[Viajes] Follón y lluvia en Londres

Viajes

Un follón terrible al llegar a Londres. Colas en el control de pasaportes (esto está fuera de Schengen). Colas en las taquillas del metro. Lluvia al salir del metro. Un hotel liliputiense desde muchos puntos de vista aunque no desagradable. Lluvia cuando hemos salido a ver algo y cenar. Colas en el cajero automático. Intentar no olvidarnos que los coches vienen por donde no te lo esperas (en la foto). Y nuestros cuerpos diciéndonos que es una hora más de la que marca el reloj. No hemos tardado mucho en volvernos al hotel. Mañana será otro día.

20121005-225950.jpg

[Viajes] Hopper, Hanzlová y una maleta mejicana; un día en Madrid

Viajes

Ya ayer comenté que el sábado pasé el día en Madrid. Bueno el día, tampoco madrugué mucho. Que eran casi las doce cuando llegué a la capital. Un café, un poquito de charla y a lo que íbamos a visitar la exposición de Edward Hopper en el Museo Thyssen. Ya he mencionado en otras ocasiones que Hopper es uno de mis pintores favoritos. No soy un gran entendido en arte en general ni en pintura en particular. Mi interés por las disciplinas artísticas nació de mi interés por la fotografía. Y poco a poco, con lo años se ha ido extendiendo. Intento modestamente ir tapando lagunas en mi formacion al respecto. Pero hace muchos años que me quedé encantado con la obra de este pintor tan norteamericano. Y ver una recopilación de la obra de este artista de golpe está muy bien, pero que muy bien. Y especialmente, si eres aficionado a la fotografía. En alguna entrada anterior, que encontraréis siguiendo el enlace previo, ya he mencionado la influencia del pintor en la fotografía norteamericana del siglo XX. Y desde luego, viendo la exposición es algo que se mastica. Pero es que además, estudiando la composición, analizando la luz de los cuadros de Hopper, reflexionando sobre cómo eso se puede aplicar a la fotografía, uno aprende mucho de este último arte. Y no hablo precisamente de los estilos pictorialistas, o de simplemente imitar al pintor. No. La cosa es mucho más profunda. Un excelente experiencia que recomiendo sin duda.

フンダシオンティッセン

Español, inglés y japonés señalan la localización del Museo Thyssen.

Recreación del "Sol de la mañana"

Prohibidas las fotos en la exposición, salvo en el set que el director de fotografía Ed Lachman (muy prolifíco, pero con cosas muy interesantes en su obra) ha diseñado para recrear con nuestros móviles y cámaras el famoso cuadro de Hopper «Sol de la mañana».

Como teníamos la entrada para la una menos cuarto de la tarde, después nos fuimos directamente a tomar un aperitivo y comer algo en la zona de Huertas, en la que siempre puedes encontrar alguna cosa y escenas interesantes, incluso en el mediodía de verano madrileño.

Cerevezas frescas y tapas

Cervezas frescas y tapas; como íbamos a comer pronto, fueron básicamente cervezas frescas.

El punto medio es el punto miedo

«El punto medio es el punto miedo», literatura callejera en el barrio de las letras en torno a la calle Huertas de Madrid.

¿Que llame al cerrajero? ¿Qué cerrajero?

Ni la mitad de pegatinas con propaganda de cerrajeros en esta persiana echada en Huertas.

Jardín del Ángel

El Jardín del Ángel, que participa del mercado de las Ranas que los primeros sábados de cada mes se celebra en el barrio de las letras.

Nada más comer nos cogimos el metro y nos acercamos a esa mezcla de horrores que para mí constituye la combinación de los Nuevos Ministerios y AZCA. Quizá este último por separado no estaría mal, pero con los talabartes neoministeriales cerca queda,… no sé raro. En cualquier caso, nos apetecía visitar la exposición de la fotógrafa checa afincada en Alemania, Jitka Hanzlová. En la sala de exposiciones de la Fundación Mapfre en AZCA. Me habían hablado muy bien de ella. Fotografías procedentes probablemente de una cámara de formato 24×36, que de alguna forma recorren la biografía de la artista. Copias no excesivamente grandes. En formato vertical todas ellas, lo cual no deja de ser una apuesta compositiva y creativa arriesgada, trabajadas por ella misma. Con un estilo muy consistente desde las más antiguas de 1990 hasta las más actuales de series todavía en proceso, pero en absoluto repetitivas. No voy a decir que todo lo que esta extensa exposición retrospectiva me interesó, pero encontré algunas imágenes muy interesantes. Y me parece una excelente retratista.

