Perdidos en el final de Perdidos… esa soberana melonada

Televisión

Sigo con mi serie de artículos dedicados a los finales de temporada de las series norteamericanas. Y claro, con grandes fuegos de artificio mediáticos, en la madrugada del domingo al lunes se emitió en un montón de países simultáneamente el final de una de las series más célebres de los últimos tiempos. Lost. Perdidos.

He de decir que yo me enganché tarde a la serie. Era un verano, después del final de la segunda temporada. Vi entonces los primeros capítulos de la primera temporada, picado ya por la curiosidad al leer tantos comentarios favorables y entusiastas. Tras comentarlo con unos amigos a los que hice un favor en aquellos días, estos me regalaron los DVDs de las dos primeras temporadas. Los vi. Y me enganché a la serie. Claro, que después de aquellas dos temporadas de aventuras todo se empezó a complicar. Los guionistas empezaron a liarla, a hacerse pajas mentales con una serie de cuestiones, y la verdad es que seguí viéndola por inercia. Porque lo cierto es que en un momento dado fui incapaz de seguir los derroteros de la acción. Menos mal que periódicamente, decenas de bloggers te vuelven a contar y a aclarar lo que ha pasado.

Otro problema que me pasó es que empecé a coger cierta desafección por los principales personajes. Todos muy altos, muy guapos, muy sexis,… también algunos feos, y menos guapos,… pero todos en gran medida estereotipados. Y con el agravante de que pasada la novedad, las limitaciones interpretativas de una gran mayoría de los actores y actrices que los interpretaban,… pues empezó a importarme un rábano lo que les pasara. Es cierto que entre los secundarios, aunque es difícil decir quien era principal y quien secundario, había algunas excepciones… Pero…

Y así fui arrastrándome por esta afamada serie hasta llegar a esta última temporada. Habíamos pasado de los flashbacks en las primeras temporadas, a los flashforwards después, a los saltos en el tiempo,… y de repente llegábamos a lo que parecía la doble realidad. Los universos paralelos. Un concepto que están explotando con gran fortuna en Fringe. Con una serie de episodios muy irregulares, algunos de los cuales nos decían poco,… o nos despistaban francamente de por donde iban los tiros,… se sacan de la manga unos cuantos capítulos que explican apresuradamente la procedencia de algunos personajes que no iban en el vuelo 815 de Oceanic, y que se supone que tendrían que hacernos comprender mejor lo que pasaba en la isla. Y finalmente, llegan los dos últimos capítulos, donde se produce un desarrollo en la isla de los acontecimientos bastante previsible y poco sorprendente de acuerdo a lo narrado hasta el momento, y… aquí viene la tontería absoluta,… la chorrada suprema,… resulta que el universo paralelo, la realidad alternativa,… ¡es que el médico guaperas se ha muerto, está en el purgatorio y se reúne de nuevo con todos sus antiguos colegas! ¡Qué soberbia melonada!

En mi opinión, esta última temporada podría haberse reducido a nueve capítulos en lugar de los 18 de los que ha constado. Con contar lo de la isla… punto pelota. Perdoné las veleidades místico-religiosas de Battlestar Galactica porque el conjunto de la serie tuvo gran coherencia interna y pasión. Pero esto me ha parecido una tomadura de pelo.

Y encima no me ha quedado claro lo de los “números chungos“: 48151623, and 42.

Olvidémosla, y a otra cosa mariposa.

Sin volver la vista atrás

Visitar y abandonar Capri es más agradable y fácil que la extraña isla de los osos polares en el trópico - Canon Digital IXUS 860 IS