[Deportes] Se apagó la llama olímpica; hasta… ¡yo que sé!

Deporte

Sí. Ayer terminaron los juegos olímpicos. De cuestiones fotográficas y de retransmisiones televisivas no hablaré más. Ya he dado la tabarra lo suficiente. Aunque si os interesa la ceremonia de clausura, como siempre en In Focus de The Atlantic nos traen bonitas y significativas imágenes a gran resolución. Yo aguanté un ratito, pero amenazaban con terminar bastante más tarde de la medianoche, y hoy había que ir a trabajar. Y la cosa, que giraba en torno a la música pop británica, tampoco me tiraba tanto. Me perdí a Eric Idle cantando Always look on the bright side of the life, pero me ahorré la visión de la Spice Girls de nuevo más o menos reunidas, lo cual, sin duda, me hubiera producido horribles pesadillas… durante los cuatro añoss que pasarán hasta los siguientes juegos.

Pero bueno. Se rompió la tradición de que la última prueba de los juegos fuera la maratón masculina, cuyo final era seguido por la ceremonia de clausura. Como la femenina, se corrió por la mañana, por el centro de Londres, con principio y final en The Mall. Está bien porque ves más de lo bonito de Londres, pero la tradición tampoco estaba mal.

El maratón se corrió con salida y llegada a The Mall, pasando varias veces ante el palacio de Buckingham. Mucho mejor ver correr a los delgaditos atletas africanos que desfilar a los estirados guardias Coldstreams.

Se jugó la final de baloncesto. Y por momentos, España (me niego a llamarle ÑBA, lo cual me parece renunciar a tener una personalidad propia) plantó cara a la todopoderosa NBA. Ganar era muy difícil; pero visto el torneo en su conjunto, también parecía difícil caer por un tanteo abultado. Y no, la cosa no se decidió hasta el último cuarto. Bien por ellos. Y porque querían más. Hasta estaban tristes a pesar de la plata conseguida.

El hecho de que los países anfitriones consigan sus mejores resultados en medallas cuando lo son, a mí me indica una cosa. Que no tiene que ver con la motivación, con el orgullo, con jugar en casa o tontadas por el estilo. Tiene que ver con la inversión económica que los países hacen en sus deportistas para quedar bien en sus juegos. Por lo tanto, opino que los buenos resultados depende de los recursos invertidos. Dada la triste situación económica de nuestro país, y teniendo en cuenta su trayectoria en las dos últimas décadas, con la desinversión en espectáculos deportivos distintos del pelotón que se ha producido tanto el sector público como en el privado, las 17 medallas se me antojan un éxito del copón. Y bien por las chicas que son las que más han aportado, sin quejarse (demasiado) de la horrenda vestimenta que en ocasiones se han visto obligadas a vestir. Estos es una coña. Bien por ellas, sin más. Incluidas las que pelearon y no lo consiguieron.

Las cámaras pillaron en alguna ocasión a las ardillas de St-James’s Park, cruzando The Mall, sorteando atletas.

Bien por Jamaica. Además de correr mogollón de deprisa, son mucho más simpáticos que sus contrincantes principales los velocistas yanquis, que no sólo desfilaron vestidos de militares en la apertura, sino que constantemente hacía saludos militares en sus triunfos. Parece que nos olvidamos que en la época clásica, la celebración de los juegos era un momento en el que los ejércitos cerraban por vacaciones. Eso sí, que cutres los jueces que no le querían dar al bueno de Bolt el testigo de la prueba del 4×100. Que eran las reglas decían. Serán memos… menos mal que hubo alguien con sentido común, y arreglaron la falta de tacto y diplomacia.

Me alegran mucho los éxitos de los corredores africanos en las medias y las largas distancias, pero no me gusta lo de las nacionalizaciones a la carta para llenar los equipos de otros países con corredores de estos orígenes. Creo que se desvirtúa el espíritu de los juegos. De todas formas, lo de la representación por países me parece bien, para que haya gente de todo el mundo. Pero se debería correr sin banderas. Todos bajo el emblema olímpico, y celebremos todos a los ganadores por su esfuerzo y habilidad en lugar de por su bandera. Dicho esto, no me gustan los éxitos de los países con dictaduras que usan este tipo de logros para su indecente propaganda populista. Sí. Estoy hablando de China.

También paso la prueba ante el mazacote barroco con tintes neoclásicos de la catedral de Saint Paul.

Me gusta ver deportes minoritarios. Ayer me encantó ver el final de la prueba de Pentatlón moderno femenino, en el que una chiqueta lituana de metro sesenta de estatura, con gran esfuerzo se imponía en la línea de meta, después de haber nadado, montado a caballo, tirado con espada, y tirado con pistola mientras se corren 3000 metros en un recorrido campo a través. Seguro que no se hace famosa como otros. Pero me resultó muy meritorio. Laura Asadauskaitė se llama la chica. Como para acordarse del apellido. Pero de lo más simpática.

En fin, podría comentar más cosas, pero se me acaba el tiempo. Tengo cosas que hacer y se me está haciendo tarde. Los próximos juegos se celebran en Río de Janeiro. Así que los horarios de televisión serán infames. Según sean las siguientes citas olímpicas, me puedo pegar otros 20 años sin ver este tipo de cosas. Bueno, siempre quedan los de invierno. Cuando se celebran en América, ya que como las pruebas de esquí son por la mañana y primeras horas de la tarde, entonces las vemos aquí entre la tarde y la noche… Que rollo lo del mundo redondo, ¿no?