Nuevos Ministerios

Una de las cosas que a veces me encanta y otras aborrezco de Madrid son sus continuas contradicciones e inconsecuencias. Si sales de la estación de Nuevos Ministerios, verás que hay un indicador en el subterráneo que te indica dos salidas. Una a los pares de Castellana y otra a los impares. Eliges los impares, porque es la que toca. Pues bien. Las dos dan al lado de los impares, pero nos hubiera ido mejor cogiendo la de los «pares». Enervante. A veces, por lo menos.

Deformación

Deformación en la geometría de uno de los rascacielos de AZCA para colocar un mirador suspendido en el vacío.

Tras pasar brevemente por la sucursal de la Librería Central de Barcelona que tiene en la sala de exposiciones de la Fundación Mapfre en Recoletos, a por el catálogo de la exposición de Hanzlová y alguna cosa más, nos dirigimos al Círculo de Bellas Artes para visitar la exposición de La Maleta Mejicana. Hace tiempo que conozco la historia y las características de este hallazgo de hace unos años de los negativos perdidos de la Guerra Civil española de los fotógrafos Robert Capa, Gerda Taro y Chim. Tengo desde hace tiempo la publicación en forma de maletín sobre el tema, en versión inglesa. Con motivo de la exposición, está publicada ya en versión española. En esta ocasión, además del interés fotográfico está el interés de los documentos históricos que se presentan. Copias de época, copias modernas, hojas de contactos, revistas de la época, y un documental de la época norteamericano en el que desbarraban notablemente. Según sus análisis de lo que sucedía en la guerra española, la guerra relámpago de avance rápido de infantería con el apoyo combinado de los carros de combate. No hay más que mirar la extensión del máximo avance del ejército nazi y la larga duración de la guerra como consecuencia para entender que el término «inteligencia militar» sean considerado con cierta frecuencia como un oxímoron.

En cualquier caso, un feliz encuentro de una de mis acompañantes con un amigo nos permitió que nos invitaran a tomar una cerveza en la terraza del Círculo donde para subir habitualmente hay que pagar un impuesto revolucionario. Precios, un euro si quieres entrar a la cafetería de la institución, dos euros si quieres optar por visitar las exposiciones, tres euros si añades la visita a la terraza. En este caso nos ahorramos el último euro. Normalmente no hubieramos subido porque considero que sólo merece la pena subir cuando las condiciones de luz son óptimas en las horas próximas al crepúsculo.

Gloriosa Atenea

Nuestros saludos a la diosa Atenea sobre la terraza del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Ya conté ayer la historia de la invasión futbolera como consecuencia de los éxitos de un club de fútbol local, así que no me repetiré. Solo diré que aún nos dio tiempo a pasarnos un momento por la librería de Caixaforum Madrid, que lleva la Librería Laie de Barcelona, aunque sin exito para el objetivo que llevábamos. Pero me dio ocasión de admirar el jardín vertical contiguo en su mejor hora cuando se encuentra en sombra por la tarde.

Con tiempo suficiente pero no de sobra, me dirigí a continuación a coger el tren. Que extrañamente no era un AVE, sino un Alvia, lo que prolongó la duración del viaje casi media hora más que en el de ida. Desconozco porque utilizan este tren para un trayecto que no implica cambios en el ancho de vía. Supongo que Renfe anda escasa de material. Parece que el otros días de la semana no hay servicios con este material. Pero bueno, salvo por la duración más larga, el viaje fue cómodo y sin problemas. Hasta la próxima.

Jardín Vertical

En el Jardín Vertical del Caixaforum de Madrid.

Jardín Vertical

En el Jardín Vertical del Caixaforum de Madrid.

Alvia en Delicias

Cerca de las nueve y media de la noche, el Alvia procedente de Madrid Puerta de Atocha con destino Barcelona Sants me dejaba de vuelta en Zaragoza Delicias.

[Deportes] Se apagó la llama olímpica; hasta… ¡yo que sé!

