[TV] Cosas de series; utopías, distopías y apocalipsis varios

Televisión

En las últimas semanas tengo la sensación de que disminuido mi ritmo seriéfilo. Aunque ha habido muchos estrenos, algunos muy llamativos, no estoy encontrando motivación para empezar con algunos de ellos. “Baby Yodas” aparte. En cualquier caso, me animé con dos series de ciencia ficción que me atrajeron por distintos motivos. Con resultados… diversos y no muy claros.

Brave New World es una nueva adaptación televisiva de la novela de Aldous Huxley del mismo título, conocida en español como Un mundo feliz. Hace casi 40 años, por la televisión única de la España de principios de los 80, pudimos ver una adaptación televisiva de la misma obra. Muchos en mi entorno académico y de amistades la vimos, y el “soma, soma, soma” de los epsilon fue una broma frecuente entre los adolescentes/jóvenes del momento. Así como la más sexista sobre las betas muy neumáticas… aunque es un concepto que aparece en la novela de Huxley. Yo tenía el recuerdo de que fue una serie… pero en IMDb me dice que fue una película para televisión de tres horas de duración. Igual en España la fraccionaron en episodios… no recuerdo. El caso es que aquella película, que reciente he comprobado que era bastante mala, me impulsó a leer la novela de Huxley, que es muy buena. Poco antes había leído 1984 de Orwell, y quedó definido mi gusto por el género distópico, que he mantenido durante toda mi vida. Al fin y al cabo, se acercaba el año más famoso de la literatura distópica y un actor de segunda “reinaba” en Washington con políticas que con el tiempo triunfaron en todo el mundo mostrándose, si uno analiza con frialdad, desastrosas.

“Un mundo feliz” transcurre principalmente en “Nuevo Londres”. No viviendo todavía (¿o sí?) en un futuro distópico, nos conformaremos con fotos del “viejo Londres”.

La nueva serie se ha actualizado en distintos aspectos. Estéticamente responde a exigencias más actuales. Se suprime el culto a Ford por otro… de otro tipo que no voy a desvelar. Los individuos de cada casta son menos uniformes. No aparecen los deltas por ningún lado. Los epsilon están condicionados y en la base de la escala social pero no son deformes y feos. Todo el mundo es guapo en esta serie. Los salvajes no son nativos norteamericanos en reservas, sino desarraigados sociales en parques de atracciones. La promiscuidad sexual de la sociedad fordiana se hace más explícita con cierta abundancia de desnudos con cuerpos “danone” y orgías diversas. Hay más mujeres en la casta alfa plus. Aunque esencialmente, la historia es la misma. Más cuestionable es que lo sea el espíritu. La serie, mirando más a la estética y al tirón sobre el público, pierde profundidad en la reflexión. Por mala que fuera la producción de 1980, su tono de sátira no le sentaba mal a la distopía. Aquí se toman demasiado en serio. El reparto no está mal, pero las interpretaciones quedan supeditadas a una preocupación por la estética. La serie se deja ver… pero no es una gran serie. Incluso puede ser dudoso calificarla de una buena serie. Me entero hoy mismo que no ha sido renovada por una segunda temporada. No obstante, el arco argumental de la temporada emitida coincide con el de la novela de Huxley. A partir de ahora será invención de los productores. Si es que encuentran una nueva plataforma de contenidos que los acoja para temporadas ulteriores. Si no, hasta aquí hemos llegado, si más penas ni más gloria. Lo mejor… quién me lo iba a decir… Demi Moore. Pero no dura mucho.

Raised by wolves me la encontré por casualidad. Al principio no sabía de que iba, porque ha habido una diversidad de producciones audiovisuales con este título o similares. Pero he aquí que me entero que estamos ante una mezcla de postapocalíptico, androides y aventura espacial, y que detrás de ella está Ridley Scott, que también dirige dos episodios. Su hijo, Luke Scott, dirige otros tres, de los diez en total de la primera temporada. Y se nota. El ambiente que reina sobre Kepler-22b recuerda de alguna forma al que sentimos en su precuela de su saga alienígena más conocida.

Una nave espacial con dos androides de aspecto humano llega al planeta huyendo de una guerra apocalíptica en la Tierra entre dos facciones de la humanidad, una de fanáticos religiosos y otra racional y sin creencias religiosas. Esta nave procede de estos últimos. Y llega con una carga de embriones que han de servir como base a la creación de una nueva colonia humana, con valores racionales como principios básicos. No obstante, el planeta es habitable, pero relativamente inhóspito. Y poco a poco, todos los niños menos uno, Campion (Winta McGrath), mueren. Y en estas estamos cuando una gigantesca nave espacial de fanáticos religiosos, un arca llena de personas en hibernación, se acerca al planeta, produciendo la reacción de Mother (Amanda Collin) el androide lider y dando lugar al conflicto. A partir de ahí, otro niño de los fanáticos religiosos, Paul (Felix Jamieson), y sus padres aparentes (Travis Fimmel y Niamh Algar), en realidad ateos infiltrados, tendrán un papel fundamental en los acontecimientos.

En su conjunto, tiene más solidez conceptual, como serie, sin juzgar su origen literario, que la anterior, está ya renovada por una segunda temporada, y a mí me produjo un interés creciente, aunque el final de la temporada me chirriase un poco. O un mucho. No me dejó muy satisfecho la “alienada” final. Veremos que pasa en el futuro.

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