[Libro] Eight girls taking pictures

Fotografía, Literatura

Me encuentro una referencia a este libro, no traducido por el momento al castellano, en uno de mis paseos por internet buscando recomendaciones fotográficas. Se hablaba de él como un acercamiento a la vida y obras de forma novelada, e introduciendo elementos ficticios, de algunas de las fotógrafas más destacadas del siglo XX. No había leído previamente ninguna obra de su autora, Whitney Otto, de la que únicamente me constaba que una de sus primera novelas de éxito fue trasladada al cine en una película de 1995  que vi por televisión hace ya bastantes años, que me llamó moderadamente la atención, más por la potencia de su reparto de actrices de reparto, que por su historia misma, o por su protagonista. En cualquier caso, por el atractivo asociado a la vida y obra de alguna de las fotógrafas referenciadas en la novela, decidí que a lo mejor tenía interés y me puse a la tarea de leerlo.

Eight girls taking pictures
Whitney Otto
Scribner Books, 2012
Edición electrónica

El libro nos presenta ocho historias independientes entre sí, aunque en algún caso interrelacionadas en mayor o menor medida, sobre ocho mujeres que se dedican de una forma u otra a la fotografía a lo largo del siglo XX. Todas ellas están basadas en fotógrafas reales, aunque reciben nombres inventados y los hechos narrados son ficticios, aunque encajen más o menos confortablemente en la biografía real de las fotógrafas reales. En cada historia vemos como cada una de estas mujeres pelea por encontrar su lugar en el mundo, buscando un equilibrio entre sus inquietudes y aspiraciones personales y profesionales, su familia, sus relaciones amorosas, el entorno social y político que las rodea.

Jardín de Villa Widmann

El colmo de la sofisticación según propone la autora para la mayor parte de sus personajes semiinventados es viajar por Europa; y se hincha en tópicos sobre villa y jardines italianos. Aunque no menciona el recoleto jardín de Villa Widmann en el “naviglio” del Brenta, cerca de Venecia. Pero no en Venecia.

Conforme leí la novela identífique sin ningún problemas las alter ego de fotógrafas bien conocidas como Imogen Cunningham, Tina ModottiLee MillerRuth OrkinJudy DaterSally Mann. No conocía la vida ni el trabajo de Madame Yevonde, ni de Grete Stern. La autora de libro, en un apéndice del libro, reconoce que seis de los personajes están basados en seis de las fotógrafas mencionadas. Pero no menciona en este apéndice el haber basado dos de sus personajes en DaterMann, casualmente las dos únicas que permanecen vivas y en activo, y cuyas adaptaciones ficticias han sufrido más alteraciones sobre la realidad. Pero aun así son todavía reconocibles sin problemas para el lector informado.

He de decir que el libro me ha parecido irregular. Creo que la autora no busca sus lectores entre el conjunto de la población sino que lo dirige de forma específica hacia un grupo muy definido; mujeres con una mentalidad liberal, según el concepto norteamericano de la palabra, de su propio país, Estados Unidos. A este grupo diana propone estas ocho mujeres, a las que une la fotografía como profesión o interés principal, como potenciales role models. Esto hace que en ocasiones haya leído con asombro algunos de los planteamientos de la escritora. Abundancia de tópicos cuando describe los ambientes y lugares “exóticos” como Méjico, RomaBerlínParís,… Muchos lugares comunes respecto la personalidad y los caracteres de otros personajes famosos, con sus nombre propios o con nombre también inventado. O respecto a los comportamientos y caracteres de las personas de origen extranjero. Este tipo de cosas, pensadas más hacer sencilla la lectura a su público, o quizá para reafirmarlo en su sistema de creencias. O tal vez sea un indicador de las limitaciones de la propia escritora, que se ha quedado en su investigación para la escritura en lo superficial.

Tiergarten

Y no sé por qué es capaz de ver una ciudad dentro de una ciudad en el Tiergarten, cuando es casi un bosque en medio de la ciudad de Berlín.

También hay algunas incongruencias. Mientras que convierte al personaje de Lee Miller en un personaje de ficción,  Lenny Van Pelt, y así lo mantiene durante varios de los episodios, de repente va y la menciona expresamente como influencia para una de las fotógrafas más modernas. Introduciendo una incoherencia en el universo creado. También es notable la relativa androfobia que manifiesta, ya que en su mayor parte los compañeros de profesión masculinos de las protagonistas parecen dotados fundamentalmente de cualidades negativas y contrarias contra las mujeres que fueron sus colegas, sus discípulas, sus esposas o sus amantes. Particulamente me parece ridículo que Man Ray, una persona que dio muchos pasos adelante en el mundo del arte, y que fue amante de Lee Miller, frecuente modelo en sus fotos, reciba el absurdo nombre ficticio de Tin Type, un proceso fotográfico antiguo y que en absoluto se corresponde con el progresismo del artista. No quiero no esto defender a los personajes históricos o masculinos. Todos ellos, al igual que los femeninos, tendrían sus virtudes y sus defectos. Lo que no me gusta es la falta de ecuanimidad de la escritora.

Creo que el resultado final de la lectura es de haberme encontrado ante una oportunidad perdida. Si quieres novelar, o reconstruir, o insertar un elemento especulativo de ficción en la vida de un personaje público, tienes que conseguir una serie de objetivos. No tiene que ser verdad, pero tiene que tener coherencia y razonable verosimilitud, que es distinto. Tiene que aportar algo nuevo. Tiene que hacer más interesante el acercamiento al personaje público que su auténtica biografía. Hace unos años se hizo un ejercicio similar, en forma de película de cine, con la figura de otra fotógrafa, Diane Arbus. Aunque tenía su interés, tampoco consiguió convencer del todo ni a crítica ni a público. A mi por lo menos no me convenció del todos. Y creo que con este libro pasa lo mismo.  Multiplicado por ocho. Y sin la originalidad de algunos planteamientos de aquel filme. De todos modos, el libro es irregular, y de las ocho historias hay alguna que he leído con interés. Pero en su conjunto algo falla.

Central Park

Y,… bueno, parece que conoce mejor su patria, y más convincente resulta la imagen de las vistas de Central Park desde la ventana del alter ego de Ruth Orkin.

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