[Cine en el aire] Horas de avión y cine asíatico… y francés.

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Esta semana teníamos que haber ido al cine a ver la enésima versión de una historia infinitas veces contada en cine y televisión. Sí, la de la estrella incipiente y el mentor alcoholizado. No es que me haga mucha ilusión, pero como auguran todo tipo de premios a una cantante metida a actriz, hay que comprobarlo. Pero me puse malito el único día que podíamos ir a verla. De hecho, hasta tenía la entrada comprada por internet, que perdí. Así que este sábado voy a hablar de cine pero de otra forma.

En mi reciente viaje a Taiwán, volamos con Emirates, con escala en Dubai. Lo que supone en total cuatro vuelos. Dos de siete horas entre Madrid y Dubai, o viceversa. Dos de ocho horas entre Dubai y el aeropuerto internacional de Taoyuan, y viceversa. Estos últimos fueron nocturnos y nos forzamos a dedicarlos a dormir para minimizar los efectos del jetlag o descompensación horaria. Pero por el mismo motivo, los vuelos diurnos nos obligamos a permanecer despiertos. Y qué mejor para ello que engancharse a la variada oferta de películas que ofrece la línea aérea. Yo opté por el cine asiático, salvo una excepción.

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El buen sabor que me dejó la película coreana me hace optar por fotografías de este país, de Busan, con bosques, para ilustrar esta entrada con cine predominantemente asiático.

Comenté hace unos días ya la película coreana, Little Forest, protagonizada por Kim Tae-Ri, dirigida por Soon-rye Yim, y que me dejó muy buen sabor de boca. Un encanto esta actriz, y muy majica esta adaptación de una historieta japonesa. Veamos que más… Me enterado que tiene versión anterior nipona, dividida en dos películas, pero de momento no me ha entrado la curiosidad. La película que vi ya me pareció bien tal cual.

Del resto, repartido entre la acción real en vivo y la animación.

Una película ya la había visto, Kono sekai no katasumi ni [この世界の片隅に] (En este rincón del mundo), y es una película que cada vez gana más en mi recuerdo y en mi valoración. Ese año tuvo que competir con el éxito de taquilla de Makoto Shinkai que acaparó la atención de la mayor parte del público, pero en estos momentos estoy convencido que este delicado drama de Sunao Katabuchi es superior.

Me interesó enseguida Summer Wars de Mamoru Hosoda. Este director es responsable de dos película que me gustan muchísimo, una fantastico-familiar y otra con viajes en el tiempo, muy dinámica y entretenida, así como de haber participado en una serie de animación para televisión que me parece buenísima, y de la que ya os hablé. Estas aventuras fantástico-cibernético-familiares no están a la misma altura, pero son muy entretenidas. Se dejan ver muy bien.

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Más frío me dejó Sayonara no asa ni yakusoku no hana o kazarō [さよならの朝に約束の花をかざろう] (Maquia: When the Promised Flower Blooms) de Mari Okada. Drama fantástico sobre las relaciones maternofiliales, que carga con un exceso de melodrama, y que entra directamente en la categoría de cine-cebolla, destinado a estimular los lagrimales del personal. No está mal… pero no es prescindible. Su directora es una de las guionistas más prolíficas en el cine de animación nipón. Pero claro,… cantidad no es lo mismo que calidad.

También procedente de una adaptación a una historieta está la última de las películas que vi. Buscando ya algo intrascendente, que si no me daba tiempo a terminar porque llegábamos a Madrid antes de que finalizase, no me importase. Y así me vi una película de acción real, con actores de carne y hueso, Tonari no kaibursu-kun [となりの怪物くん] (My little monster, en realidad se traduce, como “el monstruo a mi lado”, porque se sienta junto a la protagonista en clase). Dirigida por Shō Tsukikawa, es un drama romántico de instituto como tantos muchos, aunque tiene bastante dignidad, y se deja ver sin que chirríe nada. Prescindible también, pero no molesta.

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También en acción real, Inori no maku ga oriru toki [祈りの幕が下りる時] (The Crimes that Bind, en realidad se traduce como “cuando cae el telón de la plegaria”). Dirigida por Katsuo Fukuzawa, es una entretenida película policiaca, razonablemente bien interpretada, a la que como principal problema se le puede poner que tiene unas cuantas trampas de guion, de esas que hacen que una película policiaca pasé de ser buena a normalita o del montón. No merece mucho más comentario.

Y terminaré con la única película que no venía de oriente. Se trata de la película francesa Madame Hyde de Serge Bozon, protagonizada por Isabelle Huppert. Recientemente estrenada en nuestro país, ha durado poco en cartelera, y la verdad es que no recibió buenas críticas. Pero tenía curiosidad por ver a la Huppert trabajando. Su papel es el de una profesora de un instituto de formación profesional que es una calamidad, y que no consigue hacerse con sus alumnos, un grupo complejo de los suburbios de una ciudad francesa no determinada (está rodada en Lyon). Un día, Madame Géguil (que se pronuncia como en inglés Jekyll) recibe una descarga eléctrica y su personalidad se desdoblará impulsando cambios en su docencia. La verdad… un poco tostón. Estuve a punto de abandonarla varias veces, y en alguna ocasión no me enteré bien de lo que pasaba porque es una película que tendía a expulsarme de la misma. ¿El peor trabajo que le he visto a la Huppert? Tal vez no sea culpa suya, pero sí.