Y corrieron los maratonianos a través de Leadenhall Market, mercado cubierto en la City, que siempre me ha gustado mucho. A ver por donde corren el maratón en la calurosa y húmeda Río. Pobres. ¿Por la playa de Copacabana? ¿Barra da Tijuca? ¿Ipanema, donde las garotas?

[Televisión] Cosas de series,… y lo surrealista de las retransmisiones olímpicas

Deporte, Televisión

Pocas novedades con respecto a la semana pasada. Las series, no muchas de las que estar pendientes este verano, las llevo al ralentí. Y más esta semana en la que la “sesión de noche” la dedico a los Juegos Olímpicos, fundamentalmente a las pruebas de atletismo. Por dejar las cosas claras. La semana pasada mostré mi admiración por uno de los personajes femeninos de The Newsroom, la analista económica Sloan Sabbith (Olivia Munn), que si en la semana anterior mostraba su lado dramático, en esta, con menos protagonismo mostraba buenos destellos de su capacidad para la comedia. Con éxito. Y lo sigo diciendo, está como un queso. Guapísima. Merece muchos más minutos que la sosa de Maggie (Alison Pill). Incluso la amiga de esta Lisa (Kelen Coleman) merece más minutos que la sosa en cuestión. Pero bueno, como véis, anecdótico.

Apoyar mi opinión de hace unas semanas, que el drama policiaco tipo western moderno, Longmire, ha ido creciendo en intensidad y en interés conforme ha avanzado su primera temporada y ahora, a punto de terminar, me va a saber a poco. Pocas cosas novedosas más que contar.

No todo es deporte en Londres; también hay cultura, como los museos,… o depósitos de expolios de tierras ajenas como el British Museum… Si ya conozco las razones de los británicos para decir que no es un expolio sino otra cosa… ya.

Pero volvamos a los JJ.OO. de Londres. Ya comenté también mi decisión por optar por las retransmisiones de Eurosport HD por la excelente calidad de las imágenes en alta resolución. Y también por la variedad de disciplinas deportivas que he podido ver, aunque sea en pequeñas dosis. No penséis que me estoy tragando muchas horas de juegos. Ni mucho menos. Alguna cosita por la tarde después de comer, y por la noche después de cenar la retransmisión de atletismo. Pero bueno. Aún estoy ahí. Los que tengo más dudas de que estén ahí, o en el mundo en general, son algunos de los comentaristas. Que confirman mi teoría de que lo peor de las facultades de periodismo debe ir a las secciones de deportes. Bien. Algunas perlas.

Se supone que saben inglés, pero de vez en cuando meten la gamba que da gusto. Por poner un ejemplo, no se han enterado que el lugar de las pruebas de tiro, The Royal Artillery Barracks, es el “Cuartel de la Artillería Real” y no el “barracón de artillería”. Es por poner un ejemplo.

Un comentarista se metió en un berenjenal con el país de Bielorrusia, la “última” dictadura de Europa, lo cual es ser muy benevolente con algún otro régimen de la zona. Más o menos empezó a hablar de este país como la Rusia Occidental”, redondeándolo con la versión inglesa del término “Western Russia”. Suponiendo que “Rus” y “Rusia”, en los idiomas eslavos del lugar, fueran equivalentes como hacemos en español, lo cual no está claro, el país no sería la “Rusia Occidental” sino la “Rusia Blanca”. Al ratito de meterse en este fregado, así como de pasada, aplicó este apelativo al país. Quizá alguién le dio un toque. O alguno de sus seguidores en Twitter de los que tanto presumen. Quizá este dato no sea del conocimiento del público en general, pero en un periodista que transmite unos juegos olímpicos,…

El Old Royal Naval College en Greenwich no está muy lejos de The Royal Artillery Barracks.

Creo que fue el mismo periodista, que en el momento de entregar las medallas de los 100 metros vallas femenino, empezó a hablar del Waltzing Matilda, canción popular tradiciona australiana, país de la ganadora, que ha sido propuesto en alguna ocasión como himno del país oceánico. Hasta ahí, pase. Pero coge y va y empieza a compararlo con el Paquito el Chocolatero. Una canción que, aunque muy popular, es profundamente nostálgica y canta algunos valores sobre la justicia social comparado con un pasodoble pachanguero de los de bailar en bodas y fiestas de pueblo, cuando vas bien servido vinorro y licores espirituosos. Esto es estar en lo que se está. Esto es tener sentido de la proporción y conocimiento del mundo… Por cierto, que la “matilda” de la canción no es ninguna señora, que la expresión “waltzing matilda” es sinónimo de vagabundear. Pero esto ya es mucho pedir.

Pero pasemos a lo políticamente correcto/incorrecto. No es que yo sea un fanático de lo políticamente correcto; a veces, tapa otras miserias y desigualdades que convendría dejar explícitas. Pero en general reconozco la necesidad de convivir en paz, y de no arremeter verbalmente contra el prójimo con comentarios que pudieran ofenderlo. Pero no hay que preocuparse, que para eso tenemos al comentarista, no sé si es el mismo u otro, no me quedo con los nombres, que a una chica norteamericana que compite en halterofilia, en la categoría de más peso, más de 75 kilogramos, pero que evidentemente padece una obesidad mórbida ya que acreditaba un peso corporal de más de 160 kilogramos, va el tío y empieza a decir que mira tú que suerte que en esa categoría de competicía la chica podía comer lo que quisiera, que qué feliz, que qué bien… No como las de las categorías inferiores que tenían que vigilar el peso. Y que se notaba que le gustaba menear el bigote… Yo no podía dar crédito a los sonidos que llegaban a mis oídos. De verdad. Sobretodo porque no creo haber escuchado en la competición masculina comentarios similares. Totalmente fuera de lugar. Catastrófico. En cualquier caso, también sería interesante hablar de cuándo el deporte no lleva aparejado el famoso “mens sana in corpore sano”.