Deporte

Sí. Ayer terminaron los juegos olímpicos. De cuestiones fotográficas y de retransmisiones televisivas no hablaré más. Ya he dado la tabarra lo suficiente. Aunque si os interesa la ceremonia de clausura, como siempre en In Focus de The Atlantic nos traen bonitas y significativas imágenes a gran resolución. Yo aguanté un ratito, pero amenazaban con terminar bastante más tarde de la medianoche, y hoy había que ir a trabajar. Y la cosa, que giraba en torno a la música pop británica, tampoco me tiraba tanto. Me perdí a Eric Idle cantando Always look on the bright side of the life, pero me ahorré la visión de la Spice Girls de nuevo más o menos reunidas, lo cual, sin duda, me hubiera producido horribles pesadillas… durante los cuatro añoss que pasarán hasta los siguientes juegos.

Pero bueno. Se rompió la tradición de que la última prueba de los juegos fuera la maratón masculina, cuyo final era seguido por la ceremonia de clausura. Como la femenina, se corrió por la mañana, por el centro de Londres, con principio y final en The Mall. Está bien porque ves más de lo bonito de Londres, pero la tradición tampoco estaba mal.

El maratón se corrió con salida y llegada a The Mall, pasando varias veces ante el palacio de Buckingham. Mucho mejor ver correr a los delgaditos atletas africanos que desfilar a los estirados guardias Coldstreams.

Se jugó la final de baloncesto. Y por momentos, España (me niego a llamarle ÑBA, lo cual me parece renunciar a tener una personalidad propia) plantó cara a la todopoderosa NBA. Ganar era muy difícil; pero visto el torneo en su conjunto, también parecía difícil caer por un tanteo abultado. Y no, la cosa no se decidió hasta el último cuarto. Bien por ellos. Y porque querían más. Hasta estaban tristes a pesar de la plata conseguida.

El hecho de que los países anfitriones consigan sus mejores resultados en medallas cuando lo son, a mí me indica una cosa. Que no tiene que ver con la motivación, con el orgullo, con jugar en casa o tontadas por el estilo. Tiene que ver con la inversión económica que los países hacen en sus deportistas para quedar bien en sus juegos. Por lo tanto, opino que los buenos resultados depende de los recursos invertidos. Dada la triste situación económica de nuestro país, y teniendo en cuenta su trayectoria en las dos últimas décadas, con la desinversión en espectáculos deportivos distintos del pelotón que se ha producido tanto el sector público como en el privado, las 17 medallas se me antojan un éxito del copón. Y bien por las chicas que son las que más han aportado, sin quejarse (demasiado) de la horrenda vestimenta que en ocasiones se han visto obligadas a vestir. Estos es una coña. Bien por ellas, sin más. Incluidas las que pelearon y no lo consiguieron.

Las cámaras pillaron en alguna ocasión a las ardillas de St-James’s Park, cruzando The Mall, sorteando atletas.

Bien por Jamaica. Además de correr mogollón de deprisa, son mucho más simpáticos que sus contrincantes principales los velocistas yanquis, que no sólo desfilaron vestidos de militares en la apertura, sino que constantemente hacía saludos militares en sus triunfos. Parece que nos olvidamos que en la época clásica, la celebración de los juegos era un momento en el que los ejércitos cerraban por vacaciones. Eso sí, que cutres los jueces que no le querían dar al bueno de Bolt el testigo de la prueba del 4×100. Que eran las reglas decían. Serán memos… menos mal que hubo alguien con sentido común, y arreglaron la falta de tacto y diplomacia.

Me alegran mucho los éxitos de los corredores africanos en las medias y las largas distancias, pero no me gusta lo de las nacionalizaciones a la carta para llenar los equipos de otros países con corredores de estos orígenes. Creo que se desvirtúa el espíritu de los juegos. De todas formas, lo de la representación por países me parece bien, para que haya gente de todo el mundo. Pero se debería correr sin banderas. Todos bajo el emblema olímpico, y celebremos todos a los ganadores por su esfuerzo y habilidad en lugar de por su bandera. Dicho esto, no me gustan los éxitos de los países con dictaduras que usan este tipo de logros para su indecente propaganda populista. Sí. Estoy hablando de China.

También paso la prueba ante el mazacote barroco con tintes neoclásicos de la catedral de Saint Paul.