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[Cine] Kono sekai no katasumi ni [この世界の片隅に] (2016)

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Kono sekai no katasumi ni [この世界の片隅に] (2016; 272017-3107)

De alguna forma, esta película de animación japonesa pertenece a un grupo de películas que constituyen un género en sí mismo dentro del cine nipón. Con un título que se traduce prácticamente literalmente, según el traductor de Google, con el que le han dado en español a pesar de que la película sólo ha llegado en versión original, “en este rincón del mundo”, el largometraje dirigido por Sunao Katabuchi pone voz a la sufrida población japonesa, en sus clases trabajadoras y modestas, que sufrió fuertemente las consecuencias de la guerra mundial. Emparentada con una película muy reciente, aunque aquella no era de animación, también nos lleva a pensar en aquella tristísima obra maestra que es Hotaru no haka [火垂るの墓] (La tumba de las luciérnagas), una de las películas más emblemáticas de Ghibli.

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En otras ocasiones, con un tema similar, nos hemos ido fotográficamente a la ciudad de Hiroshima. Pero hoy nos quedaremos en la región y a orillas del mar interior de Seto. Pero en vez de ir hacia el norte de la ciudad mártir, nos iremos hacia el sur, hacia Miyajimaguchi y Miyajima, donde se encuentra el bello paraje del santuario y monte de Itsukishima.

Pero Katabuchi, que también ha trabajado en alguna ocasión para el Studio Ghibli, no de director y no en esta película, nos propone una historia menos desesperanzadora, aunque también dura y triste. Suzu es una joven de una de las poblaciones de pescadores que acabaron formando parte de la ciudad de Hiroshima, que en 1944 es pedida en matrimonio para su hijo Shusaku por una familia de la cercana ciudad de Kure, puerto principal de la marina de guerra japonesa por estar protegida en el Mar Interior de Seto, y sede de unos potentes astilleros. Con sólo 18 años, Suzu, con imaginación y optimismo, tendrá que asumir la difícil tarea de llevar el hogar de la familia de su marido en tiempos de escasez, al mismo tiempo que tiene que adaptarse a su nueva situación. Conforme la guerra avanza, los americanos empiezan a estar en disposición de alcanzar con sus bombarderos la ciudad, con consecuencias terribles para la población civil. Y además, siente la nostalgia de su familia, que sigue en Hiroshima.

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En los aspectos más cinematográficos, la película de Katabuchi tiene una factura muy tradicional en la animación japonesa, con personajes esquemáticos en su forma, que no en su fondo, y unos fondos, una ambientación, muy documentada y muy detallada. Asistimos a una reconstrucción minuciosa de unos lugares que dejaron de existir entre 1944 y 1945, y que gracias a un trabajo ímprobo de documentación han conseguido reconstruir. El guion tiene muy buen ritmo, y las poco más de dos horas de largometraje, mucho tiempo para ser animación, se pasan con agilidad. No se hace larga en absoluto. No hay escenas superfluas, todo tiene un sentido, y la película dialoga constantemente con la historia y con otras historias sobre la época, así como mantiene diálogos y autorreferencias internas constantemente. Sin destripar en exceso el argumento, sugiero estar atentos a la asociación de ideas y conceptos entre la niña de la sandía inicial, con la niña del final de la película, a través de la joven de cierto barrio de Kure a mitad del filme. Es un ejemplo entre otros.

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Luego está la tesis de la película. El sufrimiento del pueblo japonés, un pueblo que sería sencillo, trabajador y honesto, y que se presenta como una víctima más de la sinrazón bélica. No es la primera vez que se nos presenta esta tesis en cine o en la literatura, como ya he dicho, de alguna forma esta película forma parte de un conjunto de obras que forman un género en sí mismo sobre estos conceptos. Siempre me genera dudas esta presentación. Aunque es fácil dejarse llevar por la idea de la maldad de los militaristas nipones que arrastraron al país a la vorágine expansonista y bélica de los años 30 y 40, no podemos de dejar de considerar que la población japonesa, en gran parte, aceptó ciegamente estos dictados, sus soldados, extraidos de esa población sencilla, trabajadora y honesta, actuaron con fanatismo, crueldad y desprecio hacia el enemigo en el campo de batalla, y la desesperación más que el alivio pareció cundir en un primer momento tras la derrota. Algunas de estas ideas se dejan ver a lo largo de la película, unas más que otras. Creo que la película, aunque parcial hacia esa población sencilla nipona, es razonablemente honesta. Pero la tesis es hasta cierto punto debatible. ¿Son las poblaciones de las naciones agresoras víctimas? ¿O son también responsables del comportamiento de sus líderes? Creo que las cosas no son blancas o negras y hay muchos elementos a debatir ahí. No voy a entrar a discutir sobre las agresiones de los aliados a las poblaciones civiles de los países enemigos. Fueron ciertamente brutales. Criminales. Para mí, lo he dicho en más de una ocasión, en una guerra no hay ejércitos buenos y malos. Los hay malos y peores. O simplemente peores.

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Película elegante. Melancólica, en su mayor parte. Cruda, pero sin regodearse en esa crudeza. Conocemos más las consecuencias de los hechos más atroces, sin que tengamos que presenciarlos más allá de unos indicios. Elegante y sutil la representación del bombardeo atómico de Hiroshima, se nos pone sin embargo la calle de gallina, nos estremecemos, cuando presenciamos con dureza algunas de sus consecuencias. Creo que es una muy buena película, que por algún motivo ha llegado a nuestras pantallas de una forma muy discreta que contrasta con la expectación que despertó hace unas meses el último éxito mundial de la animación nipona. Si aquella era mucho más arriesgada en sus aspectos formales y conceptuales, creo que esta que nos ocupa hoy es una obra mucho más madura, con una historia muy madura, compacta y conceptualmente clara. Extremadamente recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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