Tomando unas pintas o lo que sea en Covent Garden; si tomas muchas te arriesgas a terminar cantando el “Waltzing Matilda”. O peor, bailando el “Paquito el Chocolatero”.

Claro, en un tono no muy distinto, en los lanzamientos de objetos más o menos pesados en el estadio de atletismo, lo que en las competiciones masculinas eran demostraciones de fuerza o potencia, en las femeninas de repente se convertía en “mira tú que bestia”, “pero será bestia” o similares. Y no voy a entrar en otros comentarios sobre el físico de las competidoras.

Otros fregados en los que se han metido con frecuencia han tenido que ver con los conceptos de raza/genética. En los últimos años,… décadas más bien,… los atletas de origen africano, han sido los dominadores de muchas pruebas atléticas. Y aquí me refiero tanto a los del África subsahariana, a los del norte de Africa, o a los descendientes de esclavos llevados al caribe o a Norteamérica. Lo que vulgarmente se denomina en la calle “negros” y “moros”. Analizar porque esto es así es complejo, por la variedad de factores sociales, económicos, culturales, e incluso tal vez biológico, sólo tal vez, que llevan a ello. Pero esto no ha impedido para que hayan abundado los comentarios pseudocientíficos, sobre genética. Lo cual sorprende dada la relativamente escasa variabilidad genética de la especie humana que hace que el concepto de raza sea dudosa aplicación en esta especie. Pero ya, cuando el comentarista se pone a dar alaridos de alegría porque en una prueba ha ganado un blanco, en un ejemplo sorprendente e inapropiado de chovinismo “racial”… De verdad… ¿Tanto cuesta ignorar el color de la piel del atleta y simplemente aplaudir cuando lo hace bien y lamentarlo cuando las cosas van mal?

Estos son ejemplos. No me he dedicado a llevar un diario de gazapos e incorrecciones. Es simplemente de lo que me acuerdo. Ha habido más. No sé. Creo que los medios deberían meditar y cuidar un poco a quien contratan. Porque creo que los espectadores merecemos otra cosa. Aunque algunas veces te partas de risa por lo kafkiano de los comentarios. Otras veces, maldita la gracia que hace.

Qué queréis que os diga, visto lo visto, viva el Londres multiétnico.

[Fotografía] Recomendaciones semanales – De los Juegos Olímpicos

Deporte, Fotografía

Adelanto un día mi sección de recomendaciones semanales de fotografía. Mañana veréis por qué. Es preciso reservar el día para hablar de algo relacionado con el cine. En cuanto a lo de hoy,… cierto es que había un cierto número de recomendaciones interesantes, que quizá guarde para dentro de una semana. Pero con el bombardeo mediático sobre las fotografías que se están tomando estos días en los Juegos Olímpicos de Londres, parecía obligado hablar de esto.

Muchas fotos. Muchas. Muchos fotógrafos. Ardua competición entre los teleobjetivos blancos de Canon, que llevaban dominando muchos años, contra los teleobjetivos negros de Nikon, que se van recuperando poco a poco. El resto de las marcas ni se notan.  O sí. Porque viendo el otro día desde mi casa la competición individual femenina de gimnasia artística me sorprendí viendo a un tipo con una cámara de gran formato para película entre la masa de modernas reflex megapros digitales. Y no soy el único que lo vio, que en Popular Photography también lo vieron y hablaron de ello. Hay fuertes sospechas que se trata del fotógrafo David Burnett, con una Speed GraphicDavid Burnett ya tuvo un lugar destacado en una entrada de este Cuaderno de ruta.

Fotos londinenses, claro. The Millenium Bridge con St-Paul al fondo.

Aunque no es el único que utiliza este tipo de material para documentar el acontecimiento olímpico. En PetaPixel nos cuentan cómo un fotógrafo de Los Angeles Times, Jay L. Clendenin, tuvo la experiencia de retratar a deportistas olímpicos con dos materiales muy distintos. Con una moderna Canon EOS 5D Mark II y con una cámara de campo de gran formato calzada con un objetivo Petzval de más de 100 años de antigüedad. Toma ya.

Por supuesto, si de lo que se trata es de ver fotografías modernas y espectaculares de los juegos, hay muchas opciones, aunque con frecuencia las fotos se repiten de uno a otro sitio.

El mencionado Los Angeles Times prácticamente saca una galería sobre los juegos cada día.

En The Big Picture de The Boston Globe son más selectivos y, además de la dedicada a la ceremonia inaugural, tienen una galería a la que van añadiendo fotografías paulatinamente, y otra de resumen de la primera semana de juegos.

La mejor presentación, con resoluciones más altas en las fotos, está en In Focus de The Atlantic. Yo juraría que estaban sacando galerías cada día, pero cuando he ido a ver, no es así. De momento han dedicado alguna suelta de momentos destacado. Supongo que irán sacando otras de vez en cuando. Podéis buscarlas bajo la categoría sports, o seguirlos por Twitter.

