Llegamos a Polonia, primero nosotros, luego nuestras maletas, y vemos Varsovia

Viajes

Estamos en Polonia. Ayer, día 30 de junio, llegamos a Varsovia. El viaje fue muy tranquilo. La llegada menos. Debido al escaso intervalo para el cambio de avión en Munich, nosotro llegamos a la hora a Varsovia, pero nuestras maletas no. Todo se ha solucionado hoy, y podemos seguir normalmente el viaje. De hecho, tampoco ha afectado mucho a nuestro planes hasta ahora. Pero aprended la lección, queridos niños; un transfer de sólo 35 minutos entre avión y avión, es un poquito arriesgado.

La noche de nuestra llegada hicimos poco más que darnos un paseo nocturno por la capital polaca y tomarnos unas cervecicas. Como nos dieron algo de picar en el avión de Munich a Varsovia, prescindimos de la cena. Total, todo el día sentados, tampoco habíamos hecho mucho apetito.

Hoy ha sido más ajetreado. De entrada, en Varsovia hay tranvías, lo que siempre me gusta en las ciudades. Y por otro lado, he quedado impresionado cuando al salir del hotel lo primero que he visto ha sido la “Sala Kongresowa”. Yo que pensaba que era un cachondeo del Gran Wyoming,… y no existe de verdad. Estupendo.

Después ya turismo. Barrios viejos por aquí, barrios menos viejos por allá; saludar a cierta sirena por aquí, saludar a Nicolás Copérnico por allá. Hemos encontrado rincones majos, pero la ciudad no nos ha entusiasmado. No da para mucho, y las reminiscencias de la época comunista han dejado muchos edificios feos.

Por la tarde hemos dado un paseo por un parque estupendo, al sur de la ciudad, con un palacete de lo más mono, con sus esculturas, sus pavos reales y sus sátiros sujetando lámparas con el rabo. Ha sido muy agradable.

Después a cenar. En una concurrida y animada calle, Nowy Swiat. Y a dormir. Que mañana cogemos un tren hacia Gdansk. Ya os contaré si tengo ocasión.