[TV] De miedo para la noche de las ánimas

Televisión

Pues sí. Creo que sin querer, acabé inmerso en series más o menos terroríficas alrededor del día de Todos los Santos y la Noche de las ánimas. Lo que por ahí llaman “jalogüin”. Partamos de un hecho. Soy un escéptico acérrimo en todo aquello que se considere fenómenos sobrenaturales. Y bastante en los preternaturales, que tiendo a considerar como fenómenos inexplicados, no como inexplicables. Por lo tantºo, cualquier producción de ficción sobre estos temas, o tiene algo de fondo que haga que me interese, o es de humor, más bien paródico. Porque si no, quien se lo toma en serio, me aburre mortalmente, nunca mejor aplicado el adverbio.

El caso es que en Netflix, que es el servicio de vídeo bajo demanda que más uso, he observado cierta tendencia en los últimos tiempos a favorecer este tipo de temas. Lo cual puede comprometer mi fidelidad a la plataforma a medio plazo. No obstante, algunas de estas producciones han suscitado suficiente expectativas como para atreverme con ellas. O al menos, intentarlo.

En mi tierra, las brujas están en las montañas… sobre todo; y a las montañas, pirenaicas, nos vamos.

Por ejemplo, lo intenté con The Haunting of Hill House, una serie de fantasmas y casas encantadas que ha sido muy alabada. No terminé el primer episodio. Cosas que pasan. Mira que me han dicho que la serie es algo más que una serie de fantasmas… yo no lo capté. Adiós.

No me costó nada ver al completo la miniserie Don’t Watch This. Al fin y al cabo son episodios de entre 3 y 10 minutos de duración, no recuerdo si alguno duraba más, de terror terrorífico. Una especia de pequeño guiño de la plataforma a las fechas en cuestión. La podemos considerar anecdótica. Una curiosidad, a la que le falta algo para que atraiga la atención y quede en la mente del televidente. No merece mucho más comentario.

Así que el estreno estrella que tengo que comentar es Chilling Adventures of Sabrina, nueva versión televisiva de un personaje procedente de los tebeos. No recuerdo haber visto entero ningún episodio de la serie que tuvo cierto éxito en los años 90. Pero sé que aquella tenía un carácter amable. En esta ocasión, han optado por un carácter más oscuro y tétrico. Y dramático. Aquí la gente se muere de verdad. Cierto es que hay momento que sientes que de fondo pulula una parodia. Todas las frases hechas de la Iglesia de la Noche o como se llame, que están elaboradas a imagen y semejanza de las de las iglesias reales, pero cambiando adjetivos y verbos, y con Satanás como objeto principal en lugar del Dios de las religiones monoteístas de origen judeocristiano o árabe, me producen más gracia que otra cosa. Y me llevan a pesar en una posible crítica larvada a los dogmatismos y ritos más o menos irracionales de las mismas. Pero como es una serie donde se quiere ser tan estrictamente políticamente correcto, en que no hay escena en la que no encontremos representación étnica o de orientación sexual y de género diversificada, tampoco adquiere el nivel suficiente para divertirnos realmente. Con un reparto al frente del cual encontramos a la antigua niña mayor de los Draper (Kiernan Shipka), un papel que hizo muy bien, el nivel interpretativo es correcto, con algunas presencias interesantes. Pero la serie se toma a sí mismo demasiado en serio. No entra en ese punto paródico, abandona con frecuencia el humor, y al final me resulta un poco cargante en ocasiones.

Yo es que en cuestión de brujas, cosas de mi infancia, estoy muy condicionado por Samantha. La de antaño, no la de la película más reciente.