“Los burgueses de Calais” de Rodin en los jardines de las Cámaras del Parlamento.

Hay muchos más sitios donde ver las fotos de los juegos, pero sería excesivamente prolijo ponerlos aquí. Los fotógrafos que están allí destacados están haciendo un excelente trabajo y nos están proporcionado magníficas imágenes. Pero también hay lugar para la crítica. En Metro.us se han puesto ha buscar entre los fondos de Getty Images y han encontrado que las fotos de voleibol playa están fuertemente sesgadas en sus temas. Básicamente culos femeninos embutidos en los ajustados biquinis de las deportistas. Diría que utilizan alguna talla menos de las que necesitan. Muestran a continuación una serie de imágenes de otros deportes si se fotografiasen utilizando los mismos criterios. Y resulta absolutamente anormal, claro. Nada tengo yo contra un buen culo femenino, pero estoy de acuerdo con la crítica, y que hay que estar a lo que se está. Claro que las agencias parece que están sólo a vender más aprovechando la líbido desatada del personal. Como curiosidad, la fotografías de ejemplo son de traseros con el biquini con los colores de España. En algo teníamos que destacar en estos juegos. Con todos mi respetos a las dos medallas de Mireia Belmonte y a la de la piragüista Maialen Chourraut. Únicas medallas hasta el momento para el medallero de este decaído país.

Entre los pubs y los teatros del West End londinense.

[Televisión] Cosas de series; … y de juegos olímpicos

Televisión

Pues sí. Esta semana, aprovechando que el número de series de ficción que estoy siguiendo es limitado, voy viendo retransmisiones de los Juegos Olímpicos que se están celebrando en este final de julio y principio de agosto en Londres. Ya tuve la oportunidad de comentar extensamente la ceremonia de apertura, así que ahí no me voy a entretener. Comentar simplemente que sigo optando por la calidad de imagen sobre otras consideraciones, así que lo estoy siguiendo en Eurosport HD. La calidad de imagen buenísima. La calidad de los comentarios,… depende un poco de quien comente. Pero en general entre mediana y lamentable. Sigo preguntándome por qué son tan cenutrios los periodistas y comentaristas deportivos. Y el caso es que siendo que los deportes son de los espectáculos y de las noticias que más se ven o se leen, debería ser al revés. Que estuviera lo mejor. Para tener un mejor impacto en la sociedad. Salvo que lo único que importe es vender, aunque sea cutre. Tendría la opción de pasarme a otro canal, sacrificando la calidad de imagen, pero por las referencias que tengo, tampoco ganaría gran cosa. Bueno. Mala suerte. En otra vida, en otro universo, será mejor.

Pasándonos a la ficción, me sorprende no haber hecho ninguna referencia en lo que llevamos de verano a Futurama. Y el caso es que mi impresión es que ha mejorado en esta su séptima temporada con respecto a la anterior. Bien. En cualquier caso, si emiten Futurama, yo lo veo. Seguiré fiel a estos simpáticos personajes del tercer milenio hasta el final.

De los dos estrenos destacados del verano, sigo viendo con ganas The Newsroom, donde poco a poco van dando minutos a los secundarios. En el último episodio, tuvo un papel destacado la economista responsable del espacio económico de la cadena. La interpreta la guapa Olivia Munn. Realmente está impresionante esta chica. Pero lo bueno es el carácter que le han puesto a su personaje. Lejos de hacer valer su físico, cosa de la que se aprovechan sus productores, es una tía íntegra, y un poco freak, que se toma todo en serio. De alguna forma emparentada, aunque versión drama, con Temperance Brennan y Sheldon Cooper. Claro… que los anteriores son científicos,… y cada vez hay más dudas sobre si la economía es una ciencia… visto lo visto… “con lo que está cayendo”, frase más tristemente popular en este país en los últimos años.

Bunheads, la gilmoriana comedia del verano, ha dado un cambiazo. Desaparecida, supongo que temporalmente, una de sus presuntas protagonistas, nos quedamos con tramas en las que empieza a ser cada vez más importante la interacción entre Michelle (Sutton Foster, he dicho ya lo que me gusta esta chica) y las adolescentes. No está mal.

Y la que me está encantando es Political Animals. Con un reparto de impresión, y a pesar de que el segundo episodio tiraba al culebrón familiar, la intriga política en la que nadie se puede fiar de nadie cada vez me gusta más. En el tercer episodio incluso hemos tenido la visita inesperada de Vanessa Redgrave. Que está muy mayor. Pero me ha alegrado verla por ahí.

Finalmente, hoy han colgado en internet el trailer de lo nuevo de Doctor Who. Supongo que es el trailer de toda o buena parte de la séptima temporada, porque si ha de salir todo eso en el primer capítulo,… igual se pasan. Qué ganas. No hay fecha fijada. Dicen que para final de agosto. Qué ganas. Ay,… ya lo había dicho.

Os dejo con una foto de Londres, ya que es la capital del mundo deportivo en estos momentos. Fotografía que con otras de diversos lugares de Europa podréis encontrar en mi Tumblr, De viaje con Carlos, del que hacía tiempo que no os recordaba su existencia.

Paseando al atardecer por el South Bank del Támesis junto a The London Eye.

[Deporte] Y los juegos de Londres empezaron… anclados en las glorias de antaño

Deporte

Creo que hace 20 años que no veía una ceremonia de inauguración de unos juegos olímpicos. Es decir, desde los del “año triunfal”, aquel 1992 que colocó teóricamente a España en la primera división de los países del mundo. Lo cual, viendo la que nos está cayendo, sólo me deja un comentario que hacer… Sic transit gloria mundi.

