Lauren Bacall en El sueño eterno. Lo que más me admira del Marlowe que en esa película compone Humphey Bogart, algo deficitario en ciertos aspectos, es que sea capaz de aguantarle la mirada y el pulso a una hembra de tal calibre.”

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A ver si en un futuro, posible adaptaciones de novelas de la pareja toman en consideración estas cuestiones. Aunque también es cierto que sólo se pueden aplicar a las de los primeros tiempos, justamente las tres que prefiero, en las que Chamorro es todavía una agente joven. Pero vamos, ni Garrido, ni en su momento Ingrid Rubio, dan el tipo. Las cosas, como son. Si no fuera por es imagen de sensualidad reprimida tras la fachada de guardia civil disciplinada y eficiente, de qué me va a interesar a mí esta pareja de policías.

En fin. Película fallida. Que no me siento con ganas de recomendar ni a los fan de la pareja de guardias. Lo siento. De verdad.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

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[Cine] La gran familia española (2013)

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La gran familia española (2013), 13 de septiembre de 2013.

El día que vimos el avance de esta película durante la proyección de otra, hace unas semanas, lo último que se nos ocurrió fue que la veríamos. Aquel avance mostraba indicios de la típica comedia española de la que ya estamos bastante escarmentados, con un reparto sacado de las producciones televisivas nacionales, que no es precisamente garantía de calidad últimamente, y para colmo ambientado en el fútbol, en la final del Mundial de Sudáfrica, que yo particularmente, recién llegado de vacaciones, y con mucho que pensar en la cabeza, no vi. Después nos enteramos que el director es el de aquella pequeña maravilla que nos ha quedado en el recuerdo, AzuloscurocasinegroDaniel Sánchez Arévalo, lo que nos empezó a animar. Bien es cierto que entre medias ha hecho dos comedias, una que empecé a ver en televisión y que no terminé, y otra que sí terminé que tenía sus momentos. Sin más. Y luego, las críticas positivas que han aparecido por todos lados, con inclusión en la “terna” de cuatro oscarizables, aunque ya he mencionado en alguna ocasión que la crítica española no parece muy fiable en lo que ha productos nacionales se trata.

Trinkhalle

Si os he de ser sinceros, tengo pocos recuerdos del Mundial de Sudáfrica. No me interesa el fútbol; me aburre. Mucho. Y la subcultura en torno a este deporte tampoco es que me parezca muy edificante tampoco. A eso hay que añadir que durante buena parte de aquel campeonato estuve de vacaciones en Alsacia. Con una escapada a Baden-Baden, en cuya Trinkhalle está tomada la fotografía.

La cosa va de que un chaval de dieciocho años, que pertenece a una familia numerosa donde son todo chicos, cinco, con los nombres de los hermanos de Siete novias para siete hermanos, se va a casar el día de su cumpleaños con las chica a la que pidió matrimonio cuando tenían diez. Y coincide que ese día es el de la final del mundial mencionado. Y que su madre les dejó tiempo atrás. Y que su padre (Héctor Colomé) está enfermo, y sufre una crisis cardiaca el día de la boda. Y que en ese día salen a flote todos los problemas que la aparentemente ideal familia carga. El hijo mayor, Adán (Antonio de la Torre), un depresivo divorciado con problemas económicas y que tiene una hija Fran (Sandy Gilberte), una niña más madura que él. Un hijo segundo, Ben (Roberto Álamo), con discapacidad intelectual y que ya ha llegado a los cuarenta. Un hijo tercero, Caleb (Quim Gutiérrez), el médico de éxito guapo que se fue a África dos años antes, dejándoles a todos con un palmo de narices, y especialmente a su novia, Cris (Verónica Echegui). La cual se lo monta ahora Dani (Miquel Fernández), que lleva la carga de la familia y que está inseguro ante el regreso de Caleb, ante quien siempre se sintió inferior. Y el novio Efraín (Patrick Criado), mucho menos seguro de sí mismo a pesar de su alegre compromiso con su rubia y embarazada novia de toda la vida, Carla (Arantxa Martí), especialmente por la desconcertante presencia de la morena y guapa hermana de esta, Mónica (Sandra Martín).

Subiendo al castillo

Fue un día de calor, hasta que tras comer se nubló parcialmente. Fue el momento en el que visitamos el casco antiguo de la ciudad. Que estaba absolutamente desierta.

Casi me da miedo comentar lo que me ha parecido la película. El nivel del cine español que he podido ver en los últimos años en pantalla grande me parece bajo. Este verano he ido grabando para ver en televisión todos los estrenos españoles de Canal Plus con el fin de comprobar si en su momento hice bien pasando de ellos, o si mis prejuicios me han impedido ver buen cine nacional. Todo ha sido de una flojedad tremenda. Varias de las películas no las he terminado de ver. Incapaz. Y para colmo, en las dos últimas películas he recibido comentarios o correos insultantes por dar una visión desfavorable en mis reseñas de las películas vistas. Muy desagradable. Con todo este panorama, triste, tampoco esperábamos gran cosa del filme.