Me gusta ver deportes minoritarios. Ayer me encantó ver el final de la prueba de Pentatlón moderno femenino, en el que una chiqueta lituana de metro sesenta de estatura, con gran esfuerzo se imponía en la línea de meta, después de haber nadado, montado a caballo, tirado con espada, y tirado con pistola mientras se corren 3000 metros en un recorrido campo a través. Seguro que no se hace famosa como otros. Pero me resultó muy meritorio. Laura Asadauskaitė se llama la chica. Como para acordarse del apellido. Pero de lo más simpática.

En fin, podría comentar más cosas, pero se me acaba el tiempo. Tengo cosas que hacer y se me está haciendo tarde. Los próximos juegos se celebran en Río de Janeiro. Así que los horarios de televisión serán infames. Según sean las siguientes citas olímpicas, me puedo pegar otros 20 años sin ver este tipo de cosas. Bueno, siempre quedan los de invierno. Cuando se celebran en América, ya que como las pruebas de esquí son por la mañana y primeras horas de la tarde, entonces las vemos aquí entre la tarde y la noche… Que rollo lo del mundo redondo, ¿no?

Y corrieron los maratonianos a través de Leadenhall Market, mercado cubierto en la City, que siempre me ha gustado mucho. A ver por donde corren el maratón en la calurosa y húmeda Río. Pobres. ¿Por la playa de Copacabana? ¿Barra da Tijuca? ¿Ipanema, donde las garotas?

[Deporte] Y los juegos de Londres empezaron… anclados en las glorias de antaño

Deporte

Creo que hace 20 años que no veía una ceremonia de inauguración de unos juegos olímpicos. Es decir, desde los del «año triunfal», aquel 1992 que colocó teóricamente a España en la primera división de los países del mundo. Lo cual, viendo la que nos está cayendo, sólo me deja un comentario que hacer… Sic transit gloria mundi.

Pero ayer me pilló en casa. Por la tarde tuve muchas cosas que hacer, amenazaba tormentas, estaba un poquito cansado, así que nada. A ver el espectáculo. Me costó decidirme sobre el canal en el que lo iba a ver. Entre TVE1, donde había una comentarista competente pero una triste emisión con resoluciones del siglo pasado, o Eurosport con unos comentaristas tradicionalmente incompetentes pero con imágenes de calidad. Opté por lo segundo. Me arrepentí. Pero es que uno siempre se arrepiente en estas cuestiones, elija lo que elija. Parece que la televisión estatal emite en alta definición, pero como no suelo tirar de este tipo de televisiones, no tenía clara donde encontrar esta emisión en mi aparato. Mecachis…

Primrose Hill

Jóvenes ciclistas dispuesto a tirar colina abajo en Primrose Hill. Todas las fotografías de la entrada, tomadas en Londres.

Pero vayamos a lo que fue la ceremonia. Que ahora está tan de moda que diseñen y dirijan directores de cine. En este caso el británico, claro, Danny Boyle. Un tipo que hizo una película que me gustó hace 16 años, y que luego hasta que no se dedicó a explorar las miserias de los niños indios, pasó para mí totalmente desapercibido. En lo que llevo leído en esta mañana, he leído pareceres para todos los gustos. Desde los que la valoran como más auténtica e interesante que otras más espectaculares, hasta los que abominan de la pobreza conceptual de la misma. Yo me encuentro en la incómoda posición de estar entre ambas posturas. En un mundo que cada vez se polariza más en cualquier tema, estar en medio te garantiza que no vas a tener amigos.

Portobello Road

Ejemplares de la fauna británica vestidas con «estilo Isabel II», en Portobello Road.

Veamos. Mentiría si dijese que no me pareció entretenido y a ratos divertido. Por lo menos hasta que empezó ese latazo que es el desfile de las delegaciones participantes. Eterno pasar de gente más o menos joven y fornida que parece que no han salido nunca del pueblo por las cosas que hacen, o las caras que ponen cuando salen al estadio. Esta fase sólo se ve animada cuando sale algún país donde la alegría y la imaginación han predominado a la hora de vestir a los participantes. No hablo de los de siempre,… los de las Bermudas con bermudas, los de las islas del Pacífico con faldas, o algún país africano en taparrabos discreto. No. Me refiero a los novedosos. Ayer en concreto, uno podía alucinar con el imposible atuendo de la delegación checa, a quienes debieron informar de que en Inglaterra llueve mucho, y salieron con unas chillonas katiuskas a juego con unos paraguas que llevaban en la mano, y los leggins que asomaban por debajo de las faldas blancas de las chicas, que no pegaban ni con cola, pero imposible no divertirse con el conjunto y la actitud. En el extremo opuesto, los italianos salieron muy elegantes, con trajes de diseñadores de postín, pero más sosos que un plato de habas, o el colmo del despropósito, los usamericanos, desfilando con boinas militares. Está muy claro cual es el concepto que maneja al otro lado del océano el vigía de Occidente y garante de «la democracia» sobre la mejor forma de conducir las relaciones internacionales. Pero bueno. La realización se entretuvo más «cazando» chicas musulmanas embutidas en los trapos que sus imanes, ayatolás y mulás les obligan a llevar. De los setenteros, y por lo tanto tirando a horribles, detalles dorados de la indumentaria de la delegación británica… pues tiene que ver con lo que comentaré a continuación.

