[Libro con cine (o viceversa)] Helados nos dejan entre Andersen y Disney

Cine, Literatura

Hoy toca una entrada más informal e intrascendente. Hace unos días, en casa de unos amigos que tienen con viviendo con ellos durante una temporada a una sobrinilla de 9 años, estuvimos cenando, y para que la niña, un encanto, no se aburriese mucho con las cosas de los mayores le pusieron en la tele el reciente éxito de la productora DisneyFrozen. Dicen que ya es la película de animación más taquillera, no sé si de la historia, de la historia de Disney o de qué. Pero vamos. Un exitazo de público y  taquilla. Y creo que se llevó más de un óscar en la última entrega de estos premios. Ya se sabe, la “peli” de animación y alguna de las cancioncillas. El caso es que al final acabamos viendo todos el largometraje acompañando a la peque, e introduciendo comentarios relajados durante todo el tiempo que duró. No la comento como los estrenos habituales de cine, por las circunstancias en las que transcurrió la velada, que no es lo mismo que ir a una sala de cine a contemplar la película con dedicación.

Nærøyfjord

Toda la pinta tiene tanto el cuento como la película de transcurrir en los países escandinavos, quizá a orillas de un fiordo como el Nærøyfjord.

Una cosa positiva tiene la película; es muy entretenida. Sin duda. Como he leído por ahí, si tuviese que hacer un listado de las 10 mejores películas de animación que he visto, no entraría ni de coña. Vete tú a saber, a lo peor ni en las 20 mejores según mi humilde opinión. No creo que el taquillazo justifique calificarla de obra maestra o maravilla de la animación. Nada de eso. Un guión entretenido, unos personajes simpáticos y una razonable destreza técnica. Esto no es Wall-E, por hablar de otro film de la productora, que el otro día vi por enésima vez acompañado de mi sobrino. Muy superior, desde diversos puntos de vista. Por poner un ejemplo. Y eso que no me salgo para comparar a las princesas de Disney con las protagonistas femeninas, también hay alguna princesa, más de una, del japonés Studio Ghibli. Estas ganaría desde mi punto de vista por goleada en la comparación, si es que son productos comparables, con objetivos similares. Nuevamente Disney propone a las niñas convertirse en princesas, pero sabiendo que sólo serán felices si se casan con su príncipe estupendo. Es cierto que antes solían ser princesas consortes de un príncipe encantador, y ahora permiten que sean princesas reales y que los consortes sean los príncipes. Pero es el viejo y algo rancio discurso Disney.

Nærøyfjord

Yo estuve en verano,… pero imaginaos el Nærøyfjord y sus impresionantes paredes cubiertas de hielo y nieve.

El caso es que en los créditos finales nos informaron que la película estaba basada en un cuento de Hans Christian AndersenLa reina de las nieves. Curiosamente, ninguno de los presentes conocíamos el cuento, por lo tanto éramos incapaces de decir si Disney había vuelto a destrozar o no otro cuento tradicional. Como es fácil encontrar estos cuentos en formato electrónico gratis o por una cantidad ridícula de dinero, lo busqué y lo leí en el fin de semana. He de decir que los cuentos del danés, propios o adaptados de las tradiciones, nunca han sido muy de mi gusto. Tienden a la ñoñería y a uno valores excesivamente conservadores para mi gusto. Pero aquí, mezclados con estos, tenemos una historia de aventuras de una niña… probablemente más bien una adolescente, que con voluntad, esfuerzo, ingenio y… cómo no, la ayuda de cosas mágicas, consigue rescatar a su amigo, no consta que lleguen al noviazgo, de las garras de la caprichosa Reina de las Nieves. No. La película no es una adaptación del cuento. Y como inspiración es remota. Son dos historias distintas. Casi se podrían haber ahorrado la referencia. O mejor dicho. Se deberían haber evitado la referencia.

Dicho todo lo cual, no pasa de ser el típico producto entretenido, de moral conservadora, disfrazado con personajes femeninos más proactivos que los de antaño, pero para quienes la felicidad sigue siendo pillar un buen marido que las trate como a princesas. Me quedo con Mononoke, o Nausicaä. Por lo menos estas princesas japonesas tienen otros objetivos más solidarios en la vida.

Cruzando Hardangervidda en tren

El palacio de la Reina de la Nieve en el cuento está más allá del Círculo Polar Ártico, pero en la película está en unas montañas cercanas, tal ven en Hardangervidda. Puestos a imaginar.