Pero ayer me pilló en casa. Por la tarde tuve muchas cosas que hacer, amenazaba tormentas, estaba un poquito cansado, así que nada. A ver el espectáculo. Me costó decidirme sobre el canal en el que lo iba a ver. Entre TVE1, donde había una comentarista competente pero una triste emisión con resoluciones del siglo pasado, o Eurosport con unos comentaristas tradicionalmente incompetentes pero con imágenes de calidad. Opté por lo segundo. Me arrepentí. Pero es que uno siempre se arrepiente en estas cuestiones, elija lo que elija. Parece que la televisión estatal emite en alta definición, pero como no suelo tirar de este tipo de televisiones, no tenía clara donde encontrar esta emisión en mi aparato. Mecachis…

Primrose Hill

Jóvenes ciclistas dispuesto a tirar colina abajo en Primrose Hill. Todas las fotografías de la entrada, tomadas en Londres.

Pero vayamos a lo que fue la ceremonia. Que ahora está tan de moda que diseñen y dirijan directores de cine. En este caso el británico, claro, Danny Boyle. Un tipo que hizo una película que me gustó hace 16 años, y que luego hasta que no se dedicó a explorar las miserias de los niños indios, pasó para mí totalmente desapercibido. En lo que llevo leído en esta mañana, he leído pareceres para todos los gustos. Desde los que la valoran como más auténtica e interesante que otras más espectaculares, hasta los que abominan de la pobreza conceptual de la misma. Yo me encuentro en la incómoda posición de estar entre ambas posturas. En un mundo que cada vez se polariza más en cualquier tema, estar en medio te garantiza que no vas a tener amigos.

Portobello Road

Ejemplares de la fauna británica vestidas con “estilo Isabel II”, en Portobello Road.

Veamos. Mentiría si dijese que no me pareció entretenido y a ratos divertido. Por lo menos hasta que empezó ese latazo que es el desfile de las delegaciones participantes. Eterno pasar de gente más o menos joven y fornida que parece que no han salido nunca del pueblo por las cosas que hacen, o las caras que ponen cuando salen al estadio. Esta fase sólo se ve animada cuando sale algún país donde la alegría y la imaginación han predominado a la hora de vestir a los participantes. No hablo de los de siempre,… los de las Bermudas con bermudas, los de las islas del Pacífico con faldas, o algún país africano en taparrabos discreto. No. Me refiero a los novedosos. Ayer en concreto, uno podía alucinar con el imposible atuendo de la delegación checa, a quienes debieron informar de que en Inglaterra llueve mucho, y salieron con unas chillonas katiuskas a juego con unos paraguas que llevaban en la mano, y los leggins que asomaban por debajo de las faldas blancas de las chicas, que no pegaban ni con cola, pero imposible no divertirse con el conjunto y la actitud. En el extremo opuesto, los italianos salieron muy elegantes, con trajes de diseñadores de postín, pero más sosos que un plato de habas, o el colmo del despropósito, los usamericanos, desfilando con boinas militares. Está muy claro cual es el concepto que maneja al otro lado del océano el vigía de Occidente y garante de “la democracia” sobre la mejor forma de conducir las relaciones internacionales. Pero bueno. La realización se entretuvo más “cazando” chicas musulmanas embutidas en los trapos que sus imanes, ayatolás y mulás les obligan a llevar. De los setenteros, y por lo tanto tirando a horribles, detalles dorados de la indumentaria de la delegación británica… pues tiene que ver con lo que comentaré a continuación.

Regent's Park

Una soleada tarde en Regent’s Park.

Y es que el grueso del espectáculo de ayer, la parte creativa, fue un ejercicio de monumental nostalgia hacia las glorias pasadas de los británicos, con escasas o nulas referencias a lo que el futuro debería ser. Los temas estaban tan absolutamente anclados en el pasado que, dado que la economía y la sociedad británica andan más bien poco boyantes aunque sólo se hable de la crisis de los países del sur de Europa, si yo fuese súbdito de su graciosa majestad, me hubiera ido a la cama absolutamente deprimido y dispuesto a suicidarme. Por supuesto, cuando uno se enorgullece del pasado en exceso es que suele desconocer cómo fue su historia con precisión. La visión idílica de la campiña británica, un mito que enreda la belleza del paisaje inglés con las condiciones en las que realmente vivían los campesinos arrendatarios de los señores. Alabar a las sufragistas como heroínas, cuando la mayor parte de los ciudadanos y ciudadanas de su época las ridiculizaban. Recordar solemnemente a los caídos en la primera guerra mundial, cuando los soldados caían batidos como carne picada en ofensivas sin utilidad alguna por la incompetencia de los generales británicos. Homenajear al National Health Service, cuando la tendencia actual es el desmontaje de los elementos que configuran el estado de bienestar social tal y como lo conocemos.

Picadilly Circus

Sensual “chica cocacola” en Picadilly Circus.

Un aspecto en el que la nostalgia se combinó con mi tristeza más absoluta fue la banda sonora de la noche. Compuesta por éxitos de la música pop británica, en realidad nos dio un muestrario de lo más popular a nivel básico y no de las auténticas glorias de una tradición musical mucho más rica que todo eso. Como he leído por ahí, es como si se hubiesen limitado a reproducir la lista de reproducción del mp3 de alguna adolescente del extrarradio londinense que ronde ya los cincuenta años. Sobre el final de fiesta basado en el gerontopop-rock de Paul McCartney (MBE), prefiero no decir gran cosa…

Canary Wharf

Esperando al ferrocarril ligero de los Docklands para desplazarme a Canary Wharf.