Regent's Park

Una soleada tarde en Regent’s Park.

Y es que el grueso del espectáculo de ayer, la parte creativa, fue un ejercicio de monumental nostalgia hacia las glorias pasadas de los británicos, con escasas o nulas referencias a lo que el futuro debería ser. Los temas estaban tan absolutamente anclados en el pasado que, dado que la economía y la sociedad británica andan más bien poco boyantes aunque sólo se hable de la crisis de los países del sur de Europa, si yo fuese súbdito de su graciosa majestad, me hubiera ido a la cama absolutamente deprimido y dispuesto a suicidarme. Por supuesto, cuando uno se enorgullece del pasado en exceso es que suele desconocer cómo fue su historia con precisión. La visión idílica de la campiña británica, un mito que enreda la belleza del paisaje inglés con las condiciones en las que realmente vivían los campesinos arrendatarios de los señores. Alabar a las sufragistas como heroínas, cuando la mayor parte de los ciudadanos y ciudadanas de su época las ridiculizaban. Recordar solemnemente a los caídos en la primera guerra mundial, cuando los soldados caían batidos como carne picada en ofensivas sin utilidad alguna por la incompetencia de los generales británicos. Homenajear al National Health Service, cuando la tendencia actual es el desmontaje de los elementos que configuran el estado de bienestar social tal y como lo conocemos.

Picadilly Circus

Sensual «chica cocacola» en Picadilly Circus.

Un aspecto en el que la nostalgia se combinó con mi tristeza más absoluta fue la banda sonora de la noche. Compuesta por éxitos de la música pop británica, en realidad nos dio un muestrario de lo más popular a nivel básico y no de las auténticas glorias de una tradición musical mucho más rica que todo eso. Como he leído por ahí, es como si se hubiesen limitado a reproducir la lista de reproducción del mp3 de alguna adolescente del extrarradio londinense que ronde ya los cincuenta años. Sobre el final de fiesta basado en el gerontopop-rock de Paul McCartney (MBE), prefiero no decir gran cosa…

Canary Wharf

Esperando al ferrocarril ligero de los Docklands para desplazarme a Canary Wharf.

Pero hubo cosas divertidas. Me pareció estupendo que para luchar contra las huestes de Voldemort enviasen a un ejército de marypoppins, que a los repelentes adolescentes de las historias de magos que ya conocemos. Pero indudablemente, los momentos más gloriosos nos los proporcionó su graciosa majestad. El paripé montado con el actual jamesbond, según el cual, presuntamente llegó al estadio en helicóptero y paracaídas tuvo lo suyo de surrealista. La cara de inexpresivo cartón que mostró las escasas veces que el realizador se atrevió a enfocarla… bueno. Pero la ocurrencia del mencionado realizador de mostrar la actitud de la reina cuando sus súbditos salieron a desfilar, resultando en que fue el momento que la soberana consideró más oportuno para limpiarse la roña de las uñas, con una indiferencia de tamaño piramidal hacia los saludos y los vítores de los entusiastas atletas británicos… eso hizo que el tragarse la ceremonia inaugural que duró casi cuatro horas mereciese la pena. Danny Boyle ha resultado un excelente director de comedia, y a su director de reparto habría que darle un óscar.

Bueno, hay más, pero ya me he extendido demasiado. Ver un espectáculo de estos una vez cada 20 años no hace daño. Creo. Y da para hablar un rato en alguna tertulia intrascendente de las terrazas de verano.

Turistas esperando un campo de guardia

Turistas esperando el cambio de la guardia a caballo, con St. James`s Park de fondo.