[Exposición] Quinquis de los 80 en el Centro de Historia

Cine, Política y sociedad

Periódicamente me doy una vuelta algún domingo por la mañana por el Centro de Historia de Zaragoza, un lugar para la cultura que me agrada mucho, para ver que exposiciones hay en activo. Y es fácil que alguna de ellas me interese. Y este domingo pasado, además de una muestra de instrumentos tradicionales aragoneses, visité una exposición sobre el fenómeno de los quinquis en los años 80. Fundamentalmente, de principios de los años 80.

Exposición: Quinquis de los 80

El cine fue uno de los medios donde más se transmitió el fenómeno de la delincuencia juvenil; una mezcla de delicuentes y "sexploitation" nutrió las carteleras, en producciones de bajo presupuesto y calidad dudosa, salvo honrosas excepciones - Panasonic Lumix LX3

El final de los años 70 y el principio de los 80, lo que se ha dado en llamar desde el punto de vista histórico “la transición“, me pilló en plena adolescencia. Y recuerdo que por aquel entonces se pusieron de moda los “macarras“.  Este apelativo es como otros, por ejemplo rufián, que siendo en origen un sinónimo de proxeneta, especialmente lo de baja estofa, acaban aplicándose a los maleantes de todo tipo, o a individuos chulescos desagradables y con tendencia a la violencia. Cualquier adolescente con pinta de pardillo corría el peligro de ser atracado y de recibir algún sopapo si no se andaba con cuidado por parte de algunos individuos coetáneos o ligeramente mayores. El caso es que eso sólo era un aspecto más de un fenómeno que se dio en el país como un efecto más de la situación económica y social heredada del nefasto régimen franquista; la delincuencia juvenil.

Exposición: Quinquis de los 80

Rock duro y urbano y gramolas en los bares eran dos elementos característicos de la época; hay de ti como algún fanático de alguna canción cogiera sitio junto a la ranura de las monedas,... así acabé odiando yo el "Gitanitos y morenos" del Gato Pérez - Panasonic Lumix LX3

Exposición: Quinquis de los 80

El cómic y las "ping-ball", otros dos elementos culturales de la época - Panasonic Lumix LX3

Nunca sabré hasta que punto fue algo realmente importante o preocupante, o simplemente fue la sensación que se produce cuando algo, que ya existía, de repente se conoce por mor de la recién llegada libertad de prensa. El franquismo tuvo muchas miserias que no salían a la luz por la mordaza que imponía el régimen. Pero lo que sí que es cierto es que tuvo una fuerte repercusión en la prensa, en la literatura y, sobre todo, en el cine de la época. Películas más bien malas, que tiraban de actores no profesionales que salían del propio mundillo que querían reflejar, y que alcanzaron cierta popularidad. Pues de todo esto nos habla esta interesante exposición. Así que, los que viváis por Zaragoza, ya sabéis.

Exposición: Quinquis de los 80

Me llamó la atención ver pasar en el vídeo la noticia de la muerte de Sonia Martínez; presentadora de un programa infantil de la mañana de los sábados, el Sabadabadá, era visto en algún rato por algunos que nos pasábamos de niños,... pero es que cómo nos gustaba la presentadora, que acabo víctima de la adicción a la heroína y del maldito virus que también se puso de moda en aquella época... - Panasonic Lumix LX3

Libro: El factor humano

Literatura

Si habéis seguido los últimos días de este Cuaderno de Ruta, sabréis que el lunes pasado estuve viendo Invictus, la película de Clint Eastwood sobre la reconciliación sudafricana y la Copa del Mundo de Rugby de 1995. La película me interesó aunque dista mucho de ser de los mejores trabajos de su director, pero sobre todo sirvió para que me picase la curiosidad sobre cómo fue la transición a la democracia en la difícil situación de partida de la Sudáfrica tras el apartheid. Y pensé que sería una buena idea comenzar leyendo el libro en el que estaba basado el filme. Y dicho y hecho. Aquí están mis impresiones.

El factor humano. Nelson Mandela y el partido que salvó a una nación.
John Carlin.
Seix Barral, Barcelona, 2009.
ISBN: 9788432209109.

En primer lugar, hay que decir que el libro no es un libro de historia ni está escrito por un historiador. Por otra parte, quizá falte todavía un poco de distancia temporal para tener una visión histórica del conjunto de una de las transiciones a la democracia exitosas más difíciles que ha habido. El autor es un periodista, y el tono del libro es periodístico. El autor nos dice que lo que escribe, además de sus propias vivencias, ya que estuvo destinado en el país sudafricano desde 1989 hasta 1995, está basado en entrevistas con los distintos actores de aquellos acontecimientos.

En segundo lugar, mientras que la película que motiva mi curiosidad se sitúa en torno al partido final de la Copa del Mundo de Rugby, comenzando la narración un año antes de dicha final, el libro nos sitúa en 1985, con eventuales flashbacks a acontecimientos anteriores. Y el elemento central indiscutible es la estrategia de Nelson Mandela para conseguir una transición lo más suave y pacífica posible desde la enrocada dictadura afrikaner hasta un estado multirracial, social y de derecho.

La principal virtud del libro es también su principal defecto. Básicamente se trata de un panegírico al talante del dirigente africano, tolerante y dispuesto al perdón frente a la intransigencia inicial de sus enemigos afrikaners, y su habilidad para conseguir lo que quiere de estos últimos para plegarse a los deseos y conveniencias de Mandela, incluso durante su estancia en la cárcel. Pero claro, también nos presenta un personaje excesivamente libre de defectos, una especie de santo moderno, un líder político y espiritual sin fallos, y por lo tanto, aun en vida, mítico. Porque es un mito la persona líder que carece de defectos. Eso no existe. Todos tenemos debilidades. Aquí se obvian. Apenas se mencionan algo las dificultades en el plano familiar, que quedan perdonadas o explicadas por la complejidad de su tarea política. No soy yo de héroes y santos; tiendo más a admirar a la persona común con sus defectos presentes y notorios, pero que trabaja para que las cosas salgan adelante a pesar de todo.

Pero por lo demás, la lectura del libro es muy entretenida y agil. Cumple de sobras para situarse en el ambiente del país en momentos tan difíciles. La personificación de los conflictos en una serie de personas reales y trascendentes en los sucesos de la época ayuda al lector a situarse y humanizar las situaciones.

En cuanto al tema del rugby, en realidad sólo es central en los últimos capítulos del libro. Lo realmente importante en la historia ha pasado antes. El campeonato de rugby y la unión de todas las comunidades sudafricanas en torno a la selección springbok, que previamente había sido un símbolo de la supremacía blanca, no es más que un corolario a la difícil transición del país y a los esfuerzos y concesiones que todas las parte tuvieron que hacer para sacar adelante la situación.

Resumiendo, un libro interesante para quien quiera conocer algo más de la historia de esa parte del mundo con una lectura cómoda y entretenida, a falta de una mayor matización o rigor histórico. Que no digo que no lo tenga, pero el tono periodístico es como es.

Buckingham Palace

El libro establece comparaciones entre los sentimientos de los negros de 1990 con los de los boer de 1902, derrotados por los británicos, cuando perdieron su república independiente y pasaron a formar parte del Imperio Británico; aquí vemos a los casacas rojas británicos desfilando ante Buckingham Palace - Pentax P30N, SMC-A 50/2