Subiendo al castillo

Además de nosotros cuatro, poca gente nos encontramos en los agradables jardines por los que subimos hacia el castillo.

El principio del mismo tampoco nos animó mucho. Nos dio por pensar que nos iban a ofrecer lo que vimos en el avance. Una comedia más o menos descerebrada, con gracia sólo para los consumidores de “comida rápida” cinematográfica. Tuvimos a la salida una severa discusión sobre si el numerito musical del comienzo de la boda es una genialidad o una chorrada monumental. A mí no me convencieron del todo del aspecto positivo del asunto. Y en cualquier caso, parecía que la influencia de la comedia norteamericana actual era notable, lo cual tampoco es algo muy bueno que decir. Lo que pasa es que el avance de la película engaña, y el inicio de la película también. Poco a poco nos vamos dando cuenta que Sánchez Arévalo nos está contando un drama considerable disfrazado de comedia, que además se va centrando conforme avanza el partido de fútbol, y es capaz de arrancarnos sonrisas y alguna serena carcajada. Especialmente por el trío conformado por Antonio de la Torre, el muy meritorio Roberto Álamo y la jovencita Sandy Gilberte, simpática y convincente de principio a fin del metraje. Al final nos quedamos con la impresión de que nos han contado una historia con bastante, bastante miga, que da que pensar, sin superficialidades, pero de fácil digestión inicial y lento procesado posterior. No voy a decir que estemos ante las maravillas de las maravillas, pero sí que salgo con buen sabor de boca de la sala de cine.

En las calles desiertas

Ya de bajada, las calles estaban desiertas, apenas animadas por alguna bandera alemana en los balcones y ventanas. El motivo,… la selección germánica se jugaba una importante eliminatoria si no recuerdo mal contra Argentina. Y todo, todo, todo el mundo menos cuatro turistas despistados estaba viendo el partido.

Las interpretaciones me parecieron muy desiguales. No coincido con muchas de las críticas que ensalzan al conjunto del reparto. Creo que los hay muy inspirados como el trío cómico que ya he comentado, creo que la principal figura femenina, Echegui, como ya me había parecido en trabajos anteriores va justita, creo que varios de los hermanos cumplen con su trabajo sin más, creo que los dieciochoañeros son los más flojos, salvando a la prácticamente debutante, Sandra Martín, que tiene detalles que prometen. Y sobre todo lamento que a Héctor Colomé me lo tengan dormido casi toda la película, porque lo poco que actúa en vivo lo hace muy bien, y me quedo con unas ganas tremendas de ver algo más de la parte de la fiesta que tan apenas nos cuentan. La familia de la novia, que nos deja algunos flashes muy divertidos, y que están muy desaprovechados. Ahí hay una segunda película escondida, una excelente comedia, que merecería la pena ser contada también. La escena en la que los jóvenes cuentan la realidad de su relación me parece muy divertida.

Celebración

Alemania ganó el partido y nos divertimos viendo la tremenda celebración que montaba la gente en las calles de Baden-Baden.

Como veis, no debería haberme dado tanto miedo comentar la película. Frente a lo negativo que encontré en películas españolas anteriores de este año, aquí he encontrado muchas cosas positivas, que hacen que en general me parece una película recomendable. Pero no me parece ni de lejos la genialidad que me quieren vender los medios y la crítica española. Hasta cierto punto es una de esas situaciones de “en el país de los ciegos el tuerto es rey”. No. No creo que Sánchez Arévalo esté tuerto. Creo que nos ha estado todo el rato guiñando el ojo. Y quizá por eso no le ha salido tan redonda como aquel drama que he mencionado al principio de la reseña.

Celebración

Nos divertimos hasta que caímos en que la estación de ferrocarril estaba a seis kilómetros, y la celebración había interrumpido el servicio de transporte público hasta la misma.

Valoración

  • Dirección: ***. A pesar de que no todo me parece redondo, gracias por contarnos una historia familiar realmente interesante, un drama bien travestido de comedia.
  • Interpretación: ***. Pagan justos por pecadores, algunos merecen más valoración pero otros se quedan más justos. Creo que las producciones televisivas están haciendo mucho daño a los intérpretes jóvenes españoles.
  • Valoración subjetiva: ***. Teniendo en cuenta las expectativas ajustadas, y que me ha costado entrar en el filme, al final salgo con buen sabor de boca, pero sin muchas más alegrías.
Despedida

Llegamos a la estación, cansados, pero bien, y allí pudimos constatar una vez más, las estaciones son adecuadas para ello, que en medio de las celebraciones siguen sucediendo dramas, grandes o pequeños, que es un poco de lo que va la película de hoy. Aquellas son unas vacaciones que recuerdo con un cariño tremendo, pero que también terminaron con nuestro pequeño drama. Así que el 11 de julio de 2010, lo que pasará en aquel campo de fútbol sudafricano, sinceramente, me importaba un pimiento.