Pero hubo cosas divertidas. Me pareció estupendo que para luchar contra las huestes de Voldemort enviasen a un ejército de marypoppins, que a los repelentes adolescentes de las historias de magos que ya conocemos. Pero indudablemente, los momentos más gloriosos nos los proporcionó su graciosa majestad. El paripé montado con el actual jamesbond, según el cual, presuntamente llegó al estadio en helicóptero y paracaídas tuvo lo suyo de surrealista. La cara de inexpresivo cartón que mostró las escasas veces que el realizador se atrevió a enfocarla… bueno. Pero la ocurrencia del mencionado realizador de mostrar la actitud de la reina cuando sus súbditos salieron a desfilar, resultando en que fue el momento que la soberana consideró más oportuno para limpiarse la roña de las uñas, con una indiferencia de tamaño piramidal hacia los saludos y los vítores de los entusiastas atletas británicos… eso hizo que el tragarse la ceremonia inaugural que duró casi cuatro horas mereciese la pena. Danny Boyle ha resultado un excelente director de comedia, y a su director de reparto habría que darle un óscar.

Bueno, hay más, pero ya me he extendido demasiado. Ver un espectáculo de estos una vez cada 20 años no hace daño. Creo. Y da para hablar un rato en alguna tertulia intrascendente de las terrazas de verano.

Turistas esperando un campo de guardia

Turistas esperando el cambio de la guardia a caballo, con St. James`s Park de fondo.

Se acabaron los Juegos Olímpicos, sigue adelante el Seis Naciones

Deporte

Pues sí, se han acabado los Juegos Olímpicos. Como ya he comentado con anterioridad, no es que hayan tenido una gran repercusión en los medios habituales. Creo que en España tenían los derechos de emisión de las pruebas por televisión RTVE y Eurosport. El canal de deportes de RTVE creo que ha emitido de vez en cuando alguna cosa, no necesariamente en directo. Eurosport ha emitido bastantes pruebas, si bien es cierto que durante las horas de inactividad en Vancouver, en Europa se dedicaban a repetir una y otra vez determinadas pruebas, haciendo difícil ver otras que se celebraban en la madrugada europea.

En cualquier caso, yo he realizado un seguimiento muy limitado de las pruebas. He intentado ver bastantes pruebas del esquí alpino, que es lo más parecido al deporte rey de estos juegos. Por otra parte, es el único que practico de entre los deportes de invierno. Aunque últimamente no mucho. Ha sido entretenido, y también ha definido lo que ya era una tendencia en mis gustos desde hace tiempo. De entre las pruebas técnicas prefiero el eslalon, el gigante me resulta más sosito; entre las pruebas de velocidad prefiero el super gigante, el descenso me parece menos entretenido aunque pueda ser espectacular dependiendo del trazado y las condiciones.

De otras disciplinas, me ha resultado entretenido el biatlón. El esquí de fondo, por sí mismo, me aburre un poco al igual que otras pruebas de fondo de otros deporte (ciclismo, atletismo, natación, etc.). Ojo, me refiero a lo que es como espectáculo; como deporte me parece muy notable y loable el esfuerzo y la dedicación de estos corredores. Pero la mezcla de esquí de fondo, con la emoción de los posibles retrasos y adelantamientos en la galería de tiro, hace que el biatlón mantenga la emoción, indispensable para un buen espectáculo deportivo, durante toda la prueba.

He visto otros deportes, no mucho, que me han parecido más o menos entretenidos dependiendo de las circunstancias. Supongo que cuando no entiendes mucho de un deporte es más difícil que te atraiga como espectador. Finalmente, ayer, vi la final del hockey hielo, algo así como el gran acontecimiento de los juegos. Si es cierto que resultó emocionante por lo incierto del resultado, es un deporte que no acaba de entrarme tampoco por la sensación de caos que se observa en el juego.

En resumen, que ya se han acabado, y hasta dentro de cuatro años en Sochi,… ¿dónde coño está esto? Ah, en Rusia.

En cuanto a mi deporte de equipos favorito, este fin de semana hemos cruzado el ecuador del torneo de este año de las Seis Naciones. Y ha sido interesante y clarificador. Por un lado, se confirma que Francia es el principal favorito, ya que permanece imbatido, y además el viernes por la noche se deshizo en Cardiff de Gales, que con dos derrotas parece muy improbable que pueda llegar a ganar el torneo. Prácticamente imposible. Los partidos de Gales están cortados todos por el mismo rasero. Un primer tiempo en el que dejan que el otro equipo lleve la iniciativa y se ponga por delante en el marcador, y un segundo tiempo en el que se animan, y comienzan una remontada, que contra un equipo como Escocia puede ser posible, pero contra un favorito como Francia,… pues no. Aunque se pusieran cerca. Si hubiesen controlado el marcado desde el principio, tal vez ahora estuviesen peleando por el título.

El siguiente partido fue el más tristón de todos. Italia recibía a Escocia en Roma, y conseguía la victoria, condenando prácticamente a los escoceses a la Cuchara de Madera… aunque quien sabe. Contra Gales estuvieron a punto de ganar… Pero el partido fue muy flojo, dado que son los peores equipos del campeonato con claridad. Bueno, en cualquier caso, Escocia había sido el dominador de este “trofeo” a lo largo del siglo XX y sólo la llegada de Italia en el siglo XXI le había privado de este “honor”.

Y luego vino la sorpresa de la jornada. En Twickenham, Inglaterra recibía como favorita e invicta a una Irlanda que, aun campeona del año pasado, había perdido ya un partido contra Francia. Y los ingleses se comportaron como los galeses. Cedieron la iniciativa en el marcador en el primer tiempo, y aunque finalmente estuvieron a tiro de un ensayo para ganar el partido, tras un esforzado segundo tiempo, no consiguieron la remontada.

Si todo va normalmente, Francia ganará a Italia e Inglaterra a Escocia en la próxima jornada. A saber lo que pasará entre Irlanda y Gales, aunque apuesto por Irlanda que jugará en Dublín. En ese caso, la jornada final, con el Francia – Inglaterra, será decisiva. Francia depende de sí misma. Inglaterra e Irlanda de la capacidad de la primera de hacer algo notable en Sant-Denis.

Y esto es todo en lo que se refiere a mi “crónica deportiva” de esta semana.

El valle de Ossau cubierto con un manto de nieve, visto desde la estación invernal francesa de Artouste - Canon Ixus 400

A falta de pan, buenas son tortas; o,… a falta de rugby, esquí

Deporte

Este fin de semana, el Seis Naciones ha descansado. Así que, a esperar tocan. Pero a cambio, he entretenido las tardes del fin de semana viendo algo de los Juegos Olímpicos. Fundamentalmente esquí. Especialmente entretenido el Super Gigante femenino. También la Super Combinada masculina, pero siempre me gustan más las pruebas para especialistas. Un descenso de verdad siempre es más vistoso y emocionante que un descenso de combinada. Creo. Pero bueno. No estuvo mal.

Pero lo que insospechadamente me pareció muy entretenido de ver fue una prueba de biatlón. Creía que esto sería muy soso. Como me lo parece en general el esquí de fondo. Como espectáculo, que como deporte a practicar me merece un gran respeto. Pero no. Las tandas de disparos cada vuelta, con las penalizaciones y esas cosas, hacen de estas pruebas algo muy entretenido. He visto la prueba femenina de salida en grupo (o en masa, que dicen por la tele, pero me gusta más la traducción que he elegido yo). Y fue muy divertida.

Así que nada, a ver si puedo ver algo más de aquí al final de los juegos.

Esquí de verano

Esquí de verano en el Matterhorn Ski Paradise, cerca de Zermatt, Suiza - Pentax K10D, SMC-M 200/4

Deporte y fotos desde Vancouver

Deporte

Se están celebrando unos Juegos Olímpicos en Canadá. La cabeza, quien pone el nombre a los juegos, es la capital de la Columbia Británica, Vancouver. Un lugar que me gustaría visitar.

Tengo la sensación de que en estas latitudes estos juegos están pasando sin pena ni gloria. No merecen nunca la atención de los juegos de verano, y la posibilidades de medalla para el deporte español en deportes de inviernos son muy, muy, muy escasas. Así que no hay tanto tirón mediático y de público.

Pero los deportes de invierno son muy bonitos. Las coloridas indumentarias de los deportistas sobre la blanca materia de la nieve y el hielo, la estética de las formas humanas en ejercicio, dan lugar a fotos estupendas. Así que nada. A ver fotos.

De la ceremonia inaugural, recomiendo acudir a nuestro habitual The Big Picture de The Boston Globe.

De los primeros días de competición, podemos ira a un habitual mío también de los blogs de fotoperiodismo, el Captured Photo Collection del Denver Post.

Y os dejo una foto apropiada, claro.

Batallero

Nieve en las montañas que rodean la estación de invierno de Formigal - Fujifilm Finepix F10

El día de los blogs,…

Informática e internet

Blog Day 2008 … pues eso, porque todas las cosas tienen que tener un día. A alguien se le ocurrió que con determinadas tipografías, “31.08” se parecía a la palabra “Blog”, por lo tanto hoy es el día de los blogs; el Blog Day.

En la página dedicada a la ocasión, proponen una forma de celebrarlo, para la que hay que seguir una serie de pasos, pero que en esencia consiste en encontrar cinco nuevos blogs que previamente no conocías, y recomendarlos. También hay una serie de pasos previstos para poder medir el impacto… Pues bien, no tengo tiempo para hacer las cosas tal y como sugieren, pero por lo menos me sumaré en espíritu, proponiéndoos aquí los cinco últimos blogs a los que me he suscrito utilizando Google Reader. Los pongo en orden de menos reciente a más reciente subscripción.

  • Stephen Fry – Blog: Para quienes no estén al día, Stephen Fry es un actor británico, especialmente recordado por haber encarnado a un tal Peter que se reunía con sus amigos en una mansión inglesa y… bueno les pasaban cosas, derivadas de la mala costumbre que tenemos de envejecer. Pues bien, además de ser buen actor, a Fry le gusta la tecnología y con periodicidad semanal nos hace alguna recomendación que no está basada en un conocimento tecnológico exhaustivo, sino en su experiencia como usuario normalito de a pie.
  • Historias con Historia: La historia contada de forma amena en forma de pequeñas historias de lo más variado. Tiene artículos más interesantes y otros menos, pero en general merece la pena estar al tanto de cuando surgen los primeros. Hace tres días publicaron una entrada muy interesante sobre cómo se trató en la Conferencia de Potsdam la cuestión de la dictadura de Franco en España.
  • Focus on Singh-Ray Filters: Entradas dedicadas al uso adecuado de filtros fotográficos, con especial atención a los productos de la marca Singh-Ray… que lamentablemente no se encuentran habitualmente en los comercios españoles. En cualquier caso, es ilustrativo desde el punto de vista de mejorar la técnica fotográfica de cada cual.

Ayer salí al campo a tomar fotos, pero la luz se puso un poco gris en los alrededores de la estación de Orna de Gállego. Amenazadoras nubes de tormenta, que taparon la calida luz del atardecer. En cualquier caso, aún pude hacer uso de mi filtro polarizador para que destacaran más intensamente las nubes en el cielo azul.

En los alrededores de la estación de Orna de Gállego

(Canon EOS 40D; Tokina ATX-Pro 12-24/4)

Un bonito día en Munich, que empezó con lluvia y acabó con sol radiante

Viajes

Lloviendo se pegó toda la noche pasado. Poco, pero lloviendo. Y lloviendo estaba cuando hemos salido del hotel camino del Schloss Nymphenburg. Un palacete estilo Versalles pero en pequeño que se hicieron los Duques de Baviera.

El día se ha ido aclarando muy poco a poco. Así que hemos recorrido los bonitos jardines del Schloss, con un nubladillo suave. La verdad es que mejor para no pasar calor. A la hora de comer, ya hemos disfrutado de un almuerzo bávaro al aire libre, rodeados de conspicuos señorones y señoronas del país.

Por la tarde, nos hemos impregnado del espíritu olímpico visitando el Parque Olímpico de Munich 72. Por supuesto, obligado subir a la Olimpiaturm de muchoscientos metros de altura. Luego nos hemos ido a subir una de las colinas del parque. No son naturales. Son la consecuencia del desescombro de la ciudad tras la Segunda Guerra Mundial. No parecía muy alta, no. Pero lo era. Las vistas, también bonitas.

La tarde estaba a esas alturas tan estupenda, tan soleada y agradable, que nos hemos ido de cabeza a un Biergarten que fichamos ayer en el Englische Garten. Se estaba de muerte. Y lo mismo opinaba el montón de muniqueses que habían ido allí a beberse sus weißbiers y a empujarse sus buenas salchichas y codillos.

Después, una paseo (largo, más de lo que imáginábamos) por las orillas del Isar, con sorpresa en forma de puesta de sol desde un monumento con similitudes a la Siegesaule berlinesa. Así, una especie de victoria alada y dorada sobre una columna. Pero más chiquita. Estaba mono. Con mucha gente joven viendo ponerse el sol. El momento ha estado muy bien.

En la cena, palique con una catalana y un valenciano que llevaban un par de semanas viajando por el país. Un pis y a la cama. Mañana más.

Algo de Juegos Olímpicos y… ¡me voy de viaje!, escapadita por Alemania

Deporte, Política y sociedad, Viajes

Creo que voy a ver poco de los Juegos Olímpicos. Creo que salvo que uno esté de vacaciones y tenga mañanas para ver pruebas en directo, o se contente con retransmisiones en diferido, con los horarios chinos, no es cómodo dedicar el ocio a ver las retransmisiones.

En mi caso, esta próxima semana sí que voy a estar de fiesta, pero… me voy de escapada al sur de Alemania. Hotel en Munich y desde allí alguna excursión a Salzburgo o algún otro sitio dependiendo de la climatología. Nos gustaría acercarnos a Garmisch-Partenkirchen, donde los saltos de esquí de Año Nuevo, y coger el cremallera y los teleféricos al Zugspitze, pero no anuncian muy buen tiempo para esta semana, así que ya se verá. Como viene siendo habitual, si las brujas de internet y la infraestructura de los hoteles son favorables, iré subiendo entradas del viaje, con las fotos correspondientes. Aunque tampoco me voy a dar mal. Si no está muy favorable, las subiré “en diferido”. Con la fecha correspondiente, pero a la vuelta.

Así que esta semana, pocos Juegos voy a seguir. Y la semana siguiente volveré a currar… así que… pues nada. Ya hace tiempo que veo poco de estos acontecimientos. Aunque me gustan. Sobre todo porque uno puede ver algún deporte poco habitual.

Este fin de semana he visto alguna cosica. Por satélite están retransmitiendo hasta por tres cadenas. He de decir que el nivel de las retransmisiones es muy bajo. Ayer, vi el final de la prueba de ciclismo en carretera. En un momento dado, opté por seguir los comentarios por la radio ante el aburrimiento que producía RTVE y Eurosport. Pero la retransmisión de la SER tampoco era muy allí, y además con el problema de que iban adelantados con respecto a la imagen de la televisión. Un rollo. Alguna retransmisión desde las piscinas por Teledeporte ha resultado también otro rollo. Muchas interrupciones publicitarias, en momentos poco apropiados, y cortando el ritmo de la retransmisión. Además, anuncios muy cutres. No sé si se darán cuenta las empresas anunciadas que con esta estrategia se convierten en marcas odiosas. Vamo que causan rechazo por la molestia que producen. Dudo de que así se venda más; aunque para todo hay.

La fotografía de hoy corresponde a mi último viaje por Alemania, hace 10 meses. Dresde, en concreto.

Puente de Albert

(Pentax *ist DS; SMC-A 50/2)